lunes, 20 de noviembre de 2023

UNA NUEVA ARGENTINA


Entre el búnker y la calle, el triunfo libertario se vivió como un desahogo
Los simpatizantes de La Libertad Avanza coparon las calles del centro tras la victoria del economista
Pedro Lacour
Tras el triunfo de Javier Milei en el balotaje, todo fue jolgorio tanto dentro del Hotel Libertador como en la esquina de Córdoba y Maipú, en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires. “Hoy vamos a festejar”, exhortó el libertario al final de su primer discurso triunfal, envuelto en una escenografía con aires norteamericanos y antes de salir a la calle, donde se mostró junto a su compañera de fórmula, Victoria Villarruel.
A diferencia de lo ocurrido luego de la primera vuelta, cuando las caras largas invadieron a los seguidores de Milei que se congregaron a las afueras del hotel que hizo las veces de sede libertaria, el 55% de los votos que alcanzó el libertario este domingo fue vivido como un desahogo.
Con carteles con la leyenda “Elecciones sin trampas” y banderas con la imagen del león, una cantidad cada vez mayor de simpatizantes libertarios se apostaron desde temprano en las inmediaciones del lugar, donde Milei se hospedó de forma permanente desde la primera vuelta. Los festejos se extendieron incluso hasta el Obelisco, donde las banderas amarillas y negras se combinaban con las de la Argentina.
En el marco de un amplio operativo de seguridad que se extendió a lo largo de la avenida Córdoba, varios grupos de simpatizantes comenzaron a congregarse desde temprano, con la expectativa de un triunfo que, como finalmente sucedió, convirtiera al líder de La Libertad Avanza en el presidente electo de la Argentina.
Muchos de ellos, incluso, no perdieron la oportunidad para poner a la venta merchandising libertario. Pudieron verse desde pines y llaveros con el león característico de La Libertad Avanza, pasando por motosierras de juguete, hasta remeras con la leyenda “Milei 2023” y las ya clásicas banderas de Gadsden, de color amarillas y con una serpiente, acompañadas de la leyenda en inglés
(No me pises). Llamó también la atención la cantidad de banderas venezolanas. Muchas de ellas las portaban trabajadores de aplicación de deliveries. “Venimos del futuro”, rezaban algunos de sus carteles, en alusión a la crisis que hace una década atraviesa aquel país caribeño.
Los ánimos estuvieron calmos a lo largo de toda la jornada. No fue sino a partir del reconocimiento de la derrota por parte de Sergio Massa, pasadas las 20, que se desató el éxtasis generalizado.
Pero las palabras del ministro de Economía, el principal derrotado de la noche, no solo generaron la explosión del público en las calles. También motivaron los gritos de los presentes puertas adentro del búnker, donde en un principio se encontraban las primeras y las segundas líneas del espacio libertario.
Ya conocidos los resultados, un gran pogo al compás de “Se viene el estallido” de Bersuit Vergarabat copó el centro de la escena y los abrazos y el llanto se repartieron por igual entre los presentes. “¡La casta tiene miedo! ¡La casta tiene miedo!”, coreaba un grupo, mientras Iñaki Gutiérrez, el joven que maneja las redes de Milei, entraba gritando y se abrazaba con uno de los presentes. “¡Viva la libertad, carajo!”, gritó, eufórico. “¡Ganamos!”
Los temas de rock nacional se sucedieron unos tras otros, en un clima de algarabía que creció con el pasar de los minutos. En un momento, las cámaras de televisión corrieron hasta los ascensores del primer piso. Eran los padres de Milei, Alicia Lucich y Norberto Milei, con quienes el libertario tuvo una relación tirante hasta la reconciliación que lograron durante la pandemia.
En un principio, no hubo presencia de las primeras líneas del espacio. Los primeros festejos estuvieron encabezados por varias figuras de menor peso que, a diferencia de los búnkeres anteriores, pudieron ingresar a la sede que en el último tiempo se había convertido en el epicentro de actividades de Milei.
Entre los más efusivos estaba Sebastián Pareja, con una gorra con la leyenda “Make Argentina great again”. El armador bonaerense se subió a una de las vallas y empezó a arengar: “Peluca presidenteeeee”. “Compórtense, están saliendo en la televisión”, se le escuchó decir a un referente provincial a dos personas que estaban a lo empujones, como jugando.
Mientras que todos eran festejos en la planta baja del lugar, Milei permanecía en el piso 21, en el que fue su improvisado búnker de campaña a lo largo del último mes previo al balotaje.
Al tiempo que crecía la expectativa a la espera de las palabras del líder de La Libertad Avanza, en la pantalla detrás del escenario se visualizaba un logo circular al estilo Casa Blanca con la inscripción “Presidente electo”. Una decena de banderas argentina, que habían sido colocadas personalmente por Fernando Cerimedo, escoltarían luego a Milei durante su primer discurso como presidente electo.
Con el correr de los minutos, las distintas figuras de La Libertad Avanza comenzaron a verse mimetizadas con otras de distintos colores partidarios. Eran la dirigencia de Pro, con quienes hasta hace pocas semanas se dispensaban agravios y que, a partir del próximo 10 de diciembre, posiblemente sean compañeros de coalición. “Gracias a los fiscales de La Libertad Avanza como a los de Pro, que pusieron el cuerpo para defender los votos”, deslizó luego Milei, en un guiño a futuro.

