Santiago Caputo, el “arquitecto” en las sombras de la victoria libertaria
Pedro Lacour
“También quiero agradecerle a ese gigante que me ha acompañado a lo largo de todo este proceso”. Javier Milei arrancaba su primer discurso como presidente electo de la Argentina y, tras agradecer a su hermana Karina, “el Jefe”, se disponía a dedicarle una mención especial a alguien “que suele mantenerse en la oscuridad” y que fue fundamental en el último tramo de la campaña de La Libertad Avanza: el consultor Santiago Caputo, a quien el libertario definió como “el verdadero arquitecto” de su triunfo.
En octubre, Caputo ya había recibido elogios públicos de Milei durante el acto de cierre de campaña previo a la primera vuelta, en el Movistar Arena. El líder libertario habló de él sin nombrarlo, con un párrafo solo para entendidos: Milei le dedicó unas palabras a Conrado Caputo, hijo de Santiago nacido durante esos días.
De trato directo y cotidiano con el líder libertario, Caputo fue ganando volumen en La Libertad Avanza como virtual consejero y “gurú”. Tiene una escuela conocida en la política argentina, porque supo trabajar durante años bajo el ala de Jaime Durán Barba, donde conoció a Santiago Nieto y Roberto Zapata, los dos socios más célebres del ecuatoriano.
El asesor “en las sombras” no trabajó formalmente en la campaña libertaria, pero con el correr de los meses se convirtió en un hombre clave en todo lo que tiene que ver con las decisiones estratégicas del espacio que llevará las riendas del país a partir del próximo 10 de diciembre. Sin ir más lejos, fue uno de los que acompañaron a Milei en la cena en la casa de Mauricio Macri, donde se terminó de sellar el pacto entre ambos dirigentes. Además, según pudo saber la nacion, fue el ideólogo de aquella conferencia de prensa (un gesto poco usual en el mundo libertario) convocada con urgencia en medio de la corrida cambiaria a pocos días de la primera vuelta del 22 de octubre.
“En el rango del rol tomado en los últimos años, [Caputo] está al mismo nivel que mi hermana”, ahondó Milei este lunes, en una entrevista con Radio Mitre, en la que negó que el consultor vaya a ocupar el cargo de secretario general de la Presidencia. “No está apuntando a ese tipo de cosas, Santiago va a estar más en temas estratégicos”, señaló el futuro presidente. Y añadió: “Hay que encontrarle un lugar en la nueva estructura que estamos diseñando, pero claramente va a tener un rol que para mí va a ser fundamental”.
Caputo conoció al hoy flamante presidente electo en 2021 a través de su amigo el legislador porteño Ramiro Marra. Dos años menor que el excandidato a la jefatura de gobierno porteño, ambos compartieron los recreos del colegio Manuel Belgrano de la ciudad de Buenos Aires. Allí también Caputo tejió una amistad con Eugenio Casielles, figura de estrecho vínculo con Marra y que también ocupa una banca en la Legislatura porteña: desde 2019, por Consenso Federal, y a partir del 10 de diciembre, por La Libertad Avanza.
Luego de terminar la secundaria, Caputo estudió tres años de Ingeniería en Informática en la Universidad de la Defensa Nacional, pero dejó esa carrera para estudiar Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. A partir de ese momento, comenzó a dedicarse de lleno a la consultoría política, a través de Move Group, compañía dedicada al asesoramiento de candidatos y empresas en El Salvador, Uruguay, Paraguay y Chile, un trabajo que lo llevó en los últimos años a codearse con colegas del exterior. En esa consultora trabaja además junto a Derek Hampton, quien tuvo a su cargo la campaña de la excandidata presidencial de Juntos por el Cambio Patricia Bullrich. A ambos los une el bajo perfil.
