Los bancos renovaron 40% de las Leliq que vencían y salen a la calle $1,7 billones
Son pesos que se mantenían “esterilizados” y que pasaron a pases pasivos a un día o usaron para comprarle bonos al Tesoro nacional
Javier Blanco
Las dudas que existen en el mercado sobre el futuro de las letras de liquidez (Leliqs) que el Banco Central (BCRA) emite para retirar el dinero que inyectó de más al mercado y la necesidad que tenía el Gobierno de conseguir financiamiento para atender pagos de deuda en pesos y cubrir baches del Tesoro impactaron ayer en la tradicional licitación que cada martes se hace de estos títulos.
Los bancos tenían Leliqs por $2,709 billones que les vencían y recompraron nuevas, por caducar nueve días después que asuma la nueva administración, por apenas $1,1 billones. Es decir, apenas 40% de lo que vencía, el menor porcentaje en más de cuatro años.
La reticencia que mostraron para renovar estos papeles provoca que salgan a la calle o estén en condiciones de salir $1,613 billones, una inyección riesgosa en tiempos de inflación descontrolada e incertidumbre cambiaria.
La caída de estas inversiones no está ligada a un nuevo desarme de plazos fijos en pesos, como había sucedido meses atrás, ya que este tipo de depósitos si bien están estancados han dejado de bajar. Se la vincula con los factores antes mencionados y un reordenamiento de carteras por parte de los bancos de cara al cambio de gobierno que prioriza opciones más cortoplacistas (como los pases pasivos que vencen a un día y pagan una tasa del 126% nominal anual), para tener capacidad de reacción ante sucesos imprevistos aun a costa de resignar algo de rentabilidad.
“Es un fenómeno que ya se venía dando pero que se intensificó hoy [por ayer] tras el resultado del domingo: los bancos privados priorizan pasarse a pases hasta que todo aclare y los públicos (cautivos) el auxilio al Tesoro comprando la deuda que se licita”, explicó el economista y consultor Fernando Marull.
Un mercado que se reacomoda
La novedad se conoció en una jornada en la que el Ministerio de Economía logró captar $1,7 billones del mercado con colocaciones de bonos entre inversores, cifra que le alcanza para afrontar los pagos de deuda por $1,52 billones con que debe cumplir esta semana y le permite incluso aportar $133.400 millones a una caja exhausta tras el aumento de gasto ligado a las elecciones (ver aparte).
“Es muy probable que buena parte de esos papeles hayan sido comprados por los bancos públicos con dinero rescatado de las Leliq que les vencían. De última son títulos que mañana o pasado se dan vuelta y se los venden al BCRA, que, como anunció el equipo de Massa ayer, siguió comprando títulos a dos manos, lo que se nota en la recuperación que mostraron durante la rueda los bonos CER que habían abierto con retrocesos del 14 al 20%”, explicó a Leonardo LA NACION Svirsky, de Bull Market.
La abultada deuda remunerada del BCRA es aquella que el presidente electo, Javier Milei, marcó anteayer como prioritaria para resolver antes de poder avanzar con el resto de sus planes sin riesgo de caer en hiperinflación.
“Para evitar la híper, hay que resolver el problema de las Leliq, porque no es opción mantener este cepo que traba la economía, porque usted genera un exceso de demanda en el mercado de divisas, que tiene un correlato de exceso de oferta en el resto de la economía”, dijo.
Los pesos liberados estaban “esterilizados”, aunque el pago de intereses a una tasa del 133% nominal anual ya genera una cantidad de dinero que condena a esa deuda a seguir creciendo. A eso se agrega la inyección de fondos vía re compra de títulos en el mercado secundario de bonos, lo que ahora impactará expansivamente sobre la Base Monetaria y la oferta de dinero efectiva.
La cuestión es que el BCRA enfrenta vencimientos de Leliq por más de $13 billones en los 19 días que restan para el cambio de gobierno. A esto se agrega que el 62% de ese dinero fue invertido por los bancos privados, que son precisamente los que hoy lucen como más reacios a mantener ese tipo de exposición.
