domingo, 14 de mayo de 2023

ÁRBOLES CON HISTORIA


Cuáles son y dónde pueden verse
ÁRBOLES CON HISTORIA.
— por Mariano Chaluleu.Frente al flanco norte de la Casa de Gobierno hay un retoño del árbol de Guernica
La historia del origen de la “teoría de la gravitación universal” es bien conocida. Dice que Isaac Newton, a sus 23 años, vio caer una manzana desde el árbol del jardín de su casa y que, luego de varios cálculos y muchos años, enunció que “la fuerza con que se atraen dos objetos es proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que los separa”.
Este relato fue transmitido de generación en generación a lo largo de siglos. Incluso hoy, en varias escuelas, se utiliza a modo de introducción en las clases de física. Muchos lo tildan de “leyenda”, porque, en realidad, Newton nunca habló de “manzanos” en sus escritos. Sin embargo, su veracidad estaría comprobada.
Según Guillermo Abramson, investigador argentino del Conicet, hay testimonios que indicarían que este suceso efectivamente ocurrió. Abramson explica la historia del famoso árbol, cuyo ejemplar original existe hasta la actualidad en la casa de Woolsthorpe Manor, donde el científico se recluyó durante 18 meses a causa del auge de la peste bubónica. El manzano sigue creciendo desde hace siglos.
“El propio Newton le relató la anécdota a varios amigos y conocidos que la dejaron escrita en sus memorias. Entre ellos estaba su sobrina favorita, Catherine Barton, que se lo contó a Voltaire [historiador, filósofo y abogado francés], y así fue como Voltaire popularizó la historia. Sin mayor razón para inventar algo así, y habiendo un manzano en el jardín frente a su casa, parece muy probable que la anécdota sea cierta”, afirmó Abramson. El investigador también contó que en 1980,
Carlos Castro Madero, que era presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), viajó a Inglaterra por trabajo y allí descubrió que era posible obtener retoños del manzano de Newton. “Pensó que sería ideal traer uno a la Argentina, más precisamente a Bariloche, para plantar en el Instituto Balseiro y, honrar al físico inglés”, detalló Abramson.
Así, tras unos meses de gestiones, los retoños llegaron por fin a nuestro país y fueron aclimatados y plantados en la ciudad patagónica. “El de Bariloche se plantó en un lugar bastante malo, cuando yo ingresé, en 1986, era un arbolito escuálido. Pero en 1990 se decidió trasplantarlo a donde está actualmente y fue todo un éxito. Enseguida el árbol se puso robusto y empezó a dar frutos. En verano y en otoño, cargado de flores y de frutas, es una maravilla. Vale la pena decir que los manzanos no se reproducen por semillas, sino por injertos. Así que nuestro árbol no es descendiente del de Newton, sino que es el mismo árbol”, explicó Abramson.
Por otra parte, el manzano fue replicado en varios lugares del mundo. Uno de sus retoños crece en Cambridge, en la universidad alma máter del científico: el Trinity College. También hay un buen número de ellos en el observatorio Parkes, en Australia, y en México y China. De hecho, este árbol está en todos los continentes, excepto en la Antártida. Y desde el año pasado, también hay uno en el Parque de las Ciencias, en el barrio de Palermo, que puede ser visitado todos los días, entre las 8 de la mañana y las 7 de la tarde.
Historia
Podría decirse que el manzano de Newton vivió una interesante y larga vida. Fue plantado alrededor de la década de 1650 y en 1816, cuando el físico ya había fallecido, sobrevivió a una fuerte tormenta que lo derribó parcialmente. Sin embargo, se volvió a enraizar, y en ese proceso, parte del árbol caído fue reconvertido en una silla. Durante los años siguientes, la fama de Newton, y la del árbol, crecieron a nivel mundial hasta transformarse prácticamente en un mito.
La historia de los retoños, por su parte, comenzó en 1820, cuando un brote del manzano fue llevado al parque Belton, a pocos kilómetros de la casa de Woolsthorpe Manor. La Estación de Investigación de Frutas, en East Malling, tomó parte de esa réplica del árbol en 1930, y a partir de ahí, el manzano se extendió por el mundo. Sus retoños comenzaron a ser solicitados por universidades, laboratorios y jardines botánicos de distintos países.
Otros árboles
El retoño de Newton no es el único árbol famoso que puede visitarse en la ciudad de Buenos Aires. En las Barrancas de Belgrano está el retoño del Pino de San Lorenzo. El árbol original se encontraba en el huerto del Convento de los Padres de la Compañía de Jesús, San Lorenzo, provincia de Santa Fe. Fue a la sombra de aquel pino que San Martín escribió y firmó el parte de la victoria de la batalla de San Lorenzo, en 1813.
Por demás, frente al flanco norte de la Casa de Gobierno, hay un retoño del árbol de Guernica, que constituye un símbolo de la libertad de los vascos. Pero ese no es el único de ellos en la capital. Existe otro plantado en el restaurante del Centro Vasco de Buenos Aires “Laurak-bat”, que puede visitarse en avenida Belgrano y Lima.

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