domingo, 26 de noviembre de 2023

EDITORIALES


Hablar salva vidas
Los suicidios de niños y adolescentes constituyen un tema que requiere tanto de políticas de Estado como del necesario diálogo en la mesa familiar
En un reciente artículo, The New York Times hizo referencia a un proyecto de investigación a partir de inteligencia artificial (IA) que rastrea a cientos de personas en riesgo de cometer un suicidio utilizando información de sus teléfonos inteligentes y dispositivos con biosensores que puedan detectar períodos de mayor peligro para intervenir. Los detractores cuestionan lo que entienden que sería una invasión a la privacidad de grupos que pueden ser considerados vulnerables, mientras también se pone en duda que los algoritmos puedan predecir la angosta ventana que antecede a un intento de suicidio.
Un informe epidemiológico del Ministerio de Salud en el período 20102019 reportaba que en la Argentina había un suicidio cada tres horas. El último informe disponible de Estadísticas Vitales, correspondiente a 2021, confirmaba 68 suicidios entre chicos de 10 y 14 años y 301 en la franja de 15 a 19 años. A fines de 2022, Unicef reportaba que en el primer semestre de 2021 uno de cada cinco jóvenes de 15 a 24 años refería estar deprimido o con síntomas de desinterés, reflejando una realidad mundial. Está claro que el extremadamente largo confinamiento en pandemia agravó entre nosotros el estado de cosas y, como bien señalan numerosos profesionales locales, basta observar cómo la práctica asistencial registró importantes aumentos, al punto de hablar de duplicación en patologías de variables asociadas a depresión y suicidio, más casos de fobia social, adicciones, trastornos de la alimentación, trastornos de ansiedad y obsesivo compulsivo, y ataques de pánico. Además, la escasez de recursos en el área de salud mental se traduce, por ejemplo, en falta de lugares de internación psiquiátrica infanto-juvenil.
Las tecnologías y el desmedido consumo de redes sociales también impactan fuertemente sobre jóvenes que transitan inseguridades y vulnerabilidades propias de su edad, con plataformas que distorsionan y disfrazan una realidad, al punto de convencerlos respecto de que todos serían más felices que ellos. Los rituales de inclusión y pertenencia pueden también convocar a peligrosos desafíos que ponen vidas en riesgo. Mucho se recomienda atender a cómo se expresan los jóvenes en redes a fin de no tener que esperar que un dolor, tantas veces encubierto, se muestre intenso para intervenir. El valor de la ayuda profesional se potencia; no basta con el afecto o la cercanía para poder intervenir a tiempo: ante una situación de advertencia es clave recurrir a quienes puedan ayudar a salir del dolor.
Se trata de un tema sensible que preocupa y que debería poner en alerta a una sociedad exigente, incapaz muchas veces de reparar en cuánta presión puede resistir un ser humano cuando su salud mental se encuentra debilitada. Instalar conversaciones abiertas con los más jóvenes y mostrarse emocionalmente accesible son recomendaciones de la guía editada por Fundación la nacion.
Así como en algún tiempo se entendía que era mejor evitar el tema, hoy los expertos consideran que, por más que sea doloroso, el abordaje es indispensable, ofreciendo una escucha activa, atenta e incondicional sin carga punitiva. Hablar alivia la angustia ante un dolor psíquico que se vuelve intolerable. En4120 tre los muchos mitos a rebatir está el de creer que quien amenaza con terminar con su vida solo quiere llamar la atención y que no llegará a concretar su anuncio. Es importante reconocer el riesgo real, empatizar sin juzgar ni minimizar y evitar dejar sola a la persona. También es un error asumir que el suicida, o quien se autolesiona, atraviesa una depresión, algo que no siempre es así pues hablamos de cuadros de origen multicausal. Sí es cierto que hay una relación estrecha entre la ideación suicida y el acoso escolar o el bullying, sobre todo en la adolescencia, por lo que también hay que hacer foco en la intervención de las instituciones escolares.
En las últimas semanas, dos episodios de suicidios protagonizados por jóvenes en la ciudad de Buenos Aires ofrecieron la oportunidad de instalar el tema en las mesas familiares. Podría ser útil preguntar a los chicos qué opinan o sienten frente a lo ocurrido y si alguna vez imaginaron quitarse la vida. Porque hablar salva vidas.
Hace tiempo también que se cuestiona que la ley de salud mental no ofrezca el marco de respuesta a las necesidades de enfermos y familias. Además de que no distingue entre sufrimiento psíquico y enfermedad mental, establece que la internación involuntaria de un paciente es un recurso “excepcional” que deja fuera la posibilidad de intervención de familiares antes de la profundización de una crisis. Se trata de una realidad complicada que también en este plano la próxima gestión gubernamental deberá atender sin demoras para que los padecimientos de muchos encuentren debido cauce.

