En Wall Street anticipan una fuerte devaluación y un ajuste fiscal draconiano
Pese a la euforia de los mercados, Milei debe hacer frente a las dudas; la directora del FMI lo felicitó y dijo que trabajará estrechamente con él
Rafael Mathus Ruiz
La directora gerente del FMI saludó ayer el triunfo de Javier Milei en las elecciones
WASHINGTON.– La primera reacción de los inversores al triunfo de Javier Milei fue de euforia. Los precios de las acciones argentinas en Wall Street volaron antes de la apertura de los mercados. Pero los primeros análisis dieron cuenta de las enormes dificultades que enfrentará Milei para encarrilar la economía y remarcaron que su principal desafío será amasar la gobernabilidad necesaria para su receta de shock, en la que todos anticipan una fuerte devaluación y un ajuste fiscal draconiano. La gran incógnita: quién será la persona elegida para comandar el Ministerio de Economía.
En Estados Unidos siguieron con atención el discurso de victoria de Milei, en el que trazó el contorno de un programa de estabilización, un viejo reclamo del universo inversor a la política argentina que ahora encontró su eco en el proyecto libertario. La duda instalada en todos los análisis es si Milei podrá implementarlo.
“El presidente electo Milei ofrece una agenda de reformas audaz, pero el principal desafío es que puede verse obstaculizada por la maniobrabilidad política”, señaló el banco de inversión J. P. Morgan. “Riesgos de gobernabilidad aparecen delante dada la falta de estructura partidaria y también la distribución del poder en el Congreso después de las elecciones generales”, continuó el informe, que planteó como principales interrogantes de la nueva administración “la gobernabilidad y la estabilidad social para asegurar las reformas”.
J. P. Morgan, como otros bancos y fondos de inversión, espera ahora una devaluación cuando Milei asuma la presidencia con un “realineamiento” del dólar oficial para comenzar a corregir el fuerte atraso cambiario que deja el gobierno de Alberto Fernández y la enorme distorsión en los precios relativos reinante en la Argentina. Ese ajuste, sumado a la eliminación gradual del cepo y una “política fiscal draconiana” son, para el banco, los ejes centrales del próximo programa económico.
De avanzar por ese camino, J. P. Morgan anticipa una recesión el año próximo del 3% con una “fuerte aceleración de la inflación” en el primer semestre por la necesidad de corregir rápidamente los desequilibrios como una condición ineludible para encarrilar la economía.
Barclays también consideró que el “desafío clave” para llevar adelante la ambiciosa agenda de reforma que planteó Milei será la gobernabilidad. Pero el banco remarcó que “es más probable que los desafíos de gobernabilidad más relevantes provengan de las calles más que del Congreso”, donde La Libertad Avanza deberá tejer alianzas.
“El sistema político argentino es fuertemente presidencialista y la mayor parte del posible paquete de ajuste fiscal puede ser ejecutado por el Ejecutivo, pero un salto inicial en los niveles de inflación y una disminución de los salarios reales probablemente marquen el tono de los primeros meses de Milei en el cargo”, indicó el análisis de Barclays. “Los resultados económicos serán claves, ya que determinarán si Milei es capaz o no de mantener el apoyo de los sectores de ingresos medios. Cuanto más rápido sea capaz la nueva administración de lograr una estabilización de la –y una fuerte recuperación económica–, mayores serán las posibilidades de que se desarrolle un círculo virtuoso de reformas”, completó.
El banco UBS indicó que espera una “maxidevaluación” antes de fin de año, aunque no descartó que pueda ocurrir incluso antes, especialmente si Sergio Massa decide dejar su cargo en el Ministerio de Economía anticipadamente, tal como había trascendido anteanoche. Massa, sin embargo, ratificó finalmente ayer que quedará en Economía.
“También será necesario restablecer las negociaciones con el FMI, aunque esa responsabilidad recaerá ahora en las autoridades entrantes. Mientras tanto, el mercado se centrará en los anuncios políticos de Milei y en los ministros del gabinete que lo acompañarán, con especial atención en quién seleccione para encabezar el Ministerio de Economía”, indicó el banco.
En este sentido, la directora del FMI, Kristalina Georgieva, felicitó a través de su cuenta de X al nuevo presidente electo, Javier Milei (La Libertad Avanza), esperando “trabajar estrechamente con él y su administración” con el objetivo de “salvaguardar la estabilidad macroeconómica” y “fortalecer el crecimiento”.
