Cristina prepara en el Senado la “nueva resistencia” peronista
En medio de pronósticos pesimistas, la vicepresidenta se entusiasma con la idea de recuperar la mayoría en la Cámara alta con el recambio de diciembre
Gustavo Ybarra
El kirchnerismo duro se ilusiona con aumentar su poder hasta llegar a controlar el Senado y convertir a la Cámara alta en uno de los focos de la “nueva resistencia peronista” con la que Cristina Kirchner y sus seguidores piensan enfrentar a un eventual futuro gobierno nacional de Juntos por el Cambio.
Nadie lo va a admitir en público, pero no son pocos los despachos del Senado que tienen línea directa con la vicepresidenta en los que ya se analizan escenarios electorales en los que el peronismo aparece regresando al desierto de la oposición, como pasó entre 2015 y 2019.
Sin embargo, en medio de tanto pesimismo, una luz de esperanza ilumina los ojos de los seguidores de la vicepresidenta: la posibilidad de sumar dos bancas en el Senado y recuperar la mayoría absoluta y el quorum propios que el kirchnerismo perdió en las elecciones de mitad de mandato de noviembre de 2021.
Sería un triunfo clave que ilusiona a la vicepresidenta con manejar una masa crítica de senadores con capacidad de veto y bloqueo de cualquier proyecto de ley que impulse el futuro gobierno y, de paso, mantenerse en el centro del cuadrilátero como líder de la futura oposición peronista.
Con esta ilusión por delante, los ojos de Cristina Kirchner están puestos en las provincias de Buenos Aires y Santa Cruz, dos distritos que no le son ajenos y donde considera que el peronismo podría ganar las elecciones y recuperar la banca que en cada uno de esos distritos perdió a manos de Juntos por el Cambio (Cambiemos en aquel momento) en la elección de mitad de mandato de 2017, la peor performance electoral del peronismo en los últimos 35 años.
En la actualidad, el kirchnerismo tiene 35 senadores propios y pondrá en juego 11 de esos escaños. Si como resultado de las elecciones llegase a sumar esas dos bancas que tanto ilusionan al peronismo, estaría alcanzado los 37 legisladores, la mitad más uno de los 72 miembros que componen la Cámara alta.
Además del futuro presidente, el 10 de diciembre próximo habrá recambio de 24 miembros de la Cámara alta, que se renueva por tercios cada dos años. Son ocho provincias las que pondrán en juego en la elección de octubre tres escaños cada una mediante el sistema de lista incompleta (dos para la mayoría y uno para la primera minoría).
Además de las mencionadas Buenos Aires y Santa Cruz, este año renuevan sus representantes las provincias de Misiones, La Rioja, San Luis, San Juan, Jujuy y Formosa.
El recambio es exigente para Juntos por el Cambio, que en 2017 alcanzó su pináculo electoral y no solo logró alzarse con la mitad (12) de las bancas en juego en aquella elección, sino que también dio la sorpresa en varios distritos.
Golpe en Buenos Aires
Así, el macrista Esteban Bullrich se impuso a Cristina Kirchner en el mano a mano en la provincia de Buenos Aires, obligando a la actual vicepresidenta a conformarse con la banca por la minoría.
Un escalón más abajo, aunque de todas formas fueron resonantes, se ubicaron los triunfos de Cambiemos en Santa Cruz y La Rioja, dos distritos en los que el peronismo desconocía la derrota desde que los senadores comenzaron a elegirse por voto popular, en 2001.
En los planes kirchneristas cuentan a La Rioja como una provincia en la que también ganarían una banca. Sin embargo, ese escaño quedaría neutralizado con la pérdida en Misiones de la banca que le arrebató al Frente Renovador de la Concordia cuando el exradical y exgobernador Maurice Closs se pasó con armas y banderas al Frente de Todos, persiguiendo la promesa de una promisoria candidatura a gobernador en estas elecciones. Tres años después, lejos está el oficialismo de garantizar el triunfo en alguna provincia.
Además, el kirchnerismo ya había recuperado la banca riojana perdida en 2017 con la cooptación de Clara Vega, que entró en 2019 como suplente de la radical Inés Brizuela, que asumió como intendenta de la capital provincial. Tras dos años de duras críticas a Cristina Kirchner, la peronista disidente saltó al oficialismo a cambio de algunas prebendas y canonjías.
Así, en los pronósticos kirchneristas, Juntos por el Cambio perdería dos de las 11 bancas que pone en juego. Esto dejaría a un eventual gobierno de Juntos por el Cambio con 31 senadores, lejos de alcanzar el control del Senado y, por lo tanto, del Congreso.
Sin embargo, el escenario que dibujan la vicepresidenta y sus acólitos no toma en cuenta variantes como el hecho de que no todo el peronismo esté dispuesto a reconocerla como líder de la oposición y alinearse detrás de sus directivas.
Además, el panorama electoral podría cambiar, al extremo de que si Juntos por el Cambio lograse retener los escaños que pone en juego, podría aspirar a controlar el Senado con la ayuda de los partidos provinciales (misioneros y rionegrinos), siempre proclives a negociar con el gobierno de turno, y del peronismo disidente (Córdoba), los que sumarían cuatro bancas claves para inclinar la balanza a partir de diciembre de 2023
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