Crisis y rebelión en el mercado de la inteligencia artificial
Microsoft contrató a Sam Altman, tras su despido de OpenAI; cientos de empleados amenazan con seguirlo
WASHINGTON.– Microsoft anunció ayer la contratación del cofundador de OpenAI Sam Altman después de que el viernes pasado la junta de la startup, cuyo chatbot ChatGPT ha liderado el rápido ascenso de la tecnología de inteligencia artificial (IA), lo cesó como director ejecutivo de la empresa.
El CEO de Microsoft, Satya Nadella, señaló en su cuenta de la red X (antes Twitter) que “Sam Altman y Greg Brockman, junto con otros colegas, se unirán a Microsoft para liderar un nuevo equipo de investigación avanzada de IA”.
“La misión continúa”, publicó luego Altman en X.
OpenAI, mientras tanto, ha nombrado a Emmett Shear, exdirector ejecutivo de la plataforma de transmisión de Amazon Twitch, nuevo director ejecutivo a pesar de la presión de Microsoft y otros inversores importantes de la empresa para que Altman fuera repuesto en su cargo.
La junta directiva de OpenAI despidió a Altman porque, según medios estadounidenses, había preocupaciones de que el ahora exdirectivo de la compañía estuviera subestimando los peligros de la tecnología con la que trabajaba y no estuviera prestando atención a los objetivos trazados por la compañía.
Esa decisión del consejo provocó que altos cargos abandonaran la empresa, así como un intento por parte de importantes inversores de recuperar a Altman.
Después del despido del ahora exdirector, también un alto porcentaje de empleados de OpenAI amenazan con abandonar la empresa y pasarse a Microsoft. Piden para no hacerlo que renuncie la junta directiva que despidió a Altman.
La fama del chatbot
El exdirector saltó a la fama con el lanzamiento del chatbot de inteligencia artificial de OpenAI en 2022, una tecnología que desató una carrera para avanzar en la investigación y el desarrollo de este campo, además de una ola de miles de millones de dólares en inversiones para el sector.
Brockman sostuvo en X que inicialmente el equipo de IA de Microsoft incluía a tres excolegas de OpenAI que renunciaron inmediatamente después de que Altman fuera despedido.
“Vamos a construir algo nuevo y será increíble. La misión continúa”, dijo Brockman, mencionando como otros miembros del equipo al exdirector de investigación Jakub Pachocki, al jefe de evaluación de riesgos de IA, Aleksander Madry, y al investigador de larga data Szymon Sidor.
OpenAI mantuvo su decisión sobre Altman en un memorándum enviado a los empleados el domingo por la noche, en el cual sostuvo que “el comportamiento de Sam y la falta de transparencia... socavaron la capacidad de la junta para supervisar eficazmente la empresa”, según informó The New York Times.
Shear, por su parte, confirmó ayer su nombramiento como director ejecutivo interino de OpenAI en una publicación en X, al tiempo que negó los informes de que Altman hubiera sido despedido por resquemores sobre cuestiones de seguridad relacionadas con el uso de la tecnología de IA.
Microsoft invirtió más de 10.000 millones de dólares en OpenAI y ha implementado la tecnología desarrollada por la startup en sus propios productos.
“Seguimos comprometidos con nuestra asociación con OpenAI y tenemos confianza en nuestra hoja de ruta de productos”, dijo Nadella, el CEO de Microsoft.
OpenAI compite ferozmente con otras compañías, incluidas la propia Microsoft, Google y Meta, así como con empresas emergentes como Anthropic y Stability AI, en el desarrollo de aplicaciones basadas en la IA.
Las plataformas de IA generativa como ChatGPT son alimentadas y funcionan con grandes cantidades de datos, lo que les permite responder cualquier tipo de preguntas en un lenguaje similar al humano. Uno de sus riesgos es que también se pueden utilizar para generar y manipular imágenes o crear toda clase de sonidos y expresiones.
