viernes, 5 de mayo de 2023

GRAVÍSIMO


Fuerte crítica de los padres a los directivos del jardín de Palermo
Piden investigar el supuesto abuso de docentes a niños; mediante un “juego” los hacían bailar y bajarse los pantalones
Informe de Domitila Dellacha, José María Costa y Delfina Celichini
“Es un secreto”, fue la advertencia que una de las tres maestras del Jardín de Infantes Nº 9, en Darregueyra al 2300, del barrio porteño de Palermo habría hecho a las víctimas de cuatro años para que no contaran en sus casas el “juego” que les habrían obligado a practicar en esa institución estatal. Pese al pedido, uno de los niños habló y, a partir de este hecho, se inició una batería de denuncias ante las autoridades.
Así se desprende de la denuncia que hizo una de las madres ante efectivos de la Policía de la Ciudad.
Accedió a un fragmento  la declaración de la madre de una de las víctimas, quien –tras un relato de su hijo– radicó una denuncia. La mujer, según un comunicado al que accedió este medio, se presentó ante la policía porteña tras haber recibido un mensaje de WhatsApp de otra madre del jardín. En el establecimiento educativo de gestión estatal, se indicó, se hacía a los niños bailar y que se bajaran los pantalones.
“Hay una canción y un juego, el cual lo realizan en la biblioteca, donde las tres maestras refieren que se tienen que bajar el pantalón, el bóxer y la bombacha”, repasó la mujer, mientras el hijo le mostraba el “juego”. El chico indicó también que las docentes le “tocaban la espalda, los hombros, la cara, las partes íntimas –la cola y el pene–, haciéndole mimos en su cuerpo”, de acuerdo con el parte oficial.
A raíz de las denuncias, el Ministerio de Educación de la Ciudad –en conjunto con el área de Supervisión– encabezaron reuniones con los padres para informar “las acciones y próximos pasos a seguir”. “Las docentes se encuentran desplazadas de sus cargos”, informaron fuentes del gobierno porteño.
En el hecho interviene el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional 26, a cargo de Ignacio Kirszenbaum, aunque no trascendió si ya se comenzaron a tomar medidas puntuales para investigar el hecho.
“Abusadoras”, “violines” y “van presas”. Estas inscripciones con aerosol negro y una caligrafía desprolija se podían leer ayer por la tarde en la fachada del jardín N° 9, que pese a la resistencia de un grupo de padres, permanece abierto.
“Fue una pérdida de tiempo”, sentenció en diálogo con Manuel la nacion López, padre de una niña de 5 años, luego de la reunión pautada para ayer con las autoridades de la institución y representantes del Ministerio de Educación porteño.
Dos madres de alumnos de las salas de tres y cinco años hablaron alrededor de las 16 en la puerta de la institución. “No queremos salir con nuestros nombres porque vamos a seguir mandando a nuestros hijos al colegio y queremos tener una relación cordial”, coincidieron. Y precisaron a que sus hijos la nacion no manifestaron ningún problema. “Son inocentes hasta que se demuestre lo contrario”, sentenciaron sobre las docentes acusadas.
Respecto del contenido de la reunión, una de las madres precisó que “no se llegó a nada”. Sin embargo, ante la consulta de este medio por el tono del encuentro, destacó que fue “bueno”.
Aunque con mucho menos movimiento que anteayer, ambas confirmaron que ayer enviaron a sus hijos a la institución y que lo seguirán haciendo. “No hay matrículas en otros establecimientos”, señalaron.
Con anteojos negros, miradas cansadas y mucho desgano, tres madres de alumnos de sala de tres accedieron a hablar con la nacion luego de la reunión. “Pedimos que se remueva a todo el equipo de dirección, pero nos dijeron que no es posible por protocolo. De todas maneras, dejamos constancia en el acta de la reunión que nosotros pedimos eso para que se pueda revisar”, indicaron.
“Elegimos la educación pública. No es un tema de costos. Queremos que nuestros hijos vengan acá y no podemos creer lo que pasó. Falló el sistema”, agregó una de ellas.
Respuestas insuficientes
Si bien las madres indicaron que las autoridades de Educación porteña les comentaron que se puede pedir el pase a otros jardines, les aclararon que eso depende de la supervisión de las vacantes en el distrito. Sin embargo, una de las madres aclaró: “No es que lo quiero mandar mañana a otro jardín, la maestra de mi hijo me da confianza, pero no tengo confianza en el equipo de dirección. Hasta no recuperar ese vínculo no voy a volver a mandarlo”.
Grecia Piminchumo, madre de un alumno de la sala de cinco años, detalló a las opciones que la nacion les ofrecieron las autoridades escolares y los funcionarios del ministerio a cargo de Soledad Acuña. “Nos dijeron que las maestras no van a desempeñar más tareas como docentes hasta que finalice la investigación judicial. Además, nos ofrecieron asistencia psicológica cada 15 días. Todas las familias presentes estuvimos en desacuerdo. No nos parece suficiente. Propusimos que se pongan cámaras, pero nos dijeron que no es legal”, indicó.
En diálogo con LN+, la madre de un alumno de sala de cinco años dio detalles del caso. “En principio, era un baile que hacían con la señorita Laura en el que movían la cola y se terminaban bajando el pantalón”, dijo la mujer, al tiempo que precisó que, si bien ella no es una de las denunciantes, decidió que cambiará a su hijo de institución educativa.
“Los niños comenzaron a decir que recibían ‘un premio’ si se dejaban besar el pito. Estamos todas las familias desbordadas”, precisó.
En la reconstrucción de los hechos, la madre –que participó del encuentro con autoridades del ministerio porteño– indicó: “Las tres salas tenían ventanas al patio. En la biblioteca, que no da al patio y tiene ventanas altas, es donde ocurrían los abusos”.

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