En el último tramo de su campaña, Milei supo dar algunos gestos en sintonía con el libreto duranbarbista: comenzó a hacer actividades de cercanía en comercios y fábricas. Además, en medio de la crisis por el faltante de combustible, fue a cargar nafta a una estación de servicio, algo que, luego se supo, no era más que una simulación para generar efecto en las redes.
El padre de Santiago, Claudio Caputo, fue presidente del Colegio de Escribanos de la Ciudad, y sus tíos son ni más ni menos que el “hermano del alma” de Mauricio Macri, Nicolás “Nicky” Caputo, y el exsecretario de Finanzas del gobierno de Cambiemos Luis “Toto” Caputo.
Santiago Caputo suele ser muy crítico del gobierno de Cambiemos. Entre los suyos, sostiene que la gestión que estuvo encabezada por Macri no pudo cumplir con la promesa de cambio con la que había alcanzado el poder. Sin embargo, su tío Toto, que fue titular del Banco Central, es hoy una de las figuras que formaron parte de aquella gestión y que suenan con chances de integrar el gobierno de La Libertad Avanza. Las vueltas de la vida.
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Los medios públicos que Milei quiere privatizar no tienen autonomía financiera
Télam, Radio Nacional y la TV Pública recibieron $24.517 millones; emplean a unas 3400 personas
Un estudio reveló que la cobertura periodística sobre la oposición fue “abrumadoramente negativa” en la TV Pública
En su primer día como presidente electo, Javier Milei dijo que pretende privatizar los medios públicos de comunicación. La Televisión Pública, la Radio Nacional y la agencia de noticias Télam, tres sociedades del Estado, fueron señaladas por el libertario de ser un “mecanismo de propaganda”.
Un informe de la ONG internacional Transparencia Electoral monitoreó al noticiero nocturno de la TV Pública entre las 18 y las 20 del 2 al 12 de octubre y concluyó que la presentación de temas incurría en sesgos a favor del oficialismo. “Dedicó aproximadamente el 16% del tiempo del noticiero del prime time al oficialismo, 20% a la oposición (Juntos por el Cambio y la La Libertad Avanza) y el resto a otras fuerzas y a la cotidianeidad.
Sin embargo, la comunicación de la gestión del gobierno nacional y la cobertura de actos oficiales, que en el relevamiento se incluyen en la categoría “otros”, también son utilizados para celebrar actos proselitistas”, destacaron. También mencionaron que la cobertura de la agrupación La Libertad Avanza fue “abrumadoramente negativa”, en un 94, por ciento, mientras que la de Unión por la Patria lo fue en un 6,4 por ciento.
El componente político no es el único motivo en las intenciones de Milei. “Todo lo que pueda estar en las manos del sector privado va a estar en las manos del sector privado”, comentó ayer Javier Milei en una entrevista radial.
La incapacidad de autosustentación de las tres empresas de medios públicos se destaca incluso por encima del promedio de otras sociedades estatales.
La Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) realizó un estudio hace poco más de un año en el que evaluó la autonomía financiera aquellas.
En promedio (excluyendo a YPF), el 74% de los recursos son propios, generados por las mismas empresas a través de la prestación de servicios o venta de productos. Al incluir a la petrolera, cae al 42,2%. Télam se ubica en un 65,1%, Radio y Televisión Argentina SE, en un 22,6%, y Contenidos Públicos SE, en un 17,9%. Las transferencias del Estado a la TV y Radio Pública están entre las de mayor crecimiento a distintas áreas en el último año. Según información de la OPC, a octubre se le transfirieron $24.517 millones, un 32,3% en términos reales, es decir por encima de la inflación.
En el mismo mes, el Indec publicó la cantidad de empleados de las sociedades de medios públicos sobre los datos de septiembre. Télam cuenta con una dotación de 829; Radio y Televisión Argentina SE, de 2382, y Contenidos Públicos SE, de 244. El personal dentro de convenio colectivo de trabajo (planta permanente), respectivamente, fue del 83%, 63%, 81%, para cada una.
