jueves, 23 de noviembre de 2023

ESCUCHAS TELEFÓNICAS, CONTRABANDISTA Y ASESINO


Escuchas telefónicas fueron la clave en uno de los mayores decomisos del año

El monitoreo de las conversaciones de un camionero y su esposa permitió descubrir un cargamento de 418 kilos de cocaína, que estaban ocultos en cemento frescoGENDAMERÍAEl camión con el cargamento de cocaína fue interceptado por la Gendarmería
El transportista estaba detenido a la vera de la ruta 34 en Antilla, una pequeña localidad del sur salteño, cercana a la frontera con Tucumán, cuando advirtió que llegaba una patrulla de Gendarmería. Justo hablaba por teléfono con su pareja. “Prendé vela que llegaron las aceitunas”, le dijo, en clave, antes de cortar. Los uniformados no habían aparecido porque sí: tenían el dato de que en ese camión transportador de cemento podía haber droga. Pero era de noche y no tenían más medios que sus linternas y sus ojos para inspeccionar. No encontraron nada, y una vez que resolvió el desperfecto mecánico que lo había obligado a parar en el camino, el chofer siguió viaje hacia el sur.
Quizás pensó que se había salvado por poco, pero, en realidad, esa conversación había quedado grabada, como tantas otras que, luego, cimentaron un nuevo operativo en el que, esta vez sí los efectivos de la fuerza de seguridad federal encontraron, hundidos en el fondo de la tolva llena de cemento fresco, cientos de ladrillos, más de 418 kilos de cocaína de máxima pureza.
La reconstrucción del derrotero del camionero fue hecha en la audiencia judicial encabezada por el juez federal de Salta Julio Bavio, en la que Santos Yufra, su pareja, Matilde Ayala, y el hijo de la mujer, Fernando Ramírez Ayala, fueron imputados por el delito de transporte de estupefacientes agravado. Según la investigación del fiscal federal Ricardo Toranzos, a cargo del área de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Salta, los tres son integrantes de una organización transnacional que adquiría droga en Bolivia y la transportaba en camiones de gran porte hacia grandes centros urbanos en Córdoba y Buenos Aires.
Según informó el Ministerio Público Fiscal (MPF) en su portal de noticias fiscales.gob.ar, el secuestro fue el corolario de una pesquisa que llevaba dos meses, y que había comenzado con una denuncia anónima en la que se aportaron datos sobre una ruta de tráfico internacional de estupefacientes.
El transportista, según la pesquisa, era Yufra, que vivía con su pareja y el hijo en el barrio San Pedrito, de la localidad jujeña de Palpalá. Tenía licencia especial para el transporte internacional de cargas, lo que lo volvía un candidato ideal para el papel.
El fiscal Toranzos, que coordinó el trabajo de campo y de inteligencia de los efectivos del Grupo Operativo Conjunto NOA de la Gendarmería, estableció que Yufra “hacía constantes viajes desde Jujuy tanto al norte de la provincia como al sur del país, siempre con la ayuda de un cuarto implicado que cumplía el rol de ‘coche puntero’”.
Tráfico transnacional
Los primeros días de noviembre, según se informó en el portal del MPF, Yufra viajó a La Quiaca, en la frontera con Villazón, Bolivia, “al volante de un camión Volvo con semirremolque tipo tolva, con una capacidad aproximada de 30 toneladas”. En la audiencia imputativa, el fiscal Toranzos sostuvo que “de las intervenciones telefónicas, en esas instancias bajo la modalidad diferida, surgieron evidencias de que el viaje a esa localidad fronteriza era parte de una operación de tráfico y con una carga de gran porte, por lo que se activó un gran operativo que posteriormente se conoció con el nombre de ‘Cemento Blanco’”.
