Tarantino
Llega a la Argentina su primer libro sobre cine, donde analiza películas cruciales de los años 70 y recuerda su educación como director
Hernán Ferreirós
Cinéfilo desde los siete años, el director de Había una vez...en Hollywood recobra la influencia de la crítica Pauline Kael
Quentin Tarantino es el último de una estirpe: el director de cine cuyo nombre es también una marca registrada o, dicho de un modo menos centrado en el comercio, la promesa de que un conjunto de expectativas serán cumplidas. Como en el caso de Hitchcock, Fellini y unos pocos más, nadie promocionaría una película de Tarantino sin mencionar, antes que cualquier otra cosa, que se trata de una película de Tarantino. No hay realizadores que hayan surgido posteriormente que sostengan un lugar semejante ante el gran público. Tarantino ejerce autoridad sobre el cine en todos los sentidos, también porque es percibido como una filmoteca ambulante: el cineasta que vio absolutamente todas las películas y en particular, aquellas que nadie más se tomó en serio hasta que fueron rescatadas por él.
La estatura mítica de su cinefilia tiene, sin embargo, los mismos pies de barro que cualquier otra. En una entrevista realizada en el podcast del novelista Bret Easton Ellis (quien también es un cinéfilo y un muy buen crítico de cine) Tarantino reconoce que apenas vio tres películas de Bergman y otras tantas de Fassbinder en toda su vida.
Con la excepción de ciertos autores del cine francés e italiano, los cineastas europeos no son su fuerte, algo que constituye una laguna del tamaño de un océano. Como suele ser el caso para la mayoría de los mortales, Tarantino sabe mucho sobre aquello que le gusta mucho y, en su caso, tal cosa es el cine de los géneros considerados bastardos (thrillers de venganza, blaxploitation, westerns spaghetti, películas de artes marciales), el cine norteamericano y, en particular, el cine norteamericano realizado en las décadas del 60 y 70 y, más específicamente, el llamado Nuevohollywood, la ola de realizadores que intentaron volverse autores al modo europeo dentro del cine de los grandes estudios. De todo esto trata su primer libro de crítica, Meditaciones de cine, editado en nuestro país por reservoir Books.
La formación de Tarantino tuvo dos cimientos: uno fue su trabajo como empleado de Video archives, un videoclub de Manhattan Beach, en California, y el otro, la lectura incansable de la decana de los críticos norteamericanos, pauline Kael. El realizador admite que a menudo le resultaba más enriquecedor leer la crítica de Kael que ver el film al que se refería. Cuando se menciona la influencia de Godard en su cine –su compañía se llama a Band apart, casi como uno de los films del fallecido realizador franco suizo– no se debe pasar por alto que tal influencia está mediada por las lecturas de Kael, en particular la crítica de ese film: “Ella escribió que Bande á part [estrenada en la argentina como Asalto frustrado] era el resultado de que un conjunto de franceses enloquecidos por el cine tomaran una novela policial mediocre y rescataran solo la poesía que eran capaces de leer entre líneas. ahí mismo encontré mi estética. Eso era lo que quería hacer”.
En un realizador para el que la vida es el cine (todo en sus películas remite a otras películas, nada a cómo las cosas existen en la vida real), no resulta extraño que su libro de crítica sea, al mismo tiempo, una suerte de una autobiografía. Tampoco que, cómo crítico, Tarantino exhiba los pilares de su educación cinematográfica: su escritura hace pensar en la de Kael por la legibilidad, el análisis ingenioso y antiacadémico y la audacia para defenestrar a colegas (“El volar es para los pájaros es una de las peores películas que jamás han llevado el logo de unos estudios, y eso teniendo en cuenta que altman también hizo para unos estudios Quinteto, que es malísima, aburrida y absurda. pero El volar es para los pájaros es el equivalente cinematográfico a una cagada de pájaro en la cabeza”). Su escritura también reenvía a sus años en el mostrador del videoclub: preserva la infinita asociación libre entre films de una larga conversación entre fanáticos. Tal como los diálogos de sus películas, su forma elaborada fluye con una naturalidad inverosímil a la vez que carga con todas las marcas de su estilo, incluido el humor. El libro es un largo diálogo sobre películas. así narra Tarantino su primera experiencia cinematográfica memorable: “a los siete, asistí por primera vez a una sesión en el Tiffany. Mi madre (Connie) y mi padrastro (Curt) me llevaron a un programa doble:
Joe, ciudadano americano, de John G. avildsen, y ¿Dónde está papá?, de Carl reiner. alto ahí, ¿viste Joe, ciudadano americano y ¿Dónde está papá? en una sesión doble a los siete años? Claro que sí”.
