martes, 14 de septiembre de 2021

HISTORIA DEL CRIMEN


ADN del crimen: el trágico final de tres colectiveros asesinados por nada
Los tres homicidios ocurrieron a pocas cuadras de distancia, en la localidad bonaerense de Virrey del Pino, y dos de las víctimas eran amigos
G. C. 
Sergio Gerez fue asesinado en septiembre pasado en La Matanza

Sergio Gerez, Pablo Flores y Leandro Alcaraz compartían el oficio: los tres eran colectiveros. Los tres eran vecinos de La Matanza. Y a los tres los asesinaron por nada, en la misma zona: Virrey del Pino. Gerez y Alcaraz eran amigos, jugaban al fútbol juntos y concurrían a la cancha de River. A Flores lo mataron el 1° de octubre pasado, a pocas cuadras del lugar donde 25 días después asesinaron a Gerez. Tanto a Alcaraz como a Flores les dispararon tres balazos y perdieron la vida cuando conducían los colectivos en los que trabajaban.
Los tres asesinatos causaron conmoción entre los choferes de colectivos. En el caso de Alcaraz, sus colegas suspendieron los servicios de las 35 líneas que recorren el oeste del conurbano y realizaron una manifestación en General Paz y Brigadier Juan Manuel de Rosas. Por el crimen de Flores, los compañeros y familiares cortaron la ruta 3, en Virrey del Pino. Mientras que los amigos y colegas de Gerez marcharon a la comisaría local para exigir las detenciones de los tres autores del homicidio. En este caso, la manifestación terminó con incidentes y daños en patrulleros
En las últimas horas, el Tribunal Oral N° 1 de La Matanza condenó a prisión perpetua a los tres autores del homicidio de Gerez. Durante el debate, los acusados dijeron que se dirigían a un búnker del barrio San Pedro a comprar droga cuando se cruzaron con el automóvil conducía Gerez y dispararon. En su defensa, los imputados sostuvieron que se les escapó el tiro. La fiscal Catalina Baños presentó pruebas que demostraron que los agresores tiraron a matar, en venganza, porque el colectivero no se detuvo cuando intentaron interceptarlo para robarle el Volkswagen Fox que le había prestado un amigo.
Los homicidios de Gerez, Alcaraz y Flores pusieron al descubierto el absoluto desprecio por la vida que tenían los asesinos, la facilidad con la que abren fuego y que el oficio del colectivero los dejaba expuestos a ser víctimas de delitos, debido que, por su trabajo o porque viven en la zona, recorrían una zona del conurbano profundo, donde la policía no llega.
Coraceros y Cañada de Gómez, el lugar donde fue asesinado gerezGoogle Maps
Gerez trabajaba como colectivero en la línea 106. Integraba una familia numerosa y destinaba una parte importante de su salario para costear el tratamiento de su hermana menor, que padece osteogénesis imperfecta, una patología conocida comúnmente como “huesos de cristal”. Minutos antes que lo mataran dejó en la casa a su amigo, quien le prestó un Volkswagen Fox para que se trasladara hasta una de las cabeceras de la línea 106 a tomar servicio. Cinco minutos después, Gerez dobló en Coraceros al 8000. Allí fue interceptado por tres delincuentes. Uno de ellos, vestido con equipo deportivo y zapatillas negras, se puso frente al vehículo con un arma, en posición de tiro, flanqueado por sus cómplices.
Debido a que Gerez no se detuvo, el agresor del conjunto deportivo negro abrió fuego. El balazo disparado con una pistola 9 mm, provocó el estallido del vidrio de la puerta del conductor, perforó el omóplato de Gerez y dañó los pulmones, el corazón y la médula. En los veinte segundos posteriores que le quedaron de sobrevida, Gerez cayó contra el volante y, por inercia recorrió cincuenta metros. Antes de llegar a la esquina de Coraceros y Cañada de Gómez, el vehículo se detuvo. Los tres delincuentes, empujaron el rodado hasta una zanja, dejaron el cuerpo del colectivero en el automóvil y huyeron sin robar nada.

Reconocido en un video
Los sospechosos, a cara descubierta porque que se bajaron los tapabocas, recorrieron sesenta cuadras en los que fueron grabados por cuatro cámaras de seguridad. En uno de esos videos, captado por el dispositivo instalado en un maxiquiosco, los investigadores hallaron a los tres acusados con la misma ropa que usaron cuando interceptaron al colectivero.
Pocas horas después del asesinato, esas imágenes y la grabación de la cámara de seguridad de la casa de un vecino de la calle Coraceros se difundieron por las redes sociales de los vecinos de Virrey del Pino.
Así fue que una joven reconoció a su tío en una de las imágenes y decidió llamar al número de emergencias 911.
“Ocurrió un hecho en el que participaron tres personas. Uno de ellos era mi tío, Ramón Jorge Pratto. En los videos aparece con una gorra roja. No conozco a los otros dos, pero escuché sus nombres Gonzalo y Gustavo”, expresó la joven en la comunicación con la operadora del 911. Con esta pista, los investigadores policiales, supervisados por el fiscal Federico Medone, comenzaron a buscar al sospechoso Pratto, quien fue detenido horas después de la comunicación.
Pratto se negó a declarar y quedó preso. Pero los investigadores comenzaron a analizar las redes sociales de los cómplices, a los que habían identificado, pero estaban prófugos.