Empleados, contra el despido
Cientos de empleados de OpenAI amenazaron ayer, además, con abandonar la empresa líder en Inteligencia Artificial tras el despido de Altman y pasarse a Microsoft, si no renuncia la junta directiva.
En una carta difundida en el portal Wired y el periódico The Wall Street Journal, algunos de los altos cargos de la compañía expresaron su crítica y disgusto por la decisión de la empresa sobre Altman: “Las acciones (de la junta) han hecho evidente que es incapaz de administrar OpenAI”.
Incluido en la lista de nombres de los firmantes estaba Ilya Sutskever, el científico jefe de la compañía y uno de los miembros de la junta de cuatro personas que votó para destituir a Altman. También figura la alta ejecutiva Mira Murati, designada para reemplazar a Altman como directora ejecutiva el viernes, oferta que rechazó el fin de semana.
Según informes, apoyan el contenido de la misiva más de 500 trabajadores de un total de 770 de la plantilla de OpenAI, cuyo chatbot ChatGPT ha liderado el rápido ascenso de la tecnología de la IA.
Si la junta directiva no dimite, sostienen que se irán a Microsoft, la compañía que ayer anunció la contratación de Altman.
“Microsoft nos ha asegurado que hay puestos para todos los empleados de OpenAI en esta nueva filial si decidimos unirnos”, señalaron en la carta.
Mientras tanto, el Nasdaq lideraba ayer las ganancias entre los principales índices bursátiles estadounidenses, ya que las acciones de Microsoft subían tras conocerse que Sam Altman se unirá al gigante del software.
Las acciones de Microsoft avanzaban un 1,4%, a un máximo histórico, después de que Satya Nadella anunció que Altman se incorporará a la empresa para dirigir el nuevo equipo de investigación de inteligencia artificial avanzada.
Un temblor de 72 horas convulsionó al mundo de la inteligencia artificial
John Koblin y Kevin Granville Traducción de Jaime Arrambide
El mundo de la inteligencia artificial (IA) se despertó ayer siendo otro, después de un fin de semana de increíble agitación en OpenAI, la empresa de IA de más alto perfil del mundo. La abrupta destitución de Sam Altman como CEO de OpenAI se produjo el viernes y convulsionó a la industria: los inversores, los ejecutivos y demás interesados quedaron girando locos por una serie de pases que modificaron el tablero de los grandes jugadores de uno de los negocios más candentes del sector tecnológico.
Al final, cuando OpenAI rechazó todos los reclamos para reponer a Altman en su cargo, Microsoft, el mayor inversor de la compañía, anunció que lo contrataría para dirigir un nuevo laboratorio de investigaciones avanzadas.
Pero lo más importante es que el pase de Altman pareció marcar una ruptura en la estrecha relación entre el gigante tecnológico y OpenAI, que Microsoft abrazó como propia con inversiones de más de 13.000 millones de dólares.
En la comunidad en general, la agitación del fin de semana puso de relieve un debate no resuelto sobre los efectos de la inteligencia artificial, que muchos ven como la nueva tecnología más importante desde la aparición de los navegadores web, pero que también plantea peligros cuando es usada incorrectamente.
Estos son los detalles de la eyección de Altman, su nuevo puesto en Microsoft y lo que se viene en materia de IA.
¿Cómo arrancó todo esto?
El viernes Altman fue despedido como CEO de OpenAI. La medida fue tan sorpresiva –y relevante– que algunos observadores tecnológicos la compararon abiertamente con aquel día de 1985 en que Steve Jobs fue expulsado de Apple.
Los detalles de la salida de Altman se van filtrando de a poco, pero parece haber sido decisiva una discusión que tuvo con un colega de OpenAI. Se decía que Ilya Sutskever, miembro de la junta directiva que fundó OpenAI con Altman y varias personas más, estaba cada vez más alarmado por los riesgos que entraña esa tecnología y por el aparente desinterés de Altman por los potenciales daños que podía causar. Al parecer, Sutskever también veía disminuido su papel dentro de la empresa.