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Primer test: emiten 10 títulos para refinanciar deuda que vence y tratar de sumar caja
La de hoy es una prueba clave para captar al menos $1,3 billones y develar expectativas tras el balotaje
WASHINGTON.– La primera reacción de los inversores al triunfo de Javier Milei fue de euforia. Los precios de las acciones argentinas en Wall Street volaron antes de la apertura de los mercados. Pero los primeros análisis dieron cuenta de las enormes dificultades que enfrentará Milei para encarrilar la economía y remarcaron que su principal desafío será amasar la gobernabilidad necesaria para su receta de shock, en la que todos anticipan una fuerte devaluación y un ajuste fiscal draconiano. La gran incógnita: quién será la persona elegida para comandar el Ministerio de Economía.
En Estados Unidos siguieron con atención el discurso de victoria de Milei, en el que trazó el contorno de un programa de estabilización, un viejo reclamo del universo inversor a la política argentina que ahora encontró su eco en el proyecto libertario. La duda instalada en todos los análisis es si Milei podrá implementarlo.
“El presidente electo Milei ofrece una agenda de reformas audaz, pero el principal desafío es que puede verse obstaculizada por la maniobrabilidad política”, señaló el banco de inversión J. P. Morgan. “Riesgos de gobernabilidad aparecen delante dada la falta de estructura partidaria y también la distribución del poder en el Congreso después de las elecciones generales”, continuó el informe, que planteó como principales interrogantes de la nueva administración “la gobernabilidad y la estabilidad social para asegurar las reformas”.
J. P. Morgan, como otros bancos y fondos de inversión, espera ahora una devaluación cuando Milei asuma la presidencia con un “realineamiento” del dólar oficial para comenzar a corregir el fuerte atraso cambiario que deja el gobierno de Alberto Fernández y la enorme distorsión en los precios relativos reinante en la Argentina. Ese ajuste, sumado a la eliminación gradual del cepo y una “política fiscal draconiana” son, para el banco, los ejes centrales del próximo programa económico.
De avanzar por ese camino, J. P. Morgan anticipa una recesión el año próximo del 3% con una “fuerte aceleración de la inflación” en el primer semestre por la necesidad de corregir rápidamente los desequilibrios como una condición ineludible para encarrilar la economía.
Barclays también consideró que el “desafío clave” para llevar adelante la ambiciosa agenda de reforma que planteó Milei será la gobernabilidad. Pero el banco remarcó que “es más probable que los desafíos de gobernabilidad más relevantes provengan de las calles más que del Congreso”, donde La Libertad Avanza deberá tejer alianzas.
“El sistema político argentino es fuertemente presidencialista y la mayor parte del posible paquete de ajuste fiscal puede ser ejecutado por el Ejecutivo, pero un salto inicial en los niveles de inflación y una disminución de los salarios reales probablemente marquen el tono de los primeros meses de Milei en el cargo”, indicó el análisis de Barclays. “Los resultados económicos serán claves, ya que determinarán si Milei es capaz o no de mantener el apoyo de los sectores de ingresos medios. Cuanto más rápido sea capaz la nueva administración de lograr una estabilización de la –y una fuerte recuperación económica–, mayores serán las posibilidades de que se desarrolle un círculo virtuoso de reformas”, completó.
El banco UBS indicó que espera una “maxidevaluación” antes de fin de año, aunque no descartó que pueda ocurrir incluso antes, especialmente si Sergio Massa decide dejar su cargo en el Ministerio de Economía anticipadamente, tal como había trascendido anteanoche. Massa, sin embargo, ratificó finalmente ayer que quedará en Economía.
“También será necesario restablecer las negociaciones con el FMI, aunque esa responsabilidad recaerá ahora en las autoridades entrantes. Mientras tanto, el mercado se centrará en los anuncios políticos de Milei y en los ministros del gabinete que lo acompañarán, con especial atención en quién seleccione para encabezar el Ministerio de Economía”, indicó el banco.
En este sentido, la directora del FMI, Kristalina Georgieva, felicitó a través de su cuenta de X al nuevo presidente electo, Javier Milei (La Libertad Avanza), esperando “trabajar estrechamente con él y su administración” con el objetivo de “salvaguardar la estabilidad macroeconómica” y “fortalecer el crecimiento”.
