lunes, 10 de abril de 2023

DEBATE PREVISIONAL




Los efectos de la política de deuda pública y una propuesta para el fondo de la Anses
Eduardo Levy Yeyati, docente de la Universidad Di Tella y asesor de la UCR, plantea que los títulos del Tesoro que están en el organismo de la seguridad social deberían extinguirse; advierte que la venta de bonos es ruinosa y el canje anunciado, inocuo Silvia StangEl Congreso aprobó en 2008 el fin de las AFJP
La operatoria decidida por el Gobierno que involucra a las tenencias de títulos de deuda pública del llamado Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses no impactará en lo que cobran los jubilados, “básicamente porque después de la nacionalización del sistema previsional y la apropiación de los ahorros que estaban en las cuentas de las AFJP, las jubilaciones se volvieron una obligación del Tesoro, que es el que cubre los déficits si los hubiere”. Así sintetizó su lectura del tema, en diálogo con la nacion, el economista Eduardo Levy Yeyati, que asesora a la UCR y que mantiene desde hace años una propuesta sobre qué hacer con el fondo del régimen previsional.
En un documento escrito más de una década atrás y publicado por el Cippec, Levy Yeyati, docente de la Universidad Torcuato Di Tella, y otros economistas expusieron los lineamientos que consideraron necesarios para una reforma del sistema jubilatorio. Allí se expresó que el FGS debería consolidarse con el resto de las cuentas públicas, desde la lógica de que, al fin y al cabo, es el Tesoro, emisor de los títulos, el garante del sistema jubilatorio.
Esa consolidación implicaría netear (quitar) de los activos del FGS los bonos públicos, “que engordan la cartera sin contribuir en nada a los fondos con los que efectivamente el Gobierno podría disponer para solventar el déficit previsional”. Y con el resto de los activos de la cartera, según la propuesta, podría crearse un fondo anticíclico previsional, que debería gestionarse con inversiones en activos que tengan baja correlación con el ciclo económico local
El FGS fue creado en 2007. Más de un año después, cuando se decidió intempestivamente eliminar el régimen de capitalización (luego de que no había tenido éxito el pretendido pase voluntario de afiliados a las AFJP hacia el reparto), fueron a ese destino todos los ahorros acumulados en las cuentas de ahorro individual. Con el cambio de régimen, se modificó la promesa de pago futuro para los aportantes y esos recursos dejaron de tener la función que hasta entonces habían tenido. Desde allí, el FGS fue caballito de batalla en muchos discursos políticos.
Entretanto, los pagos del régimen jubilatorio se cubren con aportes y contribuciones de trabajadores y empresas y con impuestos generales. En los últimos cinco años, entre el 45% y el 58% del gasto fue solventado con aportes y contribuciones, y el resto, con tributos. A su vez, el 65% de las jubilaciones que se pagan hoy tuvo moratoria; es decir, son cobradas por quienes llegaron a la edad de retiro sin tener los 30 años de aportes que exige la ley. Este último índice se mantiene así desde hace cinco años, según la estadística de la Secretaría de Seguridad Social.
La operatoria con la deuda
Una de las medidas anunciadas por el Ministerio de Economía es el canje de los bonos Globales por un bono Dual, con un rendimiento que se ajusta en función de la suba del dólar o del índice CER (que sigue a la inflación), según a cuál de esas variables le haya ido mejor.
Levy Yeyati afirma que esto “tiene un efecto neutro para el sector público, porque es un enroque de papeles dentro de sus propias cuentas, que incluyen al FGS; lo que pierde el FGS lo gana el Tesoro y viceversa. Una medición correcta del endeudamiento mira el balance del sector público consolidado, incluyendo a la Anses; las tenencias de deuda del FGS son un activo del FGS y un pasivo del Tesoro; entonces, para la sostenibilidad fiscal, deberían cancelarse”.
Otra de las operaciones decididas por Sergio Massa es la venta de los Bonares, emitidos en dólares, “contra pesos que se usarían para comprar los mismos Duales”, explica. Y advierte: “Esto equivale a ‘emitir’ Bonares a una tasa que, en un cálculo rápido en base a la cartera del FGS, daría cerca del 30% en dólares. Un récord histórico. Si los bonos públicos del FGS no entran en el cálculo de la deuda neta, cuando el FGS los vende a privados es como si el Estado se endeudara con el mercado a la tasa de retorno de cada bono en ese momento, que en este caso es absurdamente alta”.
Con respecto al origen y a la historia del FGS, Levy Yeyati recuerda que, con la creación de las AFJP el Tesoro buscó cerrar el agujero fiscal generado por la derivación de los aportes previsionales a las cuentas individuales, con una emisión de deuda “que colocaba en los mismos fondos de capitalización”. Luego, al nacionalizarse el sistema, “estos ahorros privados fueron a parar al FGS sin un objetivo claro, y se preservó la composición de la cartera, con un fuerte componente de deuda pública”, agrega. El resto de los recursos se usó en “inversiones en activos privados de riesgo y en proyectos sin una buena fiscalización y evaluación, en un marco de creciente opacidad”.
Con respecto a la necesidad de que el sistema de reparto cuente hoy con fondo de garantía, Levy Yeyati considera que debería haber una ley de responsabilidad fiscal y un fondo anticíclico. “Adicionalmente –agrega– podría contarse con un fondo previsional de ahorro para compensar el futuro déficit del sistema por el envejecimiento poblacional”, que evite que el costo de ese factor impacte solo en las generaciones futuras. Cada fondo debería ser gestionado según sus funciones: “El anticíclico, con instrumentos de cobertura y un horizonte más corto; el previsional, con un objetivo de ahorro y un horizonte más largo”.
Que la población envejezca no es el único factor que desafía al régimen jubilatorio. Según el economista, al dato de que hay cada vez menos aportantes activos por beneficiarios pasivos se le suma la creciente infor-malización de la economía. “Solo un tercio de la fuerza laboral del sector privado hace aportes sustantivos al sistema”, señala. Para solucionar eso, dice, debería haber una batería de políticas tributarias y laborales.
“Otro problema es que pocos cumplen con el requisito de años de aportes para jubilarse; eso se soluciona con el pago de un beneficio proporcional al número de aportes, sin fijar un mínimo, que se sume a la Pensión Universal para el Adulto Mayor, el pilar universal [una prestación vigente, que equivale al 80% del haber mínimo]”. Por último, advierte que habría que eliminar el déficit de las cajas y los regímenes especiales, quitando privilegios o subiendo aportes. Y agrega: “Ese es un frente en el que priman las consideraciones políticas

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