lunes, 17 de abril de 2023

BAÑOS Y POBREZA



Argentinos, a los baños
“Los 1000 baños van a estar hechos sin importar la bandera política de cada ciudadano”. (De Enrique Lazarte, candidato a intendente de Tafí Viejo.)
María Elena Polack
La política argentina tiene más vueltas que una calesita. No cuento ninguna novedad. Las vueltas son siempre sobre el mismo eje y sin avanzar un milímetro. Y, para peor, ya no queda ni sortija para alegrarnos, aunque sea por un rato. Si se siguen los caprichos políticos de forma cotidiana, todo hace presumir que algo puede cambiar. Pero si se toma distancia y se esquiva el tsunami de declaraciones de todos en contra de todos, se concluye que cambia poco y nada y, generalmente, en perjuicio de todos.
¿No me cree? Ya pasaron más de 80 años de aquella frase del filósofo español José Ortega y Gasset que buscó despertar a los criollos las ganas de dejar atrás las peleas y ponerle proa al futuro.
“Argentinos, a las cosas, a las cosas”, la enfática sugerencia de Ortega y Gasset proferida para insuflar ánimos de evolución y progreso, en un país que atraía inmigrantes europeos que huían de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, sigue más que vigente. Todos los políticos han sido muy discretos en el hacer público, pero exacerbados para prometer.
“Déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos. No presumen ustedes el brinco magnífico que dará este país el día que sus hombres se resuelvan de una vez, bravamente, a abrirse pecho a las cosas, a ocuparse y preocuparse de ellas directamente y sin más, en vez de vivir a la defensiva, de tener trabadas y paralizadas sus potencias espirituales, que son egregias, su curiosidad, su perspicacia, su claridad mental secuestradas por los complejos de lo personal”, dijo hace apenas 81 años Ortega y Gasset en su conferencia “Meditaciones sobre el pueblo joven”.
Cualquier distraído podría creer que Ortega y Gasset anda por los bares de la Avenida de Mayo escuchando a los políticos pelearse por ser candidatos a presidente de la Nación, porque a cargos menores llegan por descarte.
¿Y cómo está todo? Peor. Para muestra alcanza con la declaración de un contador público que quiere ser intendente de Tafí Viejo, en Tucumán. Es tal la pobreza de su ciudad y de su provincia, manejada por el peronismo casi desde siempre, que sorprende con una promesa elemental. “A los 120 días de haber sido electo, los 1000 baños van a estar hechos sin importar la bandera política de cada ciudadano”, dijo Enrique Lazarte, al proponer una nueva épica: “Argentinos, a los baños”


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Pobreza, la realidad desnuda
Quienes confeccionan y analizan estadísticas afirman con ironía que estas pueden asimilarse a un traje de baño: muestran lo que se quiere y suelen esconder lo más interesante.
Cuando una medición refleja algo tan grosero que no hay forma de disimularlo o disfrazarlo, la creatividad de algunos se agudiza. Tal parece ser el caso del gobernador peronista de La Pampa, Sergio Ziliotto, otro distrito poco favorecido por el último índice de marzo del Indec, que registró una pobreza del 36,5%, algo por debajo del tan doloroso como escandaloso promedio nacional del 39,2%.
Claramente disconforme con cualquier fotografía de la realidad provincial que pudiera reflejar el fracaso de la gestión nacional tanto como de la propia, Ziliotto había ordenado realizar unas 1000 entrevistas en el conglomerado Santa Rosa-toy, el mismo en el que el Indec administra la Encuesta
Permanente de Hogares con la que construye el índice. Al frente de un Estado provincial escaso de recursos, como tantos otros, duplicó la tarea ya realizada por el organismo dependiente del Ministerio de Economía de la Nación con el único fin de mejorar su imagen.
No fue en vano. Los datos recopilados y organizados detrás de un escritorio, sumados a los de programas nacionales y provinciales, no modificaron las condiciones de vida de los abatidos pampeanos, pero sirvieron para dar nacimiento al flamante “Índice de Vulnerabilidad Social”, que mejoró en los papeles lo que el ineficiente gobernador no pudo optimizar en la realidad.
La primera medición autóctona fue todo un éxito: la pobreza cayó del 36,5% reportado al 15,1% y la indigencia pasó del 13,2% al 3,7%. El ministro de Desarrollo Social provincial, Diego Álvarez, afirmó que “de ninguna manera este estudio pretende desvirtuar las cifras del Indec”. ¿Qué pretendía, entonces?
En abril de 2022, mediante un decreto, el Refuerzo Alimentario Focalizado Extraordinario (RAFE) debutaba en La Pampa: otro ejemplo de creatividad para nominar formas de asistencialismo en lugar de apuntar a resolver los problemas de fondo. Alcanzó a más de 10.000 familias pampeanas y el gobierno provincial pretendió justificar que su medición se dirigió a registrar el impacto de este programa alimentario como ingreso extra para sectores vulnerables, construyendo la hipótesis de que el Indec no estaría contabilizando estas ayudas.
Si no te gustan mis estadísticas, tengo otras, parece ser la moraleja que parafrasea la cita que se atribuye a Groucho Marx. La realidad no se dibuja. Solo confirma que la mayoría de los funcionarios están pintados a la hora de gestionar con eficiencia y sensibilidad las mejoras que demandan sus votantes.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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