Ricardo López Murphy. “Es crucial que baje el ritmo de deuda para que esto no explote”
El referente de Republicanos Unidos alerta sobre la profundización de la crisis y advierte que el Gobierno debe hacer una corrección urgente
Matías Moreno | Hernán Zenteno
A Ricardo López Murphy le preocupan dos frentes: la crisis económica y financiera del país y la falta de reglas de juego claras en Juntos por el Cambio para definir las candidaturas. Advierte que la economía está frente a un punto de quiebre y dice que el Gobierno debe encarar de manera urgente una corrección externa y fiscal. Dispuesto a dar pelea en el escenario electoral, el líder de Republicanos Unidos no descarta ser candidato a presidente ni pelear por la sucesión de Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad.
–¿Se está gestando una crisis mayor en el país?
–Tengo la sensación de que hay una combinación de una situación externa muy delicada, por varias razones, como el atraso cambiario, el fracaso de la cosecha y que se usaron todos los mecanismos de endeudamiento del sector privado posibles, y hay un horizonte de incumplimiento de la meta con el FMI. En consecuencia, esos problemas están golpeando fuertemente la inflación y el nivel de actividad. Y, por otro lado, hay un crecimiento espectacular de la deuda en los últimos tres años. Prácticamente se ha ocupado toda la capacidad prestable de los bancos y de los agentes institucionales.
–¿La deuda en pesos es la “bomba” más complicada para desactivar?
–Diría que la estrategia del gobierno fue tratar de prorrogarla y me parece que está llegando al límite, sobre todo, porque al mismo tiempo se siguen políticas fiscales inconsistentes. Si uno lee el llamado a sesiones extraordinarias, en lugar de astringencia fiscal están lanzando moratorias que amplían enormemente el déficit. El discurso público de una gran fracción de la coalición de gobierno es hagan otro “plan platita”. Y el problema que tenemos es el derivado el “plan platita”.
El diputado nacional critica las “inconsistencias” de la política económica de Sergio Massa
–Gabriel Rubinstein dijo que la deuda en pesos “es manejable”. ¿Es impagable o no?
–¿Qué quiere decir manejable? Que ellos van a poder renovarla a tasas razonables, es decir, están pagando cerca de 120 y diciendo que la inflación es 60. Si eso le parece una tasa razonable… Ahora como las dificultades van in crescendo, eso va a ampliar la tasa y la brecha. Con brecha e inflación del 100%, me parece un razonamiento no adecuado. Ese es un problema delicado. Ahora, no es verdad los déficits que ellos dicen. Uno muy fácil de ver es en el plan soja. Ahí el Banco Central registra la deuda de la operación, pero el Tesoro nunca registra la deuda que devengó con el Central. Ósea, la pérdida no está registrada. Y fíjese que en las cuentas del Gobierno el plan soja da ganancia.
–¿Massa oculta el déficit fiscal? Él dice que está ajustando para cumplir las metas del FMI.
–Una cosa es que estén corrigiendo un descalabro que había en el primer y en el segundo semestre del 2021 debido al famoso “plan platita”. Esa suma de deudas ha llegado a un punto en que hay que enfrentar una corrección externa y fiscal, que haga compatible la deuda con el
–Sí, en gran magnitud.
–¿Qué implicaría?
Tamaño de nuestros mercados financieros y de capitales, que son pequeños.
–¿La economía está en un punto de quiebre?
–Está en una situación muy delicada. Yo lo dije y, por eso, no voté el acuerdo con el Fondo ni el presupuesto: corrían la deuda para el próximo gobierno. A mí me interesa conservar el crédito y no estoy pensando en hacer una cosa negativa para el país.
–¿Esa corrección debería empezar ahora?
–Que sea una corrección inducida y creo que la oposición va a estar dispuesta a avalarla por la realidad.
–¿Eso implicaría ajustar el tipo de cambio oficial y achicar la brecha?
–Implica hacer una corrección integral, un camino hacia la verdad.
