lunes, 14 de diciembre de 2020

Martin Tetaz - Newsletter Nro 088

 



Tiempo de balance
 
El gobierno de los Fernández empezó siendo víctima de su profecía auto cumplida. Alberto hizo campaña diciendo que quería un dólar a 60 y que reestructuraría la deuda, así que empezó con el tipo de cambio que quería y el mercado lo recibió con un riesgo país por encima de los 2000 puntos, consistente con acreedores que se preparaban para una dura negociación. También dijo que pagaría a los jubilados con los intereses de las leliqs y que las empresas se servicios deberían asumir con sus beneficios las actualizaciones tarifarias que no ocurrirían, razón por la cual el índice Merval perdió un 25% de su valor y la gente sacó el 40% de los dólares que tenía en los bancos.
 
 
Homenajeando a Baglini, sin embargo, el presidente se mostró más moderado después del 27 de octubre y cinco días antes de asumir eligió a Martin Guzmán para la cartera de Economía y relegó a su persona de más confianza, Matías Kulfas, a Producción. El economista platense, lejos de ser un heterodoxo, se formó junto a Daniel Heymann en Argentina, se doctoró en Brown y como todo el mundo sabe ahora fue discípulo en Columna de Joseph Stiglitz; un crítico de la arquitectura del sistema financiero internacional con el cual se especializó en los procesos de reestructuración de deuda soberana. El objetivo estaba claro, como lo definió Jorge Lanata, Guzmán era el ministro de deuda de Alberto; el hombre que debía buscar una solución que le diera alivio financiero al gobierno, sin caer en default, ni ensayar ninguna de las propuestas irracionales que le acercaban al primer mandatario por ejemplo algunos gremialistas que querían un salariazo pagado con emisión.
 
Coqueteando con la ortodoxia, las primeras medidas del gobierno fueron para completar el ajuste fiscal del gobierno anterior, mientras se negociaba la salida de la deuda. En diciembre envió al Congreso un paquetazo fiscal que en resumen implicaba más impuestos (Retenciones, Bienes Personales y el PAIS, que en la práctica era una devaluación encubierta del dólar para turismo y atesoramiento ) y menos erogaciones de la mano de la suspensión de la formula de movilidad; un mecanismo que le permitió bajar 10% el gasto previsional, en relación con lo que hubiera surgido de la ley vigente, dejando a los jubilados sin cobrar el salto inflacionario del segundo semestre del 2019.

 
 
 
Mientras la economía digería el “ajuste solidario”, sin señales de reactivación (la actividad cayó 0,7% en febrero, respecto de enero), llegó la pandemia y el gobierno puso en segundo plano su formulación original. De los documentos enviados a los clubes de acreedores durante el mes de abril, surge el primer problema; nunca el gobierno pensó que la pandemia se extendería por tanto tiempo y se embarcó en una cuarentena que no podía pagar, porque a diferencia del resto de los países de la región, Argentina no tenía moneda ni crédito: no podía emitir ni tomar deuda.

Pero la necesidad tiene cara de hereje; el aislamiento social obligatorio operó como una doble Nelson, reduciendo los ingresos que en abril, mayo y junio cayeron 21,8% 28,6% y 24,6% respectivamente en términos reales, al tiempo que hacía trepar los gastos 35,1% en abril, 37,2% en mayo y 21,1% en junio, siempre descontando la inflación. El déficit fiscal fue tan escandaloso que en los primeros 11 meses del 2020 el BCRA tuvo que imprimir 1,75 billones de pesos para financiar al tesoro; una base monetaria entera que absorbió en parte con Leliqs (2/3) y que infló el circulante en medio billón de pesos. Con mas pesos y menos dólares en la economía la presión cambiaria subió y el BCRA, para no convalidar una devaluación mayor, impuso restricciones adicionales al acceso a divisas, tanto para particulares (35% de percepción y prohibición de compra para beneficiarios de IFE+ATP+Tarjetas), como para empresas. Argentina volvió así a transitar un camino similar al recorrido entre 1952-55, 1974-76 y 2011-2015. Mas cepo, más trabas para los productores, más distorsiones de precios relativos, menos exportaciones, menos actividad.