El camión de Yufra fue monitoreado por los gendarmes entre el 8 y el 12 de noviembre. Ese domingo, cuando ya había superado el primer control nocturno a la vera de la ruta, Yufra le contó a su mujer que habían conseguido bajar otros 27 kilómetros al sur por la 34 hasta la localidad de Rapelli, en Santiago del Estero. Cada paso que daba en el camino de tráfico se lo contaba a Matilde. En una de esas llamadas le confió que no veía la hora de entregar la carga y sacársela de encima. El estrés lo estaba matando.
Pero los gendarmes no se habían dado por vencidos tras la ineficaz inspección en la localidad de Antilla. Las escuchas en vivo les revelaban que Yufra seguía con la carga en su poder. Entonces, el fiscal Toranzos solicitó a la jueza federal de Garantías N°2 de Salta, Mariela Giménez, autorización para una nueva requisa del camión Volvo.
Esta vez, se metieron en el fondo del semirremolque y lograron descubrir bajo la espesura de la carga de cemento, varios ladrillos. Se montó, entonces, un procedimiento especial, que requirió tomar recaudos de bioseguridad, por el peligro que entrañaba bucear en el material de construcción fresco. Así, lograron retirar de la tolva 396 ladrillos; el posterior pesaje arrojó un total de 418,296 kilos de cocaína.
Ni vela ni aceitunas: ante la evidencia, y en flagrancia, Yufre y el hijo de su pareja terminaron detenidos. El operativo disparó nuevos allanamientos: en uno de ellos fue detenida Matilde Ramírez; en otros fueron secuestrados seis autos de alta gama, tres camiones y tres camionetas, además de un revólver calibre 38, una pistola 9 milímetros y dos chalecos antibalas con el logo de la Policía de Córdoba, según se informó.
“La fiscalía destacó la importante inversión económica dispuesta para ejecutar el transporte, que consideró demostrada por la utilización del camión con semirremolque y por la cantidad de bolsas de cemento adquiridas. Sostuvo que esta característica también se vio reflejada en la flota de vehículos que la organización tenía en un galpón en la localidad jujeña de Palpalá, pues cada uno de los rodados estaba dispuesto para el transporte de la droga o bien alguna otra necesidad de la organización”, informó el MPF.
En la audiencia imputativa, el juez federal Bavio denegó los argumentos defensistas que buscaban atenuar la eventual responsabilidad de Matilde Ramírez y de su hijo, además de los pedidos de prisión domiciliaria. En coincidencia con lo planteado por el fiscal Toranzos, el magistrado consideró que había abundante prueba como para dar por hecho que la mujer estaba al tanto de la operatoria y no podía desconocer qué era lo que estaban transportando. De hecho, se tomó en cuenta una escucha en la que Yufra le pedía a su pareja que no olvidara quemar las bolsas de cemento en las que habían llevado la cocaína.
“Nadie se mete en el fondo de un semirremolque repleto de cemento para ocultar droga, lo que evidencia que estamos ante una organización que actuó de una manera transnacional”, concluyó el juez, que dictó la prisión preventiva de los tres acusados.