Si bien este es oficialmente su primer trabajo de crítica, en verdad se trata del segundo. Su primer libro dedicado al rubro fue también su primer libro: Érase una vez en Hollywood, un escrito de crítica cinematográfica camuflado como la novelización de una buddy movie camuflada como un western moderno. allí, Tarantino convierte al guardaespaldas y doble de riesgo Cliff Booth (el personaje interpretado por Brad pitt en el film) en un cinéfilo avezado, tan solvente en la filmografía de Sonny Chiba como la de antonioni. La voz de Booth en esa novela, el fluir de su conciencia mientras piensa en películas, es la misma de Tarantino en estas Meditaciones de cine.
El título original del libro es Cinema Speculation y si bien como título “meditación” suena mejor que “especulación”, oculta un aspecto central del texto. Los posestructuralistas solían afirmar que la crítica es también una forma de creación dado que abre el sentido de la obra a nuevas nociones capaces de transformarla. Tarantino no es un crítico posestructuralista pero ciertamente muchos de sus análisis intentan transformar o reescribir los films de los que habla. De hecho, el ensayo que da título al libro es una reseña acerca de cómo habría sido Taxi Driver si hubiera sido dirigida por Brian de palma en lugar de Martin Scorsese. Esta pulsión de reescribir films de otros recorre todo el libro, que toma la especulación como una forma de análisis y, en definitiva, nos regala remakes contrafácticas al estilo Tarantino de algunas escenas centrales de la historia del cine.
El escritor británico Geoff Dyer (autor de un extraordinario libro sobre Stalker de andrej Tarkovski llamado Zona en el que también combina crítica y autobiografía) afirma que nadie puede descubrir su película favorita después de los 25 años. Es en la juventud cuando se calcifica nuestro gusto. El libro de Tarantino abre y cierra con dos ensayos en los que repasa momentos emotivos de su infancia que resultaron cruciales en su formación como espectador y futuro realizador: “aquella noche de sábado en el centro, empezó a parpadear a través de la ventana del proyector Pólvora negra, la última película de Jim Brown, para un público sumamente entusiasta formado por unos 850 negros, 800 de los cuales eran hombres. Y, para ser sincero, ya nunca he vuelto a ser el mismo desde entonces. a partir de ese momento, en mayor o menor medida, me he pasado la vida entera yendo a ver películas y haciéndolas, en un esfuerzo por recrear la experiencia de ver una película de Jim Brown, un sábado por la noche, en un cine con público negro en 1972”.
Este libro también es un regreso inteligente, atrevido, verborrágico e infinitamente entusiasta a los films que Tarantino vio en su infancia y que marcaron toda vida.
Quentin Tarantino eligió sus siete películas perfectas
El director de "Perros de la calle" dio su lista de filmes "inexpugnables". Cuáles son.
Quentin Tarantino, director y fanático del cine, eligió sus siete películas favoritas.
Quentin Tarantino enumeró las siete películas que cree que son perfectas o "inexpugnables". Entre ellas, el realizador incluyó títulos de terror, comedia y ciencia ficción.
Quentin Tarantino, director de Pulp Fiction, dijo recientemente que La masacre de Texas, de 1974 ,es una de las únicas películas "perfectas" de Hollywood.