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Primer test: emiten 10 títulos para refinanciar deuda que vence y tratar de sumar caja
La de hoy es una prueba clave para captar al menos $1,3 billones y develar expectativas tras el balotaje
Javier Blanco
El Gobierno enfrentará hoy un test de deuda clave: necesita captar al menos $1,3 billones para estar en condiciones de asegurar los pagos de deuda en pesos que tiene en la semana sin afectar la escasa liquidez con que cuenta el Tesoro nacional, en un marco de obligaciones acrecentadas por el “plan platita” con el que intentó torcer su destino en las urnas.
Los números muestran que apenas tenía depositados en cuenta unos $762.000 millones hasta el pasado miércoles (último dato oficial) para atender toda clase de compromisos, lo que no le deja espacio para suspender o reprogramar la licitación convocada, que comenzará hoy a las 10 y finalizará a las 15. Es para compromisos a liquidarse este jueves, cuando vence la Lecer X23N3, responsable mayoritariamente del grueso de la obligación que enfrenta.
El equipo de Finanzas, liderado por el secretario Eduardo Setti –conocedor de esta situación–, elaboró un menú muy amplio y variado de opciones para los inversores (en especial para los que ya tienen exposición a esta deuda) compuesto por 10 títulos. Entre ellos, hay cinco con capital ajustable por inflación (CER), dos indexados por la variación que registre el dólar oficial (dollar linked) y otros dos mixtos.
En otros términos, buscó cubrir las necesidades ante esos dos riesgos que, se descuenta, demandará el mercado.
El restante título ofrecido es un papel a tasa en pesos pura, pero que los bancos pueden usar para integrar encajes
De allí que se espera que pueda superar la prueba sin inconvenientes, en especial, luego de que el presidente electo Javier Milei asegurara el domingo por la noche que va a cumplir “a rajatabla con los compromisos”.
“Esa primera señal de Milei diluye la posibilidad de un escenario disruptivo con la deuda en pesos, por lo que asumo que demanda va a haber. Un escenario sin explosión implica que la probabilidad de pago de la deuda en pesos aumente, y teniendo en cuenta que solamente cerca del 35% esté en manos privadas (y la mitad en bancos), refleja una facilidad en poder ofrecer alternativas para rollearla (refinanciarla)”, evaluó el economista Pedro Siaba Serrate, jefe de analistas de Portfolio Personal Inversiones (PPI).
“No hay ninguna chance de que la subasta se suspenda para meter el tema en una mesa de consenso en la transición. Además, tienen una ventaja: con este nivel de cepo, los pesos no tienen mucho a dónde ir”, coincidió Andrés B ore ns te in, de la consultora E con Vi ews, aunque por la negativa.
La convocatoria para seguir accediendo a financiamiento del mercado local en nivel suficiente para atender los vencimientos que se produzcan y cubrir las necesidades de gasto –aún las que se agregaron en los últimos meses– es clave para que la administración de Alberto Fernández, ya en retirada, no tenga que volver a monetizar su déficit por vía de la asistencia del Banco Central (BCRA).
Es un recurso del que abusó y que explica mucho de la grave situación inflacionaria actual.
Una innovación
La subasta incluye la oferta de un Bono Temático Sostenible (indexado por CER), un instrumento que se compromete a destinar los fondos que se capten a financiar o refinanciar una combinación de proyectos verdes y Sociales. “El ministerio busca generar un hito con la primera emisión temática soberana de este tipo el martes”, explicó la semana pasada Setti, quien consideró esta emisión una forma de refuerzo del “compromiso del Gobierno con las políticas de adaptación y mitigación del cambio climático
Deben captar al menos $1,3 billones para asegurar los pagos de deuda en pesos de la semana
Al pasado miércoles el Tesoro tenía en caja unos $762.000 millones y con la reducción de las desigualdades sociales”.
Es un título colocado bajo amparo del Marco de Financiamiento Soberano Sostenible aprobado la semana pasada, que se encuentra alineado con los principios elaborados por la Asociación Internacional de Mercados de Capitales (ICMA), y apunta a financiar dos proyectos del programa de Desarrollo de Infraestructura Hidráulica: el Acueducto San Javier-Tostado (norte de Santa Fe) y el Acueducto del Río Colorado, en el norte de Santa Rosa, La Pampa, además de agregar fondos a los programas Conectar Igualdad y Gestión de Becas Estudiantiles, en la categoría social.