– JXC rechazó “la utilización de instrumentos financieros en pesos, ajustados en dólares con tasas de interés imposibles de pagar”. ¿Fue un error usar esa expresión?
–No es cierto que emiten pesos, sino dólares. Es deuda indexada al costo de vida y tipo de cambio. Pesos son los del Banco Central, lo otro con operaciones indexadas.
–¿Ese tipo de expresiones pueden generar una corrida? El FDT dice que JXC quiere que explote la economía.
–No, no. Todo lo contrario. Sería muy idiota, porque si reventamos eso, también reventamos nuestro futuro. Lo que es crucial para que esto no explote es que el ritmo de la deuda baje, la implícita y la explícita.
–Lacunza dijo que “no pagar es la última opción”.
–No, pero le estoy diciendo que no es mi finalidad. Esto no tiene discusión. Rubinstein dice: ¿por qué no hacemos déficit cero el año que viene? Ósea ellos se pegan una fiesta de 150 mil millones y la coalición opositora tiene que pagar la fiesta y hacer la corrección. Eso es una broma de mal gusto.
–¿Los privados son responsables por comprar esos bonos duales?
–Ahí viene otro trauma. El dual es como ofrecer un seguro de cambio gratis. Es como ir al casino y hacer un arreglo con el crupier para que pongás la plata una vez que se ve la bolilla. Nunca vi algo así.
–JXC alertó sobre una “salida caótica”. ¿Eso sería una hiperinflación o un corralito?
–Cuando usted tiene un problema de dificultad de renovación de vencimientos, hay una crisis, que puede asumir distintas formas. Ahora la forma de resolverlo es diálogo con la oposición, encauzar las cosas y hacerse cargo ahora del problema.
–¿Imagina una transición compleja?
–Claro. Es inevitable.
–¿Proyecta una nueva disparada de la inflación?
–Hay una situación muy compleja frente a nosotros. Lo mejor hubiera sido que hace seis meses hayamos tenido una discusión sensata sobre esto y planteado mecanismos correctivos, pero la agenda ha sido correr la arruga.
–¿Cómo imagina el desenlace del Gobierno?
–Eso no lo sé, porque eso depende de cómo reacciona la gente. Una señal que usted ve en estos casos es que le empiezan a demandar más tasas de interés para renovarlo y se hace más difícil. En general, se necesita que dé una respuesta estructural al problema de déficit. Eso implica una reforma de la seguridad social o subsidios de empresas públicas.
–¿Qué escenario imagina para el 11 de diciembre en caso de que JXC gane?
–Eso es muy difícil hacer un escenario porque eso implicaría que sé la respuesta de política económica que van a dar a esta dificultad. Yo no veo de dónde salen los dólares. Todos los problemas que tenemos abusaron del crédito privado y adelanto de exportaciones.
–¿Un eventual nuevo gobierno de JXC deberá conformarse con estabilizar?
–Tiene que estabilizar la situación macroeconómica, relanzar el crecimiento, y crear cambios estructurales que faciliten la inversión y el empleo privado. Tiene que producir un gran esfuerzo de inversión propio. Recuerde que tenemos muy herido el acceso al crédito.
–¿Cuál cree que podrá ser la velocidad de las reformas?
–Será inevitable que haya un programa de corrección inmediata, porque no hay crédito, ni externo ni interno.
–¿Pretende ser candidato a presidente o a jefe de gobierno?
–Hay que fijar un programa, en una situación tan delicada, construir una narrativa, que tiene que ser esperanzadora, porque creo que hay circunstancias muy favorables para la Argentina, y tenemos que, sobre todo, fijar las reglas, es decir, cómo se vinculan las candidaturas entre sí. Ahora, yo puedo tener definiciones de lo que aspiraría en materia nacional y de la Ciudad. Yo creo que la Ciudad tiene que ser un faro de libertad, en materia de tratar de tener menos impuestos a la producción, regulaciones más amigables, más orden público.
–¿Se siente más atraído por el cambio de Bullrich o la propuesta de Larreta?
–Muy inclinado a la propuesta de Republicanos Unidos.