“Ma parece totalmente plausible que vayan a existir computadoras –centros de datos– que sean mucho más inteligentes que las personas”, dijo recientemente Sutskever en un podcast. “¿Qué harían esas IA? No lo sé...”.
La junta directiva de OpenAI mantiene en reserva los motivos de la salida de Altman. En el anuncio del viernes, la junta se limitó a decir que Altman “no fue siempre sincero en sus comunicaciones con la junta directiva”.
¿Cuál fue la reacción inicial?
Entre los empleados de OpenAI, la reacción inicial fue de conmoción y confusión, y entre los inversores de la empresa fue de nerviosismo. Lo que circulaba el viernes por la noches es que Microsoft estaba particularmente alarmada por la eyección de Altman y que encabezaba la campaña para su reincorporación.
Microsoft y otros inversores de OpenAI, como Thrive Capital y Sequoia Capital, se enteraron del despido de Altman un minuto antes del anuncio o incluso después de que se hiciera público.
OpenAI no cedió
Mientras otros actores también presionaban para su reincorporación al cargo, se comentaba que Altman estaba en conversaciones con inversores para abrir una nueva empresa de inteligencia artificial. Altman es muy conocido en el mundo de la tecnología, no solo por su trabajo en OpenAI, sino también por sus años al frente de Y Combinator, la incubadora de empresas emergentes de Silicon Valley.
Algunos empleados de OpenAI hasta prometieron abandonar OpenAI o unirse a la potencial nueva empresa si la junta no cedía.
El domingo por la noche, tras 48 horas de frenéticas negociaciones sobre el futuro de la empresa, la junta directiva de OpenAI sostuvo su decisión de destituir a Altman y en menos de dos días reemplazó dos veces a su nuevo director ejecutivo: Emmett Shear, exejecutivo de Twitch, sucederá a Mira Murati, ejecutiva de OpenAI desde hace mucho tiempo, que había sido designada apenas el viernes.
En un memorándum, la compañía manifiesta que el “comportamiento y la falta de transparencia de Altman en sus interacciones con la junta directiva socavaron la capacidad de la junta para cumplir eficazmente su mandato de supervisar la empresa”. Muchos de los empleados, incluida Murati, parecieron expresar su apoyo a Altman con una publicación que decía: “OpenAI no es nada sin su gente”.
Shear posteó en X que contrataría a un investigador independiente para analizar “todo el proceso que nos llevó a hasta este punto y elaborar un informe completo”. También dijo que confirmó con la junta que la destitución de Altman no se debía a un desacuerdo sobre la seguridad de la IA en particular. “No estoy tan loco. No aceptaría este trabajo si no contara con el apoyo de la junta directiva para comercializar nuestros increíbles modelos”, señaló Shear.
¿Qué implica para el futuro de la IA?
El negocio de la IA está dividido entre los llamados “fatalistas”, que dicen que esta tecnología avanza demasiado rápido y entraña riesgos catastróficos por la velocidad con que las máquinas aprenden a hacer cosas nuevas, y otros que aseguran que la IA puede aportar mejoras que salven millones de vidas.
En marzo, más de 1000 líderes y personalidades del sector tecnológico firmaron una carta pidiendo una pausa en el desarrollo de los sistemas más avanzados de IA y donde aseguraban que esas herramientas “entrañan profundos riesgos para la sociedad y la humanidad en su conjunto”.
Altman no firmó esa carta, pero instó a una gestión responsable de la IA mientras al mismo tiempo se fomenta su desarrollo. El mes pasado, Altman se refirió a varios proyectos relacionados con la IA, incluido un plan para desarrollar chips específicos y personalizados para la IA, que competirían con los producidos por la empresa de chips Nvidia.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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