lunes, 19 de junio de 2023

VIDA DIGITAL




Si te pasa esto con Facebook, no te asustes
Mark Zuckerberg
A veces da la impresión de que la red social no es consciente del grado de responsabilidad que tiene hoy en la vida de las personas, y toma decisiones que no solo asustan y perjudican, sino que además naturalizan algunas de las técnicas más frecuentes de los delincuentes informáticos; de no creer
Ariel Torres
En la película La Red Social, de David Fincher, que cuenta –con las licencias propias de Hollywood– los inicios de Facebook en la Universidad de Harvard, Mark Zuckerberg es retratado como una persona con escasas destrezas para socializar. No tengo el gusto de conocer a Mark, y sé por experiencia que el cine tiende a caricaturizar a los nerds con saña; en las películas, si sabés actualizar los drivers de la placa de video, automáticamente te convertís en un ermitaño con agorafobia y un profundo desprecio por las estrategias conversacionales de cortesía. Pero no es imposible que parte de ese retrato obsesivo y poco empático que encarna Jesse Eisenberg en la pantalla tenga estribaciones en algunas de las decisiones que la red social toma cada tanto. Es solo una teoría, pero es una teoría basada no ya en un hecho aislado. Ya vamos por el segundo.
La Red Social, de David Fincher, no le gustó ni un poco a Mark Zuckerberg; más tarde, se encontró con Jesse Eisenberg en el programa de TV Saturday Night Live
No me refiero solamente a que Facebook cada tanto te muestra, con una alegría horrible, la foto de un ser querido que perdiste hace poco, y, así, lo que pretende ser un recordatorio dichoso se convierte en un revivir el duelo y en una punzada de dolor. Eso solo ya roza lo perverso. Me refiero además a la forma en que comunican algunos cambios en sus plataformas.
En 2016, por ejemplo, cuando WhatsApp implementó el cifrado de extremo a extremo, el mensajero obligaba a dar OK (entiendo que por razones legales) antes de poder poder seguir usándolo; WhatsApp estaba en manos de Facebook desde 2014, vale aclarar. Advertidos sobre todas las trampas que circulan con pretextos diversos, ese día tuve docenas de personas consultándome sobre el dichoso cartelito alarmante. Fue una muy buena medida, la de asociarse con Open Signal para proteger las conversaciones y llamadas por WhatsApp, se convirtió en un bochorno.
Me bloquearon el Facebook, querida
Pero esta semana pasó algo mucho peor. El sábado pasado abrí Facebook en mi teléfono y me encontré con un cartel que me decía que mi cuenta había sido bloqueada. Abajo, un gran botón azul etiquetado Activar Facebook Protect. Arriba, un texto de lo más amistoso que me decía que debía activar Facebook Protect para desbloquear mi cuenta, y que me iban “a guiar en unos pocos pasos”.
Traducido: tenía un 150% de posibilidades de ser una trampa. Miré la pantallita de reojo, como quien no cree que de verdad algo así esté pasando. Si era un engaño, me esperaba un largo día (o bien mi teléfono de algún modo había sido comprometido). Si no, era otra vez la misma clase de papelón de 2016. Por supuesto, no apreté el ostentoso botón que me tentaba con la posibilidad de volver a usar Facebook. Por el contrario, desinstalé Facebook. Descubrí así otro detalle delicioso: no es posible desinstalar la app de un Galaxy S10. (Sí pude desinstalarla en otros teléfonos.) Solo es posible desactivarla. Sin palabras. Sigamos.
Un poco más tarde, cuando me senté a trabajar, intenté entrar en mi cuenta de Facebook desde una computadora. Mismo escenario. Bloqueado. Con el argumento de protegerme. Al parecer, Facebook no sabe que tengo autenticador, códigos de respaldo, pararrayos y todas las vacunas al día. Raro, porque saben demasiadas cosas sobre mí.
Tampoco apreté el tentador botón azul, obviamente. Primero, porque era mala praxis (aunque en el fondo algo me decía que esto era solo negligencia, no un ataque). Segundo, porque prácticamente no uso Facebook. Pero pensé en todas las personas que trabajan con esta plataforma; en las que la necesitan para estar en contacto, incluso para no sentirse solos; en las que tal vez habían quedado en encontrarse con alguien que les gusta y de pronto, ¡zas!, bloqueadas. ¿Cuántas de esas personas, con los nervios alteados, iban a poder resistir la tentación? Vamos, es el truco de los piratas informáticos.
Luego de apretar el sospechoso botón azul (al menos no era amarillo, como en 2016)
Hice una búsqueda rápida y enseguida apareció una página de Facebook explicando la razón del alarmante (e inconveniente) bloqueo, y tras revisar el origen de la página y asegurarme de que, una vez más era un blooper de la red social, le di clic al botón de Activar Facebook Protect. Me enteré asimismo de que debía haberlo activado antes del 30 de mayo. Una red social con fechas de entrega. Me encanta.
Está todo bien
Lo que siguió fue completamente surrealista. Puesto que mi cuenta de Facebook tiene todas las protecciones disponibles, incluido un diskette de 360 con una clave criptográfica en etrusco, el asistente no pudo cambiar nada, aconsejarme nada ni configurar nada. Lo ridículo de todo esto es que el argumento para bloquear mi cuenta había sido el sugerirme (¿dije forzarme?) a implementar medidas de seguridad adicionales. Que no pude implementar porque las tengo todas implementadas, si me permiten el abuso de infinitivos y participio. Después de dar OK varias veces, el bloqueo terminó en un “No detectamos vulnerabilidades en tu cuenta”. Bueno, muchas gracias.
Si sabe tanto de nosotros, ¿cómo es que Facebook no está al tanto de si una cuenta necesita o no activar medidas de seguridad adicionales?
Estos errores al comunicar o solicitarle al usuario que haga algo son doblemente garrafales. No solo nos pone al borde del pico de presión arterial (o incluso puede hacerte perder una cita, un negocio, una oportunidad; insisto, si te citaste a las 10 con alguien en Facebook y aparecés bloqueado, lo más probable es que aprietes el dichoso botón azul), sino que además les da letra a los piratas para pergeñar sus ataques. Dicho más claro: si Facebook puede bloquear tu cuenta, de la nada, de un momento para el otro, sin ninguna razón (“tu cuenta cumple los requisitos para Facebook Protect”) y decirte que aprietes un botón para poder seguir, entonces este procedimiento, clásico de la ingeniería social, se naturaliza y se valida. Es probable que hayan avisado de antemano que había que activar esto de Facebook Protect. Bueno, dato importante para esta compañía: las personas tenemos una vida y un sinnúmero de obligaciones. Si se nos pasa un vencimiento no pueden (simplemente no pueden) bloquearnos por completo la cuenta. También es cierto que, según dice Facebook, esta situación va a darse solo “en cuentas que tengan el potencial para alcanzar a muchas personas”, pero ese es un argumento de doble filo, porque bloquear una cuenta con mucha llegada va a naturalizar esta estrategia incluso entre aquellos a quienes Facebook nunca les va a bloquear la cuenta. Lo diré simple: estuvo mal hecho. Corríjanlo.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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