El futuro ministro de Justicia rechaza la ofensiva contra la Corte
Cúneo Libarona definió a tres candidatas para el máximo tribunal y a un postulante a procurador
Hernán Cappiello
El próximo ministro de Justicia tiene una larga trayectoria como penalista, contactos fluidos en los tribunales y conoció a Milei en la Corporación América
El futuro ministro de Justicia, el abogado Mariano Cúneo Libarona, anticipó su rechazo al juicio político contra la Corte Suprema que impulsa el kirchnerismo en la Cámara de Diputados y ya tiene tres candidatas a ocupar la actual y las futuras vacantes del máximo tribunal.
Por ahora, según reconstruyó se inclina por la jurista Ivana Bloch. Para ocupar la jefatura de los fiscales, Cúneo Libarona se inclina por el juez Marcelo Lucini, integrante de la Cámara del Crimen. Entre sus planes también figura ofrecer la conducción de la Oficina Anticorrupción a una figura de la oposición.
Mariano Cúneo Libarona no podía más de la ansiedad y la excitación. Ayer se levantó a las cuatro de la mañana y se puso a terminar un escrito para un cliente del extranjero. Tras el punto final, lo llamó cuando estaba amaneciendo. Mientras hablaban, en su teléfono se acumulaban las notificaciones de WhatsApp de sus amigos jueces, fiscales y camaristas: el presidente electo, Javier Milei, estaba anunciando en una entrevista por radio que iba a ser su futuro ministro de Justicia.
El abogado penalista, hábil para revertir casos imposibles y actual decano de la carrera de Derecho de la Universidad del Museo Social Argentino, tuvo así su confirmación. Hasta ahora, le venía presentando proyectos a Milei en reuniones con su hermana Karina, pero recién ayer el anuncio se volvió oficial.
Al menos desde agosto pasado, Cúneo Libarona venía trabajando con parte del equipo judicial de Mauricio Macri. El exministro Germán Garavano participó en esa tarea y algunos de los que fueron sus funcionarios se preparan para asumir responsabilidades en el futuro ministerio.
Entre los nombres de los exfuncionarios de la gestión Garavano que podrían trabajar con Cúneo Libarona aparecen Juan José Benítez (Política Criminal), María Fernanda Rodríguez (Acceso a la Justicia), Martín Casares (exjefe de Gabinete del Ministerio), y los abogados Marcos Salt, pionero en el combate del delito informático, y Mauricio de Núñez, un penalista de empresas y letrado de la embajada de Francia desde hace 30 años.
Incluso están hablando con un exfuncionario para que se haga cargo de la presentación de la Argentina ante el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), que en abril del año próximo examinará las políticas antilavado del país, actualmente bajo la lupa.
El futuro ministro deberá tomar muchas decisiones en las primeras semanas de gestión. Por ejemplo, ante la crisis que se desató desde que el Servicio Penitenciario Federal dejó de aceptar a los presos de la ciudad y no hay dónde ubicarlos.
A más largo plazo se debe resolver qué hacer con los pliegos de jueces que esperan su tratamiento en el Senado –si serán retirados y se propondrán nuevos candidatos–; la estructura del Servicio Penitenciario Federal, donde desapareció la inteligencia criminal, y el futuro de la Inspección General de Justicia (IGJ), donde imperó en los últimos cuatro años una mirada ideológica y política sobre el control de empresas y fundaciones.
Finalmente, se debe definir la nueva conducción de la Oficina Anticorrupción, que el futuro ministro de Justicia planea ofrecer a la oposición, según señalaron sus allegados a la nacion. Cúneo Libarona le propondrá a Milei que la oposición le envíe una terna de candidatos. El titular del organismo continúa dependiendo funcionalmente del Poder Ejecutivo, lo que hace frágil su permanencia.
