La granja de trolls. Así es la maquinaria electrónica que promueve a Milei y ataca a sus críticos
Tuiteros militantes y mercenarios integran una activa sociedad en las redes; la práctica se extiende a otros sectores en la política
Hugo Alconada Mon
Javier Milei, su hermana Karina y el armador Carlos Kikuchi
Una maquinaria electrónica completa arropa a Javier Milei. Impulsa y ensalza su candidatura a la presidencia, critica y defenestra a sus contrincantes, y hostiga y amenaza a sus críticos o a quienes militaron entre los libertarios y osan discrepar en público con él o su entorno, según reconstruyó la nacion, a partir de testimonios y análisis de las redes sociales y plataformas digitales durante las últimas semanas.
Esa maquinaria electrónica incluye tuiteros militantes y mercenarios, influencers, granjas de trolls y bots, y operadores anónimos que se encargan de las tareas sucias, como desarrollar campañas de desprestigio o llamar por teléfono o enviar mails, desde la impunidad de las sombras, para sugerirle que cierre la boca a quien sea necesario.
En el entorno de Milei admiten que utilizan granjas con miles de trolls y bots para posicionar al economista y otras figuras de su espacio, como también para difundir sus ideas y propuestas. “¿Por qué vamos a mentirle? Es mejor que la gente sepa quién crea y usa trolls o cómo se hacen y que entienda las reglas del juego”, remarcó uno de sus puntales de la avanzada electrónica, Fernando Cerimedo,
“Los trolls mal usados en política son los que se emplean para insultar, sí”, planteó Cerimedo, aunque sostuvo que Milei no los utiliza para hostigar o lanzar campañas sucias o de desprestigio. Al menos, no los trolls que él gestiona. “Eso no es para lo que nosotros tenemos los trolls. Los usamos para generar más relevancia y para mentirle al algoritmo, para que crea que el contenido es muy relevante y lo muestre más orgánicamente para que llegue a más gente o para que determinadas palabras se indexen mejor”, afirmó.
Dueño de Madero Media Group, un holding que abarca empresas, varios portales y una radio entre otros medios y plataformas de difusión, Cerimedo confirmó que controla “granjas” con miles de trolls, cuentas bots y otras herramientas digitales que puso al servicio de Milei, como antes lo hizo para la actual precandidata presidencial por Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich.
Sin embargo, Cerimedo no trabaja solo para Milei u otras figuras de la oposición o más cercanos a la derecha. También utiliza sus conocimientos y herramientas para difundir ideas de izquierda –y amplía así las audiencias a las que llegan sus mensajes, elevando la cotización de sus servicios para políticos y empresas–, y desarrolla tareas para intendentes peronistas como Fernando Espinoza (La Matanza), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas, actual ministro de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense en la gestión del gobernador Axel Kicillof), y Cristian Cardozo (Partido de la Costa), entre otros.
Los espacios que compiten con Milei por la Presidencia, cabe aclarar, tampoco son ajenos a estas aguas. El equipo de Mauricio Macri contrató los servicios de Cambridge Analytica en la antesala de las elecciones de 2015 y volvió a reunirse con sus responsables en 2017, como detalló , en tanto que el kirchnerismo desplegó durante la última década toda una parafernalia en redes sociales que, solo en parte, respondía al actual ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, de la mano de Anita Montanaro.
Por su parte, Sergio Massa y Juan Schiaretti, entre otros, recurrieron a los servicios de Gastón Douek, al que algunos apodan “el señor de los trolls”, quien unió fuerzas en campañas anteriores con Guillermo Seita, el dueño de la encuestadora Management & Fit. Y otras agencias, como Publiquest, Nicestream e Influencia2 ofrecieron sus servicios para ensalzar méritos de la candidatura dispuesta a pagarles o esmerilar a sus rivales. Y más de una, como Becom1, llegó a trabajar, al mismo tiempo y durante la misma campaña de 2015 para Macri y para el entonces candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli.