EL GOBIERNO REFINANCIÓ DEUDA Y QUEDÓ “CAJA”
El Gobierno logró superar ayer el test que enfrentaba al captar del mercado $1,76 billones cuando enfrenta vencimientos por $1,52 billones en los próximos días. Esto quiere decir que colocó nueva deuda de $233.473 millones, recursos que destinaría a gastos generales, incluso los derivados del “plan platita” con que intentó torcer su suerte electoral, o guardar para atender pagos de deuda que llegarán a fin de mes, aunque para eso tiene programa da otra licitación en una semana. El secretario de Finanzas,Eduardo Set ti, agradeció“el acompañamiento de diversos sector es del mercado” y destacó que, en el año, el financiamiento obtenido llega a $5,24 billones. Dada la situación cambiaria, los bonos más demandados fueron los atados a la evolución del dólar oficial.
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Las dudas que existen en el mercado sobre el futuro de las letras de liquidez (Leliqs) que el Banco Central (BCRA) emite para retirar el dinero que inyectó de más al mercado y la necesidad que tenía el Gobierno de conseguir financiamiento para atender pagos de deuda en pesos y cubrir baches del Tesoro impactaron ayer en la tradicional licitación que cada martes se hace de estos títulos.
Los bancos tenían Leliqs por $2,709 billones que les vencían y recompraron nuevas, por caducar nueve días después que asuma la nueva administración, por apenas $1,1 billones. Es decir, apenas 40% de lo que vencía, el menor porcentaje en más de cuatro años.
La reticencia que mostraron para renovar estos papeles provoca que salgan a la calle o estén en condiciones de salir $1,613 billones, una inyección riesgosa en tiempos de inflación descontrolada e incertidumbre cambiaria.
La caída de estas inversiones no está ligada a un nuevo desarme de plazos fijos en pesos, como había sucedido meses atrás, ya que este tipo de depósitos si bien están estancados han dejado de bajar. Se la vincula con los factores antes mencionados y un reordenamiento de carteras por parte de los bancos de cara al cambio de gobierno que prioriza opciones más cortoplacistas (como los pases pasivos que vencen a un día y pagan una tasa del 126% nominal anual), para tener capacidad de reacción ante sucesos imprevistos aun a costa de resignar algo de rentabilidad.
“Es un fenómeno que ya se venía dando pero que se intensificó hoy [por ayer] tras el resultado del domingo: los bancos privados priorizan pasarse a pases hasta que todo aclare y los públicos (cautivos) el auxilio al Tesoro comprando la deuda que se licita”, explicó el economista y consultor Fernando Marull.
Un mercado que se reacomoda
La novedad se conoció en una jornada en la que el Ministerio de Economía logró captar $1,7 billones del mercado con colocaciones de bonos entre inversores, cifra que le alcanza para afrontar los pagos de deuda por $1,52 billones con que debe cumplir esta semana y le permite incluso aportar $133.400 millones a una caja exhausta tras el aumento de gasto ligado a las elecciones (ver aparte).
“Es muy probable que buena parte de esos papeles hayan sido comprados por los bancos públicos con dinero rescatado de las Leliq que les vencían. De última son títulos que mañana o pasado se dan vuelta y se los venden al BCRA, que, como anunció el equipo de Massa ayer, siguió comprando títulos a dos manos, lo que se nota en la recuperación que mostraron durante la rueda los bonos CER que habían abierto con retrocesos del 14 al 20%”, explicó a Leonardo LA NACION Svirsky, de Bull Market.
La abultada deuda remunerada del BCRA es aquella que el presidente electo, Javier Milei, marcó anteayer como prioritaria para resolver antes de poder avanzar con el resto de sus planes sin riesgo de caer en hiperinflación.
“Para evitar la híper, hay que resolver el problema de las Leliq, porque no es opción mantener este cepo que traba la economía, porque usted genera un exceso de demanda en el mercado de divisas, que tiene un correlato de exceso de oferta en el resto de la economía”, dijo.
Los pesos liberados estaban “esterilizados”, aunque el pago de intereses a una tasa del 133% nominal anual ya genera una cantidad de dinero que condena a esa deuda a seguir creciendo. A eso se agrega la inyección de fondos vía re compra de títulos en el mercado secundario de bonos, lo que ahora impactará expansivamente sobre la Base Monetaria y la oferta de dinero efectiva.
La cuestión es que el BCRA enfrenta vencimientos de Leliq por más de $13 billones en los 19 días que restan para el cambio de gobierno. A esto se agrega que el 62% de ese dinero fue invertido por los bancos privados, que son precisamente los que hoy lucen como más reacios a mantener ese tipo de exposición.