Tras la confirmación de Milei, en pocas horas Cúneo Libarona recibió llamados de felicitación de dos jueces de la Corte (con uno solo chateó), cuatro magistrados de la
Cámara de Casación y seis jueces federales y camaristas. Hay entusiasmo en su equipo, a tal punto que no faltan exclamaciones altisonantes. “Vamos por la gloria”, le dijo un allegado al abogado.Los casilleros más importantes que debe completar en la Justicia el próximo gobierno son una vacante en la Corte Suprema de Justicia y el nombre del futuro procurador general de la Nación.
El cargo de jefe de los fiscales está vacante desde la renuncia de Alejandra Gils Carbó, en 2017. Mauricio Macri y Alberto Fernández fueron incapaces de nombrar un procurador, para lo que se requiere el voto de los dos tercios del Senado. Por eso, desde 2017 el procurador interino es Eduardo Casal.
El procurador y la Corte
Para reemplazar a Casal suena el nombre de un funcionario judicial con 45 años de experiencia en los tribunales. Se habla del integrante de la Cámara del Crimen Marcelo Lucini, un juez muy experimentado, muy bien conceptuado, que ya tiene la jubilación otorgada desde hace tres años y que tiene relación personal con Cúneo Libarona.
Aún no hay nada formal y su postulación debe pasar el filtro de Milei, pero los allegados al futuro ministro confían en que no habrá problemas para que reciba el aval del Congreso. “Es un diez”, se entusiasman en el flamante equipo legal.
Hermano mayor de otros tres abogados penalistas, Cúneo Libarona conoce el fuero de instrucción: su padre fue fiscal ante la Cámara durante años, allí tiene muchos amigos y conocidos, y hasta recibió con agrado un proyecto que desde hace más de una década circula para diseñar un fuero especial de delitos complejos, que abarque la ciudad de Buenos Aires, el conurbano y hasta Rosario. Una manera de licuar el poder de los jueces federales de Comodoro Py.
La otra vacante clave está en la Corte. Tras la renuncia de Elena Highton, el máximo tribunal quedó con cuatro jueces. Cúneo Libarona y Garavano consensuaron un trío de candidatas que también deben ser aprobadas por Milei.
Se inspiran en la estrategia de Donald Trump, quien postuló para la Suprema Corte de los Estados Unidos a la jueza conservadora Amy Coney Barrett, una jurista de solo 48 años, destinada a ocupar un sillón en el máximo tribunal por al menos 25 años más.
En ese sentido, el trío de mujeres que tiene en carpeta Cúneo Libarona orillan los cincuenta años, no tienen participación política ni amistad con Milei, además de reunir una “gran capacidad técnica y profesional”, afirman.
Solo se conoce el nombre de una candidata. El equipo de Cúneo Libarona hizo un rastrillaje entre las mujeres que ocupan cargos de relevancia en los tribunales y terminó poniendo el ojo en Ivana Bloch, dijeron fuentes judiciales a la nacion.
Bloch es jueza en el Tribunal Oral en lo Criminal N°4, diploma de honor de la Facultad de Derecho de la UBA,magister legum por la Universidad de Würzburg, Alemania, calificada magna cum laude, y profesora de la Universidad de San Andrés. Sagitariana, de 54 años, pasó por el Consejo de la Magistratura y fue secretaria letrada de la Corte Suprema en la vocalía de Carlos Fayt.
Cúneo Libarona tiene diálogo con los jueces de la Corte, con algunos más que otros, y un respeto por todos. Su idea es que sus integrantes deben ser maestros del derecho en sus sentencias, más allá del lógico rol político del máximo tribunal. Uno de los objetivos del nuevo ministro es dar por concluido el juicio político a la Corte que se tramita en la Cámara de Diputados. Cerrar el asunto.
El proceso se tramita en la Comisión de Juicio Político de la Cámara baja, que aún no votó el dictamen de acusación. Podría hacerlo con la mayoría kirchnerista antes del 10 de diciembre, pero no pasará al recinto, donde el oficialismo no tiene los votos para aprobarlo.