Por estos días, Cerimedo tampoco es la única referencia de Milei en el mundo digital. Los nombres de dos legisladores porteños, Ramiro Marra y Lucía Montenegro, resuenan al indagar sobre influencers y movimientos en Twitter, Facebook, Instagram y Tiktok, o plataformas digitales como Whatsapp y Telegram. ¿Una curiosidad? Marra salió en público a acusar al armador de su mismo espacio Carlos Kikuchi, de utilizar las redes para enchastrarlo.
Esa metodología varía según cada red o plataforma, aunque pueden observarse algunos rasgos comunes. Entre ellos, un notable aumento de mensajes, comentarios, “me gusta” y retuiteos de lunes a viernes, en horario de oficina y una merma considerable durante los fines de semana, cuando están de franco los contratados para promocionar a Milei y su entorno, en particular de Victoria Villarruel y Marra.
Se solicitó entrevistas con Milei y Kikuchi para consultarles sobre estos y otros hallazgos durante las últimas semanas, pero en su entorno indicaron que sus agendas estaban complicadas por los viajes propios de la campaña presidencial.
El caso de Twitter
Otro indicio de manipulación digital a través de bots y trolls es que los mensajes de Milei en Twitter, por ejemplo, muestran una disparidad inexplicable en cantidad de “likes” y “retuiteos” que reciben los mensajes que envía con minutos de diferencia, siendo que las interacciones de algunos tuits rondan las decenas de miles y las inmediatas posteriores son casi nulas.
Un tercer y más obvio indicio de la maquinaria que potencia a Milei y su entorno es la elevadísima injerencia de cuentas sin fotografías de los usuarios, o con nombres de fantasía seguidos por varios números o que se abocan de manera exclusiva a retuitear e indicar “me gusta”, sin generar contenido propio. se abstiene de exponer ejemplos concretos para evitar la promoción de esas mismas cuentas.
Un cuarto indicio es que las cuentas “bot” suelen pasar tres o más meses latentes desde que se activan, en una suerte de letargo o hibernación, antes de comenzar a difundir material multimedia. ¿Por qué? Porque sus creadores detectaron que los algoritmos de las redes sociales –Twitter, en particular– pueden bloquearlas de manera automática, según confirmaron expertos informáticos consultados por la nacion.
Los programadores más astutos, sin embargo, suelen separar sus maniobras en las redes. Es decir, utilizan un universo de cuentas falsas para difundir contenidos que potencian a Milei y sus acólitos, y otro universo de cuentas, que no se conecta con el anterior, para atacar a sus rivales o agredir a sus críticos. ¿Por qué? Para reducir el riesgo de que les bloqueen o den de baja todas las cuentas de una misma “granja”.
Un último indicio –entre muchos otros– es la inusual geolocalización de las cuentas que difunden los mensajes de Milei o manipulan los algoritmos de las redes sociales para convertirlo a él o a su mensaje en supuesta “tendencia”. Así ocurrió, por ejemplo, cuando el precandidato libertario fue a un programa de televisión y cerca de 3000 cuentas comenzaron a fogonear su mensaje en Twitter. ¿Lo curioso? La mayoría abrumadora de esas cuentas aparecían activas 500 metros alrededor del Puente de la Mujer, de Puerto Madero. Es decir, a mitad de camino entre las oficinas de Cerimedo y Marra.
Amenazas internas
Más inquietantes son, sin embargo, las derivaciones en el mundo real de la maquinaria tecnológica que rodea a Milei. Por ejemplo, a través de la secuencia de llamadas y correos electrónicos anónimos, y amenazas virtuales o incluso físicas que recibieron y denunciaron militantes libertarios, que en algún momento discreparon con Milei, se abrieron de su campaña y decidieron exponer en público sus diferencias.