A partir de fines de octubre se inaugura una tercera etapa. El gobierno acusó recibo del agotamiento de su estrategia sanitaria y de los límites de la emisión; la crisis cambiaria de la primera quincena en la que salieron 125.000 millones de pesos de los bancos y el dólar araño los $200, convenció al Presidente que era la cuarentena la que lastimaba a la economía y no la pandemia, acelerando su decisión de salir del ASPO sin base en ningún indicador sanitario, para continuar con la tradición de haber gestionado discrecionalmente, sin reglas basadas ni en numero de contagios ni en tasa de reproducción, ni en camas de terapia. Economía hizo un giro ortodoxo, devolvió financiamiento monetario al tesoro y se comprometió a reducir el déficit del ultimo bimestre, terminando con el IFE y anunciando el fin del ATP para 2021.

En resumen, el año acaba atravesado por la pandemia; en todo el mundo murió gente y todas las economías del planeta colapsaron, pero ni en todos los países hubo la misma cantidad de bajas ni todos sufrieron la misma caída en la actividad. La gestión de la pandemia hizo la diferencia y de las 53 economías analizadas por Bloomberg, Argentina termina como subcampeona en el peor manejo de la crisis, solo superada por México y aunque es pronto para hacer comparaciones porque el virus no fue vencido aun, cerramos el 2020 en el club del 10% de países con mayor caída de la economía y mayor número de muertos por millón.
 
 
 
¿Qué pasó en el mundo?
 
 
El humor de la semana estuvo dominado por los malos datos del mercado de trabajo norteamericano, en el que se registró un resurgimiento de los pedidos de seguros de desempleo, en niveles que no se veían en las últimas 10 semanas. Sin embargo, una perspectiva de mas largo plazo demuestra que si bien hay un freno en la recuperación de la actividad, no hay un boom de solicitudes como el de abril.
 
 
Los datos de alta frecuencia de las principales economías del mundo confirman el frenazo, pero también permiten descartar la W. Los datos muestran una caída fuerte en la última semana en Alemania, Italia y Noruega, un descenso moderado en Suecia y Japón, que hasta ahora estaba blindado del impacto de la segunda ola, estabilidad en Reino Unido, Canadá y España. Contrasta con todos ellos la fuerte recuperación en Francia, donde el segundo pico de la pandemia quedó atrás hace cuatro semanas.
 
 
Expectativas
 
 
 
Otro de los resultados sorprendentes de la semana fue que a pesar del crecimiento de los casos y tal vez porque el efecto fue mas que compensado por la expectativa del cambio de gobierno, sumada a la perspectiva de la vacuna, la confianza de los consumidores norteamericanos escaló en noviembre 4,5 puntos y recuperó el nivel que tenía en octubre.
 
 
En la misma línea, las principales acciones, tanto en la economía tradicional como en el sector tecnológico, cerraron noviembre 13% y 10% arriba respectivamente, con la última semana volátil, sin tendencia definida para el Dow Jones, pero con caída del 1% en el Nasdaq por culpa de las dudas respecto al paquete de asistencia fiscal para enfrentar la segunda ola.
 
 
 
Commodites
 
 
El petróleo supero la barrera de los 50 dólares por barril por primera vez desde el inicio de la pandemia, aunque finalmente cerro la semana en 49,85 ante el entusiasmo por la nueva vacuna que despeja el escenario hacia la segunda mitad de 2021.
La soja lateralizó en la semana, con volatilidad explicada más por las novedades sobre el clima en Sudamérica, que por China, que se mantiene firme en sus importaciones. Concretamente, según el último informe del USDA el stock de soja en EEUU que en noviembre se había computado por 5,17 millones de toneladas, se ajustó a la baja y ahora se calcula en 4,76 mt, mientras que la cosecha de Estados Unidos y Brasil se mantuvo sin cambios, aunque para Argentina se corrigieron ligeramente las estimaciones, proyectándose 50 millones de toneladas de soja y 49 de maíz, en ambos casos una tonelada por debajo de lo que se esperaba en el informe de noviembre.
 