El director hizo la afirmación en su nuevo libro Cinema Speculation, ahora disponible a través de la editorial Harper Collins. Y le pidieron explicaciones sobre sus dichos cuando apareció en el ciclo televisivo Jimmy Kimmel Live del jueves 27 de octubre.
Quentin Tarantino editó un libro, "Cinema Speculation", que está en su faceta de promoción.
Al cuestionar la declaración, Kimmel le pidió a Quentin que nombrara otras películas que clasificaría como intocables. El cineasta de 59 años respondió: "Bueno, no hay muchos de ellos, eso sólo quiere decir que la forma de hacer arte cinematográfico es difícil".
Qué es una película perfecta
Tarantino agregó: "Mira, cuando dices películas perfectas, estás hablando de la estética de cualquier persona individual, pero incluso tratando de dar cuenta de todas las estéticas... Las películas perfectas cruzan todas las estéticas en un grado u otro".
El ganador del Oscar continuó explicando que si bien sus siete películas perfectas puede no significarlo para nadie más, la gente debería aceptar que todos tienen sus favoritos. “No hay nada que puedas decir para reducir [esa lista]”, agregó.
Luego reveló las otras películas que encajan entre sus siete mejores: Tiburón (1975), El exorcista (1973), Annie Hall: dos extraños amantes (1977), El joven Frankenstein (1974) y Regreso al futuro (1985).
Tarantino agregó un nombre más a la lista, el western de Sam Peckinpah de 1969 The Wild Bunch (en la Argentina conocida como La pandilla salvaje) . El director agregó que técnicamente no era una película "perfecta", pero era "tan inexpugnable" que tenía que estar en la lista.
Una escena de "Tiburón", el filme de Steven Spielberg.
El director también respondió a la afirmación de Kanye West de que Tarantino robó la idea de Django sin cadenas del rapero. Le dijo a Kimmel que "no había nada de cierto en la idea" de que a West se le ocurrió la idea de la película.
Las elegidas de Tarantino
Las siete películas perfectas de Quentin Tarantino fueron:
La masacre de Texas: Es una película de Tobe Hooper, de 1974. Un grupo de jóvenes se pierde en medio de las desérticas carreteras de Texas, y termina encontrándose con una familia de matarifes que los persigue con una sierra mecánica, descuartizándolos uno por uno. Trabajan Marilyn Burns y Gunnar Hansen.
Tiburón: De Steven Spielberg, de 1975. Un pueblo costero del este de Estados Unidos se ve amenazado por un gigantesco tiburón blanco que ha atacado a varias personas. Este hecho pone en entredicho la seguridad de los bañadores durante la estación veraniega. El alcalde de la localidad encomienda la caza del pez al jefe de la policía, un pescador y a un científico quienes se enfrentarán a un animal muy inteligente y violento. Con Roy Scheider, Robert Shaw y Richard Dreyfuss
Linda Blair, en el éxito de terror " El Exorcista".
El exorcista: Dirigida por William Friedkin, en 1973. Una actriz llama a unos sacerdotes jesuitas para que intenten terminar con la posesión demoníaca de su hija de 12 años. Con Linda Blair
Annie Hall: Dos extraños amantes. Dirigida por Woody Allen, en 1977,Un comediante neurótico y una cantante tienen problemas en su relación a causa de sus diferentes puntos de vista. Tras romper con ella, recuerda sus pasados amores llegando a la conclusión de que sus manías siempre han arruinado sus relaciones. Con Diane Keaton y Woody Allen-
Diane keaton y Woody Allen, en "Annie Hall: dos extraños amantes".
El joven Frankenstein: Dirigida por Mel Brooks, es de 1974. Frederick, el nieto del Dr. Frankenstein, hereda el castillo de la familia en Transilvania y decide reproducir los experimentos de su abuelo. Con Mel Brooks, Gene Wilder y Marty Feldman.