EL GOBIERNO REFINANCIÓ DEUDA Y QUEDÓ “CAJA”
El Gobierno logró superar ayer el test que enfrentaba al captar del mercado $1,76 billones cuando enfrenta vencimientos por $1,52 billones en los próximos días. Esto quiere decir que colocó nueva deuda de $233.473 millones, recursos que destinaría a gastos generales, incluso los derivados del “plan platita” con que intentó torcer su suerte electoral, o guardar para atender pagos de deuda que llegarán a fin de mes, aunque para eso tiene programa da otra licitación en una semana. El secretario de Finanzas,Eduardo Set ti, agradeció“el acompañamiento de diversos sector es del mercado” y destacó que, en el año, el financiamiento obtenido llega a $5,24 billones. Dada la situación cambiaria, los bonos más demandados fueron los atados a la evolución del dólar oficial.
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Por tercera vez, el Indec cambió la cifra total de habitantes en la Argentina
Indicaron ayer que son 45.892.285, 342.545 menos que el dato de enero pasado; hubo incumplimientos sobre el calendario previsto para difundir la información oficial
Lucila Marin
A más de un año y medio del Censo 2022, recién ayer se publicaron los datos definitivos, que pueden verse en el sitio del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Así, son 45.892.285 los habitantes del país, según el relevamiento, que viven en 17.794.949 viviendas (17.783.029 particulares y 11.920 colectivas).
Es la tercera vez que este número del Indec, a cargo de Marco Lavagna, varía porque, según los resultados provisionales que se difundieron el 31 de enero pasado, eran 46.044.703. Y, al día siguiente de realizado el operativo, el 19 de mayo de 2022, se informó que eran 47.327.407.
Pese a que la población censada es 45.892.285, es decir, el conteo efectivo realizado el 18 de mayo del año pasado que alcanza una cobertura territorial del 98,6%; la cantidad estimada al 1º de julio de 2022 es de 46.234.830. La falta de cobertura de ciertas áreas durante el operativo, el hecho de que los censistas no hubieran encontrado personas en sus viviendas y la subdeclaración de personas que residen en el hogar pueden llevar a que el conteo arroje un valor por debajo de la cifra de población real. Es por eso que, según dijeron en el Indec, se realiza esta estimación mediante proyecciones sobre la base del Censo 2010.
Además, en el operativo 5705 personas fueron censadas en situación de calle.
Del total poblacional, 23.705.494 son mujeres (51,7%), 22.186.7961 son hombres (48,3%) según “el sexo registrado al nacer”. En los resultados provisionales sumaban 8293 (0,02%) las personas que se identificaron como no binarias, un dato que se registró por primera vez gracias a la incorporación de la “x” en los formularios.
Sin embargo, esa categoría no figura en los resultados finales. Señalan que “de acuerdo con la evaluación de calidad y consistencia de los resultados definitivos, y para cumplir con los estándares de calidad estadística requeridos por el Indec”, fue redistribuida entre las categorías mujeres y varones.
Por cada 100 hombres, hay 107 mujeres en la Argentina, de acuerdo con el índice de feminidad informado. Ese número disminuye a 97 en la población de 0 a 14 años, mientras que aumenta en la de mayores de 65, donde por cada 100 hombres hay 140 mujeres. El incremento es aún mayor a partir de los 85 años: 228 mujeres. Si bien nacen más varones que mujeres, estos datos muestran que hay una mayor sobrevida femenina.
A nivel nacional, la edad mediana total es de 32 años, dos años mayor que en 2010, un número que indica una población joven. Se trata de la edad central que divide a la población, ordenada de menor a mayor, en dos grupos numéricamente iguales. En mujeres llega a 34 y en hombres, a 31.
Pese a que ese valor es el promedio nacional, Misiones registra el valor más bajo donde alcanza apenas los 28 años; seguida por Chaco, Salta y Santiago del Estero donde es de 29. En tanto, el más alto es en la ciudad de Buenas Aires donde llega a 39 años.
En esa misma línea, es la Capital el lugar que registra el mayor porcentaje de población de más de 65 años (17,7%). Mientras que el menor se encuentra en Tierra del Fuego, 6,6%. En tanto, el 22,9% tienen entre 0 y 14 años. Es Misiones, a su vez, la que cuenta con mayor población de esa franja etaria con el 26,7%.
En tanto, el índice de envejecimiento nacional es de 53 años. Muestra la cantidad de mayores de 65 años por cada 100 personas de entre 0 y 14. El incremento a lo largo de las décadas (en 2010 era 40) condice con el aumento de la esperanza de vida y la disminución de la natalidad.