Si se aprueba el dictamen en comisión, tendría estado parlamentario durante todo 2024.
Las reformas en estudio
Para organizar el trabajo que deberá encarar a partir del 10 de diciembre, el futuro ministro armó equipos pequeños con abogados y abogadas especializados, con los que trabaja por separado diversos temas.
Entre las prioridades de su nueva gestión se destaca la elaboración de una ley de autarquía para el Poder Judicial que le encargó Milei y una norma que regule el plazo razonable, para que haya juicios rápidos.
También pretende poner en marcha de manera integral en todo el país el nuevo Código Procesal Penal Federal, que les da mayor autonomía a los fiscales ante los jueces; trabajar con una ley de juicio por jurados e impulsar un nuevo Código Penal que sea una síntesis del que planteó el equipo liderado por el camarista Mariano Borinsky con un proyecto anterior. Además, se trabaja en reformar la reglamentación en el Consejo de la Magistratura para hacer más dinámicas las designaciones y remociones de jueces, entre otras ideas que le devuelvan el equilibrio a ese organismo.
El equipo del futuro ministro tiene previsto dedicar diciembre y enero a elaborar estos proyectos de ley, para presentarlos en febrero si Milei convoca a sesiones extraordinarias.
Cúneo Libarona le propondrá a Milei que la oposición le envíe una terna de candidatos para ocupar la Oficina Anticorrupción
Para la Corte, el futuro ministro analiza a tres mujeres que orillan los cincuenta años, sin participación política ni amistad con el libertario
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Un abogado icónico de los 90, ligado a Eurnekian y los tribunales
Hernán Cappiello
Mariano Cúneo Libarona, el futuro ministro de Justicia de Javier Milei, es un abogado penalista, expanelista de televisión y muy conocido en los tribunales, donde se lo recuerda por sus audaces estrategias jurídicas que le permitieron dar vuelta casos perdidos. El presidente electo confirmó ayer que le ofreció el cargo y él lo aceptó.
Cúneo Libarona tiene 62 años. Su padre, también llamado Mariano, fue fiscal de la Cámara del Crimen durante 20 años. Tiene su estudio en el piso 27 de Avenida del Libertador al 600, con sus hermanos Rafael, Matías y Cristián.
Su infancia transcurrió en el edificio Los Patos, cerca del Botánico, un lugar que supo albergar a buena parte de la familia judicial con padres jueces e hijos jueces o letrados que fueron vecinos allí.
Abogado desde hace 30 años de los Eurnekian, era casi natural que apareciera su nombre sobre la mesa cuando Milei barajaba alternativas para el Ministerio de Justicia. “Es el momento de hacer patria. ¿Qué querría mi papá? Que agarre. Se sentiría orgulloso, hay que hacer algo por el país”, le confesó a un amigo después de las PASO, cuando empezó a blanquear sus reuniones con Milei y sus colaboradores.
Milei trabajó para Eurnekian hasta hace unos meses, al igual que Guillermo Francos, que será el próximo ministro del Interior. Cúneo Libarona y Francos se conocen. Compartieron el mismo jefe, al igual que Milei. La Corporación América resultó una cantera de colaboradores del libertario.
En el caso de los cuadernos de las coimas, Cúneo Libarona fue abogado de Hugo Eurnekian (sobrino de Eduardo Eurnekian). Allí obtuvo el sobreseimiento de su cliente. Fue abogado también del empresario Sergio Taselli en este caso.
Sin miedo a las causas resonantes, defendió al exgobernador de Tucumán José Alperovich, acusado del abuso sexual de su sobrina. Y hace unos meses dejó la defensa del exjuez de Mendoza Walter Benel to, cuando estaba por comenzar su juicio político.
