El efecto ballottage. Los motivos detrás del aval de los gobernadores a Massa
Los mandatarios provinciales fueron claves para forzar la elección del ministro de Economía como precandidato oficialista
Gabriela Origlia
Massa, el sábado, con el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, y su sucesor, Osvaldo Jaldo
CÓRDOBA.– Los gobernadores peronistas tuvieron mucho que ver en el ascenso de Sergio Massa. Fueron los que presionaron para que desembarcara en el Ministerio de Economía y, hace unas semanas, para que encabezara la fórmula presidencial de Unión por la Patria. Aun cuando Juan Manzur era un “hombre del interior” en la dupla liderada por Eduardo de Pedro, los gobernadores estaban convencidos de que esa boleta no era competitiva. Con Massa, para usar la frase borgeana, no los une el amor, sino el espanto a quedar fuera del ballottage.
El ministro dice que su campaña será “de gestión”, pero a la luz de la cantidad de actividades que incluye su agenda diaria no faltarán encuentros con los mandatarios. La preocupación del ministro es mostrar “unidad”. Así lo ha conversado con los gobernadores: entiende que es el camino para no desgastar la gestión y transitar el camino hasta las PASO.
En febrero, cuando los gobernadores sondeaban quién podía estar en la fórmula, en distintas charlas con Sergio Uñac (San Juan), Mario Arcioni (Chubut) y Ricardo Quintela (La Rioja), Massa había insistido en que no sería candidato porque era “incompatible” con su cargo. “El panorama cambió mucho y la fuerza no tenía nombres competitivos”, afirmó un dirigente santiagueño, quien insiste en que no hubo un “nombre de la liga” porque con Agustín Rossi se lograba una “síntesis”.
En la ronda de consultas realizada por en la liga de gobernadores, la mayoría reitera lo que se dijo cuando se oficializó la candidatura: unidad, institucionalidad y federalismo. Sostienen que, más allá de las dificultades que saben que enfrenta el oficialismo, es “lo mejor” para competir.
Desde las provincias se ocupan de aclarar que no tenían “nada” en contra de De Pedro, pero que el problema pasaba por su bajo conocimiento, un desafío “difícil” de resolver en una campaña corta.
La presunción generalizada es que con Massa y Rossi hay más posibilidades de “persuadir” a votantes que están fuera del núcleo duro del kirchnerismo. Es una fórmula “abarcativa”, según Quintela, quien subraya que los gobernadores lograron el objetivo de que hubiera una dupla “de unidad”.
Gestiones
El riojano fue el encargado de blanquear la reunión de Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Raúl Jalil (Catamarca) con Alberto Fernández en la que el Presidente les habría dicho: “Ustedes propongan a Massa, que yo pongo el vice”.
Ese mismo día circuló la versión de que el tigrense no habría sido ajeno a la decisión de Quintela de revelar el diálogo.
Ahora, con la fórmula presentada, varios mandatarios sostienen que Massa nunca fue descartado. Hace unos meses, planteaban que con una inflación en niveles récord y su consecuente impacto en la pobreza, el nombre había perdido brillo. Las cosas cambian.
Desde el círculo de Massa ratificaron a que esta etapa es de “unidad y gestión, con coralidad, bancando la unidad porque ordena y estabiliza”. Ratificaron que se seguirá mostrando con gobernadores, políticos, sindicalistas y empresarios. “Ya dijo en la reunión de gabinete que desde que arranca hasta el final del día es gestión y los fines de semana, campaña”, continúan y grafican con las fotos con Daniel Scioli, Manzur y Gustavo Sáenz.
Lo que ya tienen en claro los gobernadores es que no hay chances de un “plan platita” antes de las elecciones. Massa se lo ratificó. Las esperanzas están puestas en que la inflación esté “contenida”, aunque descuentan que seguirá alta. También confían en que el FMI haga el desembolso. “Estamos todos en el mismo barco”, apunta un dirigente sanjuanino.
Ninguno de los consultados imagina una campaña “fuerte”; sí señalan que acompañarán al ministro a los actos que realice en sus provincias e incluso suponen que habrá un acto “nacional”.
Hasta octubre quedan todavía varios mandatarios que están involucrados en sus propias campañas; San Juan votó ayer, Santa Fe va a primarias el 16 del actual y el 10 de septiembre a las generales, y Chaco vota el 17 de septiembre. De los distritos peronistas, Santa Cruz, Entre Ríos, Buenos Aires y Catamarca votan el 22 de octubre, junto con las elecciones nacionales.
En ese contexto, Massa tiene la “lapicera” para autorizar recursos, más allá de que las transferencias por fuera de la coparticipación vengan en caída. Entre enero y mayo registraron una baja real del 21,8%.