La abogada Mariela Pérez Cesaratto, por ejemplo, requirió a la Justicia que investigara la secuencia de presuntas afiliaciones truchas en la ciudad y provincia de Buenos Aires para impulsar la candidatura de Milei. Poco después, le requirió a la jueza federal con competencia electoral, María Servini, “medidas de protección personal” por lo que afirmó que eran “diversas amenazas y operaciones” en su contra. Entre estas, la aparición de “balas” junto a su puerta y que fueron exhibidas ante la Fiscalía, además de agravios en las redes sociales “utilizando en repetidas oportunidades cuentas trolls con dichos injuriosos y lesivos de mi honor, y un par de amenazas directas”.
Meses antes, un exaliado de Milei devenido crítico acérrimo, Carlos Maslatón, también había denunciado que lo atacaban a través de las redes sociales. Acusó al precandidato presidencial de contratar “a una agencia de redes para postear sistemáticamente en mis mensajes con usuarios falsos de menos de 10 seguidores”, lo que calificó de “maniobra infantil”.
Por su parte, Mila Zurbriggen, la referente de La Generación Libertaria que se abrió del espacio en febrero pasado tras denunciar que el círculo íntimo del candidato vendía las candidaturas, también requirió protección a la Justicia. Terminó con custodia y botón de pánico tras acumular amenazas de lo que calificó como “un troll center” que trabaja para Milei. “Es terrible y lamentable que el movimiento liberal haya caído en eso”, sostuvo.
En un efecto dominó, un militante de Tucumán que salió a respaldar los dichos de Zurbriggen, Vancis Roda, también sufrió amenazas. En su caso, un correo electrónico con el título “¿Tucu muerto?”, cuyo contenido ahondó en esa senda, poco antes de que saliera por televisión. “Cuidate de lo que hablás con el ‘Gato’ [por Gustavo Sylvestre] o vas a sufrir. Mirá que tenemos gente en Tucumán que te vigila de cerca”.
Junto a Milei negaron estar detrás de esas maniobras. “Hay muchos pibes que suben videos a las redes sociales en apoyo a Milei y algunos hasta ganan dinero haciéndolo. Existen, no son ‘bots’”, indicó un referente de los libertarios ante la consulta . “Pero te aclaro que son ingobernables y alguno se puede pasar de rosca. ¿Pero qué les vamos a decir? Militan y ganan plata”.
Los cruces de acusaciones se dan incluso entre las figuras principales del espacio. En julio de 2022, por ejemplo, Marra recurrió a Twitter para desmentir que estuviera internado en Estados Unidos. Debió aclarar que había viajado para acompañar a su padre, quien afrontaba serios problemas de salud. Pero no le apuntó al kirchnerismo o a Juntos por el Cambio por la propalación de esos rumores, sino a la interna libertaria.
“Del entorno de Carlos Kikuchi están diciendo que estoy en Estados Unidos internado por adicciones. Lamentablemente estoy en Texas junto a mi padre, que tuvo un infarto y está intubado hace 12 días en terapia intensiva. Me banqué muchas, pero esta no”, lanzó el legislador. “Por las dudas, aclaro que Javier y Karina Milei están en pleno contacto conmigo y ofrecieron su ayuda para lo que necesite. No tienen nada que ver con las nefastas prácticas políticas que lleva a cabo Kikuchi desde hace varios meses con difamaciones”, abundó. Nueve meses después, sus dardos siguen visibles en Twitter.
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Cristina candidata: las razones detrás del rumor que sirvió para reinstalar el operativo
Salió desde el Instituto Patria y la propia vicepresidenta estuvo al tanto; las alternativas que se manejan y la opción de ir al Parlasur
Cristina Kirchner, en su última aparición pública
El viernes el universo kirchnerista se llenó de interrogantes cuando empezó a circular la versión de que Cristina Kirchner podría ser candidata a presidente, desdiciéndose de lo que había planteado en público. Lo verbalizó el periodista cercano al oficialismo Gustavo Sylvestre, y fue refrendado especialmente por el diputado Eduardo Valdés.