Cúneo Libarona lleva semanas armando su futuro equipo para desembarcar en la función pública. Anotó a jueces jubilados, o próximos a jubilarse, a especialistas en derecho penal y administrativo, ya que una de las preocupaciones del futuro gobierno es que las reformas legales de Milei choquen con la Constitución y sean bloqueadas.
En las reuniones que compartieron, el libertario le planteó al abogado tres ejes: la independencia judicial, la idoneidad de los funcionarios y el fin de las operaciones políticas en la Justicia, según cuentan en sus filas.
La lista de iniciativas que Cúneo Libarona le planteó a Milei pasa por la puesta en marcha del Código Procesal Penal Federal –que se aplica solo en Salta y Jujuy–, la posibilidad de cubrir vacantes judiciales por anticipado, reformar el Consejo de la Magistratura para reducir el componente político, instrumentar el juicio por jurados y prever la exclusividad del trabajo de los consejeros de la Magistratura. En el entorno del abogado no se ponen colorados cuando se menciona “la mano dura” y hablan de que se vea que se hace “justicia de verdad”.
Atrás quedaron las jugadas más audaces de Cúneo Libarona, que lo convirtieron en una estrella mediática en el caso del jarrón de Guillermo Cóppola e incluso en la causa por el ataque a la AMIA. También busca dejar en el pasado sus intervenciones polémicas como panelista en Animales sueltos, el programa nocturno que condujo Alejandro Fantino en América TV (canal donde Eurnekian tiene una participación minoritaria).
Ahora, con el cabello corto y blanco por las canas, delgado, Cúneo Libarona es el decano de la Facultad de Derecho de la Universidad el Museo Social Argentino (UMSA), donde se graduó. Allí dicta clases de derecho penal y hasta acompaña a sus alumnos en salidas didácticas, como al Museo del Holocausto. Es doctor en Derecho y dictó clases en el extranjero.
Sus casos más resonantes
En 1996, en el caso contra Cóppola, Cúneo Libarona logró que exjuez federal de San Isidro Roberto Marquevich abriera de madrugada su juzgado para tomar la denuncia de Samanta Farjat, una de las jóvenes que empezaron declarando como testigos protegidas contra el exmanager de Diego Maradona y terminaron denunciando al juez que lo encarceló. Cúneo Libarona probó la inocencia de Cóppola y mandó preso al juez.
Antes ya había intervenido en la causa AMIA cuando circulaba un video con la declaración ante el juez Juan José Galeano de Carlos Telleldín. El juez Norberto Oyarbide metió preso a Cúneo Libarona por extorsión y lo procesó por coacción y encubrimiento. Después fue sobreseído.
Para entonces, en 1991, ya había sido abogado de Amira Yoma, la cuñada del expresidente Carlos Menem, acusada de lavar dinero del narcotráfico en la causa Yomagate. La instruyó la jueza María Servini, cercana a Cúneo Libarona, que lo designó en alguna ocasión su abogado. Era cuando estaba casado con Lourdes Di Natale, secretaria privada de Emir Yoma. Sus lazos con el menemismo perduraron y en 2001 fue abogado del expresidente Menem en la causa por el contrabando de armas a Ecuador.
El estudio de Cúneo Libarona también estuvo temporalmente a cargo de la defensa de Giselle Rímolo, expareja del famoso conductor Silvio Soldán, quien se presentaba como nutricionista, homeópata, psicóloga y especialista en terapias alternativas y en 2012 fue condenada a 9 años de prisión por homicidio culposo, ejercicio ilegal de la medicina, estafa en más de 70 ocasiones y tráfico de medicamentos peligrosos.
También intervino en el juicio por la tragedia de la Time Warp, la fiesta de electrónica donde murieron cinco jóvenes y decenas fueron internados por el uso de drogas sintéticas adulteradas. Defendió a Adrián Conci, Facundo González y Víctor Stinfale, que estaban a cargo de la organización.