Según datos de Romano Group, la deuda del Tesoro nominada en pesos por vencer el año próximo suma $32,7 billones. Los vencimientos más abultados “vienen dados por la deuda que ajusta por CER ($19,4 billones), seguida por la deuda Dual ($13,3 billones)”. Es decir, el 98% de las obligaciones están asumidas mediante títulos atados a la inflación o a la variación del dólar oficial, dos indexadores que parecen difíciles de controlar en estas circunstancias, lo que alimenta expectativas sobre una posible reestructuración.
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Las incógnitas que Milei tendrá que despejar a partir de ahora
José Luis Brea
En una elección entre cisnes negros, la economía inclinó la balanza y, a partir del domingo pasado, a la lista de rarezas políticas argentinas habrá que agregar probablemente el caso más resonante: Javier Milei. Antes de avanzar, una aclaración. ¿Por qué era una elección entre dos cisnes negros si Massa representaba la continuidad, lo conocido, y el mercado venía apostando por su victoria en el balotaje?
Porque en realidad es tan inesperado que Milei, un recién llegado a la política, construido en los medios y en las redes sociales hace unos pocos años, alcance finalmente la presidencia, como también lo hubiese sido si lo lograba el ministro de Economía de un país con 143% de inflación anual, 43% de pobreza, dólar a 1000 pesos, salarios que no cubren la canasta básica y casi la mitad del mercado laboral en negro. Es cierto que el impacto entre uno u otro resultado tiene consecuencias muy distintas.
Lo excepcional ya había irrumpido en el escenario político el 13 de agosto cuando, en las PASO y para sorpresa de todo el mundo, el libertario conquistó el primer lugar en las preferencias de la ciudadanía. Esa singularidad fue confirmada en el balotaje: Milei presidente.
Sin mercado local por el feriado, la primera reacción vino desde el exterior: ayer, en Wall Street subieron fuerte los bonos y las acciones de las empresas argentinas que cotizan allí. La lectura positiva inicial es porque se interpreta que viene un tiempo de mayor libertad económica, sinceramiento de variables y ajuste fiscal.
Hoy habrá otro test clave: la expectativa está puesta en lo que pueda suceder con los precios del dólar ahora que ganó el candidato de la dolarización. Los economistas y los inversores quieren escuchar más precisiones y detalles de boca de Milei. Todo es expectativa.
Por eso ahora el presidente electo debería encarar rápidamente lo que durante la campaña no era negocio: confirmar los nombres de su equipo económico, revelar quiénes serán todos sus ministros y secretarios, tranquilizar a los más asustados –no necesariamente por la “campaña del miedo” con la que el massismo intentó demolerlo–, que no solo son los mercados y el sector financiero, sino buena parte de la sociedad.
Una vez más, la situación económica fue para el candidato oficialista el tiro de gracia que también había sido para el radicalismo en 1989, el peronismo en 1999 o para la Alianza en 2001. Milei podrá hacer suya la famosa frase de Bill Clinton en los 90: “Es la economía, estúpido”. La posibilidad de abortar la continuidad de un modelo lleno de parches y distorsiones, que aplicó recetas que ya fracasaron en el pasado, parece haber sido más decisiva que otras cartas que intentó jugar el massismo.
La campaña también tuvo otros ejes: cordura/locura; democracia/ autoritarismo, orden/caos, público/privado. “Votá al tipo normal”, “Milei será un dictador”, “Milei es caos” son algunas de las apelaciones al electorado a las que recurrió, por lo visto sin éxito, el massismo-kirchnerismo. El candidato de La Libertad Avanza, por su parte, hizo foco en la elección entre libertad o más Estado y en el cambio versus la continuidad, aunque el “producto” estrella fue la dolarización de la economía como atajo a la estabilidad.
Subsidios y miedo
La economía en crisis y la necesidad de un cambio pudieron más que el temor. El índice de confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Di Tella ya anticipaba de alguna manera ese estado de ánimo social. En octubre se ubicó casi un 38% por debajo del nivel que tenía cuando Mauricio Macri dejó el poder a fines de 2019 y mostraba una baja interanual del 4%.
“La caída en el ICG que se había observado en septiembre lo llevaba al valor más bajo de la gestión de Alberto Fernández y, al mismo tiempo, al menor valor registrado desde mayo de 2003. La mejora observada en octubre coincide con medidas económicas de auxilio a la capacidad adquisitiva de muchos hogares y con el clima electoral”, señala el informe.