En varias ocasiones, Rosario Lufrano, que encabeza la gestión de RTA, fue citada al Congreso para rendir cuentas sobre los gastos de la empresa estatal y la oposición le requirió constituir la comisión bicameral dentro del Poder Legislativo que habilita a controlar la imparcialidad de los contenidos difundidos en los canales públicos. Sin embargo, no se presentó en ninguna ocasión.
“Nosotros consideramos que la TV Pública se ha convertido en un mecanismo de propaganda”, definió ayer Milei, en un entrevista. Y profundizó: “El 75% de lo que se habló de nuestro espacio se hizo de manera negativa, con mentiras y abonando la campaña del miedo. No adhiero a esas prácticas de tener un ministerio de propaganda”.
La respuesta
El sistema de Radio y Televisión Argentina emitió ayer un comunicado para confrontar con el presidente electo. “Una de las primeras declaraciones del presidente electo Javier Milei fue reafirmar su decisión de privatizar los medios públicos. Esta posición genera un enorme rechazo y preocupación ya que demuestra un gran desconocimiento del rol que cumplen en la construcción democrática”, dice en su introducción. Y, a continuación, enumera: “Los medios públicos garantizan: la información como un derecho y no como una mercancía. El diálogo con ciudadanos y no con consumidores. Cobertura en todo el territorio nacional, que ahora también se extiende al territorio digital. La pluralidad, diversidad e inclusión de sus contenidos. El mandato de servicio público establecido por las leyes vigentes”, entre otro aspectos. “Por todo esto, los medios públicos son esenciales para el fortalecimiento de la vida democrática, la libre expresión, la diversidad de voces y la construcción ciudadana”, concluye el comunicado.
Un estudio reveló que la cobertura periodística sobre la oposición fue “abrumadoramente negativa” en la TV Pública
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En manos de las “fuerzas del cielo”
Jorge Fernández Díaz
Las “fuerzas del cielo” no fueron producto de un fenómeno sobrenatural, sino de un exitoso sistema de guerra de guerrillas montado por los judíos en el año 167 antes de Cristo para resistir al poderoso imperio helenístico.
La Revuelta de los Macabeos, a la que alude Javier Milei, puede entonces ser explicada menos como una batalla mística que como una eficiente estrategia militar. Es un ejemplo histórico –hay muchos– de cómo un puñado de personas astutamente dirigidas puede derrotar a un inmenso ejército de ocupación. El asunto resulta nodal para explicar el increíble y solitario ascenso del anarcocapitalista y también la tremenda humillación que acaba de propinarle al peronismo hegemónico. Para preservar su autoestima, el kirchnerismo habría preferido caer frente a una coalición con larga experiencia, pero fue arrasado por un desconocido que hasta hace tres años no era más que un panelista de televisión, y a quien acompaña a lo sumo una armada Brancaleone. Un diminuto partido exprés e improvisado sobre la marcha inflige la peor derrota al movimiento político más perenne e invulnerable de la historia de América Latina. Porque no se trató de un balotaje disputado voto a voto, sino de una temprana e inapelable paliza electoral, que abre un escenario incierto y lleno de novedades. Ni siquiera los espejos retrovisores sirven para vislumbrar el futuro.
