viernes, 24 de noviembre de 2023

EL ESCENARIO Y ROCES


Un inventario de desequilibrios delicados
Carlos Pagni
Otra vez Karina, la hermana de Milei, fue crucial. Ella impulsó la visita, en contacto con Juan Manuel Olmos, con quien se conoció en las reuniones de organización de los debates de campaña. Julio Vitobello fue otro interlocutor puesto por Fernández. Milei llegó 15 minutos antes de lo previsto, acompañado por el metódico Nicolás Posse, otra figura indispensable para entender el nuevo circuito para la toma de decisiones. Como reclamó que Posse participara del desayuno, el Presidente pidió a Olmos que se quedara en la reunión.
La presentación que Milei hizo de sí mismo relajó el ambiente: “Les aclaro que yo soy un menemista. En eso me distingo de Mauricio Macri, que es un poco más ‘gorila’”, dijo sonriendo. Es verdad: la verdadera fobia del nuevo presidente se dirige al radicalismo, no a los peronistas. Después se empezó a hablar en serio. El invitado expuso, en grandes líneas, su abordaje del desastre económico. Dijo que su prioridad es evitar la hiperinflación: “El que crea que no tengo ese objetivo está delirando”. Enseguida enfocó su pesadilla: la bomba de tiempo instalada en el Banco Central, es decir, la deuda cifrada en las Leliq. Repitió lo que dijo en su discurso la noche del domingo: “Voy a cumplir con los compromisos del Estado respetando el derecho de propiedad”. En concreto, descartó un plan Bonex.
Para desactivar ese aparato explosivo prometió una audacia: no emitir más. Y realizar un ajuste fiscal de 5 puntos del PBI. Una meta mucho más realista que aquellos 15 puntos del proselitismo. ¿Por dónde pasarían los recortes? El propio Milei admitió que los gastos superfluos tienen mucho poder simbólico pero no mueven el amperímetro fiscal. La motosierra atacará a las empresas del Estado, que ya no recibirán más financiamiento del Tesoro, y a la obra pública, que será suspendida. Recordar que en sus presentaciones él solía referirse a la “Cámara Argentina de la Corrupción”. Llegó la hora del conflicto. Aquellos dos rubros representan según sus cálculos 3,8 puntos del PBI.
Milei reveló que los técnicos del Fondo Monetario Internacional aconsejan licuar los gigantescos desequilibrios que deja Massa con un fogonazo de inflación. Pero él confesó que no acepta esa estrategia: “No quiero un país con 80% de pobres”. Música para oídos peronistas. ¿El cierre del Banco Central será inminente? No. Calculó que llevará, por lo menos, un año. Será un interesante desafío para Emilio Ocampo conseguir la cooperación de una burocracia amenazada con la extinción.
La secuencia que Milei tiene en su cabeza es ajuste fiscal acompañado de suspensión de la emisión, un tiempo después eliminación del cepo cambiario, más tarde cierre del Banco Central y, al final de ese proceso, dolarización de la economía. Antes de describir este camino admitió que los primeros meses serán turbulentos por el recrudecimiento de la inflación, inevitable por la medicina a administrar. En el círculo más cercano de Milei se asegura que existe un paquete de medidas fiscales, cuyo autor principal es Federico Sturzenegger, que quedarían cifradas en un decreto de necesidad y urgencia inaugural. Como es obvio, las cuestiones tributarias estarían excluidas. El encargado de estudiar ese paquete es Eduardo Rodríguez Chirillo, un experto en Energía pero con funciones que exceden a su área. ¿Habrán consultado a un abogado?
Nadie está seguro de que Sturzenegger sea el ministro de Economía. Muchos dirigentes de La Libertad Avanza creen que sí. Aunque con sus interlocutores el propio interesado exhibe una cautela preventiva. En la reunión con Fernández, Milei filtró, tal vez sin darse cuenta, un detalle clave. Entre los funcionarios que servirán de enlace con los distintos ministerios durante la transición, para Economía figura Martín Vauthier. Es uno de los integrantes de Anker Latinoamérica, la consultora de macroeconomía y finanzas de Luis “Toto” Caputo y Santiago Bausili. Caputo y Bausili fueron dos funcionarios claves del área financiera de Macri. El primero fue el autor intelectual del acuerdo con el Fondo, así como la víctima del debate por la implementación del mismo acuerdo. Caputo es, acaso, el economista más cercano al expresidente. Pero está unido por lazos familiares con el decisivo Santiago Caputo, estratega de campaña de Milei. Santiago es hijo del fallecido Claudio Caputo, quien fue presidente del Colegio de Escribanos y es recordado por su gran calidad humana y sus virtudes de golfista. Claudio era primo de “Toto” y de Nicolás, el “hermano de la vida” de Macri. ¿Son indicios de que el expresidente del Banco Central de Cambiemos será el ministro de Economía de La Libertad Avanza? Sería exagerado. Caputo jura a sus interlocutores que no quiere volver a la función pública. Alega brumosas limitaciones personales. Macri le hace la segunda voz: “No, Toto no está para agarrar”. ¿Por qué no creerles? ¿Solo porque suelen ser los tics distractivos de un trader y un jugador de póquer? Lo que sí se puede asegurar es que Caputo y Bausili están a cargo de la agenda financiera del inminente viaje de Milei a los Estados Unidos.