 
 
Flujos de capitales y riesgo país.
 
 
El ingreso masivo de capitales al que asistimos desde la ultima semana de octubre parece haberse tomado un descanso en la última semana, con las principales monedas latinas estables, en recorrido lateral, como consecuencia de mercados de acciones ligeramente compradores y bonos vendedores en países tradicionalmente seguros
 
 
Concretamente, las acciones de los latinos lateralizaron, mientras que el riesgo país subió 1,2% señalando una caída en el apetito por bonos regionales habitualmente más seguros, como los de Uruguay, Colombia y Chile, cuyo riesgo subió 6,4% 3,7% y 4,2% respectivamente, mientras que los papeles soberanos argentinos y de Ecuador se mostraron prácticamente sin cambios
 
 
Brasil
 
 
Nuestro principal socio comercial sigue de racha en materia de expectativas, tanto de los 2500 empresarios de minería, construcción e industria que contestan todos los meses la encuesta ICEI, de la Confederación de la Industria, como de los que ponen la plata donde ponen la boca, porque el índice Bovespa mejoró 1,2% en la semana
 
 
El riesgo país, sin embargo, subió 2% porque como ilustra el gráfico de Sergi Lanau del IIF, Brasil está financiando su impulso fiscal record de 8 puntos del producto, con deuda de cortísimo plazo, en una apuesta que juega el filo del éxito de la vacuna y que lo dejaría muy mal parado si se corta el financiamiento global en algún momento del 2021.
 
 
Por fortuna para Brasil (y sobre todo para nosotros), los flujos a acciones pesan mas y el Real continuó fortaleciéndose en la semana, para cerrar a 5,06 por dólar. Todavía lejos del valor que tenía esa moneda a principios de año justamente porque no está para nada claro que puedan sostener mucho tiempo más el esfuerzo fiscal y porque las propias reglas presupuestarias obligan a cerrar esa posición deficitaria en 2021 y nadie cree que pueda haber un ajuste de esa magnitud. Resulta paradójico que Guedes, el ministro mas “neoliberal “de la región, haya sido el que haya dispuesto el paquete fiscal Covid mas grande de todos los emergentes y aunque es la persona indicada para desprenderse de ese gasto vacuna mediante y no hay elecciones presidenciales hasta 2022, habrá que verlo
 
 

¿Qué pasa en nuestro país?
 
 
Cada día de diciembre que transita sin tormentas cambiarias es un triunfo del gobierno y el mercado baja sus expectativas de devaluación del tipo de cambio oficial, tal y como lo muestran las menores tasas implícitas de los futuros sobre dólar ROFEX, en un contexto en el que las expectativas de tasas del mercado van en realidad al alza.
 
 

Esta semana Argentina no fue a contramano de la región en materia de riesgo país, lo que sugiere menos “ayudín” en materia cambiaria, pero como era esperable se aceleraron las transferencias monetarias del BCRA al tesoro, sumando 250.000 millones adicionales en los últimos 30 días, con la expectativa de que se vuelquen otros 150.000 más en lo que queda de diciembre para pagar los aguinaldos. La plata empieza a circular en una primera ronda hacia las familias, pero a medida que se producen los gastos (o se toma la decisión de postergarlos), van generándose bolsones sobrantes de pesos y hay mucha incertidumbre sobre cual será finalmente la demanda de pesos en la segunda quincena, porque ya sabemos que mucha gente no se irá de vacaciones, que muchas empresas no celebran como siempre el fin del año y que muchas familias con incertidumbre sobre sus ingresos preferirán dolarizarse.

El otro dato importante es que hay una recomposición de los plazos fijos privados en la primera semana de diciembre y esa es una muy buena señal indicativa de cierta estabilidad en la confianza.

