martes, 7 de febrero de 2023

INTERNA PERONISTA


“La Cámpora secuestró al peronismo; hay que romper el Edipo con Cristina”
El intendente de Esteban Echeverría cuestiona con dureza a la organización liderada por Máximo Kirchner; pide una renovación
Javier Fuego Simondet| Fernando Gray, en la vereda de enfrente de La Cámpora
La ausencia del intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, en la última cumbre política de jefes comunales y referentes del Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires, realizada en Merlo, no sorprendió. Hace tiempo es un ácido crítico de la conducción del Partido Justicialista provincial, a cargo de Máximo Kirchner. Desde adentro del oficialismo, Gray mantiene sus objeciones contra La Cámpora, pero también aporta una mirada cuestionadora hacia Axel Kicillof, aunque le reconoce potencial electoral.
Intendente desde 2007, pide renovar el peronismo y “abrazar al campo”, le reclama al presidente Alberto Fernández poner orden en el partido, y promueve “romper el [complejo de] Edipo” con Cristina Kirchner. “El peronismo es una cosa y La Cámpora es otra”, define Gray en una entrevista con la nacion, café en mano y al aire libre, en el Museo Histórico Municipal La Campana, de la localidad de El Jagüel.
–Usted se desmarcó de la conducción del peronismo bonaerense. ¿Cómo ve al partido?.
–En un momento determinado, La Cámpora se quiso hacer del partido y propuso a Máximo Kirchner como presidente del Partido Justicialista. No comparto este criterio. La Cámpora es una organización importante, que tiene trayectoria, que estaba conformada por chicos que ya son adultos y que es importante que, junto a otras agrupaciones y partidos, integre el Frente de Todos, pero no que lidere el peronismo. El peronismo es una cosa y La Cámpora es otra. Hay cosas que comparto, otras que más o menos, y otras que no comparto para nada. Por eso, creo que el peronismo tiene que ser un peronismo nuevo, amplio, plural, dialoguista, que contenga a todo el campo nacional y popular de la provincia de Buenos Aires.
–¿Se siente contenido dentro del partido?
–No, en absoluto. No me siento representado. La Cámpora secuestró al peronismo. No estoy de acuerdo con que esa organización esté al frente del peronismo de la provincia de Buenos Aires.
–¿Cómo ve esta dinámica de encuentros, como el de Merlo, al que usted no fue?
-No participo de asados, porque el futuro del país no se resuelve en un asado. Yo participo de reuniones de trabajo, que traigan soluciones a mi comunidad, a mi provincia y a mi país. Se habla de mesas chicas, yo creo que las mesas tienen que ser grandes para que estén todos comprendidos. Las mesas de patas cortas tampoco me gustan, ya vi pasar muchas. Tiene que haber un peronismo renovado, inclusivo. Y ese peronismo va a empezar a transitar otra senda a partir del 11 de diciembre de este año. Para mí, humildemente, viene un cambio de época, un cambio dirigencial. Va a haber un recambio político en el oficialismo y en la oposición. Viene una nueva etapa y veremos cómo se posiciona el peronismo. El peronismo va para adelante y las cosas van a volver a su justa medida.
–¿Con quiénes se arma ese peronismo que usted prevé?
–Hay que mirar al interior de nuestro país, que es donde está el verdadero potencial, tanto en recursos naturales como en dirigentes. Hay gobernadores, intendentes, dirigentes de suma importancia que hoy no tienen el lugar que les corresponde. Hay que reorganizar este peronismo, que tiene que ser un peronismo no confrontativo, de apertura. En el caso de la provincia de Buenos Aires, abierto hacia el interior de la provincia. Lo primero que tenemos que hacer es abrazar al campo, el peronismo no puede estar peleado con el campo. No podemos pelearnos con la agroindustria. Tenemos que abrazar a ese sector productivo.
–¿No comparte la pelea con el campo?
–Ya no existen más los latifundios o los terratenientes, son dos palabras que existían hace 70 años en nuestra provincia. Eso no existe más; existe gente que se levanta a las seis de la mañana, que trabaja, que produce, que hace esfuerzo, que está sufriendo la sequía, que se le están muriendo los animales. Eso me duele, como persona que nació en el interior de la provincia de Buenos Aires. Nací en Maipú, una zona rural que quiero mucho y respeto.
–¿Qué relación tiene con el Presidente? ¿Tiene que ser candidato?
