lunes, 14 de junio de 2021

LOS ESTRENOS


Conflictos familiares y Alzheimer
CONVALECIENTE
A. L.

(ARGENTINA,2021). DIRECCIÓN, GUION, EDICIÓN: Matías de Leis Correa. FOTOGRAFÍA: Evelyn Flores. ELENCO: Marisol Otero, Sebastián Sinnott, Graciela Muñoz, Francisco Ortiz, Victoria Mammoliti. DISTRIBUCIÓN: Cinetren. CALIFICACIÓN: solo apta para mayores de 13 años. DURACIÓN: 108 minutos. sala: Cinépolis Mendoza

En coincidencia con la reciente noticia de la comercialización de una nueva droga para tratar el Alzheimer producida por un laboratorio multinacional que viene despertando tantas expectativas como polémicas, llega esta película de tono íntimo y personal en la que Matías de Leis Correa salta del ya explorado terreno del cortometraje al más exigente del largo.
El disparador de la historia es el cumpleaños de una mujer de 70 años afectada justamente por esa enfermedad que entre muchos efectos suele desdibujar las personalidades de quienes la padecen y así alterar la dinámicas familiares. Quien decide celebrarlo con una modesta y tensa reunión es Catalina, hija y responsable principal de cuidados que exigen siempre una entrega agotadora.
En ese clima denso aflorarán reproches y conflictos latentes entre ella, su hijo, su hermano y su cuñada, desarrollados en la película con cierta ingenuidad, en base a gruesos estereotipos y con un lenguaje visual primario, de impronta televisiva, que le quita espesor y profundidad a la trama.
No es la honestidad del realizador para expresarse a través de un relato que obviamente lo interpela lo que está en juego (el film estuvo inspirado en situaciones que, como el mismo cineasta reveló en algunas entrevistas, vivió de cerca y con gran intensidad), sino la pericia para traducir esas vivencias en una obra sólida, original y convincente. ●



Muestrario de lugares comunes
EL protector
D. B.
(THE MARKSMAN, ESTADOS UNIDOS/2021). DIRECCIÓN: Robert Lorenz. ELENCO: Liam Neeson, Jacob Perez, Katheryn Winnick, Juan Pablo Raba. DISTRIBUIDORA: BF París. DURACIÓN: 107 minutos. CALIFICACIÓN: apta para mayores de 13 años con reservas. ESTRENO EN SALAS.

Es como una película filmada y protagonizada por Clint Eastwood, pero sin su presencia, su solidez ni su impacto emotivo. Las evidentes similitudes no son casualidad, ya que el aquí realizador y coguionista Robert Lorenz fue asistente de dirección de una decena de títulos del nonagenario maestro.
Liam Neeson sería el Eastwood delante de cámara en el papel de Jim Hanson, un curtido y duro veterano de guerra que ha perdido a su esposa a causa de un cáncer y está a punto de perder también su rancho en Arizona por las deudas acumuladas durante el largo tratamiento de ella. El protagonista es un tipo conservador (típico votante de Donald Trump) que ahoga sus penas en el alcohol. Los inmigrantes ilegales que llegan desde México suelen invadir su propiedad y un día se cruza con una madre y un niño que son perseguidos por los jefes de un violento cartel. La mujer es asesinada, pero Jim y el pequeño Miguel (Jacob Perez) logran escapar y recorrerán (con un perro como tercer y fiel compañero) buena parte del territorio de los Estados Unidos siempre con los narcos en sus talones.
Se trata de una road-movie de supervivencia sobre dos opuestos entre sí en cuanto a generaciones y orígenes. Si la propuesta suena a una acumulación de lugares comunes es porque efectivamente es una película que, más allá de sus buenas intenciones y de su clasicismo narrativo, tiene uno de los guiones más elementales y previsibles en mucho tiempo. Sin sorpresas. Pura fórmula. ●


Terror previsible y efectista
EL CONJURO 3 - EL DIABLO ME OBLIGÓ A HACERLOP.
 V. P.
(ESTADOS UNIDOS, 2021). DIRECCIÓN: Michael Chaves. ELENCO: Patrick Wilson, Vera Farmiga, Ruairi O’connor. DURACIÓN: 112minutos. DISTRIBUIDORA: Warner Bros. ESTRENO EN SALAS

“El tribunal acepta la existencia de Dios cada vez que un testigo jura decir la verdad. Creo que es hora de que acepte la existencia del Diablo”, explica Ed Warren (Patrick Wilson) ante la abogada defensora del joven Arne (Ruairi O’ Connor), acusado de un crimen brutal e inexplicable. El hecho ocurre en 1981 y es el caso más célebre del matrimonio Warren, en el que la posesión demoníaca se convirtió en un argumento de defensa ante un tribunal de justicia. La tercera entrega de El conjuro, la franquicia creada por James Wan y ahora en manos de Michael Chaves (La maldición de La Llorona), escapa al universo de la casa maldita que la había definido en su despegue y se extiende a dos territorios inusuales para el terror: el juicio y el sistema carcelario. Lo que la película pierde en ese gesto es concentración: las sucesivas irrupciones del mal, ahora dispersas en el espacio, sin atmósfera ni tensión en la puesta en escena, se resuelven en la espectacularidad de cuerpos suspendidos, cadáveres putrefactos convertidos en zombis, exorcismos con efectos especiales. Incluso los sustos y sobresaltos, moneda corriente en los satélites más perezosos de la saga como La monja, aquí son menos efectivos y más previsibles.
Lo que sostiene el universo es el interés por los Warren y su fe, menos afirmada en los decálogos de la institución católica que en las formas más melodramáticas del amor. Por más pueril que parezca, es la historia de amor que une al matrimonio, la convencida actuación de Vera Farmiga ante las situaciones más extravagantes, y la línea narrativa que sigue ese vínculo llevado al límite lo que hace que la película no naufrague definitivamente. ●

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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