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Un equipo en formación, un vínculo incierto con Pro y los primeros proyectos
Milei no piensa dar definiciones inmediatas sobre su gabinete, pero sí busca elaborar una estrategia legislativa para sus reformas centrales
Maia JastreblanskyGuillermo Francos fue el primero en hablar en el búnker

“Se terminó el juego. Ahora vienen las responsabilidades”. Un libertario de la primera línea intentó poner cordura en medio del éxtasis que había en La Libertad Avanza (LLA) por el triunfo, una escena impensada al inicio del año electoral. Javier Milei dijo que en su primera noche como presidente electo iba a “festejar”, pero ya tiene sobre sus hombros el desafío de conducir el país y una batería de urgencias por resolver. La primera: la conformación de su equipo económico y la confección de una estrategia legislativa para acompañar las primeras medidas de gobierno.
El presidente electo también sabe que deberá renegociar el Pacto de Acassuso con Mauricio Macri y con Patricia Bullrich, con quienes se reunió ayer en privado tras dar su discurso ganador. Hasta acá, los libertarios y Pro solo probaron la convivencia para la fiscalización del balotaje. Sin embargo, nadie duda de que Milei les abrirá las puertas a sus nuevos socios, al menos importando a personal de sus equipos para nutrir a su gabinete. También buscará respaldarse en ellos para ganar solidez en el Congreso.
“Desde que se acercó a Macri y Bullrich, Javier se siente más tranquilo porque tiene más allanado el camino de la gobernabilidad. Tras el triunfo, el nuevo acuerdo habrá que construirlo, ya sea con los cargos o con los lugares de decisión en las cámaras legislativas”, dijo a un la nacion referente de primera línea de LLA.
Respecto de la transición, Milei ayer dialogó telefónicamente con Sergio Massa y con Alberto Fernández. En LLA no descartaban que este lunes, Milei se reúna con el presidente saliente. El candidato de Unión por la Patria, en cambio, tiene un futuro incierto en el Ministerio de Economía. Las conversaciones arrancan con cierta rispidez: en su discurso tras conocer los resultados, Massa dijo que “la responsabilidad y la tarea de dar certezas” es del libertario, pero el mandatario electo le exigió al Gobierno “que se haga cargo hasta el 10 de diciembre”. Según pudo reconstruir la nacion, si bien no hubo un reparto de cargos, en las últimas semanas hubo conversaciones entre la cúpula libertaria, Macri y Bullrich para proyectar el armado de equipos. En áreas como Seguridad o Justicia, ya hubo conversaciones para eventualmente incorporar a figuras macristas y bullrichistas, probablemente a las segundas líneas. “Va a ser un gobierno de LLA que les abra los brazos a los talentosos de Pro. No va a ser un cogobierno sino que habrá apertura”, anticipó un colaborador muy estrecho de Milei. Un referente macrista dijo, por su parte: “La decisión de cómo seguimos está en manos de Javier”.
En principio, no se espera que Milei anuncie a su gabinete completo inmediatamente después del balotaje, pese a que los mercados podrían reaccionar desde este martes. Los que tratan de cerca al libertario reconocen que aún hay muchas “clavijas por ajustar”, sobre todo en el equipo económico. “Él tiene que terminar de armar el equipo económico, tiene al ministro y tiene los roles a asignar. Pero hay varios nombres dando vueltas y quiere ver a quién va a ubicar en dónde”, dijo un referente de primera línea de LLA.
Muy cerca de Milei dicen que el ministro de Economía ya está decidido, que la persona ya aceptó el cargo y que está trabajando. Pero Milei también quiere incorporar a otros economistas ligados a Pro que están orbitando cerca de él, por lo que el organigrama aún no está 100% definido, a excepción de Emilio Ocampo, que presidiría el Banco Central (BCRA) con la misión de “cerrarlo”.
Milei se deshizo en elogios hacia Federico Sturzenegger, extitular del BCRA, y en LLA reconocen que quiere darle un lugar en su gabinete. Hay otras figuras del exgobierno de Macri que están en contacto asiduo con Milei: Demián Reidel, exvicepresidente segundo del BCRA; Mariano Flores Vidal, que también fue director del BCRA en la época de Sturzenegger, y Luis “Toto” Caputo, exsecretario de Finanzas.
Respecto de las primeras medidas, los libertarios tienen en carpeta, de mínima, convocar a sesiones extraordinarias en diciembre y enviar un proyecto de ley de “reforma del Estado” de amplio alcance. “La idea es que dentro de la reforma del Estado tengamos lo fundamental para el primer tiempo de gobierno”, dijo a un diputado electo. la nacion Respecto del paquete económico, no se descarta que elaboren una ley de emergencia y tampoco que avancen rápidamente con algunos de los proyectos ambiciosos que plantearon en su plataforma electoral.