Cúneo Libarona fue abogado de los jueces Ariel Lijo y Julián Ercolini y conversa con la jueza María Eugenia Capuchetti. Interlocutores no le faltan en los tribunales. Además, tiene llegada a la Corte.
El futuro ministro de Justicia, el abogado Mariano Cúneo Libarona, anticipó su rechazo al juicio político contra la Corte Suprema que impulsa el kirchnerismo en la Cámara de Diputados y ya tiene tres candidatas a ocupar la actual y las futuras vacantes del máximo tribunal.
Por ahora, según reconstruyó se inclina por la jurista Ivana Bloch. Para ocupar la jefatura de los fiscales, Cúneo Libarona se inclina por el juez Marcelo Lucini, integrante de la Cámara del Crimen. Entre sus planes también figura ofrecer la conducción de la Oficina Anticorrupción a una figura de la oposición.
Mariano Cúneo Libarona no podía más de la ansiedad y la excitación. Ayer se levantó a las cuatro de la mañana y se puso a terminar un escrito para un cliente del extranjero. Tras el punto final, lo llamó cuando estaba amaneciendo. Mientras hablaban, en su teléfono se acumulaban las notificaciones de WhatsApp de sus amigos jueces, fiscales y camaristas: el presidente electo, Javier Milei, estaba anunciando en una entrevista por radio que iba a ser su futuro ministro de Justicia.
El abogado penalista, hábil para revertir casos imposibles y actual decano de la carrera de Derecho de la Universidad del Museo Social Argentino, tuvo así su confirmación. Hasta ahora, le venía presentando proyectos a Milei en reuniones con su hermana Karina, pero recién ayer el anuncio se volvió oficial.
Al menos desde agosto pasado, Cúneo Libarona venía trabajando con parte del equipo judicial de Mauricio Macri. El exministro Germán Garavano participó en esa tarea y algunos de los que fueron sus funcionarios se preparan para asumir responsabilidades en el futuro ministerio.
Entre los nombres de los exfuncionarios de la gestión Garavano que podrían trabajar con Cúneo Libarona aparecen Juan José Benítez (Política Criminal), María Fernanda Rodríguez (Acceso a la Justicia), Martín Casares (exjefe de Gabinete del Ministerio), y los abogados Marcos Salt, pionero en el combate del delito informático, y Mauricio de Núñez, un penalista de empresas y letrado de la embajada de Francia desde hace 30 años.
Incluso están hablando con un exfuncionario para que se haga cargo de la presentación de la Argentina ante el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), que en abril del año próximo examinará las políticas antilavado del país, actualmente bajo la lupa.
El futuro ministro deberá tomar muchas decisiones en las primeras semanas de gestión. Por ejemplo, ante la crisis que se desató desde que el Servicio Penitenciario Federal dejó de aceptar a los presos de la ciudad y no hay dónde ubicarlos.
A más largo plazo se debe resolver qué hacer con los pliegos de jueces que esperan su tratamiento en el Senado –si serán retirados y se propondrán nuevos candidatos–; la estructura del Servicio Penitenciario Federal, donde desapareció la inteligencia criminal, y el futuro de la Inspección General de Justicia (IGJ), donde imperó en los últimos cuatro años una mirada ideológica y política sobre el control de empresas y fundaciones.
Finalmente, se debe definir la nueva conducción de la Oficina Anticorrupción, que el futuro ministro de Justicia planea ofrecer a la oposición, según señalaron sus allegados a la nacion. Cúneo Libarona le propondrá a Milei que la oposición le envíe una terna de candidatos. El titular del organismo continúa dependiendo funcionalmente del Poder Ejecutivo, lo que hace frágil su permanencia.