¿Hay algo real en esta reinstalación de una posible candidatura de la vicepresidenta? ¿Qué cambió entre el jueves pasado, cuando apeló a frases como “yo ya di todo lo que tenía para dar”, y una semana después?
Quienes conocen de cerca a Cristina aseguran que no hubo una marcha atrás en su decisión de no postularse. Además, subrayan que ella jamás permitiría que su verdadera estrategia se filtre como un rumor. Desde La Cámpora y desde el gremialismo kirchnerista relativizaron el rumor y lo calificaron de “un disparate”.
Sin embargo, hay un dato cierto: el operativo de reinstalación partió del Instituto Patria y Cristina dio un aval para que se difundiera. “Una cosa es que ella haya sido fuente de la versión, algo que no creo; pero sí sé que ella estaba al tanto y no hizo nada por impedirlo”, señalaron desde el Instituto Patria. Una fuente que conoce a Cristina desde hace tiempo admite que “hubo mucho ruido con el tema en los últimos días, pero no significa que termine siendo candidata presidencial”.
Jorge Capitanich fue uno de los que habló el viernes, cuando empezó a circular la versión. “Si Cristina decide ser candidata, claramente es excluyente y entonces hay que potenciar una fórmula única”, respondió cuando le preguntaron por esa posibilidad. De todos modos, en su entorno aclararon “Dijo eso porque se lo preguntaron, pero él no tiene ninguna información de parte de Cristina de que ella haya cambiado de postura”.
Quien pareció más entusiasmado con la idea de reinstalar la posibilidad de una candidatura de la vice fue Sergio Massa, quien comentó entre los suyos una frase enigmática: “¿Se larga CFK, parece no?”. Y después agregó: “Tiene cola de león, cabeza de león y cuerpo de león”, como una manera de sugerir que entonces había algo cierto en el rumor.
Alguien que conoce de cerca al ministro de Economía no duda en que su objetivo al retroalimentar el mensaje es “sacarse el foco de atención de encima, que dejen de ubicarlo como el candidato posible del espacio. Él prefiere ganar tiempo y después en todo caso sorprender”.
Las razones del movimiento
A la hora de explicar por qué la vicepresidenta habilitó la reinstalación de un “operativo clamor” en modo rumor hay dos corrientes. La primera apunta a que Cristina no quería que tan rápidamente se instalara como hecho consumado que ella no competirá. “Quiere estirar un poco más la incertidumbre para no debilitar su capacidad de negociación”, explican quienes abonan esta postura.
Otro sector, en cambio, entiende que hay una reevaluación interna en el kirchnerismo a partir de la consolidación de la candidatura de Javier Milei. La idea es que si el líder libertario sigue creciendo, podría afectar a Juntos por el Cambio (JXC) y Cristina podría polarizar con “la derecha”.
Una encuesta reciente que llegó a los escritorios de JXC parece darle la razón. Según la consultora Fixer, la coalición opositora bajó en intención de voto de 38% en marzo a 32% en abril, la peor performance de los últimos 15 meses. En tanto en el mismo mes Milei pasó de 15% a 22%, mientras que el oficialismo retrocedió de 28% a 22%. Es en este contexto en el que el Instituto Patria entienden que pese a los graves problemas económicos, quizás tienen alguna chance de pasar al ballottage.
Quienes entienden que es muy difícil que Cristina revea su postura de no ir por la Presidencia, admiten que no pueden descartar del todo que se postule para algún cargo legislativo para apalancar la boleta bonaerense. Por eso desde hace meses se habla de la chance de que se presente para ser senadora por la provincia de Buenos Aires, con un lugar aún incierto para Axel Kicillof (las presiones para que vaya por la disputa mayor se mantienen).