Regreso al futuro: De Robert Zemeckis, estrenada en 1985. El adolescente Marty McFly es amigo de Doc, un científico que ha construido una máquina del tiempo. Cuando los dos prueban el artefacto, un error fortuito hace que Marty llegue a 1955, año en el que sus padres iban al instituto y todavía no se habían conocido. Marty deberá conseguir que se conozcan y se enamoren, de lo contrario su existencia no sería posible. Con Michael J. Fox y Christopher Llyod.
La pandilla salvaje: De Sam Peckinpah, estrenada en 1969. Una historia violenta de un grupo de viejos forajidos que se envuelven con revolucionarios mexicanos. Con William Holden, Ernest Borgnine, Warren Oates y Robert Ryan.
La estatura mítica de su cinefilia tiene, sin embargo, los mismos pies de barro que cualquier otra. En una entrevista realizada en el podcast del novelista Bret Easton Ellis (quien también es un cinéfilo y un muy buen crítico de cine) Tarantino reconoce que apenas vio tres películas de Bergman y otras tantas de Fassbinder en toda su vida.
Con la excepción de ciertos autores del cine francés e italiano, los cineastas europeos no son su fuerte, algo que constituye una laguna del tamaño de un océano. Como suele ser el caso para la mayoría de los mortales, Tarantino sabe mucho sobre aquello que le gusta mucho y, en su caso, tal cosa es el cine de los géneros considerados bastardos (thrillers de venganza, blaxploitation, westerns spaghetti, películas de artes marciales), el cine norteamericano y, en particular, el cine norteamericano realizado en las décadas del 60 y 70 y, más específicamente, el llamado Nuevohollywood, la ola de realizadores que intentaron volverse autores al modo europeo dentro del cine de los grandes estudios. De todo esto trata su primer libro de crítica, Meditaciones de cine, editado en nuestro país por reservoir Books.
La formación de Tarantino tuvo dos cimientos: uno fue su trabajo como empleado de Video archives, un videoclub de Manhattan Beach, en California, y el otro, la lectura incansable de la decana de los críticos norteamericanos, pauline Kael. El realizador admite que a menudo le resultaba más enriquecedor leer la crítica de Kael que ver el film al que se refería. Cuando se menciona la influencia de Godard en su cine –su compañía se llama a Band apart, casi como uno de los films del fallecido realizador franco suizo– no se debe pasar por alto que tal influencia está mediada por las lecturas de Kael, en particular la crítica de ese film: “Ella escribió que Bande á part [estrenada en la argentina como Asalto frustrado] era el resultado de que un conjunto de franceses enloquecidos por el cine tomaran una novela policial mediocre y rescataran solo la poesía que eran capaces de leer entre líneas. ahí mismo encontré mi estética. Eso era lo que quería hacer”.
En un realizador para el que la vida es el cine (todo en sus películas remite a otras películas, nada a cómo las cosas existen en la vida real), no resulta extraño que su libro de crítica sea, al mismo tiempo, una suerte de una autobiografía. Tampoco que, cómo crítico, Tarantino exhiba los pilares de su educación cinematográfica: su escritura hace pensar en la de Kael por la legibilidad, el análisis ingenioso y antiacadémico y la audacia para defenestrar a colegas (“El volar es para los pájaros es una de las peores películas que jamás han llevado el logo de unos estudios, y eso teniendo en cuenta que altman también hizo para unos estudios Quinteto, que es malísima, aburrida y absurda. pero El volar es para los pájaros es el equivalente cinematográfico a una cagada de pájaro en la cabeza”). Su escritura también reenvía a sus años en el mostrador del videoclub: preserva la infinita asociación libre entre films de una larga conversación entre fanáticos. Tal como los diálogos de sus películas, su forma elaborada fluye con una naturalidad inverosímil a la vez que carga con todas las marcas de su estilo, incluido el humor. El libro es un largo diálogo sobre películas. así narra Tarantino su primera experiencia cinematográfica memorable: “a los siete, asistí por primera vez a una sesión en el Tiffany. Mi madre (Connie) y mi padrastro (Curt) me llevaron a un programa doble:
Joe, ciudadano americano, de John G. avildsen, y ¿Dónde está papá?, de Carl reiner. alto ahí, ¿viste Joe, ciudadano americano y ¿Dónde está papá? en una sesión doble a los siete años? Claro que sí”.