Levantando la vista de la coyuntura, Argentina sigue siendo un país de regulaciones inútiles que lo hacen inviable. Esta semana a la clausura de un bar por vender la cerveza en vasos de 500cc (increíblemente hay una ley provincial que regula el tamaño de los vasos), se sumó el anuncio publicitario de la Secretaria de Comercio jactándose de cerrar por 24hs un súper chino por no cumplir con 14 precios máximos, como si no estuviéramos atravesados por una pandemia en la que todos trabajan menos, en parte por las ridículas restricciones impuestas por el propio gobierno. Cuando parecía que nada podía empeorar el BCRA autorizó a las casas de cambio a abrir, pero solo para comprar dólares, como si la operación de venderlos fuera mas contagiosa. Y como frutilla del postre se confirmó el cierre del aeropuerto del Palomar, justo pocos días después de que el gobierno cerrara un acuerdo de inversión y extensión por 10 años de la licencia de operación de aeropuertos al grupo América.
De acuerdo con datos publicados en el blog sirchandler.com.ar Palomar fue durante 2019 el sexto aeropuerto que más pasajeros transportó y por tratarse de un centro logístico de bajo costo de operación, permitió que casi dos millones de personas pudieran viajar más barato incluso que la alternativa del colectivo, en muchos de los casos por primera vez en avión, pero se ve que los negociados con los grandes grupos económicos del país no son compatibles con la competencia que baja costos
 
 
Dólar y Tasas
 
 
En una semana corta por los feriados, el dólar oficial corrió 56 centavos, consolidando su aceleración y corriendo a una velocidad del 58% anualizada, mientras que el contado con liquidación bajó $3 por lo que la brecha cedió al 72%
 
 
Para continuar con la inconsistencia que se viene manifestando desde que se aceleró el ritmo de devaluación oficial, las tasas de call interbancarias cedieron 74 puntos básicos permitiendo que los bancos consiguieran liquidez privada al 29,72% TNA, mientras que las empresas tuvieron que pagar 158 puntos mas por los adelantos en cuenta corriente, que se negociaron en 34,15%. Las líneas a familias operaron 38 puntos por arriba de la semana pasada a 55,04% TNA.
Las tasas Badlar que se pagan por los grandes depósitos, sin embargo, subieron 82 puntos y operaron en 34% TNA (34,38% en bancos privados), lo que arroja un 40,31% TNA en el mejor de los casos (privados), muy por detrás del ritmo de devaluación oficial.
 
 
Actividad
 
 
Según confirmó el INDEC la producción de manufacturas se contrajo 2,5% en octubre, respecto de septiembre, esencialmente por efecto del endurecimiento del cepo y la brecha cambiaria. Los sectores más comprometidos en perspectiva interanual son textiles (-13,4%), prendas de vestir y calzados (-24%), refinación de petróleo (-21,6%) y otros equipos de transporte (-31%).
 
 
En noviembre, de acuerdo con los datos de alta frecuencia de Cammesa, hubo una fuerte recuperación, porque se promedió un consumo de energía de casi el 99% del nivel de los primeros días de marzo, antes de la cuarentena. Sin embargo, en la primera semana de diciembre se volvió a frenar la demanda de electricidad (nivel 97% de pre pandemia) y no se trata de un problema estacional porque suele ser un mes de alta producción.
 
 
Ventas minoristas
 
 
Según CAME las ventas de comercios al por menor volvieron a recortar la caída en noviembre, después del traspié de octubre, aunque todavía están 6,7% por debajo del mismo mes del año pasado, sin contar los comercios cerrados.
El dato más relevante, no obstante, es que el 57% de los comerciantes manifestó haber tenido faltantes de mercaderías y problemas de stocks, en parte por el endurecimiento del cepo y la falta de precios que se produjo a fines de octubre, pero también el dato es coincidente con el freno de la recuperación industrial de octubre. Vemos así que los controles al dólar empiezan a afectar la recuperación de la actividad que podría haber sido más vigorosa de no haber estado frenada por el lado de la oferta.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.