Sin embargo, ahora se empezó a debatir otra alternativa para Cristina: que se postule como legisladora para el Parlasur. “Es una opción que le permitiría apalancar todas las listas, sin que se interprete que está buscando fueros, que es lo que ella no quiere mostrar, debilidad ante una Justicia que la persigue”, explican quienes están al tanto de esta hipótesis.
Una maquinaria electrónica completa arropa a Javier Milei. Impulsa y ensalza su candidatura a la presidencia, critica y defenestra a sus contrincantes, y hostiga y amenaza a sus críticos o a quienes militaron entre los libertarios y osan discrepar en público con él o su entorno, según reconstruyó la nacion, a partir de testimonios y análisis de las redes sociales y plataformas digitales durante las últimas semanas.
Esa maquinaria electrónica incluye tuiteros militantes y mercenarios, influencers, granjas de trolls y bots, y operadores anónimos que se encargan de las tareas sucias, como desarrollar campañas de desprestigio o llamar por teléfono o enviar mails, desde la impunidad de las sombras, para sugerirle que cierre la boca a quien sea necesario.
En el entorno de Milei admiten que utilizan granjas con miles de trolls y bots para posicionar al economista y otras figuras de su espacio, como también para difundir sus ideas y propuestas. “¿Por qué vamos a mentirle? Es mejor que la gente sepa quién crea y usa trolls o cómo se hacen y que entienda las reglas del juego”, remarcó uno de sus puntales de la avanzada electrónica, Fernando Cerimedo,
“Los trolls mal usados en política son los que se emplean para insultar, sí”, planteó Cerimedo, aunque sostuvo que Milei no los utiliza para hostigar o lanzar campañas sucias o de desprestigio. Al menos, no los trolls que él gestiona. “Eso no es para lo que nosotros tenemos los trolls. Los usamos para generar más relevancia y para mentirle al algoritmo, para que crea que el contenido es muy relevante y lo muestre más orgánicamente para que llegue a más gente o para que determinadas palabras se indexen mejor”, afirmó.
Dueño de Madero Media Group, un holding que abarca empresas, varios portales y una radio entre otros medios y plataformas de difusión, Cerimedo confirmó que controla “granjas” con miles de trolls, cuentas bots y otras herramientas digitales que puso al servicio de Milei, como antes lo hizo para la actual precandidata presidencial por Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich.
Sin embargo, Cerimedo no trabaja solo para Milei u otras figuras de la oposición o más cercanos a la derecha. También utiliza sus conocimientos y herramientas para difundir ideas de izquierda –y amplía así las audiencias a las que llegan sus mensajes, elevando la cotización de sus servicios para políticos y empresas–, y desarrolla tareas para intendentes peronistas como Fernando Espinoza (La Matanza), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas, actual ministro de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense en la gestión del gobernador Axel Kicillof), y Cristian Cardozo (Partido de la Costa), entre otros.
Los espacios que compiten con Milei por la Presidencia, cabe aclarar, tampoco son ajenos a estas aguas. El equipo de Mauricio Macri contrató los servicios de Cambridge Analytica en la antesala de las elecciones de 2015 y volvió a reunirse con sus responsables en 2017, como detalló , en tanto que el kirchnerismo desplegó durante la última década toda una parafernalia en redes sociales que, solo en parte, respondía al actual ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, de la mano de Anita Montanaro.
Por su parte, Sergio Massa y Juan Schiaretti, entre otros, recurrieron a los servicios de Gastón Douek, al que algunos apodan “el señor de los trolls”, quien unió fuerzas en campañas anteriores con Guillermo Seita, el dueño de la encuestadora Management & Fit. Y otras agencias, como Publiquest, Nicestream e Influencia2 ofrecieron sus servicios para ensalzar méritos de la candidatura dispuesta a pagarles o esmerilar a sus rivales. Y más de una, como Becom1, llegó a trabajar, al mismo tiempo y durante la misma campaña de 2015 para Macri y para el entonces candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli.
