martes, 21 de noviembre de 2023

CAMPO Y EXTERIOR




El campo cree que puede aportar a la recuperación y espera ser convocado
Ruralistas y empresarios expresaron la necesidad de unificar el tipo de cambio y eliminar trabas
Fernando Bertello
Una reforma impositiva integral con eje en avanzar en una eliminación de las retenciones, el fin de las regulaciones en los mercados de trigo y maíz, además de la carne, la unificación cambiaria y poner el acento en la necesidad de políticas en general que estimulen las economías regionales, el arraigo, detengan la pérdida de productores y le den un salto exportador al país, figuran en la agenda que, para el campo, debe encarar el nuevo presidente.
En líneas generales, entre muchos otros, estos tópicos figuran, según la particularidad de las entidades, en lo que las organizaciones gremiales de los productores consideran decisivo para el nuevo período presidencial.
En el caso de las retenciones, la administración de Alberto Fernández las incrementó al poco tiempo de asumir. Están en 33% para la soja, en 12% para el trigo y el maíz, 7% en girasol y 9% en carne vacuna. El Gobierno viene de hacer una quita y rebaja de los derechos de exportación en economías regionales y una suspensión de las retenciones a los lácteos hasta fin de año [la leche en polvo tributa 9% y los quesos 4,5%]. Persisten las retenciones a los cereales y oleaginosas antes mencionadas que son las que aportan al Estado el mayor número de dinero.
Sobre las intervenciones en los mercados, el actual gobierno impuso volúmenes de equilibrio que no dejan a los exportadores de trigo y maíz superar un determinado tonelaje para vender al exterior. En la carne, después de haber hecho un cierre de exportaciones total hace dos años, y amenazar con otros en los últimos meses, sigue una veda a siete cortes populares que no se pueden colocar en el exterior. Para controlar los precios, en tanto, se recurrió a llamados telefónicos y sutiles presiones a los operadores. El exportador de carne también debe tener un permiso del Gobierno para vender al exterior.
Otras intervenciones oficiales han sido la creación de fideicomisos aceiteros y un fondo para la harina de trigo con la excusa de evitar subas de precios que, no obstante, igual ocurrieron al público. Para el campo, estos mecanismos han generado efectos negativos para los precios.
Como si fuera poco, la brecha cambiaria, sumada a las retenciones, ha hecho que el productor argentino, medido en el dólar billete que se puede conseguir sin cupos, cobre por sus granos en torno de la mitad de lo que recibe un productor en países vecinos. Además, las trabas para importar tensionaron el mercado de insumos.
“Desde CRA [Confederaciones Rurales Argentinas] proponemos una rebaja de impuestos, con especial énfasis en la eliminación total de las retenciones. Consideramos que esta medida contribuirá significativamente a fortalecer la competitividad del sector, incentivando la inversión, la producción y generando un impacto positivo en la economía nacional”, dijo Carlos Castagnani, presidente de esa entidad. “Creemos que el presidente Javier Milei debe convocar al sector productivo para trabajar de manera conjunta y delinear políticas agropecuarias para el campo”, dijo.
En opinión de Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), “el nuevo gobierno contará con el apoyo del campo porque ahora se abre una gran oportunidad para trabajar juntos para hacer un cambio radical en las políticas actuales. Lo venimos advirtiendo hace años: con mercados intervenidos, cuotificación de exportaciones, distorsión en el tipo de cambio y una alta presión impositiva, entre otros factores, la producción está estancada”, remarcó.
A la espera de un plan
En este contexto, Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), consideró “clave” que haya una convocatoria al consenso de políticas para la actividad. “Ahora es el turno de Milei de anunciar su plan de liberalización económica en el comercio exterior y en el mercado interno. La agroindustria está en condiciones de crecer rápidamente si el gobierno entrante se anima a cumplir sus promesas de campaña”, añadió.
A su vez, Elbio Laucirica, presidente de Coninagro, anotó como tarea “urgente” para el nuevo presidente resolver la inflación, el atraso y la brecha cambiaria y liberar los mercados para generar más exportación, “puntualmente una desregulación de medidas burocráticas como volúmenes de equilibrio y fideicomisos”.
Desde la Federación Agraria Argentina (FAA) consideraron que se debe ser ir a un nuevo modelo “que ponga el eje en los productores, con especial apoyo a los pequeños y medianos”, según expresó Carlos Achetoni, presidente de la entidad.
En tanto, para Gustavo Grobocopatel, fundador de Grupo Los Grobo, el campo “va a tener un interlocutor que sabe lo que el campo le da a la Argentina” y que el agro rápidamente puede dar respuestas. “Sabemos lo que hay que hacer”, expresó. No obstante, dijo que eso “no quiere decir que vaya a haber flexibilidad”, en referencia a que posiblemente no se reduzcan rápidamente los derechos de exportación.