Salud
Seis de cada 10 personas censadas declararon tener obra social o prepaga –incluyendo PAMI–, mientras que poco más de tres respondieron que no cuentan con cobertura privada de salud. Esto se traduce en que 16.317.432 personas dependen exclusivamente del sistema público argentino. Son el 35,8% de la población. En tanto, 1.514.231 dijeron contar con programas planes estatales de salud –representan un 3,3%– y 27.787.124 con obra social o prepaga. Estos grupos integran el 64,2% restante.
El informe señala, de este modo, que los valores de la población con obra social o prepaga se mantienen estables hasta 2022. Aclara que “para asegurar el criterio de comparabilidad de los datos censales 2001, 2010 y 2022”, la categoría planes estatales de salud (programas estatales nacionales, provinciales y municipales que otorgan derecho a atención médica mediante la inscripción en un padrón) se sumó a la tenencia de obra social y prepaga, pese a que se trata de prestación de salud pública.
Provincias como Formosa (55,9%), Chaco (52,2%) y Santiago del Estero (56,6%) dependen mucho más de la salud pública y distan del porcentaje a nivel país donde ese grupo alcanza el 35,8%. En tanto, en el otro extremo se encuentran Tierra del Fuego, donde solo un 15,3% de la población depende exclusivamente del sistema público, la ciudad de Buenos Aires con un 16,3% y Santa Cruz, con un 17%.
Demoras
Los problemas con la difusión de la información comenzaron tres meses después de realizado el relevamiento cuando comunicaron que el Indec seguía trabajando en el procesamiento de datos. Tras la difusión de escasa variables provisionales se modificó el esquema y el último compromiso había sido presentar ocho informes temáticos, en forma progresiva hasta fin de este año. Los temas pautados eran estructura de la población por sexo y por edad, migración, identidad de género, afrodescendencia, pueblos originarios, educación, fecundidad, y salud. Hasta ayer, solamente se había publicado uno de esos reportes.
Los resultados provisionales se conocieron el 31 de enero pasado, cinco meses después de lo prometido y ocho meses posteriores a la realización del relevamiento, el 18 de mayo del año pasado: un archivo de 82 páginas en las que los datos concretos van de la 11 a la 53. Se informó que son 46.044.703 las personas que viven en el país, 1.245.247 habitantes menos del número provisional que dieron a conocer al día siguiente del operativo, cuando la cifra fue 47.327.407 habitantes.
Según el cronograma oficial, esos resultados se iban a conocer 90 días después del operativo nacional, pero por inconvenientes con algunas planillas, como habían comunicado desde el Indec, se postergaron hasta fines de enero.
A esa demora, se sumó el incumplimiento del plazo previsto para publicar los primeros resultados definitivos, originalmente anunciado para el 18 de enero pasado; en tanto, para junio, 13 meses después del censo, se publicaría la versión completa y ampliada de esos resultados definitivos, que finalmente se anunció que iba a ser ayer.
El 31 de enero pasado, cuando se difundieron los primeros resultados provisionales, Marco Lavagna señaló como “uno de los cambios” en el esquema original que, a partir de ese momento, el organismo trabajaría en la elaboración de informes temáticos “hasta llegar al mayor nivel de desagregación posible” sobre características habitacionales, estructura de población por sexo y por edad, migración, fecundidad, identidad de género, cobertura de salud, y educación, entre otros.
Se publicarían en el primer semestre de ese año. El primero y único informe, relacionado con las condiciones habitacionales, se difundió en mayo y esa fue la última información oficial comunicada.
Tres meses después del operativo, el Indec publicó en su página web que continuaba trabajando en el procesamiento de los resultados debido a que “por motivos diversos, un porcentaje de habitantes de las viviendas que respondieron el censo digital no fue incluido y, por lo tanto, no permite reflejar íntegramente los totales preliminares de la población existente en cada una de las jurisdicciones del territorio nacional”.
Recién en noviembre del año pasado reconocieron que hubo errores en el procesamiento de los datos. “No se difundieron en la fecha prevista porque un número significativo de planillas resumen que se completaron el día del censo no cumplen los estándares de calidad suficientes”, había indicado Lavagna, en un largo hilo de Twitter (hoy X).
“En la Argentina y en el mundo, el procesamiento de los resultados de un censo demanda más de 12 meses de trabajo. Tratar de apurar los tiempos naturales podría redundar en datos menos robustos”, agregó el funcionario.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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