Si Sergio Massa hubiera ganado este balotaje se habría convertido en una verdadera leyenda maquiavélica, puesto que guio a Javier Milei desde el inicio para que este pudiera hacer pie en la política real, le garantizó cobertura mediática, le sugirió nombres para sus listas y le cuidó el voto en las primarias para destruir a la oposición más razonable: si al final de esta operación fulminaba al libertario, su épica pícara y oscura se comentaría por generaciones en los fogones militantes y las unidades básicas. Pero Milei aceptó esos regalos y consejos, y también su rol destructivo, hasta que llegó la hora de enfrentar directamente a su antiguo tutor: fue entonces cuando el León giró y agradeció los recursos y las inesperadas recomendaciones del Gato, que jugó un decisivo papel de garante ante el electorado centrista que debía conquistar: al final el neófito se quedó con todo. Después de semejante sorpresa, compañeros, habrá que comentar en las unidades básicas y los fogones militantes la historia mítica de cómo un dirigente bisoño, que nunca gobernó un kiosco, se devoró al más rápido y ducho de la cuadra. Es bueno recordar también ahora la alegría triunfalista que desató en el campamento del massismo y en algunos medios oficiales el audaz y electrizante respaldo de Mauricio al día siguiente de su propio Waterloo. Ya el lunes 23 muchos analistas profetizaban, con soberbia, que el ingeniero seguía siendo un analfabeto político, y que le acababa de regalar a Sergio el “voto moderado” y que con su abrazo al libertario le quitaba mucho de su salvaje atractivo electoral. Nada de todo eso sucedió, más bien ocurrió exactamente lo contrario, y Macri es por lo tanto uno de los grandes ganadores de la jornada. No cabe la menor duda de que también los radicales de diversas tribus deberán revisar con cuidado el sufragio, puesto que militaron el voto en blanco o incluso un apoyo explícito al ministro de la Catástrofe Nacional, y resulta que sus bases los desobedecieron olímpicamente: tapándose la nariz, entraron en el cuarto oscuro y decretaron el fin del modelo. Macri los representó mejor que Morales. Habrá que estudiar, a su vez, cómo se reconfigura toda la política argentina: no existe un diseño consistente en la cabeza de nadie; por lo tanto, es incluso temerario concluir que se terminó Juntos por el Cambio. Al contrario de lo que parece, no está acordada con el presidente electo la construcción de una eventual coalición de derecha, ni qué nivel de colaboración concreta habrá entre las dos fuerzas, ni cuántos funcionarios macristas ocuparán lugares en la burocracia de la nueva administración: hoy la historia es un papel en blanco que se escribe día a día.
Existen, sin embargo, algunas certezas: la situación financiera es explosiva y su solución debe ser rápida y no es nada fácil, ni se arregla ya con eslóganes de la Escuela Austríaca. La gobernabilidad tampoco. Así como la ascensión fulminante de Milei rompió todos los manuales de la política vernácula, también nos hubiéramos visto obligados a quemarlos si con esta inflación galopante –un escándalo mundial–, este crecimiento exponencial de la pobreza, este desorden general, esta decadencia de abismo, este nivel de inseguridad ciudadana y esta sucesión interminable de sonoros episodios de corrupción y espionaje ilegal por parte del Estado, el electorado argento hubiera igualmente premiado en las urnas a uno de sus máximos responsables. Solo en ese sentido y literalmente con el diario del lunes, los acontecimientos del domingo pueden parecernos en cierta medida lógicos. La implosión de un rancio sistema económico y político, basado en anacronismos y relatos falsarios, ya no es algo opinable: fracasó en el terreno y en toda la línea, hartó a la sociedad –capaz de preferir un salto al vacío antes que seguir con este calvario– y obliga de hecho a los peronistas a modificar su disco rígido. Vox populi, vox Dei. Y no es tan lineal que Cristina Kirchner haya sobrevivido gracias a la performance de Kicillof el domingo 22 en la provincia de Buenos Aires y se haga fuerte a partir de ahora en la resistencia a la “dictadura liberal”: ella eligió también a Alberto Fernández y luego a Sergio Massa, y el eclipse de esos dos regentes –junto con el descalabro total del cuarto gobierno kirchnerista y su consecuente