Para esa excursión el nuevo presidente ya cuenta con los consejos de su antecesor. Fernández se explayó en consideraciones sobre el frente internacional. Afirmaciones que despertaban el asentimiento de Milei o, por lo menos, la cortesía de un “siga hablando que lo escucho con respeto”. Así, el todavía dueño de casa recomendó: “Te conviene llevarte bien con el gobierno de Joe Biden. Ahí te vas a encontrar con una tensión permanente en relación con nosotros: el Departamento de Estado, que ayuda mucho, contra la Secretaría del Tesoro, que complica las cosas. Para esa contradicción siempre es bueno llamar a Jake Sullivan”. Es el titular del Consejo Nacional de Seguridad que funciona en la Casa Blanca. No hace falta aclarar que el diagnóstico de Fernández se basa en una premisa discutible: que el Tesoro va a reaccionar frente al programa de Milei con los mismos recaudos que le provoca la falta de programa de Massa.
Milei registró los datos e hizo notar que ha sido muy austero en sus manifestaciones de simpatía hacia Donald Trump. Un pormenor que ya prefiguraba lo que iba a suceder al día siguiente. Una llamada de Biden y un diálogo que se anudó con la principal afinidad: la defensa de Israel ante Hamas. Justo el día en que Benjamin Netanyahu sellaba un alto el fuego con esa organización terrorista para dar lugar a un intercambio de rehenes. La receptividad de Milei dio aire a Fernández para avanzar: “En el caso del Fondo, lo que tenés que hacer es hablar directamente con Kristalina (Georgieva). Después alineás a los técnicos”.
Después el Presidente aterrizó en Pekín. “No creas, Javier, que en China hay una dictadura. Hay una autocracia. Pero todo funciona con mecanismos de mercado. Eso sí, esos mecanismos son administrados por el Estado. Por eso no hay escapatoria. Con los chinos tenés que hablar, en una cantidad de temas, desde el Estado. Todo se define en ese nivel. En especial, las inversiones”. Al ver que había llegado a esa estación sin provocar un griterío, Fernández fue al tema que más le preocupaba: Brasil. Para ese momento de la charla el ambiente no podía ser más amigable. Ya Dylan había hecho su ingreso estratégico, despertando lo mejor de Milei, que se fascinó jugando con el perro. Diplomacia canina.
“Si pensás que Lula es un comunista es porque no lo conocés. Lula es un pragmático. Si querés diferenciarte en la agenda ideológica, no habrá ningún problema. Pero los temas materiales arreglalos. La gran mayoría de los autos que se consumen en la Argentina se fabrican en Brasil. Y las camionetas que compran los brasileños las fabricamos nosotros. Si tocás eso, se arma un enorme problema”. Dylan produjo un milagro: Milei escuchó semejante defensa de un sistema de comercio administrado, sostenido por un flujo de subsidios, sin perder la sonrisa.
Sin embargo, no produjo definiciones importantes sobre la relación con Brasil. La efusiva invitación a Jair Bolsonaro y a su hijo Eduardo, en una conversación telefónica que el expresidente brasileño divulgó, reforzaron los inconvenientes que ya existen: sobre todo, que Milei haya calificado a Lula da Silva de corrupto. O que Lula haya declarado ante Biden, mientras visitaba Estados Unidos, a fines de septiembre, que “la democracia argentina corre peligro”, en obvia referencia a una victoria de La Libertad Avanza.
Más allá de estas discordias, el presidente de Brasil envió un mensaje de felicitaciones al pueblo argentino y le deseó suerte al próximo gobierno la noche del domingo. Y el embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, declaró ayer: “La participación del presidente Lula en la asunción del presidente Milei no está definida. Entre otras cosas porque nadie ha recibido una invitación formal todavía. La invitación a Bolsonaro, de la que nos enteramos por la prensa, no va en el buen sentido. Pero tampoco es un impedimento para que el presidente Lula participe. Estamos esperando un gesto, que enseguida será interpretado”. En Brasilia, el principal gestor de ese gesto es Daniel Scioli, excandidato presidencial de Fernández, futuro embajador de Milei.