–El Presidente es una buena persona, bienintencionada. A mí me escucha, le he planteado varias cosas. Le mando mensajes y los responde amablemente. Creo, y él sabrá por qué, que ha dejado pasar un momento histórico, el de haberse plantado en el medio del escenario político de la Argentina y decir: “Bueno, hasta acá llegamos”. Y ordenar las cosas. Primero, nuestro partido, a nivel nacional y provincial. El espacio político está desordenado. Hay desorden desde el momento en que un ministro nacional cuestiona al Presidente, y ni hablar un ministro provincial del mismo partido cuestionando al presidente de la Nación. Hay que ordenar. Tuvo una oportunidad muy importante, quizás todavía está a tiempo de ordenar. Tiene que pararse en el medio y poner las cosas en su lugar. Creo que, si hace eso, va a tener un fuerte acompañamiento de la población.
–¿Comparte la idea de que Cristina está proscripta, como han planteado distintos dirigentes y ella misma?
–Cuando los sucesos son tan recientes, se pierde la perspectiva histórica. Eso es lo que pasa con Cristina. El Frente de Todos no le puede pedir más a Cristina, ya ha dado todo. Y es tiempo de romper el Edipo. Necesitamos vivir en un país en el que haya justicia y ley para todos y todas. Hoy estamos cuestionando porque se ha politizado la Justicia, y no es bueno para nadie. El aporte ya lo hizo, un aporte importante, y ahora hay que empezar a reconstruir el espacio y concentrar toda la energía en recuperar el país, recuperar la producción, generar empleo y estar cerca de la agenda de temas inmensa que tenemos.
–Massa se ha autoexcluido de la carrera presidencial. ¿Lo ve como posible candidato?
–A Sergio Massa le reconozco su impronta y su coraje por haber asumido en el Ministerio de Economía en un momento muy difícil. Íbamos rumbo al abismo y logramos frenar esa caída. Estamos en un momento de amesetamiento, que no es poco decir, para posteriormente poder crecer. Ahora debería venir la etapa de crecimiento y él tiene que tener toda su energía ahí. Avanzado el año y el calendario electoral, se verá. Está haciendo un buen trabajo, como lo está haciendo Malena Galmarini en AYSA.
–¿Kicillof es para usted el candidato en la provincia?
–Estoy muy preocupado por la provincia de Buenos Aires, por la gestión. Hay discrecionalidad en las obras, nosotros no tenemos obras
importantes en el municipio en estos tres años. Hay subejecución presupuestaria en muchos ministerios. El gobernador debe ponerse al frente de la gestión, ajustar la gestión. Desde el punto de vista político, es el candidato más competitivo, por lejos, que tiene nuestro espacio. Pero eso no es suficiente para ganar una provincia como la de Buenos Aires. Tiene que acelerar la gestión y ponerle toda la energía. Hay muchas cosas por hacer.
–¿A qué se debe esta retracción de las obras?
–No lo sé. Tenemos mucha obra nacional. Mucha inversión en materia de vivienda, del anterior ministro, [Jorge] Ferraresi, y del actual, [Santiago] Maggiotti. Tenemos obra pública nacional, del ministro [Gabriel] Katopodis. No tenemos obra provincial, salvo algunas cosas de escuelas. Hay que hacer obras, no solo para mejorar la calidad de vida de vecinos y vecinas, sino para generar empleo y mover la economía. La provincia de Buenos Aires es el motor de nuestro país. El gobernador se tiene que poner al frente de eso, así como también de la pelea por la coparticipación de la provincia de Buenos Aires. Al margen de la cuestión de la coparticipación de la ciudad de Buenos Aires, el gobernador debe dar la pelea por nuestra coparticipación. Es la primera vez que a nosotros nos cae la coparticipación del municipio con un gobierno propio.
–¿Lo perjudica estar al margen de la conducción del PJ y hacer estas críticas?
–En el Partido Justicialista pasó algo extraño en estos últimos años: hay una voz única. Y en el peronismo hay muchas voces. No se puede permitir que no haya opiniones, debate y diálogo. No tenemos por qué pensar lo mismo. A mí no me gusta La Cámpora, a otros les gustará. No es nada personal contra Máximo, ni contra ningún integrante. Es una cuestión política. Hay planteos que no me gustan, formas que no comparto, formas de gobernar con las que no estoy de acuerdo y gestiones a las que les falta experiencia y gestión.
–¿Esta posición suya es compartida por otros dirigentes?
–En off, sí. Me expresan su apoyo, me cuentan que tienen problemas, que alguno no puede hablar porque está condicionado por La Cámpora en el Concejo Deliberante, que a otro no le aprueban el presupuesto, que otro tiene a uno en PAMI o en Anses. Todos tienen algo, yo no juzgo a nadie. Como escucho mucho a la gente, veo que en el territorio pasa una cosa y arriba, otra. Estamos discutiendo el juicio político a la Corte y la gente está preocupada por los precios, el desempleo y la inseguridad.

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