En otras palabras, el “plan platita” de Massa no fue suficiente. Es lo que el periodista Derin Koçer llamó “la economía del gracias, Estado” en un artículo de la revista francesa de geopolítica Le Grand Continent que circuló entre economistas argentinos apenas conocido el resultado de la primera vuelta –“La victoria del sistema Erdogan”–, en el que intentó interpretar cómo el presidente turco pudo retener el poder en medio de una crisis económica. Luego de las elecciones del 22 de octubre, el Gobierno se ilusionaba con una situación análoga en la Argentina.
Erdogan ganó las elecciones en un contexto de 120% de inflación anual y fuerte devaluación de la moneda local contra el dólar, que intentó compensar con intervenciones en el mercado y subsidios. El espejo de Turquía no funcionó.
No es casual que el “plan platita” de Massa estuviera fuertemente basado en el futuro de los subsidios a los servicios públicos. El kirchnerismo considera a estos un “salario indirecto” y dice que Milei los eliminará completamente. Según una estimación del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), uno de los think tanks afines favoritos de la vicepresidenta Cristina Kirchner, el salario indirecto promedio en transporte, tarifas, educación y salud para un hogar tipo “medio clase media” de 5 integrantes tuvo un impacto en octubre equivalente al 80% de la canasta mensual de consumo de esa familia. Según los cálculos de CEPA, el subsidio al transporte en tren representa un salario indirecto de $92.000 mensuales; el del boleto de colectivo, de más de $56.000 al mes.
Claro que un debate económico un poco más profundo obliga a preguntarse por qué no apuntar a una macroeconomía ordenada y estable en la que los ciudadanos puedan pagar, con mayor o menor esfuerzo, servicios y productos sin contar con el pulmotor estatal. Hoy en la Argentina la mayoría no podría costear lo que las cosas valen realmente. Eso, al igual que la altísima inflación, una anomalía en el contexto internacional, parecía haberse ido normalizando con el paso del tiempo para millones de argentinos. Pero la sociedad ahora se da una oportunidad de intentar otro camino. Massa probó en la campaña con el miedo a lo desconocido, pero el miedo a lo conocido fue más fuerte.
El Gobierno enfrentará hoy un test de deuda clave: necesita captar al menos $1,3 billones para estar en condiciones de asegurar los pagos de deuda en pesos que tiene en la semana sin afectar la escasa liquidez con que cuenta el Tesoro nacional, en un marco de obligaciones acrecentadas por el “plan platita” con el que intentó torcer su destino en las urnas.
Los números muestran que apenas tenía depositados en cuenta unos $762.000 millones hasta el pasado miércoles (último dato oficial) para atender toda clase de compromisos, lo que no le deja espacio para suspender o reprogramar la licitación convocada, que comenzará hoy a las 10 y finalizará a las 15. Es para compromisos a liquidarse este jueves, cuando vence la Lecer X23N3, responsable mayoritariamente del grueso de la obligación que enfrenta.
El equipo de Finanzas, liderado por el secretario Eduardo Setti –conocedor de esta situación–, elaboró un menú muy amplio y variado de opciones para los inversores (en especial para los que ya tienen exposición a esta deuda) compuesto por 10 títulos. Entre ellos, hay cinco con capital ajustable por inflación (CER), dos indexados por la variación que registre el dólar oficial (dollar linked) y otros dos mixtos.
En otros términos, buscó cubrir las necesidades ante esos dos riesgos que, se descuenta, demandará el mercado.
El restante título ofrecido es un papel a tasa en pesos pura, pero que los bancos pueden usar para integrar encajes
De allí que se espera que pueda superar la prueba sin inconvenientes, en especial, luego de que el presidente electo Javier Milei asegurara el domingo por la noche que va a cumplir “a rajatabla con los compromisos”.
“Esa primera señal de Milei diluye la posibilidad de un escenario disruptivo con la deuda en pesos, por lo que asumo que demanda va a haber. Un escenario sin explosión implica que la probabilidad de pago de la deuda en pesos aumente, y teniendo en cuenta que solamente cerca del 35% esté en manos privadas (y la mitad en bancos), refleja una facilidad en poder ofrecer alternativas para rollearla (refinanciarla)”, evaluó el economista Pedro Siaba Serrate, jefe de analistas de Portfolio Personal Inversiones (PPI).