Fernández llevó a Milei a pasear por la residencia. Así se enteró de que Milei piensa vivir gran parte del día allí: “Me levanto demasiado temprano. A las 6 ya estoy en mi escritorio. En la Casa Rosada va a estar Nicolás”, dijo. Se refería, claro, a Posse. En el encuentro quedó excluido otro conflicto “externo”, que parece ya solucionado. La relación con el papa Francisco. El Pontífice tuvo la generosidad de llamar a Milei y enviarle un rosario, olvidando los insultos. Fue su forma de cancelar una serie de amonestaciones inusuales de sectores de la Iglesia a un candidato opositor. Desde la misa que celebraron los “curas villeros” contra el nuevo presidente, pasando por la profusa cartelería condenándolo que acompañó a los peregrinos de Luján, hasta la entrevista que, en la semana de las primarias, el propio Papa ofreció a la agencia oficial Télam, para alertar contra los “falsos mesías”, a los que comparó con Adolf Hitler.
Sería razonable suponer que, antes de levantar esas reprobaciones, la jerarquía de la Iglesia haya querido asegurarse de que Milei no tomaría un rumbo agresivo en materias muy sensibles para ella. Antes del llamado del Papa hubo dos señales: la designación del pampeano Roberto Moro en el área de lucha contra las adicciones, y la de Pablo de la Torre en la Secretaría de Desarrollo Social del nuevo Ministerio de Capital Humano. Moro fue funcionario de Macri en esa misma área, la Sedronar, donde hizo una gestión muy cooperativa con los centros católicos de tratamiento de las adicciones. De la Torre, hermano del senador provincial Joaquín, pertenece a un núcleo católico muy activo de San Miguel, dirigentes de Juntos por el Cambio que ganaron notoriedad por su terminante posición contra la despenalización del aborto. Crucial De la Torre: será el interlocutor de los movimientos sociales en medio del ajuste.
La querella entre el clero y Milei estaría a punto de cerrarse. Solo quedó ayer la amenaza solitaria del sacerdote ultrakirchnerista Francisco “Paco” Olveira, quien advirtió a los desamparados que hayan votado por el nuevo presidente que no vuelvan a aparecer por el comedor comunitario. Olveira parece haber pasado de la opción preferencial por los pobres a la opción preferencial por Sergio Massa. Curiosa variación de un filántropo, diría el Genio.
Las designaciones de la nueva cartera de Capital Humano provocaron cierta irritación en quien sería su titular, Sandra Pettovello. Sobre todo, una: Carolina Píparo en la Anses. Uno de los problemas adicionales que ayer debía resolver el abnegado Posse era que Pettovello no diera un portazo.
Otros reacomodamientos tienen menos costos. La AFI, por ejemplo, pasaría a depender de la Jefatura de Gabinete. Sería objeto de una reestructuración general, que está siendo monitoreada por el brigadier retirado Jorge Antelo. De la relación con el Gobierno hasta el 10 de diciembre quedó a cargo un abogado: Silvestre Sívori. Un movimiento más: Seguridad estará en la órbita del ministro del Interior.
Infraestructura, el ministerio al que será destacado Guillermo Ferraro, es la caja de resonancia de varias turbulencias. Las más precoces: la agresividad preventiva de los sindicatos de empresas públicas que ya no serían financiadas desde el Tesoro. Los primeros en encender la señal de alarma fueron los gremialistas de Aerolíneas Argentinas. “Antes que nos maten”, dijo el piloto Pablo Biró. Después algunos se comunicaron con allegados a Milei con un nudo en la garganta: “¿Va en serio?”. Hoy, en la Uocra de Gerardo Martínez, se reunirá la mesa chica de la CGT. El primer interesado en definir una estrategia es el dueño de casa. La noticia de la suspensión de la obra pública sonó como un cañonazo en su sindicato.
De ese encuentro participará también José Luis Lingeri, el sindicalista-espía. Sus allegados aseguran que él no está tan angustiado por el destino de los empleados de AySA como por la suerte del desembarco que estaba planificando. Lingeri ya había recibido un llamado de Guillermo Scarcella, quien manejó la empresa de aguas bonaerense en la gestión Scioli. Compite con Diego Santilli, a quien le encantaría controlar una compañía con mucha actividad en el conurbano. Santilli sigue soñando con la gobernación. Desesperado, busca un contacto con Ferraro el empresario Mauricio Filiberti, alter ego de Lingeri que ha hecho su fortuna como proveedor monopólico de cloro para AySA.
Es un área con enorme densidad simbólica. La casa de Malena Galmarini, quien vuelve al llano dejando tras de sí un par de problemas judiciales. Ironías de la historia. Ferraro, el responsable último de AySA, fue el dirigente peronista de San Isidro que indicó a aquella parejita de recién casados cuál era el distrito más conveniente para acelerar su desesperada carrera hacia el poder. Sergio y Malena. Los mandó a vivir a Tigre, donde no había peronismo. 1990. De un modo u otro, todos eran menemistas. Como Milei.