Pablo Flores fue asesinado el 1° de octubre de 2020, en La Matanza
Durante el trayecto de sesenta cuadras que los acusados recorrieron después de asesinar a Gerez descartaron la pistola calibre 9 mm que usaron para matar al colectivero de la línea 106.
El arma homicida nunca fue encontrada. Sin embargo, en las imágenes grabadas por la cámara de seguridad quedaron registrados los tres agresores. Uno de ellos, que habría sido identificado como Gustavo Mendoza, aparece con la pistola calibre 9 mm. Para los investigadores, fue el tirador.
Al revisar el automóvil que conducía Gerez, los peritos de la Policía Científica hallaron un proyectil calibre 9 mm. Mientras que en la calle, frente a la casa situada en Coraceros 8037, los técnicos en levantamiento de rastros encontraron una vaina servida del mismo calibre.
Mendoza fue detenido un mes después del homicidio. El tercer sospechoso, que habría sido identificado por fuentes policiales como Gonzalo Emanuel Sosa, fue apresado en diciembre pasado.
Hace tres días, Sosa, Mendoza y Pratto fueron condenados a prisión perpetua por el Tribunal Oral N° 1, de La Matanza, integrado por los jueces Giselle Schiebeler, Matías Rouco y Alfredo Drocchi.
Al exponer su alegato, la defensa de los tres imputados pidió se considere como atenuante la situación de vulnerabilidad de los acusados que vivían en la pobreza.
“No computo como atenuantes para ninguno de los imputados la vulnerabilidad enarbolada por la defensa. Porque el hecho de ser pobres no los conduce fatalmente al delito, es un insulto a la inmensa clase trabajadora que vive en las barriadas humildes, viajan lejos para trabajar y construyen su vida con sacrificios y esfuerzos”, expresó el juez Drocchi al fundar el rechazo al planteo del defensor.

“Tonterías de mentiroso”
Durante el debate la fiscal Baños, presentó las grabaciones de las cámaras de seguridad que confirmaron que los tres acusados estuvieron juntos en el momento de disparar contra Gerez y cuando huyeron de la escena del crimen.
Además, la representante del Ministerio Público presentó testigos que ratificaron las pruebas expuestas en el debate. Declararon el forense que hizo la autopsia en el cuerpo del colectivero y el perito balístico Juan Villacorta que explicó la trayectoria del disparo.
Esos testimonios derrumbaron las explicaciones de los acusados. Por ejemplo, Mendoza, el tirador, intentó explicar que el disparo fue un error: “Me encontré con el vehículo de frente. Fue ahí cuando saqué un arma de mi ropa y le grité al conductor, creyendo que era una persona con la cual había tenido inconvenientes días previos. Corrí hacia el vehículo para asustarlo mientras le apuntaba y se me escapó un disparo hacia el auto. Me acerqué, vi que lastimé a una persona, me asusté y me fui a mi casa. Después no recuerdo más nada”.

Leandro Alcaraz fue asesinado cuando conducía el interno 103 de la línea 620
Ante los dichos del imputado y, luego de evaluar las pruebas, el juez Drocchi sostuvo: " No es creíble que alguien dispare a quien no sabe y que, además, dispare porque tiene un auto similar. Una pavada, tan grande, que es un verdadero dislate. Se trata de un insulto a la lógica y a la experiencia. Tonterías de mentirosos, tratando de explicar lo inexplicable, de una manera torpe y ridícula”.
Mendoza, Sosa y Pratto fueron condenados a prisión perpetua por el intento de robo y el homicidio criminis causae del colectivero. Los magistrados consideraron que le dispararon por venganza debido a que se resistió al asalto.
Al igual que Leandro Alcaraz, Gerez trabajaba como colectivero, eran amigos y compartían la pasión por River. Alcaraz fue asesinado dos años y medio antes, a pocas cuadras del lugar donde mataron a Gerez. Le dispararon cuando conducía el interno 103 de la línea 620, en el momento en que llegaba a una de las cabeceras del recorrido, en Santiago Bueras y Concordia, en el barrio San Pedro, de Virrey del Pino.
Alcaraz fue asesinado de dos balazos que le dispararon con un revólver calibre .38. Su cuerpo quedó sobre el volante del colectivo. Uno de los dos acusados, identificado como Cristian Nielsen López Brizuela, fue condenado a prisión perpetua. Su cómplice recibió una pena de 14 años, debido a que era menor.
Mientras que por el homicidio del colectivero Flores no hay ningún condenado. La policía apresó a cuatro sospechosos de dispararle al conductor del colectivo 1, de la línea 218, en Virrey del Pino. Uno de los imputados, dijo que lo mataron por error. Una prueba que demuestra el valor que tiene la vida para los delincuentes en el conurbano.

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