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Milei y el mundo, una relación dominada por las contradicciones
El presidente electo advirtió en varias ocasiones que solo se vinculará con “el mundo libre” y que evitará a las naciones “comunistas”, como Brasil o China, los principales socios del país
Inés CapdevilaTrump, uno de los líderes admirados por Milei
La certeza llegó: Javier Milei arrasó. Ahora vienen los interrogantes, muchos, de hecho. ¿Cuál Javier Milei es el que gobernará? ¿El primer Milei, el que se impuso en las PASO, más radicalizado? ¿El Milei que se moderó para ganar en el balotaje? ¿O el Milei que sus referentes matizan aún más?
Esas preguntas no solo viajan por la Argentina; también circulan intensamente entre los vecinos y socios del país en la región y el resto del mundo. Empresarios, analistas, diplomáticos, funcionarios de otras naciones fluctúan entre la intriga y la inquietud ante un presidente electo que poco habló del mundo y, al hacerlo, usó definiciones a veces tan ideologizadas que hoy parecen impracticables.
“En la cuestión comercial, considero que el Mercosur ha fallado brutalmente y no logró pasar de una unión aduanera imperfecta. Yo voy a estar alineado con Estados Unidos, Israel y el mundo libre. No quiero saber nada con los comunistas. Eso no quiere decir que, como privados, no puedan comerciar con China o Brasil. Pero yo no voy a estar aliado a ellos”, dijo Milei, ante empresarios la semana pasada en el Cicyp.
El entonces candidato libertario no reveló nada nuevo: tiene aversión al comunismo y, por lo tanto, al gobierno de China; desconfía de Brasil y de su presidente, Lula da Silva, y solo se asociará diplomáticamente con naciones capitalistas, es decir fundamentalmente Occidente. Un postulante en campaña tiene toda la libertad de manifestar y hacer lo que quiera.
El próximo presidente de la Argentina, en cambio, tendrá bastantes más restricciones, más que cualquier mandatario latinoamericano que haya asumido en los últimos años.
La desolación de la economía argentina es la primera y más tangible. Hay otra, menos palpable en la vida diaria de los argentinos pero igual de condicionante: la falta de confianza y de credibilidad del país en el mundo, un fenómeno con el que no colaboran los interrogantes de Milei.
Consciente de eso, anoche Milei le envió una certeza al resto del mundo. “Los compromisos se cumplen”, dijo, en su discurso de victoria.
Pero necesitará más que una promesa para que el mundo, al que tanto necesita la Argentina, confíe en él. Sus referentes lo saben; por eso, cada vez que pueden salpimientan las declaraciones más dogmáticas de Milei con un poco de pragmatismo.
“China es uno de nuestros socios más importantes; lo fue por mucho tiempo y ojalá lo siga siendo por mucho tiempo”, dijo hace unas semanas en el Wilson Center la diputada electa Diana Mondino, referente de política exterior de Milei.
China y Brasil son los mayores socios comerciales de una Argentina sedienta hasta la agonía de divisas.
No parece buena idea poner en duda esas relaciones, ni menos aún ignorar los detalles de cómo se articula la política comercial entre naciones, aun cuando sea entre empresas.
Mondino suele edulcorar otras definiciones del presidente electo determinantes en cualquier política exterior, como el cambio climático, del cual Milei descree.
“Más allá de si hay o no cambio climático antropomórfico, la Argentina puede ser una gran solución con sus pasturas”, dijo Mondino.
El problema de matizar tanto las palabras del presidente electo es a quién le creen los vecinos, socios u adversarios: a la referente o al presidente electo.
Las disociaciones antes de empezar un mandato pueden debilitar de entrada a un presidente en sus relaciones con el mundo. Y más si ese jefe de Estado no tiene muy en claro quiénes van a ser sus aliados globales. Israel de seguro lo será, según lo anticipó varias veces Milei. En plena guerra contra Hamas, el gobierno de Benjamin Netanyahu lo necesita y no le dirá que no.
Pero el presidente electo argentino también insiste en que sus alianzas serán solo con “el mundo libre”, a lo que Mondino suele añadir “los representantes de las democracias liberales”.
Y allí empieza otro de los desafíos de política exterior de Milei: no quedar rehén de sus contradicciones. El líder del “mundo libre” y abanderado de las democracias liberales hoy es Joe Biden, presidente de Estados Unidos.
Según Milei, Bid en es “un socialista moderado”, aunque socialista al fin. No es comunista, pero tampoco todo lo capitalista que le gustaría a Milei para justificar una alianza sólida.
Milei, un confeso admirador de Donald Trump, puede buscar aun así un acercamiento con Biden; después de todo lo necesitará para renegociar la deuda con el FMI. La Casa Blanca no le hará ningún desplante público; lleno de problemas geopolíticos, el gobierno norteamericano no necesita nuevas disputas públicas. Pero, en privado, será una distancia diferente.
Entonces ¿dónde encontrará Milei sus socios internacionales? En Europa, otro centro del “mundo libre”, sus posturas y gestos lo acercan, sobre todo, a la italiana Giorgia Meloni, pero lo distancian de los líderes reales de la Unión Europea, el francés Emmanuel Macron y el alemán Olaf Scholz.
En la región, dos nuevos dirigentes muestran algunas coincidencias con Milei: Daniel Noboa, en Ecuador, y Santiago Peña, en Paraguay. Pero ninguno tiene ni el peso ni la habilidad de Lula, el líder latinoamericano de mayor influencia global. ¿Le serán suficientes a Milei esas alianzas para presentarse ante un mundo que necesita con desesperación? Seguramente no. La duda es si la necesidad valdrá más que el dogmatismo.
Lula da Silva
PRESIDENTE DE BRASIL
“Le deseo buena suerte y éxito al nuevo gobierno. Brasil siempre estará disponible para trabajar junto a nuestros hermanos argentinos” 
Gustavo Petro
PRESIDENTE DE COLOMBIA

“Ha ganado la extrema derecha en Argentina; es la decisión de su sociedad. Triste para América Latina y ya veremos... Los vínculos se mantendrán en el respeto mutuo”
Luis Lacalle Pou presidente de Uruguay 
“Saludo al presidente electo Javier Milei. Tenemos mucho para trabajar en conjunto y para mejorar nuestras relaciones bilaterales”
Jake Sullivan consejero de seguridad nacional de la casa blanca 
“Felicito a @jmilei por su elección como presidente de Argentina y al pueblo argentino por celebrar elecciones libres y justas. Esperamos construir sobre nuestra sólida relación bilateral”

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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