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La presidencia de la Cámara de Diputados provoca el primer chispazo entre Javier Milei y el macrismo
En el círculo libertario deslizaron que el peronista Florencio Randazzo podría ocupar el cargo, pero el macrismo impulsa a Ritondo; los riesgos de una jugada que definirá la gobernabilidad
Laura Serra
Cristian Ritondo y Florencio Randazzo, en la Cámara de Diputados junto a Emilio Monzó
La definición sobre quién ocupará la presidencia de la Cámara de Diputados a partir del 10 de diciembre próximo amenaza con desatar el primer chispazo entre el macrismo y el flamante presidente electo Javier Milei. El ala dura de Pro auspicia para ese cargo estratégico a Cristian Ritondo, el actual jefe del bloque, y la posibilidad, insinuada por el propio Milei, de que el escogido sea finalmente el peronista Florencio Randazzo provocó malestar en las filas macristas.
En medio de este tironeo, entre los legisladores libertarios -que hasta ahora no tallaron en la discusión- no descartan que la disputa se salde con un tercer candidato que surja de sus filas: Oscar Zago. Hombre de experiencia legislativa -hasta ahora se desempeñó como legislador porteño-, Zago espera ser el bendecido por Milei para presidir la Cámara baja. Quienes lo impulsan para ese cargo alegan que difícilmente los distintos bloques puedan oponerse a una figura que representará al próximo oficialismo, incluso el bloque de Unión por la Patria.
La versión sobre la entronización de Randazzo al frente de la Cámara baja comenzó a correr tras la reunión que mantuvo Milei con Alberto Fernández en Olivos para ordenar la transición; según trascendió, durante ese encuentro el líder libertario habría adelantado que el lugar sería para el dirigente peronista, excandidato a vicepresidente del cordobés Juan Schiaretti. En el entorno de Randazzo advirtieron que todavía no hubo un ofrecimiento formal pero, de confirmarse, creen que Milei estaría dando un gesto en la dirección correcta para ampliar su base de sustentación política más allá de Mauricio Macri, Patricia Bullrich y el ala dura de Pro.
Randazzo, quien vendría apadrinado por Guillermo Francos -el futuro ministro del Interior-, se vanagloria de mantener buenos lazos con el peronismo ortodoxo, léase los gobernadores del PJ. Esa decena de mandatarios provinciales cuenta con una veintena de votos en la Cámara de Diputados y serán claves en el derrotero de las futuras leyes en el Senado. “El macrismo ya está adentro de la alianza, pero hay que ampliarla para facilitar la gobernabilidad. De lo contrario, Milei sería visto como un alfil de Macri”, aducen en el círculo íntimo del bonaerense.
Florencio Randazzo fue candidato a vicepresidente de Juan Schiaretti. Cerca del cordobés toman distancia de Milei, pero dicen, sobre el futuro de Ranzazzo, que siempre es bueno tener un amigo en el Gobierno.
En el macrismo, sin embargo, advierten que la designación de Randazzo al frente de la Cámara de Diputados sería contraproducente: en lugar de sumar, restaría voluntades. Esto sería así porque, sostienen, el bloque de Pro -con 43 legisladores- perdería el incentivo para cargar sobre sus espaldas la difícil responsabilidad de vehiculizar las leyes del nuevo gobierno en un Congreso en minoría. Es más, la fusión entre la tropa de la Libertad Avanza -con 39 diputados- y el ala dura de Pro -que todos daban por hecho tras la victoria de Milei- podría incluso naufragar sin siquiera haberse conformado.
“En ese caso, Juntos por el Cambio recobraría la unidad con sus 93 diputados y continuaría como segunda fuerza en la Cámara sin tener el compromiso de apoyar todo lo que envíe el Poder Ejecutivo al Congreso”, advierten. “Para nosotros sería más sencillo”, agregan.
Mauricio Macri y Cristian Ritondo
En el macrismo siguen con cierta inquietud los movimientos de Milei. Distintas fuentes libertarias aseguran que los ministerios serán conducidos por personas elegidas el presidente electo y que convocarán a los equipos de Pro solo para las segundas líneas, en aquellos lugares en los que necesiten respaldo.
“Está claro que Milei no quiere compartir el gabinete con el macrismo. Está en todo su derecho, pero en el Congreso debería tener al menos un gesto de gentileza y ceder la presidencia de la Cámara de Diputados. Es lo mínimo luego del esfuerzo que hicieron Macri, Bullrich y el Pro para apuntalarlo en el balotaje”, advierte un veterano legislador de JxC que conoce como pocos los humores de sus colegas.


http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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