Espiral: la incorporación de Chris Rock no logra resucitar la franquicia de terror
El juego del miedo invoca una poco convincente referencia a Black Lives Matter al hacer de la violencia policial la excusa para su intrincada y metódica tortura de personajes reprobables
H. F.
Espiral: el juego del miedo continúa sumó a Chris Rock, fanático de la franquicia, como protagonista y productor ejecutivo
Espiral, el juego del miedo continúa (Spiral: From the Book of Saw, Estados Unidos/2021). Dirección: Darren Lynn Bousman. Guion: Josh Stolberg, Pete Golfinger. Edición: Dev Singh. Fotografía: Jordan Oram. Música: Charlie Clouser. Elenco: Chris Rock, Max Minghella, Marison Nichols, Samuel L. Jackson. Duración: 93 minutos.
Chris Rock es un humorista ambicioso. Su segunda película como guionista y realizador, Creo que amo a mi mujer (2007) está inspirada de El amor a la hora de la siesta (1972) de Eric Rohmer, y la siguiente, Top Five (2014), incursiona en el universo de Woody Allen de modo más competente que la última decena de films del propio Allen.
En su protagónico de la cuarta temporada de Fargo, se corrió de su zona de confort y demostró que tiene rango para el drama. Es lícito preguntarse, entonces, ¿qué hace al frente de la novena película de la franquicia de El juego del miedo? La respuesta es: “No mucho”. En un muy tardío intento de reinvención, Espiral invoca una poco convincente referencia a Black Lives Matter al hacer de la violencia policial la excusa para su intrincada y metódica tortura de personajes moralmente cuestionables, el gancho de la serie.
Acaso este insospechado interés por la justicia social del sociópata asesino que protagoniza la franquicia haya atraído a Rock, junto a la oportunidad de demostrar la versatilidad de una auténtica estrella. Esto último, sin embargo, no aparece. Si bien Rock puede hacer funcionar semidormido el único momento ingenioso del film (el monólogo sobre si Forrest Gump murió de sida o no), cuando debe enunciar seriamente líneas de calidad deficiente, su interpretación es muy fallida. La trama policial es todo esquemática y trillada que puede ser porque solo funciona como el sistema de soporte de las escenas de tortura que, tras ocho títulos similares, no traen sorpresa alguna.
Espiral: el juego del miedo continúa sumó a Chris Rock, fanático de la franquicia, como protagonista y productor ejecutivoEspiral, el juego del miedo continúa (Spiral: From the Book of Saw, Estados Unidos/2021). Dirección: Darren Lynn Bousman. Guion: Josh Stolberg, Pete Golfinger. Edición: Dev Singh. Fotografía: Jordan Oram. Música: Charlie Clouser. Elenco: Chris Rock, Max Minghella, Marison Nichols, Samuel L. Jackson. Duración: 93 minutos.
Chris Rock es un humorista ambicioso. Su segunda película como guionista y realizador, Creo que amo a mi mujer (2007) está inspirada de El amor a la hora de la siesta (1972) de Eric Rohmer, y la siguiente, Top Five (2014), incursiona en el universo de Woody Allen de modo más competente que la última decena de films del propio Allen.
En su protagónico de la cuarta temporada de Fargo, se corrió de su zona de confort y demostró que tiene rango para el drama. Es lícito preguntarse, entonces, ¿qué hace al frente de la novena película de la franquicia de El juego del miedo? La respuesta es: “No mucho”. En un muy tardío intento de reinvención, Espiral invoca una poco convincente referencia a Black Lives Matter al hacer de la violencia policial la excusa para su intrincada y metódica tortura de personajes moralmente cuestionables, el gancho de la serie.
Acaso este insospechado interés por la justicia social del sociópata asesino que protagoniza la franquicia haya atraído a Rock, junto a la oportunidad de demostrar la versatilidad de una auténtica estrella. Esto último, sin embargo, no aparece. Si bien Rock puede hacer funcionar semidormido el único momento ingenioso del film (el monólogo sobre si Forrest Gump murió de sida o no), cuando debe enunciar seriamente líneas de calidad deficiente, su interpretación es muy fallida. La trama policial es todo esquemática y trillada que puede ser porque solo funciona como el sistema de soporte de las escenas de tortura que, tras ocho títulos similares, no traen sorpresa alguna.