Buenos Aires es la que más recibió y Chubut, la que menos. La consultora Politikon Chaco muestra que los envíos captados por la administración de Axel Kicillof son 55 veces superiores a los de la de Arcioni. Córdoba es la de mayor descenso real acumulado en las transferencias: 30,2%.
CÓRDOBA.– Los gobernadores peronistas tuvieron mucho que ver en el ascenso de Sergio Massa. Fueron los que presionaron para que desembarcara en el Ministerio de Economía y, hace unas semanas, para que encabezara la fórmula presidencial de Unión por la Patria. Aun cuando Juan Manzur era un “hombre del interior” en la dupla liderada por Eduardo de Pedro, los gobernadores estaban convencidos de que esa boleta no era competitiva. Con Massa, para usar la frase borgeana, no los une el amor, sino el espanto a quedar fuera del ballottage.
El ministro dice que su campaña será “de gestión”, pero a la luz de la cantidad de actividades que incluye su agenda diaria no faltarán encuentros con los mandatarios. La preocupación del ministro es mostrar “unidad”. Así lo ha conversado con los gobernadores: entiende que es el camino para no desgastar la gestión y transitar el camino hasta las PASO.
En febrero, cuando los gobernadores sondeaban quién podía estar en la fórmula, en distintas charlas con Sergio Uñac (San Juan), Mario Arcioni (Chubut) y Ricardo Quintela (La Rioja), Massa había insistido en que no sería candidato porque era “incompatible” con su cargo. “El panorama cambió mucho y la fuerza no tenía nombres competitivos”, afirmó un dirigente santiagueño, quien insiste en que no hubo un “nombre de la liga” porque con Agustín Rossi se lograba una “síntesis”.
En la ronda de consultas realizada por en la liga de gobernadores, la mayoría reitera lo que se dijo cuando se oficializó la candidatura: unidad, institucionalidad y federalismo. Sostienen que, más allá de las dificultades que saben que enfrenta el oficialismo, es “lo mejor” para competir.
Desde las provincias se ocupan de aclarar que no tenían “nada” en contra de De Pedro, pero que el problema pasaba por su bajo conocimiento, un desafío “difícil” de resolver en una campaña corta.
La presunción generalizada es que con Massa y Rossi hay más posibilidades de “persuadir” a votantes que están fuera del núcleo duro del kirchnerismo. Es una fórmula “abarcativa”, según Quintela, quien subraya que los gobernadores lograron el objetivo de que hubiera una dupla “de unidad”.
Gestiones
El riojano fue el encargado de blanquear la reunión de Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Raúl Jalil (Catamarca) con Alberto Fernández en la que el Presidente les habría dicho: “Ustedes propongan a Massa, que yo pongo el vice”.
Ese mismo día circuló la versión de que el tigrense no habría sido ajeno a la decisión de Quintela de revelar el diálogo.
Ahora, con la fórmula presentada, varios mandatarios sostienen que Massa nunca fue descartado. Hace unos meses, planteaban que con una inflación en niveles récord y su consecuente impacto en la pobreza, el nombre había perdido brillo. Las cosas cambian.
Desde el círculo de Massa ratificaron a que esta etapa es de “unidad y gestión, con coralidad, bancando la unidad porque ordena y estabiliza”. Ratificaron que se seguirá mostrando con gobernadores, políticos, sindicalistas y empresarios. “Ya dijo en la reunión de gabinete que desde que arranca hasta el final del día es gestión y los fines de semana, campaña”, continúan y grafican con las fotos con Daniel Scioli, Manzur y Gustavo Sáenz.
Lo que ya tienen en claro los gobernadores es que no hay chances de un “plan platita” antes de las elecciones. Massa se lo ratificó. Las esperanzas están puestas en que la inflación esté “contenida”, aunque descuentan que seguirá alta. También confían en que el FMI haga el desembolso. “Estamos todos en el mismo barco”, apunta un dirigente sanjuanino.
Ninguno de los consultados imagina una campaña “fuerte”; sí señalan que acompañarán al ministro a los actos que realice en sus provincias e incluso suponen que habrá un acto “nacional”.
Hasta octubre quedan todavía varios mandatarios que están involucrados en sus propias campañas; San Juan votó ayer, Santa Fe va a primarias el 16 del actual y el 10 de septiembre a las generales, y Chaco vota el 17 de septiembre. De los distritos peronistas, Santa Cruz, Entre Ríos, Buenos Aires y Catamarca votan el 22 de octubre, junto con las elecciones nacionales.
En ese contexto, Massa tiene la “lapicera” para autorizar recursos, más allá de que las transferencias por fuera de la coparticipación vengan en caída. Entre enero y mayo registraron una baja real del 21,8%.
Buenos Aires es la que más recibió y Chubut, la que menos. La consultora Politikon Chaco muestra que los envíos captados por la administración de Axel Kicillof son 55 veces superiores a los de la de Arcioni. Córdoba es la de mayor descenso real acumulado en las transferencias: 30,2%.
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