Por estos días, Cerimedo tampoco es la única referencia de Milei en el mundo digital. Los nombres de dos legisladores porteños, Ramiro Marra y Lucía Montenegro, resuenan al indagar sobre influencers y movimientos en Twitter, Facebook, Instagram y Tiktok, o plataformas digitales como Whatsapp y Telegram. ¿Una curiosidad? Marra salió en público a acusar al armador de su mismo espacio Carlos Kikuchi, de utilizar las redes para enchastrarlo.
Esa metodología varía según cada red o plataforma, aunque pueden observarse algunos rasgos comunes. Entre ellos, un notable aumento de mensajes, comentarios, “me gusta” y retuiteos de lunes a viernes, en horario de oficina y una merma considerable durante los fines de semana, cuando están de franco los contratados para promocionar a Milei y su entorno, en particular de Victoria Villarruel y Marra.
Se solicitó entrevistas con Milei y Kikuchi para consultarles sobre estos y otros hallazgos durante las últimas semanas, pero en su entorno indicaron que sus agendas estaban complicadas por los viajes propios de la campaña presidencial.
El caso de Twitter
Otro indicio de manipulación digital a través de bots y trolls es que los mensajes de Milei en Twitter, por ejemplo, muestran una disparidad inexplicable en cantidad de “likes” y “retuiteos” que reciben los mensajes que envía con minutos de diferencia, siendo que las interacciones de algunos tuits rondan las decenas de miles y las inmediatas posteriores son casi nulas.
Un tercer y más obvio indicio de la maquinaria que potencia a Milei y su entorno es la elevadísima injerencia de cuentas sin fotografías de los usuarios, o con nombres de fantasía seguidos por varios números o que se abocan de manera exclusiva a retuitear e indicar “me gusta”, sin generar contenido propio. se abstiene de exponer ejemplos concretos para evitar la promoción de esas mismas cuentas.
Un cuarto indicio es que las cuentas “bot” suelen pasar tres o más meses latentes desde que se activan, en una suerte de letargo o hibernación, antes de comenzar a difundir material multimedia. ¿Por qué? Porque sus creadores detectaron que los algoritmos de las redes sociales –Twitter, en particular– pueden bloquearlas de manera automática, según confirmaron expertos informáticos consultados por la nacion.
Los programadores más astutos, sin embargo, suelen separar sus maniobras en las redes. Es decir, utilizan un universo de cuentas falsas para difundir contenidos que potencian a Milei y sus acólitos, y otro universo de cuentas, que no se conecta con el anterior, para atacar a sus rivales o agredir a sus críticos. ¿Por qué? Para reducir el riesgo de que les bloqueen o den de baja todas las cuentas de una misma “granja”.
Un último indicio –entre muchos otros– es la inusual geolocalización de las cuentas que difunden los mensajes de Milei o manipulan los algoritmos de las redes sociales para convertirlo a él o a su mensaje en supuesta “tendencia”. Así ocurrió, por ejemplo, cuando el precandidato libertario fue a un programa de televisión y cerca de 3000 cuentas comenzaron a fogonear su mensaje en Twitter. ¿Lo curioso? La mayoría abrumadora de esas cuentas aparecían activas 500 metros alrededor del Puente de la Mujer, de Puerto Madero. Es decir, a mitad de camino entre las oficinas de Cerimedo y Marra.
Amenazas internas
Más inquietantes son, sin embargo, las derivaciones en el mundo real de la maquinaria tecnológica que rodea a Milei. Por ejemplo, a través de la secuencia de llamadas y correos electrónicos anónimos, y amenazas virtuales o incluso físicas que recibieron y denunciaron militantes libertarios, que en algún momento discreparon con Milei, se abrieron de su campaña y decidieron exponer en público sus diferencias.