–¿Son ideas más cercanas a las de Bullrich?
–Vamos a mantener durante un tiempo nuestra prédica narrativa y las reglas de juego, ese día definiré.
–¿No podrá haber “buenismo”, como dice Macri?
–Nadie rehúye a eso. Como dice Graciela Ocaña: no hay espacio para que hagamos cosas diferentes. Es verdad.
–Tengo la sensación de que hay una combinación de una situación externa muy delicada, por varias razones, como el atraso cambiario, el fracaso de la cosecha y que se usaron todos los mecanismos de endeudamiento del sector privado posibles, y hay un horizonte de incumplimiento de la meta con el FMI. En consecuencia, esos problemas están golpeando fuertemente la inflación y el nivel de actividad. Y, por otro lado, hay un crecimiento espectacular de la deuda en los últimos tres años. Prácticamente se ha ocupado toda la capacidad prestable de los bancos y de los agentes institucionales.
–¿La deuda en pesos es la “bomba” más complicada para desactivar?
–Diría que la estrategia del gobierno fue tratar de prorrogarla y me parece que está llegando al límite, sobre todo, porque al mismo tiempo se siguen políticas fiscales inconsistentes. Si uno lee el llamado a sesiones extraordinarias, en lugar de astringencia fiscal están lanzando moratorias que amplían enormemente el déficit. El discurso público de una gran fracción de la coalición de gobierno es hagan otro “plan platita”. Y el problema que tenemos es el derivado el “plan platita”.
El diputado nacional critica las “inconsistencias” de la política económica de Sergio Massa
–Gabriel Rubinstein dijo que la deuda en pesos “es manejable”. ¿Es impagable o no?
–¿Qué quiere decir manejable? Que ellos van a poder renovarla a tasas razonables, es decir, están pagando cerca de 120 y diciendo que la inflación es 60. Si eso le parece una tasa razonable… Ahora como las dificultades van in crescendo, eso va a ampliar la tasa y la brecha. Con brecha e inflación del 100%, me parece un razonamiento no adecuado. Ese es un problema delicado. Ahora, no es verdad los déficits que ellos dicen. Uno muy fácil de ver es en el plan soja. Ahí el Banco Central registra la deuda de la operación, pero el Tesoro nunca registra la deuda que devengó con el Central. Ósea, la pérdida no está registrada. Y fíjese que en las cuentas del Gobierno el plan soja da ganancia.
–¿Massa oculta el déficit fiscal? Él dice que está ajustando para cumplir las metas del FMI.
–Una cosa es que estén corrigiendo un descalabro que había en el primer y en el segundo semestre del 2021 debido al famoso “plan platita”. Esa suma de deudas ha llegado a un punto en que hay que enfrentar una corrección externa y fiscal, que haga compatible la deuda con el
–Sí, en gran magnitud.
–¿Qué implicaría?
Tamaño de nuestros mercados financieros y de capitales, que son pequeños.
–¿La economía está en un punto de quiebre?
–Está en una situación muy delicada. Yo lo dije y, por eso, no voté el acuerdo con el Fondo ni el presupuesto: corrían la deuda para el próximo gobierno. A mí me interesa conservar el crédito y no estoy pensando en hacer una cosa negativa para el país.
–¿Esa corrección debería empezar ahora?
–Que sea una corrección inducida y creo que la oposición va a estar dispuesta a avalarla por la realidad.
–¿Eso implicaría ajustar el tipo de cambio oficial y achicar la brecha?
–Implica hacer una corrección integral, un camino hacia la verdad.
– JXC rechazó “la utilización de instrumentos financieros en pesos, ajustados en dólares con tasas de interés imposibles de pagar”. ¿Fue un error usar esa expresión?
–No es cierto que emiten pesos, sino dólares. Es deuda indexada al costo de vida y tipo de cambio. Pesos son los del Banco Central, lo otro con operaciones indexadas.
–¿Ese tipo de expresiones pueden generar una corrida? El FDT dice que JXC quiere que explote la economía.