Si bien este es oficialmente su primer trabajo de crítica, en verdad se trata del segundo. Su primer libro dedicado al rubro fue también su primer libro: Érase una vez en Hollywood, un escrito de crítica cinematográfica camuflado como la novelización de una buddy movie camuflada como un western moderno. allí, Tarantino convierte al guardaespaldas y doble de riesgo Cliff Booth (el personaje interpretado por Brad pitt en el film) en un cinéfilo avezado, tan solvente en la filmografía de Sonny Chiba como la de antonioni. La voz de Booth en esa novela, el fluir de su conciencia mientras piensa en películas, es la misma de Tarantino en estas Meditaciones de cine.
El título original del libro es Cinema Speculation y si bien como título “meditación” suena mejor que “especulación”, oculta un aspecto central del texto. Los posestructuralistas solían afirmar que la crítica es también una forma de creación dado que abre el sentido de la obra a nuevas nociones capaces de transformarla. Tarantino no es un crítico posestructuralista pero ciertamente muchos de sus análisis intentan transformar o reescribir los films de los que habla. De hecho, el ensayo que da título al libro es una reseña acerca de cómo habría sido Taxi Driver si hubiera sido dirigida por Brian de palma en lugar de Martin Scorsese. Esta pulsión de reescribir films de otros recorre todo el libro, que toma la especulación como una forma de análisis y, en definitiva, nos regala remakes contrafácticas al estilo Tarantino de algunas escenas centrales de la historia del cine.
El escritor británico Geoff Dyer (autor de un extraordinario libro sobre Stalker de andrej Tarkovski llamado Zona en el que también combina crítica y autobiografía) afirma que nadie puede descubrir su película favorita después de los 25 años. Es en la juventud cuando se calcifica nuestro gusto. El libro de Tarantino abre y cierra con dos ensayos en los que repasa momentos emotivos de su infancia que resultaron cruciales en su formación como espectador y futuro realizador: “aquella noche de sábado en el centro, empezó a parpadear a través de la ventana del proyector Pólvora negra, la última película de Jim Brown, para un público sumamente entusiasta formado por unos 850 negros, 800 de los cuales eran hombres. Y, para ser sincero, ya nunca he vuelto a ser el mismo desde entonces. a partir de ese momento, en mayor o menor medida, me he pasado la vida entera yendo a ver películas y haciéndolas, en un esfuerzo por recrear la experiencia de ver una película de Jim Brown, un sábado por la noche, en un cine con público negro en 1972”.
Este libro también es un regreso inteligente, atrevido, verborrágico e infinitamente entusiasta a los films que Tarantino vio en su infancia y que marcaron toda vida.
Quentin Tarantino eligió sus siete películas perfectas
El director de "Perros de la calle" dio su lista de filmes "inexpugnables". Cuáles son.
Quentin Tarantino, director y fanático del cine, eligió sus siete películas favoritas. Quentin Tarantino enumeró las siete películas que cree que son perfectas o "inexpugnables". Entre ellas, el realizador incluyó títulos de terror, comedia y ciencia ficción.
Quentin Tarantino, director de Pulp Fiction, dijo recientemente que La masacre de Texas, de 1974 ,es una de las únicas películas "perfectas" de Hollywood.
El director hizo la afirmación en su nuevo libro Cinema Speculation, ahora disponible a través de la editorial Harper Collins. Y le pidieron explicaciones sobre sus dichos cuando apareció en el ciclo televisivo Jimmy Kimmel Live del jueves 27 de octubre.
Quentin Tarantino editó un libro, "Cinema Speculation", que está en su faceta de promoción. Al cuestionar la declaración, Kimmel le pidió a Quentin que nombrara otras películas que clasificaría como intocables. El cineasta de 59 años respondió: "Bueno, no hay muchos de ellos, eso sólo quiere decir que la forma de hacer arte cinematográfico es difícil".