La abogada Mariela Pérez Cesaratto, por ejemplo, requirió a la Justicia que investigara la secuencia de presuntas afiliaciones truchas en la ciudad y provincia de Buenos Aires para impulsar la candidatura de Milei. Poco después, le requirió a la jueza federal con competencia electoral, María Servini, “medidas de protección personal” por lo que afirmó que eran “diversas amenazas y operaciones” en su contra. Entre estas, la aparición de “balas” junto a su puerta y que fueron exhibidas ante la Fiscalía, además de agravios en las redes sociales “utilizando en repetidas oportunidades cuentas trolls con dichos injuriosos y lesivos de mi honor, y un par de amenazas directas”.
Meses antes, un exaliado de Milei devenido crítico acérrimo, Carlos Maslatón, también había denunciado que lo atacaban a través de las redes sociales. Acusó al precandidato presidencial de contratar “a una agencia de redes para postear sistemáticamente en mis mensajes con usuarios falsos de menos de 10 seguidores”, lo que calificó de “maniobra infantil”.
Por su parte, Mila Zurbriggen, la referente de La Generación Libertaria que se abrió del espacio en febrero pasado tras denunciar que el círculo íntimo del candidato vendía las candidaturas, también requirió protección a la Justicia. Terminó con custodia y botón de pánico tras acumular amenazas de lo que calificó como “un troll center” que trabaja para Milei. “Es terrible y lamentable que el movimiento liberal haya caído en eso”, sostuvo.
En un efecto dominó, un militante de Tucumán que salió a respaldar los dichos de Zurbriggen, Vancis Roda, también sufrió amenazas. En su caso, un correo electrónico con el título “¿Tucu muerto?”, cuyo contenido ahondó en esa senda, poco antes de que saliera por televisión. “Cuidate de lo que hablás con el ‘Gato’ [por Gustavo Sylvestre] o vas a sufrir. Mirá que tenemos gente en Tucumán que te vigila de cerca”.
Junto a Milei negaron estar detrás de esas maniobras. “Hay muchos pibes que suben videos a las redes sociales en apoyo a Milei y algunos hasta ganan dinero haciéndolo. Existen, no son ‘bots’”, indicó un referente de los libertarios ante la consulta . “Pero te aclaro que son ingobernables y alguno se puede pasar de rosca. ¿Pero qué les vamos a decir? Militan y ganan plata”.
Los cruces de acusaciones se dan incluso entre las figuras principales del espacio. En julio de 2022, por ejemplo, Marra recurrió a Twitter para desmentir que estuviera internado en Estados Unidos. Debió aclarar que había viajado para acompañar a su padre, quien afrontaba serios problemas de salud. Pero no le apuntó al kirchnerismo o a Juntos por el Cambio por la propalación de esos rumores, sino a la interna libertaria.
“Del entorno de Carlos Kikuchi están diciendo que estoy en Estados Unidos internado por adicciones. Lamentablemente estoy en Texas junto a mi padre, que tuvo un infarto y está intubado hace 12 días en terapia intensiva. Me banqué muchas, pero esta no”, lanzó el legislador. “Por las dudas, aclaro que Javier y Karina Milei están en pleno contacto conmigo y ofrecieron su ayuda para lo que necesite. No tienen nada que ver con las nefastas prácticas políticas que lleva a cabo Kikuchi desde hace varios meses con difamaciones”, abundó. Nueve meses después, sus dardos siguen visibles en Twitter.
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Cristina candidata: las razones detrás del rumor que sirvió para reinstalar el operativo
Salió desde el Instituto Patria y la propia vicepresidenta estuvo al tanto; las alternativas que se manejan y la opción de ir al Parlasur
El viernes el universo kirchnerista se llenó de interrogantes cuando empezó a circular la versión de que Cristina Kirchner podría ser candidata a presidente, desdiciéndose de lo que había planteado en público. Lo verbalizó el periodista cercano al oficialismo Gustavo Sylvestre, y fue refrendado especialmente por el diputado Eduardo Valdés.
¿Hay algo real en esta reinstalación de una posible candidatura de la vicepresidenta? ¿Qué cambió entre el jueves pasado, cuando apeló a frases como “yo ya di todo lo que tenía para dar”, y una semana después?