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Condenaron a una mujer que controlaba el contrabando desde Bolivia
La imputada recibió una pena de seis años por narcotráfico

Una mujer que negociaba la compra de cocaína y marihuana con proveedores de Bolivia, coordinaba el paso por la frontera, su traslado a la capital salteña mediante encomiendas o vehículos, y la entrega final a revendedores en un shopping fue condenada a seis años de prisión, al igual que el hombre que le traficaba la droga desde el vecino país, informaron fuentes judiciales.
Fuentes del Ministerio Público Fiscal Federal informaron ayer que, en el marco de un juicio abreviado, la jueza federal de Garantías 2 de Salta, Mariela Giménez, condenó a 6 años de prisión a María de los Ángeles Yanamari, por transporte de estupefacientes agravado por el número de intervinientes, en calidad de coautora.
En el mismo proceso, Fabricio Raúl Urzagaste recibió idéntica pena por igual delito, mientras que Justino Jaime Sorrigueta, hijo de Yanamari, fue condenado a tres años de prisión de ejecución condicional, por la misma calificación pero en calidad de partícipe secundario.
Las condenas fueron a instancias del pedido formulado por el fiscal general Eduardo Villalba y la auxiliar Florencia Altamirano, de la Unidad Fiscal Salta, que brindaron detalles de la meticulosa investigación iniciada el 3 de marzo pasado.
Según lo expuesto por la auxiliar fiscal, la pesquisa inició con un informe remitido por la Unidad de Procedimientos Judiciales de Salta (Uniprojusal) de la Gendarmería Nacional, que daba cuenta de la denuncia formulada por un individuo que no quiso aportar sus datos por temor a represalias. La información indicaba que Yanamari adquiría desde su vivienda, en Orán, a 270 kilómetros al norte de la capital salteña, estupefacientes provenientes de Bolivia, marihuana y cocaína, y que disponía el traslado de la droga hasta la ciudad de Salta y, en algunos casos, la entrega final a revendedores locales.
Una vez abierta la investigación, la fiscalía dispuso las tareas de campo a través de las cuales confirmó la identidad de la acusada, pues sus vecinos dijeron que al domicilio de la sospechada llegaban muchos remises de Aguas Blancas que llevaban personas con mochilas y luego se marchaban. La fiscalía describió que, a partir de esta y otras pistas, avanzó con tareas de inteligencia criminal que permitieron consolidar la hipótesis sobre el accionar de la imputada.

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Un expastor evangélico fue detenido por matar a una mujer
El cuerpo apuñalado fue encontrado en la localidad de Las Heras

Una mujer fue asesinada a puñaladas en un descampado de la localidad santacruceña de Las Heras y por el femicidio fue apresado un expastor evangélico a quien aparentemente conocía, hecho que llevó a que los vecinos de esa zona realizaran una marcha para pedir Justicia. Fuentes policiales identificaron a la víctima como Gimena Extremador, madre de dos niños, cuyo cadáver apuñalado fue encontrado el pasado sábado en un descampado del barrio El Calafate por un vecino que alertó a la policía.
Personal de la seccional primera de Las Heras acudió al lugar y constató la presencia del cuerpo, por lo que convocó a trabajar en el lugar a la División Gabinete Criminalístico de Pico Truncado, que realizó el relevamiento y los peritajes de rigor, bajo las directivas del Juzgado de Instrucción 1 de Las Heras, Eduardo Quelín. En base a los resultados de las primeras diligencias, la Justicia dispuso allanar dos domicilios del barrio Calafate y la detención de Nelson Saldivia, de 46 años, un expastor evangélico, como sospechoso del femicidio.
Es que, según las fuentes, en el domicilio del acusado, ubicado a 400 metros de donde se halló el cadáver de la mujer, se encontraron elementos de interés para la pesquisa, entre ellos manchas de sangre en un baño. Los investigadores trabajan bajo la hipótesis de que existía una relación de amistad o sentimental entre la víctima y el detenido, la cual procuraban confirmar mediante dichos de testigos.
De acuerdo a los resultados preliminares de la autopsia practicada en la morgue del Hospital Zonal Puerto Deseado, Extremador murió a raíz de lesiones de arma blanca que presentaba en distintas partes del cuerpo. Según dijeron a Télam fuentes de la investigación a Télam, Saldivia indicó a los pesquisas que no recordaba nada porque estaba bajo los efectos de drogas.
Tras conocerse el femicidio, los habitantes de Las Heras realizaron una marcha en reclamo de justicia entre la comisaría local y el juzgado, que estuvo encabezada por la madre de la joven, Gabriela Extremador, bajo la consigna “Ni una menos” y “Vivas nos queremos”.
Asesinada en Plaza Huincul
En tanto, una mujer de 70 años fue asesinada a golpes y puñaladas por al menos un delincuente que ingresó en su vivienda para robarle su jubilación en la localidad neuquina de Plaza Huincul. Por el crimen detuvieron a un sospechoso que era conocido de la víctima.
El ataque se registró el pasado sábado, alrededor de las 14.30, en jurisdicción de la citada ciudad del Departamento Confluencia, a unos 115 kilómetros de la capital provincial. La víctima fue identificada como Sara Eliana Ganga, que un día antes había cobrado la jubilación. Falleció anteayer como consecuencia de las heridas

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