Tras la confirmación de Milei, en pocas horas Cúneo Libarona recibió llamados de felicitación de dos jueces de la Corte (con uno solo chateó), cuatro magistrados de la
Cámara de Casación y seis jueces federales y camaristas. Hay entusiasmo en su equipo, a tal punto que no faltan exclamaciones altisonantes. “Vamos por la gloria”, le dijo un allegado al abogado.Los casilleros más importantes que debe completar en la Justicia el próximo gobierno son una vacante en la Corte Suprema de Justicia y el nombre del futuro procurador general de la Nación.
El cargo de jefe de los fiscales está vacante desde la renuncia de Alejandra Gils Carbó, en 2017. Mauricio Macri y Alberto Fernández fueron incapaces de nombrar un procurador, para lo que se requiere el voto de los dos tercios del Senado. Por eso, desde 2017 el procurador interino es Eduardo Casal.
El procurador y la Corte
Para reemplazar a Casal suena el nombre de un funcionario judicial con 45 años de experiencia en los tribunales. Se habla del integrante de la Cámara del Crimen Marcelo Lucini, un juez muy experimentado, muy bien conceptuado, que ya tiene la jubilación otorgada desde hace tres años y que tiene relación personal con Cúneo Libarona.
Aún no hay nada formal y su postulación debe pasar el filtro de Milei, pero los allegados al futuro ministro confían en que no habrá problemas para que reciba el aval del Congreso. “Es un diez”, se entusiasman en el flamante equipo legal.
Hermano mayor de otros tres abogados penalistas, Cúneo Libarona conoce el fuero de instrucción: su padre fue fiscal ante la Cámara durante años, allí tiene muchos amigos y conocidos, y hasta recibió con agrado un proyecto que desde hace más de una década circula para diseñar un fuero especial de delitos complejos, que abarque la ciudad de Buenos Aires, el conurbano y hasta Rosario. Una manera de licuar el poder de los jueces federales de Comodoro Py.
La otra vacante clave está en la Corte. Tras la renuncia de Elena Highton, el máximo tribunal quedó con cuatro jueces. Cúneo Libarona y Garavano consensuaron un trío de candidatas que también deben ser aprobadas por Milei.
Se inspiran en la estrategia de Donald Trump, quien postuló para la Suprema Corte de los Estados Unidos a la jueza conservadora Amy Coney Barrett, una jurista de solo 48 años, destinada a ocupar un sillón en el máximo tribunal por al menos 25 años más.
En ese sentido, el trío de mujeres que tiene en carpeta Cúneo Libarona orillan los cincuenta años, no tienen participación política ni amistad con Milei, además de reunir una “gran capacidad técnica y profesional”, afirman.
Solo se conoce el nombre de una candidata. El equipo de Cúneo Libarona hizo un rastrillaje entre las mujeres que ocupan cargos de relevancia en los tribunales y terminó poniendo el ojo en Ivana Bloch, dijeron fuentes judiciales a la nacion.
Bloch es jueza en el Tribunal Oral en lo Criminal N°4, diploma de honor de la Facultad de Derecho de la UBA,magister legum por la Universidad de Würzburg, Alemania, calificada magna cum laude, y profesora de la Universidad de San Andrés. Sagitariana, de 54 años, pasó por el Consejo de la Magistratura y fue secretaria letrada de la Corte Suprema en la vocalía de Carlos Fayt.
Cúneo Libarona tiene diálogo con los jueces de la Corte, con algunos más que otros, y un respeto por todos. Su idea es que sus integrantes deben ser maestros del derecho en sus sentencias, más allá del lógico rol político del máximo tribunal. Uno de los objetivos del nuevo ministro es dar por concluido el juicio político a la Corte que se tramita en la Cámara de Diputados. Cerrar el asunto.
El proceso se tramita en la Comisión de Juicio Político de la Cámara baja, que aún no votó el dictamen de acusación. Podría hacerlo con la mayoría kirchnerista antes del 10 de diciembre, pero no pasará al recinto, donde el oficialismo no tiene los votos para aprobarlo.
Si se aprueba el dictamen en comisión, tendría estado parlamentario durante todo 2024.