“No hay ninguna chance de que la subasta se suspenda para meter el tema en una mesa de consenso en la transición. Además, tienen una ventaja: con este nivel de cepo, los pesos no tienen mucho a dónde ir”, coincidió Andrés B ore ns te in, de la consultora E con Vi ews, aunque por la negativa.
La convocatoria para seguir accediendo a financiamiento del mercado local en nivel suficiente para atender los vencimientos que se produzcan y cubrir las necesidades de gasto –aún las que se agregaron en los últimos meses– es clave para que la administración de Alberto Fernández, ya en retirada, no tenga que volver a monetizar su déficit por vía de la asistencia del Banco Central (BCRA).
Es un recurso del que abusó y que explica mucho de la grave situación inflacionaria actual.
Una innovación
La subasta incluye la oferta de un Bono Temático Sostenible (indexado por CER), un instrumento que se compromete a destinar los fondos que se capten a financiar o refinanciar una combinación de proyectos verdes y Sociales. “El ministerio busca generar un hito con la primera emisión temática soberana de este tipo el martes”, explicó la semana pasada Setti, quien consideró esta emisión una forma de refuerzo del “compromiso del Gobierno con las políticas de adaptación y mitigación del cambio climático
Deben captar al menos $1,3 billones para asegurar los pagos de deuda en pesos de la semana
Al pasado miércoles el Tesoro tenía en caja unos $762.000 millones y con la reducción de las desigualdades sociales”.
Es un título colocado bajo amparo del Marco de Financiamiento Soberano Sostenible aprobado la semana pasada, que se encuentra alineado con los principios elaborados por la Asociación Internacional de Mercados de Capitales (ICMA), y apunta a financiar dos proyectos del programa de Desarrollo de Infraestructura Hidráulica: el Acueducto San Javier-Tostado (norte de Santa Fe) y el Acueducto del Río Colorado, en el norte de Santa Rosa, La Pampa, además de agregar fondos a los programas Conectar Igualdad y Gestión de Becas Estudiantiles, en la categoría social.
Según datos de Romano Group, la deuda del Tesoro nominada en pesos por vencer el año próximo suma $32,7 billones. Los vencimientos más abultados “vienen dados por la deuda que ajusta por CER ($19,4 billones), seguida por la deuda Dual ($13,3 billones)”. Es decir, el 98% de las obligaciones están asumidas mediante títulos atados a la inflación o a la variación del dólar oficial, dos indexadores que parecen difíciles de controlar en estas circunstancias, lo que alimenta expectativas sobre una posible reestructuración.
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Las incógnitas que Milei tendrá que despejar a partir de ahora
José Luis Brea
En una elección entre cisnes negros, la economía inclinó la balanza y, a partir del domingo pasado, a la lista de rarezas políticas argentinas habrá que agregar probablemente el caso más resonante: Javier Milei. Antes de avanzar, una aclaración. ¿Por qué era una elección entre dos cisnes negros si Massa representaba la continuidad, lo conocido, y el mercado venía apostando por su victoria en el balotaje?
Porque en realidad es tan inesperado que Milei, un recién llegado a la política, construido en los medios y en las redes sociales hace unos pocos años, alcance finalmente la presidencia, como también lo hubiese sido si lo lograba el ministro de Economía de un país con 143% de inflación anual, 43% de pobreza, dólar a 1000 pesos, salarios que no cubren la canasta básica y casi la mitad del mercado laboral en negro. Es cierto que el impacto entre uno u otro resultado tiene consecuencias muy distintas.
Lo excepcional ya había irrumpido en el escenario político el 13 de agosto cuando, en las PASO y para sorpresa de todo el mundo, el libertario conquistó el primer lugar en las preferencias de la ciudadanía. Esa singularidad fue confirmada en el balotaje: Milei presidente.
Sin mercado local por el feriado, la primera reacción vino desde el exterior: ayer, en Wall Street subieron fuerte los bonos y las acciones de las empresas argentinas que cotizan allí. La lectura positiva inicial es porque se interpreta que viene un tiempo de mayor libertad económica, sinceramiento de variables y ajuste fiscal.
Hoy habrá otro test clave: la expectativa está puesta en lo que pueda suceder con los precios del dólar ahora que ganó el candidato de la dolarización. Los economistas y los inversores quieren escuchar más precisiones y detalles de boca de Milei. Todo es expectativa.