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La alianza entre Milei y Macri abre nuevas incógnitas de cara a un gobierno de coalición
El presidente electo deberá delinear su gabinete y su hoja de ruta en sintonía con la línea dura de Pro
Pedro Lacour
El acuerdo electoral que sellaron Javier Milei y Mauricio Macri tras la primera vuelta marcó el mes de campaña previo al balotaje, que consagró ayer al jefe de La Libertad Avanza futuro presidente de la Argentina.
Sin embargo, con el resultado puesto, la cuestión comienza a tomar otro cariz. A partir de ahora, el entendimiento entre el libertario y el ala dura de Pro podría derivar en un virtual gobierno de coalición en los próximos días, cuando Milei comience a delinear su gabinete con vistas a la asunción del próximo 10 de diciembre.
Aquel pacto inicial –que generó malestar en las filas libertarias y fue calificado como una genuflexión ante la “casta” política que el libertario tanto criticó– estuvo siempre rodeado de un halo de sospecha. ¿Cuál sería el alcance real de la injerencia de Pro en una virtual gestión de La Libertad Avanza? Desde el comienzo, arreciaron las versiones acerca de supuestos repartos de cargos, algo que fue negado sistemáticamente por el por entonces candidato en cada aparición pública que tuvo.
Así y todo, Milei se encargó de mencionar a figuras macristas que son de su agrado para que lo acompañen en su aventura presidencial, que contará con un gabinete nacional de ocho ministerios. Por ejemplo, en varias entrevistas, se deshizo en elogios hacia Federico Sturzenegger, expresidente del Banco Central (BCRA) de Macri, al que calificó como “excelente ser humano” y “un técnico excepcional de nivel internacional”.
También comenzaron a sonar nombres como el del extitular de Vialidad y exministro de Energía Javier Iguacel, o el del exministro de Trabajo Jorge Triaca, quien estuvo reunido más de una vez con los equipos de La Libertad Avanza. No por casualidad, Milei anunció que su eventual secretario del área laboral será un hombre muy cercano al exfuncionario: Gustavo Morón, extitular de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo durante la gestión de Cambiemos.
En ese marco, el programa de gobierno de Milei será otro eje de discusión. Con medidas tan variadas como la de privatizar el sistema de salud o la educación, o habilitar la desregulación del mercado de armas, la plataforma electoral de La Libertad Avanza –dada a conocer en abril– puso blanco sobre negro todo lo que el libertario desea para su “mundo ideal”, pero al que, como siempre aclara, no se podría llegar “dentro de tres días”.
Sin embargo, el resultado de las generales hizo las veces de baño de realidad para sus aspiraciones de máxima. Y la viabilidad de su ambicioso plan, que abarca políticas que se extenderían a lo largo de más de tres décadas, comenzó a ser puesta en duda por sus nuevos aliados.
En la conferencia de prensa que dio para anunciar su respaldo “incondicional” a Milei, Bullrich desplegó una serie de ítems que hoy adquieren una nueva connotación a la luz de la victoria libertaria: suenan como un pliego de condiciones. Leyó un texto en el que enumeró 11 puntos “que la Argentina necesita para salir adelante”.
Allí, Bullrich no solo revalorizó la “educación pública, gratuita y de calidad” y se expresó a favor de la “defensa de los derechos humanos y la democracia liberal”. También dedicó un apartado a reafirmar la necesidad de cumplir con la legislación vigente “en materia de armas, donación de órganos y la patria potestad compartida”.
Sin embargo, la eliminación del Banco Central –fundamental para avanzar hacia el corazón de la propuesta de campaña de Milei: la dolarización– no entra en ese menú de propuestas en reconsideración para Milei. “No es negociable”, repite el libertario, que rechaza de plano la posibilidad de impulsar como alternativa, por ejemplo, una ley que garantice la autonomía plena de esa entidad autárquica.
“Después viene un gobierno de delincuentes que saca otra ley y se la lleva puesta”, graficó Milei alguna vez. En aquella exposición, que tuvo lugar el 25 de octubre, Bullrich no mencionó explícitamente el Banco Central, pero sí sostuvo que debe avanzarse hacia “el fin de la emisión monetaria para financiar el Tesoro”.
“Una de las cosas que dice el documento de la señora Bullrich es ‘no vamos a emitir más’. Pregunta: si no vas a emitir más, ¿para qué querés tener el Banco Central?”, le retrucó públicamente el libertario a su aliada, en relación con uno de los pocos puntos en el que no tienen coincidencias, lo que sí ocurre con temas como la baja de impuestos, las desregulaciones o la reforma laboral.
“En el 90% de las cosas estamos de acuerdo”, aclaró Milei, una confluencia de intereses que parecía improbable hasta hace pocos meses, cuando el libertario acusaba duramente a Bullrich de haber sido responsable de poner bombas en los 70 y la dirigente de Pro se despachaba con definiciones que colocaban al flamante presidente electo casi al margen del sistema democrático. Asperezas que se limaron, pero que, de cara al futuro, también generan dudas.

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