Las reformas en estudio
Para organizar el trabajo que deberá encarar a partir del 10 de diciembre, el futuro ministro armó equipos pequeños con abogados y abogadas especializados, con los que trabaja por separado diversos temas.
Entre las prioridades de su nueva gestión se destaca la elaboración de una ley de autarquía para el Poder Judicial que le encargó Milei y una norma que regule el plazo razonable, para que haya juicios rápidos.
También pretende poner en marcha de manera integral en todo el país el nuevo Código Procesal Penal Federal, que les da mayor autonomía a los fiscales ante los jueces; trabajar con una ley de juicio por jurados e impulsar un nuevo Código Penal que sea una síntesis del que planteó el equipo liderado por el camarista Mariano Borinsky con un proyecto anterior. Además, se trabaja en reformar la reglamentación en el Consejo de la Magistratura para hacer más dinámicas las designaciones y remociones de jueces, entre otras ideas que le devuelvan el equilibrio a ese organismo.
El equipo del futuro ministro tiene previsto dedicar diciembre y enero a elaborar estos proyectos de ley, para presentarlos en febrero si Milei convoca a sesiones extraordinarias.
Cúneo Libarona le propondrá a Milei que la oposición le envíe una terna de candidatos para ocupar la Oficina Anticorrupción
Para la Corte, el futuro ministro analiza a tres mujeres que orillan los cincuenta años, sin participación política ni amistad con el libertario
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Un abogado icónico de los 90, ligado a Eurnekian y los tribunales
Hernán Cappiello
Mariano Cúneo Libarona, el futuro ministro de Justicia de Javier Milei, es un abogado penalista, expanelista de televisión y muy conocido en los tribunales, donde se lo recuerda por sus audaces estrategias jurídicas que le permitieron dar vuelta casos perdidos. El presidente electo confirmó ayer que le ofreció el cargo y él lo aceptó.
Cúneo Libarona tiene 62 años. Su padre, también llamado Mariano, fue fiscal de la Cámara del Crimen durante 20 años. Tiene su estudio en el piso 27 de Avenida del Libertador al 600, con sus hermanos Rafael, Matías y Cristián.
Su infancia transcurrió en el edificio Los Patos, cerca del Botánico, un lugar que supo albergar a buena parte de la familia judicial con padres jueces e hijos jueces o letrados que fueron vecinos allí.
Abogado desde hace 30 años de los Eurnekian, era casi natural que apareciera su nombre sobre la mesa cuando Milei barajaba alternativas para el Ministerio de Justicia. “Es el momento de hacer patria. ¿Qué querría mi papá? Que agarre. Se sentiría orgulloso, hay que hacer algo por el país”, le confesó a un amigo después de las PASO, cuando empezó a blanquear sus reuniones con Milei y sus colaboradores.
Milei trabajó para Eurnekian hasta hace unos meses, al igual que Guillermo Francos, que será el próximo ministro del Interior. Cúneo Libarona y Francos se conocen. Compartieron el mismo jefe, al igual que Milei. La Corporación América resultó una cantera de colaboradores del libertario.
En el caso de los cuadernos de las coimas, Cúneo Libarona fue abogado de Hugo Eurnekian (sobrino de Eduardo Eurnekian). Allí obtuvo el sobreseimiento de su cliente. Fue abogado también del empresario Sergio Taselli en este caso.
Sin miedo a las causas resonantes, defendió al exgobernador de Tucumán José Alperovich, acusado del abuso sexual de su sobrina. Y hace unos meses dejó la defensa del exjuez de Mendoza Walter Benel to, cuando estaba por comenzar su juicio político.
Cúneo Libarona lleva semanas armando su futuro equipo para desembarcar en la función pública. Anotó a jueces jubilados, o próximos a jubilarse, a especialistas en derecho penal y administrativo, ya que una de las preocupaciones del futuro gobierno es que las reformas legales de Milei choquen con la Constitución y sean bloqueadas.
