Otro baby boom. Los libros para bebés fueron tendencia en 2020
La nueva ola de ediciones para la primera infancia trae poemas ilustrados, letras de canciones y cuentos breves, en materiales resistentes
Durante la extensa cuarentena hubo un baby boom literario: los libros creados para la primera infancia se convirtieron en un fenómeno de ventas, a pesar del contexto crítico. Según coinciden libreros y editores de literatura infantil, este año aumentó la demanda del segmento de libros de cartoné, esos que son de formato cuadrado chico y papel a prueba de tironeos y mordeduras. Y aumentó, también, la oferta: varias editoriales se sumaron a la tendencia con colecciones nuevas que ofrecen poesía ilustrada, canciones, juegos y hasta accesorios de encastre.
Hay con tapas y hojas duras, algunas flexibles y plásticas para meter en el agua; con ventanas para descubrir lo que hay debajo y páginas desplegables; con títeres de dedo; con códigos QR para escuchar música; juegos didácticos. Pero, más allá de los ingeniosos recursos para atraer la atención de los más chicos, lo interesante de la nueva ola de libros para bebés es que traen contenidos de calidad. Poemas ilustrados, letras de canciones que conocen del jardín, cuentos breves que juegan con los sonidos, las palabras, las formas, los animales.
Una “prueba” de que la primera infancia es un nicho que atrae a las audiencias son las charlas y talleres dedicados al tema que hubo en el último Filbita. Por un lado, una clase magistral de Yolanda Reyes, reciente ganadora del Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil, titulada como uno de sus ensayos más conocidos: La poética de la infancia. Además, Filbita organizó el taller “Los bebés también leen”, de Cintia Roberts y Roberta Iannamico, y otro a cargo de Raquel Franco, de Pequeño Editor, sello pionero en editar en el país libros para los más chiquitos con su excelente colección Los duraznos.
Para desarrollar el proyecto, en Pequeño Editor siguieron la línea de lo que plantea Reyes en sus ensayos: “Creamos la colección en2016, cuando fue posible imprimir en la Argentina libros de cartoné (recomendados para chicos de 0 a 3 años) y porque vimos que faltaba material de calidad. Investigamos el desarrollo del lenguaje, la importancia de la lengua materna, de la sonoridad. Buscamos producir relatos con secuencias narrativas e incluimos luego canciones, que son clave por la gran sensibilidad al ritmo y a la música que tienen los chicos”, cuenta Franco. Buena parte de los 18 títulos de la serie son “libro más canción”: están basados en temas populares o de músicos como Mariana Baggio y el grupo Koufequin. El más reciente es una canción popular que hizo conocida Luis Pescetti, llamada “Dos gatos”. Todos tienen código QR para escuchar el tema o ver un video. “Es una colección muy querida para nosotros por el nivel de investigación y trabajo que le hemos puesto en la búsqueda de los textos y en la construcción teórica que desarrollamos para hacer la mejor colección posible”, agregó Franco y adelanta que para el año próximo editarán uno con texto de Federico García Lorca. “Durante los primeros años estábamos solos y ahora ya es una tendencia muy clara del mercado, como si se hubiese abierto un nuevo público. ojalá que no se banalice el contenido, que no se convierta en armar rimas sencillas y que conserve la preocupación por los textos de calidad”, completó la editora.
Entre los libros recientes que se destacan por la calidad literaria está Bienviento, de Roberta Iannamico y Sabrina Schürmann, de la colección Primera poesía del sello ojoreja. Este año fue elegido en la categoría Libros para bebés del premio Los Destacados de Alija. Carola Martínez, autora, editora y librera de la tienda virtual Donde viven los libros, confirma que son una tendencia: “Durante la pandemia, los libros para bebés fueron uno de los ejes más importantes de venta. Las editoriales se pusieron a trabajar siguiendo lo que hizo en su momento Pequeño Editor. En general, tienen el mismo tipo de estructura y están escritos por poetas”.
Entre los favoritos de Donde viven los libros están Cocorocó, de Didi Brau y Cristian Montenegro (Los Duraznos); Limón y Arbol, ambos de Antonio Rubio y Óscar Villán, publicados por del sello español Kalandraka, “los precursores del género”. Entre los más antiguos eligen los de Satoshi Kitamura, Gato tiene sueño y Perro tiene sed, y los de Anthony Browne, como Cosas que me gustan, “que han acompañado a varias generaciones de bebes”. Los de Brownerondan los 1500 pesos, pero los demás se consiguen desde 550.
La nueva colección Había una vez un cuadro (Arte a Babor / Lecturita) tiene libros de arte para la primera infancia centrados en cuatro artistas: Henri Rousseau, Franz Marc, Malevich y Van Gogh. Cada uno tiene el sello de un autor e ilustrador diferente: Cynthia Alonso, Ana Sanfelippo, Ivanke & Mey y Pablo Picyk. En coedición con Gerbera, Lecturita también sacó este año la colección Crecer, integrada por siete títulos que tienen tipografía amigables para lectores con dificultades como la dislexia. Todos van por la segunda edición y la semana próxima saldrán otras tres novedades.
A las series nacionales clásicas para los más chicos, como Buenas Noches, de Norma; Los caminadores, de Sudamericana, que ya cumplió los 20 años; los de Atlántida, los de Unaluna y los de la serie Lima, de Loqueleo, con genialidades como los libros de Ema Wolf, se agregaron en 2020 propuestas de sellos independientes como Periplo, Ralenti y Pípala, que acaba de sumarse a la “movida cartoné” con cuatro libros. Para el 2021, Nazhira editará una serie para bebes escrita por Canela.
N.B.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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