viernes, 17 de febrero de 2023

POBREZA KKK


En el país, son pobres dos de cada tres chicos y adolescentes
Son unos 8,8 millones que están en hogares con ingresos insuficientes o no acceden a derechos básicos como hábitat, salud y educación, según estimó Unicef
Esteban LafuenteLa pobreza sigue en niveles “persistentemente elevados”               
Dos de cada tres niños en la Argentina se encuentran en situación de pobreza. Es el dato que surge de las últimas estimaciones de pobreza multidimensional de Unicef, que comprende tanto a los que les faltan recursos económicos (monetaria) como a aquellos que habitan hogares con carencias de ingresos o que viven en un contexto de privación en el ejercicio de algún derecho básico, como hábitat (vivienda, baño, acceso a agua), salud y educación, entre otros (no monetaria). Es un universo que, en conjunto, comprende a casi 8,8 millones de chicos y adolescentes.
El análisis de la organización parte de combinar sus dos estimaciones de pobreza, a partir de cifras oficiales, y tomar en cuenta ambos grupos. Según Unicef, uno de cada dos niños en la Argentina vive en condición de pobreza monetaria (51,5%). Son unos 6,8 millones en todo el país, en una cifra que se mantiene en niveles “persistentemente elevados” más allá de los vaivenes de los últimos años, según explica el economista Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusión Social y Monitoreo de Unicef Argentina.
“Hay tres momentos. El momento de la serie más baja fue a mediados de 2017, cuando la pobreza infantil llegó al 39,9%. Después, en 2020, cuando llegó a casi 58% y ahora, que tuvimos una caída de aproximadamente 800.000 niños hasta bajar al 51,5%. Pero comparado con 2017, son 1,2 millones de chicos más. Entonces, el primer mensaje es que la pobreza sigue en niveles persistentemente elevados”, dice el analista encargado de presentar los datos del estudio “Pobreza monetaria y privaciones no monetarias en niñas, niños y adolescentes en Argentina”, que se basa en los datos de la En cuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec.
Según este informe, que tiene como último registro el primer semestre de 2022, la pobreza se mantuvo estancada (cayó 0,5 puntos porcentuales) con respecto al último semestre de 2021, y tuvo una caída de tres puntos frente al registro de la primera mitad de 2021.
Según el análisis de Waisgrais, las variables claves para analizar esa dinámica son el movimiento del mercado laboral y, fundamentalmente, la inflación. “La pobreza sigue a la macroeconomía y está muy anclada en la actividad económica, el tipo de cambio y fundamentalmente los precios. Entre 2016 y 2022, la canasta básica total (CBT) aumentó 7,4 veces, la canasta alimentaria se incrementó 8 veces y el ingreso de los hogares subió 7,1”, dijo el economista.
El dato de pobreza extrema (indigencia) alcanza, según Unicef, al 13,2% de los niños del país (creció 0,3 puntos frente al último semestre de 2021). El dato, que casi duplica al registro del segundo semestre de 2017 (7,8%), implica que casi uno de cada siete niños y niñas en la Argentina no cubre sus necesidades alimentarias básicas. Y según Unicef, la implementación de programas de asistencia desde el Estado evita un escenario aún más crítico.
“Los ingresos de las familias de alguna manera son sustentados por ingresos no laborales vinculados al sistema de protección de ingresos, como la AUH, la tarjeta Alimentar y otras prestaciones económicas, y el mensaje es que los datos de pobreza extrema serían mucho más elevados si no tuviéramos esas políticas”, afirmó Waisgrais.
Desde Unicef también advierten que el ajuste en el gasto del sector público afectó directamente a este segmento. Regida por la fórmula de actualización de las jubilaciones, la AUH tuvo una pérdida de 10,4% en términos reales, mientras que la prestación Alimentar se contrajo un 7,5%, indican en Unicef. A su vez, reflejan que el conjunto del gasto destinado a niñez y adolescencia en 2022, según se desprende del presupuesto ejecutado el año pasado, se contrajo un 4,3% en términos reales (0,2% del PBI).
Más allá del promedio, los números de pobreza muestran brechas según género, nivel educativo y situación laboral de los referentes del hogar, con mayor vulnerabilidad en el universo femenino y entre quienes tienen trabajo precario. Según los registros de Unicef, la pobreza infantil llega a casi el 60% para quienes tienen una mujer como referencia en el hogar (es inferior al 50% en el caso masculino) y trepa a casi el 80% entre quienes viven en barrios populares o cuando el referente hogareño está en situación de desempleo. También el dato de pobreza es peor al promedio en el caso de hogares monoparentales o cuando el clima educativo en el hogar es más reducido, con menores años de escolarización de los adultos (supera el 60%).
“La pobreza infantil, si los responsables del hogar son ocupados formales, cae al 32%, mientras que si son trabajadores no registrados o cuentapropistas, es del 60%”, explicó Waisgrais, al analizar el impacto de la dinámica laboral sobre las condiciones de vida de los menores. “El problema es que la generación de empleo hoy pasa por la creación de empleo informal”, opinó.
El informe también analiza la evolución de la pobreza“no monetaria ”, asociada a niños que no tienen pleno ejercicio de derechos como el acceso a agua, vivienda, educación o salud. Según Unicef, alcanza al 42,5% de los menores (5,6 millones), con una tendencia descendente desde 2004 (superaba el 69%), que se vincula con la ejecución de obras e inversión en diferentes aspectos.
Al complementar ambas mediciones, Unicef identifica que existe un núcleo de pobreza que comprende a 3,7 millones de niños y niñas (28,5%) que viven, en simultáneo, en situación de pobreza por ingresos y por privación de derechos.

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