y bestial voto castigo– la coloca en la mira de su propia tropa. Dicho sea de paso: los barones del Partido Justicialista no parecen haber trabajado esta vez con tanto ahínco por quien quería erigirse esta misma semana como el nuevo jefe del peronismo. En cierta medida, y según cómo se mire, esto podría haber beneficiado a la arquitecta egipcia puesto que el Fouché de Tigre se disponía a jubilarla; el resultado del balotaje, sin embargo, fue tan apabullante que difícilmente la doctora se libre de responsabilidad política por la debacle. Hace rato que durante las campañas Cristina debe esconder al kirchnerismo duro, incluida ella misma, y esto representa un reconocimiento explícito de que su figura y su grey son piantavotos, y también que debe usar siempre a un neomenemista como cebo y mascarón de proa: Scioli, Fernández, Massa. El votante medio huye de la idea bolivariana y sus sectarismos, y pugna por menos epopeya emancipadora y más crecimiento económico, pragmatismo comercial y bolsillos llenos. En lo inmediato, es probable que la Pasionaria del Calafate eluda esta verdad obvia y gane tiempo y consistencia política intentado liderar la defensa de la Patria Subsidiada, que será el blanco directo de la motosierra. El libertario necesitará mucho más que las “fuerzas del cielo” para esta tarea ciclópea, porque enfrente tendrá una guerra de guerrillas, una micromilitancia lacrimosa y psicopática, cientos de miles de privilegiados resistentes y mafias movilizadas capaces de todo para cumplir el sueño naciente: que huya en helicóptero y acabe toda esta “pesadilla” más temprano que tarde. Esa patria del subsidio es más robusta que hace cuatro años, y no se entregará sin batallas campales de pronóstico reservado. Hoy los kirchneristas están shockeados porque el pueblo les ha dado la espalda y hasta los ha repudiado. Pero en cinco minutos dirán que el pueblo se equivocó y buscarán consensos melodramáticos para su guerra popular prolongada.
El libertario no debería olvidar que llegó a la Casa Rosada gracias a votos prestados de republicanos anónimos, centristas y sensatos, que no se consideran derechistas ni mucho menos, y que no acompañarán cualquier extremo o exotismo. Se puede hacer campaña en medios y redes con conceptos ultras, pero sería muy raro que se lograra gobernar con ellos: Meloni en Italia es un buen ejemplo de cómo hizo proselitismo ampuloso desde el margen, pero ahora administra discretamente desde el centro. Mastica vidrio, pero no lo traga. La nueva resistencia peronista solo podrá conjurarse con rápidos éxitos económicos que no están garantizados, y con una narrativa consensual que se encuentra lejos de la vocación volcánica y roquera del susodicho. Guy Sorman, que lo conoció en Buenos Aires y es uno de los grandes intelectuales europeos del liberalismo, teme lo que Cristina desea: que Milei sea un desastre y al hundirse se lleve consigo y para siempre el proyecto liberal. Sorman critica al gurú del libertario –Murray Rothbard– por ser un mero agitador y productor de metáforas, y dice que Javier tiende a tomarlas como verdades: “Es como confundir los personajes del comic con el mundo real”. El pensador francés concluye que Milei será un desastre, salvo que no haga lo que prometió.
Para muchos de sus nuevos votantes el libertario ya pagó con el solo hecho de haber abortado un quinto gobierno kirchnerista y con haberles dado una verdadera lección a los responsables de la calamidad y el latrocinio. Algunos de esos votantes albergan incluso la esperanza en estas horas de luna de miel; se ilusionan con que el amateur sorprenda por su rápido aprendizaje. Tal vez lo haga, porque la Argentina ama las vueltas de tuerca, y porque Milei parece estar tocado por la rara suerte de los generales victoriosos, virtud que Napoleón valoraba más que cualquier otra cualidad. Necesitaremos los argentinos de toda la suerte del mundo para salir airosos de este pantano kirchnerista y de esta experiencia sui generis. Perdida la oportunidad de un país normal manejado por un republicanismo profesional alternado por un peronismo nuevo y republicano, no queda más que encomendarse ahora a las “fuerzas del cielo”. Y rogar que no nos lleven al infierno.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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