Deciden el fin de la repitencia en el secundario bonaerense
Kicillof cambia el modo de pasar de año en el nivel medio
Delfina Celichini
Lo anunció en agosto pasado y puede convertirse en realidad hoy: la provincia de Buenos Aires decide poner fin a la repitencia en el nivel secundario y que los alumnos que adeuden materias solo recursen las que no pudieron aprobar. La decisión debe votarse en el Consejo General de Educación bonaerense, que tiene mayoría oficialista –3 representantes del Frente de Todos y 4 de los gremios–; Juntos por el Cambio tiene 3 miembros.
Un nuevo esquema de promoción escolar podría aprobarse hoy en la sesión del Consejo General de Cultura y Educación bonaerense, en la que se discutirá la posibilidad de que los alumnos del secundario de esa provincia puedan avanzar a pesar de tener materias adeudadas incluso de los primeros tres años del nivel medio. El objetivo de la medida, anunciada en agosto pasado por el gobierno de Axel Kicillof, es lograr que los estudiantes permanezcan en la escuela, incluso ante un mal desempeño. El oficialismo tiene la mayoría para formalizar el proyecto.
“El problema es que todos los cambios están basados en que los chicos sigan adelante sin modificar el esquema pedagógico. Está claro que la repitencia no sirve, pero forma parte de un modelo escolar. Si no se cambia esto último, modificar solo el sistema de promoción es inútil”, enfatizó a la nacion Guillermina Tiramonti, investigadora de Flacso y autora de El gran simulacro: el naufragio de la educación argentina.
En la propuesta se incluyen características educativas específicas que surgieron con la pandemia y las restricciones que afectaron la presencialidad. Las calificaciones numéricas seguirán presentes, aunque coexistirán con el Registro Institucional de Trayectorias Educativas (RITE), que será con lo que se determinará –de aprobarse la iniciativa– si un alumno aprueba una materia y con lo que se clasificará el desempeño de cada trayectoria en: “avanzada” (TEA), “en proceso” (TEP) o “discontinua” (TED).
A partir de este nuevo esquema, los estudiantes podrán avanzar a pesar de tener materias pendientes incluso de los primeros tres años de ese nivel y permitirá rendirlas en otro momento según un orden de áreas de conocimiento.
Las materias pasarán a estar organizadas en agrupamientos. Cada agrupamiento estará conformado por una o varias materias que comparten un área del conocimiento. El cuadro de continuidad vertical de las trayectorias educativas se compone de ocho agrupamientos, que incorporan las asignaturas de los seis años de estudio del ciclo general. Uno de ellos, por ejemplo, se compone de las asignaturas ciencias sociales, historia y geografía. En cada agrupamiento, se podrán tener desaprobadas hasta dos materias; con la tercera pendiente, se establece el recursado obligatorio solo de esa asignatura.
“Se elimina prácticamente la repitencia. Un alumno puede llegar a tercer año sin haber aprobado matemática en primero y segundo. Van a convivir en el aula alumnos con diferentes trayectorias académicas y la resolución no especifica cómo lo harán”, destacó Sergio Siciliano, diputado provincial (Juntos por el Cambio) y especialista en gestión y planeamiento de la educación.
Es altamente probable que el oficialismo logre aprobar hoy la iniciativa dado que los números están a su favor: cuenta con el aval de siete de los diez votos –tres representantes del Frente de Todos y cuatro del sector gremial–. La oposición, representada en Juntos por el Cambio, tiene solo tres representantes.
Una reforma poco clara
El régimen académico (lo que se plantea reformar) es una herramienta que tiene cada provincia por medio de la cual se pueden adoptar distintas modalidades para garantizar la obligatoriedad del secundario en su territorio.
Para Claudia Romero, doctora en Educación, profesora e investigadora de la Universidad Torcuato Di Tell, la reforma en la secundaria “no se aborda de manera integral”. “Se focaliza en la evaluación y, dentro de ella, en la repitencia, a la que se le asigna la responsabilidad de la deserción de los estudiantes. Empezar por ahí es como construir una casa desde el techo. Es cierto que la repitencia es un elemento que puede conducir a mayores fracasos y que está probado que hacer repetir a un estudiante no garantiza mejores resultados a futuro, más bien lo contrario. No hay que ser simplistas, con siete de cada 10 chicos en situación de pobreza la repitencia no es ni el único ni el principal factor de deserción escolar”, señaló y precisó que esos cambios deben ir acompañados con modificaciones curriculares.
“Hay que revisar el contenido de las materias y de otras formas de organización escolar vinculadas a los métodos, los tiempos, la formación de docentes y los diferentes modos de organizar la enseñanza. Eso no está contemplado. Por eso mejorar la escuela secundaria es difícil, no se hace con medidas sueltas”, sumó.
Tiramonti coincidió en que la escuela media necesita cambiar. Pero enfatizó que las reformas deben ser de contenidos: “Se siguen enseñando temas del siglo pasado y los actuales están ausentes. Hay que incorporar los nuevos saberes, como matemáticas diferentes y programación”.
Romero y Tiramonti comentaron que la medida carece de claridad. “Es difícil de aplicar. No se entiende cómo los alumnos van a cursar los aprendizajes adeudados dado que no hay modificaciones en el tiempo escolar ni en la dedicación docente”, dijo Tiramonti.
“La resolución es innecesariamente extensa y abunda en todo tipo de derivaciones teóricas e ideológicas. Resulta un instrumento bastante poco claro y práctico para que las 4000 escuelas de la provincia puedan implementar cambios en este ciclo lectivo. Las políticas de cambio no se imponen, se construyen con mucho acuerdo y claridad tanto para docentes, como para padres y alumnos”, agregó Romero.
Hasta la pandemia, en la provincia de Buenos Aires los estudiantes podían pasar de año si tenían hasta dos materias pendientes. En 2020, con las escuelas cerradas, se optó por un modelo de promoción semiautomático: todos pasaron de año. En 2021, cada distrito tomó medidas diferentes. En la provincia gobernada por Kicillof se permitió tener hasta seis materias previas para pasar al siguiente nivel. En 2022, se retornó al sistema original.
Según la organización Argentinos por la Educación, en 2021 hubo 1.676.093 alumnos secundarios bonaerenses. La tasa de repitencia en los casi 4000 establecimientos secundarios fue de 4,7% en 2019; bajó a 0,1% en 2020
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