Quienes conocen de cerca a Cristina aseguran que no hubo una marcha atrás en su decisión de no postularse. Además, subrayan que ella jamás permitiría que su verdadera estrategia se filtre como un rumor. Desde La Cámpora y desde el gremialismo kirchnerista relativizaron el rumor y lo calificaron de “un disparate”.
Sin embargo, hay un dato cierto: el operativo de reinstalación partió del Instituto Patria y Cristina dio un aval para que se difundiera. “Una cosa es que ella haya sido fuente de la versión, algo que no creo; pero sí sé que ella estaba al tanto y no hizo nada por impedirlo”, señalaron desde el Instituto Patria. Una fuente que conoce a Cristina desde hace tiempo admite que “hubo mucho ruido con el tema en los últimos días, pero no significa que termine siendo candidata presidencial”.
Jorge Capitanich fue uno de los que habló el viernes, cuando empezó a circular la versión. “Si Cristina decide ser candidata, claramente es excluyente y entonces hay que potenciar una fórmula única”, respondió cuando le preguntaron por esa posibilidad. De todos modos, en su entorno aclararon “Dijo eso porque se lo preguntaron, pero él no tiene ninguna información de parte de Cristina de que ella haya cambiado de postura”.
Quien pareció más entusiasmado con la idea de reinstalar la posibilidad de una candidatura de la vice fue Sergio Massa, quien comentó entre los suyos una frase enigmática: “¿Se larga CFK, parece no?”. Y después agregó: “Tiene cola de león, cabeza de león y cuerpo de león”, como una manera de sugerir que entonces había algo cierto en el rumor.
Alguien que conoce de cerca al ministro de Economía no duda en que su objetivo al retroalimentar el mensaje es “sacarse el foco de atención de encima, que dejen de ubicarlo como el candidato posible del espacio. Él prefiere ganar tiempo y después en todo caso sorprender”.
Las razones del movimiento
A la hora de explicar por qué la vicepresidenta habilitó la reinstalación de un “operativo clamor” en modo rumor hay dos corrientes. La primera apunta a que Cristina no quería que tan rápidamente se instalara como hecho consumado que ella no competirá. “Quiere estirar un poco más la incertidumbre para no debilitar su capacidad de negociación”, explican quienes abonan esta postura.
Otro sector, en cambio, entiende que hay una reevaluación interna en el kirchnerismo a partir de la consolidación de la candidatura de Javier Milei. La idea es que si el líder libertario sigue creciendo, podría afectar a Juntos por el Cambio (JXC) y Cristina podría polarizar con “la derecha”.
Una encuesta reciente que llegó a los escritorios de JXC parece darle la razón. Según la consultora Fixer, la coalición opositora bajó en intención de voto de 38% en marzo a 32% en abril, la peor performance de los últimos 15 meses. En tanto en el mismo mes Milei pasó de 15% a 22%, mientras que el oficialismo retrocedió de 28% a 22%. Es en este contexto en el que el Instituto Patria entienden que pese a los graves problemas económicos, quizás tienen alguna chance de pasar al ballottage.
Quienes entienden que es muy difícil que Cristina revea su postura de no ir por la Presidencia, admiten que no pueden descartar del todo que se postule para algún cargo legislativo para apalancar la boleta bonaerense. Por eso desde hace meses se habla de la chance de que se presente para ser senadora por la provincia de Buenos Aires, con un lugar aún incierto para Axel Kicillof (las presiones para que vaya por la disputa mayor se mantienen).
Sin embargo, ahora se empezó a debatir otra alternativa para Cristina: que se postule como legisladora para el Parlasur. “Es una opción que le permitiría apalancar todas las listas, sin que se interprete que está buscando fueros, que es lo que ella no quiere mostrar, debilidad ante una Justicia que la persigue”, explican quienes están al tanto de esta hipótesis.
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