Qué es una película perfecta
Tarantino agregó: "Mira, cuando dices películas perfectas, estás hablando de la estética de cualquier persona individual, pero incluso tratando de dar cuenta de todas las estéticas... Las películas perfectas cruzan todas las estéticas en un grado u otro".
El ganador del Oscar continuó explicando que si bien sus siete películas perfectas puede no significarlo para nadie más, la gente debería aceptar que todos tienen sus favoritos. “No hay nada que puedas decir para reducir [esa lista]”, agregó.
Luego reveló las otras películas que encajan entre sus siete mejores: Tiburón (1975), El exorcista (1973), Annie Hall: dos extraños amantes (1977), El joven Frankenstein (1974) y Regreso al futuro (1985).
Tarantino agregó un nombre más a la lista, el western de Sam Peckinpah de 1969 The Wild Bunch (en la Argentina conocida como La pandilla salvaje) . El director agregó que técnicamente no era una película "perfecta", pero era "tan inexpugnable" que tenía que estar en la lista.
Una escena de "Tiburón", el filme de Steven Spielberg.El director también respondió a la afirmación de Kanye West de que Tarantino robó la idea de Django sin cadenas del rapero. Le dijo a Kimmel que "no había nada de cierto en la idea" de que a West se le ocurrió la idea de la película.
Las elegidas de Tarantino
Las siete películas perfectas de Quentin Tarantino fueron:
La masacre de Texas: Es una película de Tobe Hooper, de 1974. Un grupo de jóvenes se pierde en medio de las desérticas carreteras de Texas, y termina encontrándose con una familia de matarifes que los persigue con una sierra mecánica, descuartizándolos uno por uno. Trabajan Marilyn Burns y Gunnar Hansen.
Tiburón: De Steven Spielberg, de 1975. Un pueblo costero del este de Estados Unidos se ve amenazado por un gigantesco tiburón blanco que ha atacado a varias personas. Este hecho pone en entredicho la seguridad de los bañadores durante la estación veraniega. El alcalde de la localidad encomienda la caza del pez al jefe de la policía, un pescador y a un científico quienes se enfrentarán a un animal muy inteligente y violento. Con Roy Scheider, Robert Shaw y Richard Dreyfuss
Linda Blair, en el éxito de terror " El Exorcista".El exorcista: Dirigida por William Friedkin, en 1973. Una actriz llama a unos sacerdotes jesuitas para que intenten terminar con la posesión demoníaca de su hija de 12 años. Con Linda Blair
Annie Hall: Dos extraños amantes. Dirigida por Woody Allen, en 1977,Un comediante neurótico y una cantante tienen problemas en su relación a causa de sus diferentes puntos de vista. Tras romper con ella, recuerda sus pasados amores llegando a la conclusión de que sus manías siempre han arruinado sus relaciones. Con Diane Keaton y Woody Allen-
Diane keaton y Woody Allen, en "Annie Hall: dos extraños amantes".El joven Frankenstein: Dirigida por Mel Brooks, es de 1974. Frederick, el nieto del Dr. Frankenstein, hereda el castillo de la familia en Transilvania y decide reproducir los experimentos de su abuelo. Con Mel Brooks, Gene Wilder y Marty Feldman.
Regreso al futuro: De Robert Zemeckis, estrenada en 1985. El adolescente Marty McFly es amigo de Doc, un científico que ha construido una máquina del tiempo. Cuando los dos prueban el artefacto, un error fortuito hace que Marty llegue a 1955, año en el que sus padres iban al instituto y todavía no se habían conocido. Marty deberá conseguir que se conozcan y se enamoren, de lo contrario su existencia no sería posible. Con Michael J. Fox y Christopher Llyod.
La pandilla salvaje: De Sam Peckinpah, estrenada en 1969. Una historia violenta de un grupo de viejos forajidos que se envuelven con revolucionarios mexicanos. Con William Holden, Ernest Borgnine, Warren Oates y Robert Ryan.
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