lunes, 17 de abril de 2023

HELADOS Y PSICOLOGÍA


Los helados más pedidos


La Asociación Fabricantes Artesanales de Helados y Afines dio a conocer el ranking de los sabores preferidos por los argentinos. 1200 encuestados revelaron los gustos que consumieron durante el verano.

1. Chocolate con almendras 40%

2. Dulce de leche granizado 40%

3. Dulce de leche 37%

4. Sambayón 35%

5. Limón 34%

6. Frutos rojos 31%

7. Tramontana 31%

8. Chocolate amargo 30%

9. Mascarpone 29%

10. Frutilla a la crema 29%


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¿Cuánto se debe sufrir por amor?
Miguel Espeche

Mucho o poco, sufrir siempre se sufre. Es que el amor no es como el agua, que es inodora, incolora e insípida, sino todo lo contrario. Por tal razón todo amor que se precie trae algunas penas, lágrimas, tropiezos y noches de insomnio.
Sin embargo, la pregunta es: ¿cuánto hay que sufrir por amor? Porque a veces parece que todo fuera pena, y poco de alegría, entusiasmo o, al menos, bienestar. Creemos que no conviene que sea demasiado el penar porque, cuando se hace crónico, nos entra una sospecha terrible: ¿se está sufriendo realmente por amor o se trata de otra cosa? Aclaremos que tampoco genera confianza el “todo bien” perpetuo, que posiblemente barra algunas cosas bajo la alfombra...
Esquematizando las cosas en la actualidad vemos al menos dos versiones de parejas: las que se apagan al primer vientito de conflicto o displacer, y las que siguen y siguen en clave de tormento, sumidos en laberintos acongojados de los que no saben salir.
Los protagonistas de relaciones que se apagan fácilmente son los que tienden a pensar que hay una pareja mejor y más placentera en otro lado, y por eso no invierten demasiado en el ahondamiento de la relación cuando aparece alguna complicación. El miedo a perderse algo mejor que siempre está en otro lugar puede banalizar las cosas, pero este tipo de movida está bastante extendida en el mundo de las relaciones, sobre todo, en la era de las aplicaciones que proponen un sinnúmero de alternativas.
En el otro extremo, las parejas atormentadas apuntan a seguir apostando aun cuando las cosas se hacen obviamente negativas y no van a ningún lado. Es en estos casos cuando conviene preguntar si es la culpa, el empecinamiento, el miedo a la soledad o al castigo, la posesividad o el afán de ganarle a la realidad lo que une, y no tanto un amor genuino que nutra la relación.
Vemos mucha gente que la ha pasado mal con los amores. Sus actitudes varían: algunas no se cierran a experiencias mejores y otras clausuran esa posibilidad y directamente pasan a un “modo soltería” que les permite picotear por allí, con diversa suerte.
¿Cuántas oportunidades hay que darle a una relación que duele mucho y todo el tiempo? La respuesta solamente es clara en los casos de violencia crónica, o cuando se hace obvio que uno solo es el que rema mientras el otro “vampirea” el vínculo. Allí lo mejor es cortar de cuajo. En todo lo demás, cada uno encontrará la respuesta jugando el partido, no con fórmulas que se lean en una columna periodística. Los procesos no son instantáneos ni repentinos, y hay que tener paciencia y temple para ir generando las respuestas que permitan permanecer o irse, sabiendo que el amor puede doler, pero no marchitar a las personas.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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