En las reuniones que compartieron, el libertario le planteó al abogado tres ejes: la independencia judicial, la idoneidad de los funcionarios y el fin de las operaciones políticas en la Justicia, según cuentan en sus filas.
La lista de iniciativas que Cúneo Libarona le planteó a Milei pasa por la puesta en marcha del Código Procesal Penal Federal –que se aplica solo en Salta y Jujuy–, la posibilidad de cubrir vacantes judiciales por anticipado, reformar el Consejo de la Magistratura para reducir el componente político, instrumentar el juicio por jurados y prever la exclusividad del trabajo de los consejeros de la Magistratura. En el entorno del abogado no se ponen colorados cuando se menciona “la mano dura” y hablan de que se vea que se hace “justicia de verdad”.
Atrás quedaron las jugadas más audaces de Cúneo Libarona, que lo convirtieron en una estrella mediática en el caso del jarrón de Guillermo Cóppola e incluso en la causa por el ataque a la AMIA. También busca dejar en el pasado sus intervenciones polémicas como panelista en Animales sueltos, el programa nocturno que condujo Alejandro Fantino en América TV (canal donde Eurnekian tiene una participación minoritaria).
Ahora, con el cabello corto y blanco por las canas, delgado, Cúneo Libarona es el decano de la Facultad de Derecho de la Universidad el Museo Social Argentino (UMSA), donde se graduó. Allí dicta clases de derecho penal y hasta acompaña a sus alumnos en salidas didácticas, como al Museo del Holocausto. Es doctor en Derecho y dictó clases en el extranjero.
Sus casos más resonantes
En 1996, en el caso contra Cóppola, Cúneo Libarona logró que exjuez federal de San Isidro Roberto Marquevich abriera de madrugada su juzgado para tomar la denuncia de Samanta Farjat, una de las jóvenes que empezaron declarando como testigos protegidas contra el exmanager de Diego Maradona y terminaron denunciando al juez que lo encarceló. Cúneo Libarona probó la inocencia de Cóppola y mandó preso al juez.
Antes ya había intervenido en la causa AMIA cuando circulaba un video con la declaración ante el juez Juan José Galeano de Carlos Telleldín. El juez Norberto Oyarbide metió preso a Cúneo Libarona por extorsión y lo procesó por coacción y encubrimiento. Después fue sobreseído.
Para entonces, en 1991, ya había sido abogado de Amira Yoma, la cuñada del expresidente Carlos Menem, acusada de lavar dinero del narcotráfico en la causa Yomagate. La instruyó la jueza María Servini, cercana a Cúneo Libarona, que lo designó en alguna ocasión su abogado. Era cuando estaba casado con Lourdes Di Natale, secretaria privada de Emir Yoma. Sus lazos con el menemismo perduraron y en 2001 fue abogado del expresidente Menem en la causa por el contrabando de armas a Ecuador.
El estudio de Cúneo Libarona también estuvo temporalmente a cargo de la defensa de Giselle Rímolo, expareja del famoso conductor Silvio Soldán, quien se presentaba como nutricionista, homeópata, psicóloga y especialista en terapias alternativas y en 2012 fue condenada a 9 años de prisión por homicidio culposo, ejercicio ilegal de la medicina, estafa en más de 70 ocasiones y tráfico de medicamentos peligrosos.
También intervino en el juicio por la tragedia de la Time Warp, la fiesta de electrónica donde murieron cinco jóvenes y decenas fueron internados por el uso de drogas sintéticas adulteradas. Defendió a Adrián Conci, Facundo González y Víctor Stinfale, que estaban a cargo de la organización.
Cúneo Libarona fue abogado de los jueces Ariel Lijo y Julián Ercolini y conversa con la jueza María Eugenia Capuchetti. Interlocutores no le faltan en los tribunales. Además, tiene llegada a la Corte.
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