–No, no. Todo lo contrario. Sería muy idiota, porque si reventamos eso, también reventamos nuestro futuro. Lo que es crucial para que esto no explote es que el ritmo de la deuda baje, la implícita y la explícita.
–Lacunza dijo que “no pagar es la última opción”.
–No, pero le estoy diciendo que no es mi finalidad. Esto no tiene discusión. Rubinstein dice: ¿por qué no hacemos déficit cero el año que viene? Ósea ellos se pegan una fiesta de 150 mil millones y la coalición opositora tiene que pagar la fiesta y hacer la corrección. Eso es una broma de mal gusto.
–¿Los privados son responsables por comprar esos bonos duales?
–Ahí viene otro trauma. El dual es como ofrecer un seguro de cambio gratis. Es como ir al casino y hacer un arreglo con el crupier para que pongás la plata una vez que se ve la bolilla. Nunca vi algo así.
–JXC alertó sobre una “salida caótica”. ¿Eso sería una hiperinflación o un corralito?
–Cuando usted tiene un problema de dificultad de renovación de vencimientos, hay una crisis, que puede asumir distintas formas. Ahora la forma de resolverlo es diálogo con la oposición, encauzar las cosas y hacerse cargo ahora del problema.
–¿Imagina una transición compleja?
–Claro. Es inevitable.
–¿Proyecta una nueva disparada de la inflación?
–Hay una situación muy compleja frente a nosotros. Lo mejor hubiera sido que hace seis meses hayamos tenido una discusión sensata sobre esto y planteado mecanismos correctivos, pero la agenda ha sido correr la arruga.
–¿Cómo imagina el desenlace del Gobierno?
–Eso no lo sé, porque eso depende de cómo reacciona la gente. Una señal que usted ve en estos casos es que le empiezan a demandar más tasas de interés para renovarlo y se hace más difícil. En general, se necesita que dé una respuesta estructural al problema de déficit. Eso implica una reforma de la seguridad social o subsidios de empresas públicas.
–¿Qué escenario imagina para el 11 de diciembre en caso de que JXC gane?
–Eso es muy difícil hacer un escenario porque eso implicaría que sé la respuesta de política económica que van a dar a esta dificultad. Yo no veo de dónde salen los dólares. Todos los problemas que tenemos abusaron del crédito privado y adelanto de exportaciones.
–¿Un eventual nuevo gobierno de JXC deberá conformarse con estabilizar?
–Tiene que estabilizar la situación macroeconómica, relanzar el crecimiento, y crear cambios estructurales que faciliten la inversión y el empleo privado. Tiene que producir un gran esfuerzo de inversión propio. Recuerde que tenemos muy herido el acceso al crédito.
–¿Cuál cree que podrá ser la velocidad de las reformas?
–Será inevitable que haya un programa de corrección inmediata, porque no hay crédito, ni externo ni interno.
–¿Pretende ser candidato a presidente o a jefe de gobierno?
–Hay que fijar un programa, en una situación tan delicada, construir una narrativa, que tiene que ser esperanzadora, porque creo que hay circunstancias muy favorables para la Argentina, y tenemos que, sobre todo, fijar las reglas, es decir, cómo se vinculan las candidaturas entre sí. Ahora, yo puedo tener definiciones de lo que aspiraría en materia nacional y de la Ciudad. Yo creo que la Ciudad tiene que ser un faro de libertad, en materia de tratar de tener menos impuestos a la producción, regulaciones más amigables, más orden público.
–¿Se siente más atraído por el cambio de Bullrich o la propuesta de Larreta?
–Muy inclinado a la propuesta de Republicanos Unidos.
–¿Son ideas más cercanas a las de Bullrich?
–Vamos a mantener durante un tiempo nuestra prédica narrativa y las reglas de juego, ese día definiré.
–¿No podrá haber “buenismo”, como dice Macri?
–Nadie rehúye a eso. Como dice Graciela Ocaña: no hay espacio para que hagamos cosas diferentes. Es verdad.
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