1955, el año que marcó a Perón y a toda una época
C. P
Presidentes en la tormenta

A finales de 1954, Perón solicitó al Arzobispado que se controlara a los curas que predicaban públicamente en su contra.

Pero no solo los religiosos opositores se encontraban en la mira del presidente, también acusaba de desestabilizadores a grupos de católicos laicos como la Acción Católica, el Partido Demócrata Cristiano y las asociaciones de católicos.
¿A qué se debía este desencuentro entre dos sectores que se habían apoyado mutuamente desde 1946? Según sostuvo Pablo Gerchunoff en su fantástico libro La Caída. 1955, se trataba de un conflicto entre “dos soberanías”: “Las tensiones entre Perón y la Iglesia estuvieron siempre presentes y la razón es que un movimiento popular y justiciero que pretendía para sí una raíz cristiana y en la práctica cotidiana “santificaba a sus líderes” era muy difícil que no chocara con la Iglesia y que no emergiera de ese choque un litigio de límites entre lo divino y lo terrenal, esto es, una disputa de soberanías”. De esta manera, en 1954 emergió una tensión que desató una tormenta difícil de detener.
¿A qué se debía este desencuentro entre dos sectores que se habían apoyado mutuamente desde 1946? Según sostuvo Pablo Gerchunoff en su fantástico libro La Caída. 1955, se trataba de un conflicto entre “dos soberanías”: “Las tensiones entre Perón y la Iglesia estuvieron siempre presentes y la razón es que un movimiento popular y justiciero que pretendía para sí una raíz cristiana y en la práctica cotidiana “santificaba a sus líderes” era muy difícil que no chocara con la Iglesia y que no emergiera de ese choque un litigio de límites entre lo divino y lo terrenal, esto es, una disputa de soberanías”. De esta manera, en 1954 emergió una tensión que desató una tormenta difícil de detener.


Según el politólogo Benjamín García Holgado: “No había margen para armar una coalición golpista antes. A medida que avanza el conflicto con la Iglesia el golpe se hace más inexorable”.
El conflicto llevó a la movilización de un nuevo actor político: los grupos de católicos laicos. Iniciaron una campaña que, meses más tarde, apuntaría a influir en los militares para impulsarlos a dar un golpe de Estado. Miembros de las Fuerzas Armadas, hasta entonces leales al gobierno, comenzaron a conspirar.
El conflicto logró aglutinar a la oposición. El 11 de junio tuvo lugar la procesión del Corpus Christi sin autorización del gobierno. No sólo se congregaron en la Plaza de Mayo miles de fieles en apoyo a la Iglesia Católica, sino también radicales, comunistas y socialistas que años atrás defendían el laicismo. El 16 de junio, el ministro de Marina, Aníbal Olivieri, ordenó bombardear la Plaza de Mayo con el objetivo de matar a Perón y dar un golpe militar. El bombardeo, que alcanzó principalmente a la población que circulaba por la plaza al mediodía durante una jornada laboral, dejó más de 300 muertos y 800 heridos. La conmoción producida por el bombardeo llevó a Perón a abrir una tregua: se reemplazarían a los miembros más controvertidos del gabinete y se darían amplias concesiones a la oposición. El presidente anunció un proceso de “pacificación” que incluía buscar un arreglo con la iglesia y abrir el diálogo con los partidos políticos opositores. Se trató de una calma que precedió a la tormenta.
El conflicto llevó a la movilización de un nuevo actor político: los grupos de católicos laicos. Iniciaron una campaña que, meses más tarde, apuntaría a influir en los militares para impulsarlos a dar un golpe de Estado. Miembros de las Fuerzas Armadas, hasta entonces leales al gobierno, comenzaron a conspirar.
El conflicto logró aglutinar a la oposición. El 11 de junio tuvo lugar la procesión del Corpus Christi sin autorización del gobierno. No sólo se congregaron en la Plaza de Mayo miles de fieles en apoyo a la Iglesia Católica, sino también radicales, comunistas y socialistas que años atrás defendían el laicismo. El 16 de junio, el ministro de Marina, Aníbal Olivieri, ordenó bombardear la Plaza de Mayo con el objetivo de matar a Perón y dar un golpe militar. El bombardeo, que alcanzó principalmente a la población que circulaba por la plaza al mediodía durante una jornada laboral, dejó más de 300 muertos y 800 heridos. La conmoción producida por el bombardeo llevó a Perón a abrir una tregua: se reemplazarían a los miembros más controvertidos del gabinete y se darían amplias concesiones a la oposición. El presidente anunció un proceso de “pacificación” que incluía buscar un arreglo con la iglesia y abrir el diálogo con los partidos políticos opositores. Se trató de una calma que precedió a la tormenta.

Finalmente, el 16 de septiembre se inició el levantamiento del Ejército y la Marina. Sin embargo, los militares rebeldes no contaban con el apoyo mayoritario de las Fuerzas Armadas. El levantamiento se extendió por tres días. El 19 de septiembre, la Marina amenazó con un nuevo bombardeo. Para evitarlo, Perón presentó un “renunciamiento”, que según aclaró no era una renuncia, y solicitó al ejército leal que negocie con los rebeldes. En contra de los planes de Perón, la Junta militar encargada de la negociación interpretó el “renunciamiento” como una renuncia y lo destituyó. Al día siguiente Perón se subía a la cañonera “Paraguay”.
¿Por qué Perón no reprimió a los militares rebeldes cuando contaba con las fuerzas para hacerlo? Esa es la pregunta que Pablo Gerchunoff se hace en La Caída. 1955. La explicación que dio Perón es que no reprimió para evitar un mayor derramamiento de sangre. Gerchunoff explora otra hipótesis: “El régimen de Perón ingresó a partir de 1952 en una zona de fatigas y tensiones políticas, económicas y psicológicas que multiplicaron la probabilidad de error, y los errores, una vez cometidos, aumentaron las fatigas y tensiones en un eslabonamiento circular y desequilibrante”. La acción política, tanto de la oposición como del gobierno, son centrales para entender los orígenes del golpe que abriría décadas de inestabilidad política y violencia en la Argentina.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.