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El valor de la palabra

Todos los sectores de la economía han sido degradados, de un modo u otro, por el régimen kirchnerista, y pocos pagaron tanto los efectos negativos como el campo. Es entendible, por ende, el alivio perceptible en ese sector de la producción nacional y la expectativa con que asiste a una renovación que llega con promesas de desregular lo que se había regulado hasta lo inaudito. Ha habido trabas burocráticas infinitas; en particular, a la exportación de granos y carnes, en un país que paradójicamente se desespera por la falta de divisas.
La vieja cuestión de las retenciones está presente una vez más en lógicas controversias sobre qué conviene a la nueva administración realizar en aras del interés nacional. Encuentra esta al campo golpeado por muchas razones, entre las que sobresale, por su impacto más reciente, la sequía. No pocos productores la han padecido en tres de las últimas cuatro campañas.
Sus consecuencias se apreciarán este año, en que el Gobierno ingresará por derechos de exportación sobre los productos agropecuarios millones de dólares. Será un 60% menos que lo recaudado en 2022 por ese concepto, que fue de 9723 millones de dólares. Si a tal situación se suma el estado general de desastre económico en que el nuevo gobierno se hará cargo del poder, se comprenden las manifestaciones de contemporización de voceros agropecuarios ante los primeros anuncios del presidente electo.
Las retenciones a las exportaciones agrícolas y cárnicas no se eliminarán de cuajo, pero estarían sometidas a una reducción gradual. Javier Milei ha dicho que primero habrá que abrir el mercado de cambios y lograr la unificación cambiaria, mientras que doblegar a la inflación insumirá entre 18 meses y dos años.
El campo ha invertido en los peores escenarios, como han sido los de estos últimos lustros. Podría haber aportado bastante más a la riqueza nacional bajo otras condiciones, pero mal podría soportar indefinidamente un cuadro de imprevisión impuesto por las políticas públicas. Necesita que la política restaure el valor de la palabra, esencial en la relación entre el sector privado y el Estado.
Las próximas autoridades cuentan con estudios de entidades como la Federación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina, demostrativos de que la disminución de las retenciones sobre la soja, del actual 32% al 21%, y la eliminación inmediata de ese gravamen sobre los restantes productos atenuará el impacto sobre la caja del Estado nacional, hará crecer la recaudación por otros impuestos y generará una mayor actividad económica. Por retenciones sobre la soja el Estado percibirá este año 3443 millones de dólares, y por maíz, que es la segunda cosecha en orden de importancia anual, no más de 461 millones de dólares.
A raíz del clima adverso, el trigo ha descendido del tercero al último lugar en cuanto a lo que el Estado recauda por el tributo que castiga a la actividad agrícola. Hasta es posible que aquella situación se prolongue en 2024, como que aún quedan en la pampa húmeda zonas privadas de suficientes lluvias para recuperar el potencial productivo.
El campo está habituado a lidiar con la naturaleza; lo que no tolera es lidiar con políticos sin palabra.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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