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Inspirada en los bestsellers de Anna Todd, la tercera entrega de la saga adolescente padece los mismos problemas que signaron a sus predecesoras: falta de profundidad y hasta de sensualidad
P. V. P.
After: Almas perdidas tercera entrega de una serie de films inspirados por un fan fictionAfter: Almas perdidas (After We Fell, Estados Unidos/2021). Dirección: Castille Landon. Guion: Anna Todd, Sharon Soboil. Fotografía: Rob Givens, Joshua Reis. Edición: Morgan Halsey. Elenco: Josephine Langford, Hero Fiennes Tiffin, Louise Lombard, Stephen Moyer, Arielle Kebbel, Chance Perdomo, Rob Estes. Distribuidora: Diamond Films. Duración: 99 minutos. Calificación: apta para mayores de 13 años con reservas.
La tercera entrega de la saga After Life, inspirada en los bestsellers de Anna Todd y nacida como fan fiction de la banda One Direction, padece los mismos problemas que signaron a sus predecesoras. La historia es la de Tessa (Josephine Langford) y Hardin (Hero Fiennes Tiffin), una joven pareja que se conoce, se enamora, se pelea y se reconcilia. Así una y mil veces, sin demasiadas vueltas argumentales que aquellas que sostienen las excusas para la disputa y el ardiente reencuentro.
Es llamativo que el componente sexual, pensado como atractivo por su aparente desinhibición, esté incrustado en la puesta en escena sin demasiada inteligencia, ni tampoco admirable sensualidad. Un vaso con hielo al lado de la cama, una rutina sudorosa en el gimnasio, tales son las pistas que implanta la película para su vaivén entre discusiones originadas por celos, distintos horizontes laborales o rencillas familiares y su apasionada reconciliación. Quizás esta vez el escenario no sea la fraternidad sino el mundillo editorial de Seattle pero la idea es siempre la misma. Y la construcción dramática sigue tan superficial como antes, pegando unas con otras escenas en jacuzzis, bailes en un evento, todo sumado para empujar la historia hacia un nuevo continuará.
Las narrativas juveniles siempre han sido un territorio fértil para el cine, renovador y audaz. El amor joven fue el centro del cine de los rebeldes en los 50, de las parejas desorientadas después de El graduado, de los descreídos del final del milenio. Pero acá la escritura sobrevuela todo conflicto y es apenas el hilo conductor de una serie de clisés sin demasiada fuerza ni magnetismo, situaciones de melodrama sin la excesiva puesta del género y música redundante e invasiva que intenta sustituir a las emociones.
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Tomás Lipgot vuelve sobre su relación con el músico brasileño que fue sujeto de tres de sus films previos
A. C. M.
Moacir, el artista brasileño en el centro de la película de Tomás LipgotMoacir y yo (Argentina/2021). Dirección y guion: Tomás Lipgot. Fotografía y cámara: Javier Pistani. Música: Pablo Urristi. Edición: Leandro Tolchinisky. Duración: 74 minutos.
El vínculo amistoso entre el músico y cantante brasileño Moacir dos Santos y el cineasta Tomás Lipgot se convirtió en una trilogía de películas iniciada en 2010 con el film Fortalezas, al que siguieron Moacir (2011) y Moacir II (2017), todos ellas protagonizados por dicho artista, fallecido en 2018. En forma de diario personal, el realizador resume en esta cuarta parte su amigable unión con ese brasileño cordial y simpático que mostró sus habilidades artísticas en modestos salones y, alguna vez, frente a un numeroso público que supo comprender su sincero arte. Desde su propia voz y figura, Lipgot recuerda la internación del artista en el Borda, se detiene esta vez en esos amigos que lo van encaminando hacia el éxito tan deseado por Moacir y muestra con enorme emoción y toques de humor el camino que deberá seguir para que sus canciones se abran a la popularidad.
Así el film comprime emociones del cine y de la vida doméstica y habla de la sinceridad de quienes, en este caso, rodearon como una gran familia a ese Moacir que siempre tendió su mano afectuosa hacia quienes se le acercaron con la voluntad de hacer de sus temas musicales un canto de vida y de ternura. Con estos elementos, el film se convierte en un documento universal acerca de la necesidad de creer en el deseo de ayudar a quien se tiene más cerca y, al mismo tiempo, a quienes necesitan rodearse de aquellos que lo comprenden y lo necesitan.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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