Por eso ahora el presidente electo debería encarar rápidamente lo que durante la campaña no era negocio: confirmar los nombres de su equipo económico, revelar quiénes serán todos sus ministros y secretarios, tranquilizar a los más asustados –no necesariamente por la “campaña del miedo” con la que el massismo intentó demolerlo–, que no solo son los mercados y el sector financiero, sino buena parte de la sociedad.
Una vez más, la situación económica fue para el candidato oficialista el tiro de gracia que también había sido para el radicalismo en 1989, el peronismo en 1999 o para la Alianza en 2001. Milei podrá hacer suya la famosa frase de Bill Clinton en los 90: “Es la economía, estúpido”. La posibilidad de abortar la continuidad de un modelo lleno de parches y distorsiones, que aplicó recetas que ya fracasaron en el pasado, parece haber sido más decisiva que otras cartas que intentó jugar el massismo.
La campaña también tuvo otros ejes: cordura/locura; democracia/ autoritarismo, orden/caos, público/privado. “Votá al tipo normal”, “Milei será un dictador”, “Milei es caos” son algunas de las apelaciones al electorado a las que recurrió, por lo visto sin éxito, el massismo-kirchnerismo. El candidato de La Libertad Avanza, por su parte, hizo foco en la elección entre libertad o más Estado y en el cambio versus la continuidad, aunque el “producto” estrella fue la dolarización de la economía como atajo a la estabilidad.
Subsidios y miedo
La economía en crisis y la necesidad de un cambio pudieron más que el temor. El índice de confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Di Tella ya anticipaba de alguna manera ese estado de ánimo social. En octubre se ubicó casi un 38% por debajo del nivel que tenía cuando Mauricio Macri dejó el poder a fines de 2019 y mostraba una baja interanual del 4%.
“La caída en el ICG que se había observado en septiembre lo llevaba al valor más bajo de la gestión de Alberto Fernández y, al mismo tiempo, al menor valor registrado desde mayo de 2003. La mejora observada en octubre coincide con medidas económicas de auxilio a la capacidad adquisitiva de muchos hogares y con el clima electoral”, señala el informe.
En otras palabras, el “plan platita” de Massa no fue suficiente. Es lo que el periodista Derin Koçer llamó “la economía del gracias, Estado” en un artículo de la revista francesa de geopolítica Le Grand Continent que circuló entre economistas argentinos apenas conocido el resultado de la primera vuelta –“La victoria del sistema Erdogan”–, en el que intentó interpretar cómo el presidente turco pudo retener el poder en medio de una crisis económica. Luego de las elecciones del 22 de octubre, el Gobierno se ilusionaba con una situación análoga en la Argentina.
Erdogan ganó las elecciones en un contexto de 120% de inflación anual y fuerte devaluación de la moneda local contra el dólar, que intentó compensar con intervenciones en el mercado y subsidios. El espejo de Turquía no funcionó.
No es casual que el “plan platita” de Massa estuviera fuertemente basado en el futuro de los subsidios a los servicios públicos. El kirchnerismo considera a estos un “salario indirecto” y dice que Milei los eliminará completamente. Según una estimación del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), uno de los think tanks afines favoritos de la vicepresidenta Cristina Kirchner, el salario indirecto promedio en transporte, tarifas, educación y salud para un hogar tipo “medio clase media” de 5 integrantes tuvo un impacto en octubre equivalente al 80% de la canasta mensual de consumo de esa familia. Según los cálculos de CEPA, el subsidio al transporte en tren representa un salario indirecto de $92.000 mensuales; el del boleto de colectivo, de más de $56.000 al mes.
Claro que un debate económico un poco más profundo obliga a preguntarse por qué no apuntar a una macroeconomía ordenada y estable en la que los ciudadanos puedan pagar, con mayor o menor esfuerzo, servicios y productos sin contar con el pulmotor estatal. Hoy en la Argentina la mayoría no podría costear lo que las cosas valen realmente. Eso, al igual que la altísima inflación, una anomalía en el contexto internacional, parecía haberse ido normalizando con el paso del tiempo para millones de argentinos. Pero la sociedad ahora se da una oportunidad de intentar otro camino. Massa probó en la campaña con el miedo a lo desconocido, pero el miedo a lo conocido fue más fuerte.
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