Tras los últimos aumentos, la carne en la Argentina está entre 10 y 12% más cara que en Brasil
PRECIOS. En las últimas tres semanas, el promedio de cortes locales pasó de $1780 a $2267 por kilo; en Brasil cuesta el equivalente a $2009 el kilo
Gabriela Origlia
CÓRDOBA.– Los cortes de carne bovina en la Argentina son, con la foto de la semana pasada, más baratos que en Uruguay y en Chile, pero superan entre un 10% y un 12% a los de Brasil, líder exportador mundial y “probablemente” el país de mayor competitividad (menores costos) en materia de precios de hacienda y carne, según un trabajo del Ieral, de la Fundación Mediterránea, y la Sociedad Rural del Noreste Santiagueño, que periódicamente compara los precios en la región.
Los economistas Juan Manuel Garzón y Tobías Lucero actualizaron la comparación que realizan, y entre la tercera semana de enero y la primera de febrero el precio promedio de una canasta de ocho cortes de calidad media/alta en la Argentina pasó de $1780 a $2267 por kilo, una suba de 27,3%. En comparación, los mismos cortes cuestan, en promedio, $2009 por kilo en Brasil, $2606 en Uruguay y $2893 en Chile. Vale recordar que el año pasado la carne en la Argentina tuvo un valor retrasado versus la inflación general: subió 42,4%, contra un índice general del 94,8%.
Los autores del informe señalan que “no está claro” si el ajuste de precios de hacienda y carne va a continuar en la Argentina en las próximas semanas, dado que “depende de la respuesta” del consumidor frente a los nuevos valores y de cómo reaccionará la exportación frente a un negocio que ve reducidos sus márgenes. También cuenta cómo se adapten los productores de hacienda al nuevo escenario de precios más altos y un clima que empezaría a regularizarse.
En enero, en el mostrador, la carne subió entre 20% y 30% y el Gobierno empezó a estudiar un paquete de medidas para contener el aumento; lanzaría un esquema por el cual los clientes de carnicerías que paguen con tarjeta de débito van a recibir un reintegro de $100 por cada $1000 de compra de manera automática.
El reporte del Ieral señala que los valores que se pagan en la región, particularmente en Brasil y Uruguay –países también exportadores–, son una referencia interesante: los valores medios de la canasta de cortes seleccionados están en un rango de entre $2000 y $2600 el kilo, por lo que dado un precio actual promedio de $2267 el kilo en la Argentina, un incremento del 10% al 15% llevaría al local al “límite superior” del rango de los vecinos, que “parece alto para la situación económica general del país y la capacidad de pago de familias de ingresos medios y bajos”.
También se incluye una comparación entre Uruguay y la Argentina, basada en precios de organismos públicos e instituciones mixtas, de una docena de cortes de carne bovina a nivel del consumidor final. A diciembre, el precio medio de esa canasta de cortes era de US$9,06 el kilo en Uruguay y de US$6,69 en la Argentina.
En promedio, la carne argentina era 26% más barata que en Uruguay en ese entonces. Esta brecha es alta en relación con la comparación interanual, cuando solo era del 3%. En otros momentos de un pasado no tan lejano, la carne a nivel consumidor en la Argentina se había mostrado más cara que en Uruguay. Por ejemplo, 18% en 2015 y 8% en 2016.
En el mismo esquema de comparación con Chile, incluyendo 13 cortes, a diciembre el precio medio de la canasta chilena era de US$11,98 el kilo, mientras que en la Argentina fue de US$7,89, 34,1% menos. La brecha tiene la misma magnitud que entre 2019 y 2021, pero es más amplia respecto de la observada a mitad de 2022, cuando se había cerrado hasta llegar al 5%, siempre a favor de la Argentina.
En el país “no se puede invertir, hay muchas sorpresas”, dijo Grobocopatel
AGRO. Comparó la situación en la Argentina y en Uruguay, donde reside; “el gobierno que venga va a tener que poner la política al servicio de la gente, no de la clase política”
El empresario agroindustrial Gustavo Grobocopatel, accionista de Grupo Los Grobo, señaló que el próximo gobierno va a tener que “poner la política al servicio de la gente, no al servicio de la corporación política”. Así se pronunció el empresario, que vive en Uruguay. Sobre ese país, Grobocopatel destacó la “estabilidad macroeconómica” y, por el contrario, dijo que en la Argentina “las sorpresas son muy grandes” y “prácticamente no se puede invertir”. También señaló que las retenciones “deterioran” al campo.
“Siempre el proceso eleccionario a mí me genera esperanza, porque va a haber un cambio de gobierno. Después la realidad se encarga de desesperanzarnos, pero yo veo al proceso con esperanza”, indicó en declaraciones a Radio Colonia.
El ejecutivo tuvo una frase que pareció destinada a las internas que se están dando tanto en el oficialismo como en la oposición. “Estos debates o internas políticas son normales, son necesarios”, dijo. En este contexto, dijo: “El gobierno que venga va a tener que poner la política al servicio de la gente, no al servicio de la clase política, lo que llamo la corporación política”. Según el empresario, “la gente está muy enojada y desesperanzada con la clase política”.
Grobocopatel ha tenido empresas en Uruguay que ayudaron a la transformación productiva y ahora vive allí. Contó su experiencia y comparó con la Argentina: “Lo que hay en Uruguay es estabilidad macroeconómica, vivo hace seis años y el tipo de cambio es el mismo; el valor del peso uruguayo es el mismo, te prestan el dinero a una tasa baja, 3%,4% al año”.
Aclaró que allí “no todo es color de rosa”, porque por ejemplo los suelos tienen menor productividad y “al ser tan fuerte la moneda uruguaya pone los costos en dólares altos”, pero enfatizó: “Desde el punto de vista macroeconómico uno acá puede planificar y puede invertir sin sorpresas; en la Argentina hoy prácticamente no se puede invertir, las sorpresas son muy grandes, no sabemos lo que va a pasar. Es difícil el flujo de cambio, entrás dinero, que no es fácil entrar dinero, y después no lo podés sacar”. Apuntó: “Ese flujo no está facilitado, es antiinversión, anticreación de trabajo”.
En otro tramo, el empresario se refirió al estancamiento que tiene la producción agrícola en la Argentina, al margen de la sequía de este año. “Brasil, en los últimos 10/12 años creció 100% en su producción agrícola y nosotros estamos estancados en la misma producción; este año, obviamente por la sequía, va a ser peor”, dijo.
Añadió: “Venimos usufructuando desarrollos tecnológicos de hace 20 años, nos cuesta incorporar cosas nuevas que modifiquen el fondo del tema, como fue la biotecnología o la siembra directa. Al tener el sector un pie arriba de la cabeza la gente piensa más en sobrevivir, subsistir y no en innovar e incorporar tecnología”.
Para el empresario, este escenario involucra a los productores, pero también “en general al país”. Remarcó que intervienen cuestiones como la ley de semillas, que no se ha actualizado desde 1973, o la comercialización de carnes. “No logramos que ningún gobierno las transforme de fondo”, indicó.
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