martes, 9 de mayo de 2023

BOTÍN...CIBERESTAFAS


Atraparon al “fantasma” que hacía desaparecer el dinero robado con ciberestafas
El sospechoso habría movido US$11.500.000 de bandas que buscaban eliminar rastros digitales tras vaciar cuentas bancarias; lanzaron un operativo contra piratas virtuales
Gabriel Di Nicola ministerio público fiscal bonaerenseSe realizaron anteayer 70 allanamientos por ciberdelitos
N. L. tiene 37 años. Hasta anteayer vivía en su departamento de Villa Ortúzar, a poco menos de 300 metros de la casona de sus padres, situada en las cercanías de la exclusiva avenida de Los Incas, en Belgrano R. Manejaba una camioneta 4x4 último modelo, pero también tenía otros tres autos: un Volvo, un Mercedes Benz y un Hyundai, no tan nuevos. Viajaba, en ferry, periódicamente a Uruguay. Eran viajes de apenas horas. Se presentaba como trader de criptomonedas. Su vida de comodidad, por el momento, tiene un impasse. Tras una larga investigación, fue detenido y acusado de invertir en criptomonedas el dinero que organizaciones criminales robaban en megaestafas virtuales. Se trata de un botín millonario en dólares.
“Por una de sus billeteras de exchange pasaron, en un año y medio, aproximadamente, 11.5 millones de dólares en diversos criptoactivos”, afirmó a la nacion un detective judicial que estuvo tras los pasos del sospechoso.
La investigación, de la que participaron especialistas de la Policía de la Ciudad y de la policía bonaerense, estuvo a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Investigaciones de Ciberdelito (Ufeic) de San Isidro, conducida por el fiscal Alejandro Musso.
“Con la detención de N. L. se comenzó a cerrar el ciclo completo de una operación sofisticada y a gran escala de estafas digitales mediante clonación de páginas web de bancos. Se identificó y se procesó a componentes de todos los segmentos de la organización, desde los estratos más bajos, las mulas bancarias [las personas que prestaban sus nombres para abrir cuentas bancarias], quienes los reclutan, sus coordinadores, el jefe de la organización de ‘vaciadores de cuenta’ y clonador de las páginas web bancarias y, finalmente, a quien manejó hasta el momento del arresto las ganancias obtenidas para evadir los radares de la Justicia”, explicó una fuente judicial.
Según la investigación del fiscal Musso y de su equipo de trabajo, la función de N. L., cuya identidad por el momento se mantiene en reserva, era la de operar en el mercado cripto. “El sospechoso recibía el dinero que las bandas criminales obtenían en las estafas y se encargaba diversificarlo”, dijo un investigador.
Tres veces por mes, N. L. viajaba a en ferry a Uruguay. Volvía al día siguiente. No pasaba ni 24 horas en el país vecino.
“Entendemos que recibía el dinero de las organizaciones criminales o de otras personas que querían lavar dinero y lo invertía en criptomonedas. A Uruguay viajaba con los hard wallet [una especie de pendrive que en la jerga se conocen como billeteras frías] y en una cueva monetizaba las criptomonedas en dólares y las depositaba o las entregaba a quien debía. Así sacaba el dinero de la Argentina. Pasó la frontera solo con un pendrive en el bolsillo Este es el mecanismo que utilizan las bandas criminales y las personas que tienen dinero en negro”, afirmó un detective que participó de la investigación.
Para descargar los valores guardados en los hard wallet o billeteras frías se los conecta a una computadora y se accede después de poner una clave de 12 palabras, llamadas “semillas”. Solo así se transforman los criptovalores en dólares o la moneda que la persona quiera.
“Para poder operar las hard wallet se necesitan las llamadas ‘semillas’. Son 12 palabras. Si perdés o te olvidás esas 12 semillas, perdés los valores”, indicó una fuente judicial que siguió con atención el desarrollo de la pesquisa.
Solo en una de las billeteras de exchange que usaba N. L. se movieron US$11.500.000 en un año y medio. “Ese exchange colaboró con la Justicia y, atento a las reglas de transparencia, detectó movimientos sospechosos dando de baja la cuenta y ayudando luego con la investigación”, agregaron las fuentes consultadas.
Desde la Justicia resaltaron el trabajo hecho por los detectives policiales a cargo del comisario inspector José Salle Paz, jefe del Departamento Antiterrorismo y Delitos Trasnacionales de la Policía de la Ciudad, y del comisario general Héctor Cisneros, que conduce la Superintendencia de Investigaciones en Función Judicial de la policía bonaerense.
“Desde la Ufeic de San Isidro sostuvieron que existe la necesidad de profundizar todas las investigaciones relacionadas con criptoactivos, dado que se ha detectado, sobre todo en el último año, que es el canal casi excluyente empleado por las organizaciones para el ocultamiento de sus ganancias, aprovechando en especial la falta de regulación casi absoluta del mercado y la facilidad para operar en forma transnacional sin control alguno”, afirmó una calificada fuente judicial.
Una compleja investigación
La detención de N. L. fue parte del denominado Operativo Hermes, coordinado por el Departamento de Ciberdelitos de la Procuración General bonaerense. Ese procedimiento derivó en la desarticulación de varias bandas de ciberpiratas, que en muchos casos no estarían contectadas entre sí, pero que habrían utilizado los servicios del mismo sospechoso para hacer desaparecer el rastro del dinero obtenido por diferentes clases de estafas virtuales.
Según se informó oficialmente, anteayer, en un operativo conjunto de fiscalías bonaerenses, se llevaron a cabo 70 allanamientos simultáneos en todo el país “en el marco de investigaciones por ciberestafas, que se calcula habrían generado un perjuicio económico de más de $ 25.000.000.
En esos procedimientos se logró el secuestro de una suma importante de dinero en efectivo, tanto pesos como dólares norteamericanos, computadoras, teléfonos celulares, tarjetas de memoria, pendrives, tarjetas SIM (chips para celulares), tarjetas de crédito y débito y armas de fuego. Hasta ahora se han reportado 50 personas identificadas y detenidas”, explicó el Ministerio Público Fiscal (MPF) bonaerense en un comunicado de prensa. En esta clase de delito es de vital importancia para los investigadores el secuestro de unidades de almacenamiento de información.
En el texto difundido por el Ministerio Público Fiscal bonaerense se agregó:” Las investigaciones iniciadas por denuncias ante el MPF constituyen en su mayoría maniobras de phishing e ingeniería social, que dieron lugar a operaciones bancarias fraudulentas denunciadas por el Banco Provincia, institución que desde el primer momento colaboró con la Justicia para desentrañar las maniobras y dar con los sospechosos”.
El operativo estuvo coordinado por el Departamento de Ciberdelitos de la Procuración General bonaerense, dirigido por Gisela Burcatt, con la asistencia del prosecretario, Rafael García Borda, dependientes de la Secretaria de Política Criminal, Coordinación Fiscal e Instrucción Penal de la Procuración General de Buenos Aires, a cargo de Francisco Pont Vergés, en conjunto con la Superintendencia de Investigaciones en Función Judicial del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, a cargo del General Walter Cisneros y la Dirección General de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Córdoba, Comisario General Alejandro Mercado. Fueron 15 fiscalías las que intervinieron en este procedimiento que demandó allanamientos y arrestos no solo en el área metropolitana, sino también en otras ocho provincias.
El detenido tiene 37 años y se presenta como trader de criptomonedas
En la redada fueron arrestados 50 ciberdelincuentes

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