viernes, 7 de abril de 2023

Parto en casa.




Parto en casa. Una práctica que se afianza, pero que tiene riesgos propios
Expertos admiten que al sistema de salud le cuesta adaptarse a los requerimientos de las mujeres; sanatorios y hospitales habilitan salas especiales
Lucila Marin Aneley Paz, la hija de Hurtado y Hernández, nació en su casa en 2020
El pasado octubre, una mujer de 37 años murió pariendo en su casa, en manos de dos parteras extraoficiales, no universitarias y sin matrícula. Su historia se viralizó en redes por el relato de su marido, quien detalló cómo ella se ilusionó con un parto natural en su casa tras haber tenido a sus dos hijos anteriores por cesárea. Una vez acordados los detalles del acompañamiento, y el costo de visitas mensuales, llegó la recomendación de no compartir que habían elegido esta opción para parir.
Todos los estudios, que realizó en paralelo con una obstetra por su cobertura, le dieron perfecto. En la semana 40, una obstetra alertó sobre la posibilidad de que la cicatriz estuviera pegada a la placenta, pero sus parteras lo desestimaron. Murió por tener acretismo placentario [la placenta está adherida a una cicatriz], una patología que requiere una cirugía muy preparada y que no sea de urgencia. De lo contrario, su mortalidad ronda el 20%.
Erika Hurtado también parió en su casa. En su living, mientras estaba encima de una pelota, nació Aneley Paz con 2,374kg el 10 de agosto de 2020. Como su hija no crecía, sus parteras le habían dicho unos días antes que el parto podría ser en una clínica. Pero aquel domingo a las 6 comenzó a tener contracciones. Activó la compra de los elementos que le habían pedido y su hija nació en su casa.
A Carla Veleda y a Natalia Idiart, las parteras, las conoció por su doula, a quien había elegido antes. Se reunió con ellas cada 15 días; en paralelo, siguió con los estudios con una obstetra. En una de sus sesiones, que duraban entre 1.30 y 2 horas, fueron a su casa porque querían conocer el espacio. “Con ellas tuvimos un montón de información”, remarcó Erika en su relato
“Fue hermoso. Lo trabajé mucho desde mi gestación y pude cruzarme con gente que me proporcionaba mucha información. El parto domiciliario se planifica, tenés que conocer a tu equipo, te tienen que brindar confianza. Me di cuenta de la información de que carecemos antes de llegar a este momento y cuán importante es desear tener un hijo, porque esta información es necesaria y si estás consciente de lo que traés al mundo, podés elegir lo que querés para tu parto. A veces se confunde un poco y en ese momento hay veces que no sabés lo que querés; es todo muy hormonal y muy nuevo, pero es superimportante que te den las opciones”, afirmó.
A Aneley la pesaron, le tomaron las huellas y llenaron su ficha para entregar en el Registro Civil. Cerca de las 16 se fueron. Volvieron al otro día para controlarlas y lo repitieron a los tres, siete, 15 y 45 días.
“Firmamos un consentimiento para parir. En ese consentimiento esta todo el detalle de lo que queremos y no queremos. Como las vacunas, el gel de los ojos, las vitaminas. Detallar lo que sí y lo que no. Lo sentí como un respaldo, una seguridad”, agrega Erika.
En la Argentina, el parto domiciliario no es ilegal, pero no está regulado. Por eso se hace de manera privada. A pesar de la existencia de la ley de parto respetado, muchas mujeres eligen parir fuera del sistema hospitalario. Pese a opiniones disímiles sobre esta práctica, los especialistas consultados resaltan que debe ser acompañado y asistido por profesionales habilitados en condiciones de interpretar las complicaciones y atenderlas.
Los médicos y parteras coinciden en que no todas las mujeres pueden tener un parto domiciliario. Está indicado para embarazos de bajo riesgo, sin patologías materna o fetaria. “Tienen que estar en un estado óptimo, lo que minimiza riesgos. Todo el seguimiento prenatal es donde uno va haciendo esa selección del riesgo y está para minimizar esos factores. Contar con una partera idónea, entrenada y matriculada. No todas las parteras podrían asistir partos en casa que tienen que ver con respetar la fisiología y los tiempos del cuerpo. No hay muerte de mujeres en las estadísticas de partos en casa asistidos por parteras legales, universitarias y matriculadas”, describió Carla Veleda, licenciada obstétrica y vicepresidenta de la Asociación Argentina de Parteras Independientes (AAPI), entidad que, explicó, surge de la intención de organizar la asistencia en temas legislativos y en las tratativas con el Ministerio de Salud.
“Si hay algo que se va de lo normal, hay que derivar”, sintetizó Liliana Rondal, licenciada obstétrica del Hospital Teodoro Álvarez. Su colega María Inés Huarte, que trabajó en instituciones y asiste partos domiciliarios desde 2008, coincidió: “Para un parto planificado en una casa trabajo durante el proceso con la pareja; el hombre es un factor fundamental. Si las situaciones no están dadas, vamos a la institución. Esa es mi forma de trabajo”.
“No siempre se puede predecir quién va a hacer una complicación. Se necesitan recursos humanos, gente capacitada para atender y recursos materiales. Hay cerca de 70 insumos necesarios para que esto pueda hacerse de manera adecuada”, dijo Leonardo Mezzabotta, vicepresidente de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires.
Hay un punto en común entre quienes defienden el parto domiciliario y quienes trabajan en instituciones: deberían funcionar de manera articulada. “La partera que atiende en casa debe fluir dentro del sistema, entrar y seguir dando atención. Hay muchos sistemas de salud en donde la partera puede seguir brindando atención en caso de que necesite trasladarse y en otros no”.
Las razones son varias: bajos salarios, sobrecarga horaria, falta de empatía, de escucha, de tiempo. “¿Qué les hicimos a las pacientes para que quieran parir en la casa? Si uno le echa la culpa solo al médico, se equivoca. Tiene mucho que ver el tiempo y los honorarios del médico y la partera. Entonces, ¿puede tener un parto respetado el que puede pagar? A nivel público no, porque el médico cobra lo mismo independientemente de la cantidad de partos”, reflexiona Nicolás Fortunato, obstetra del Sanatorio La Trinidad de Palermo especialista en partos respetados.
Para Fortunato quizá sea necesario rever prácticas: “En la Argentina estamos de guardia los 365 días del año. En otros países los médicos están de guardia un día por semana y atienden los partos que entran. En vez de tener 20 partos por mes, uno debería tener 5”.
“Al sistema de salud le cuesta adaptarse a los tiempos que requiere una mujer física y emocionalmente. Hay una actitud negacionista con las decisiones que las mujeres toman. Hay más mujeres que lo eligen, algunas huyendo del sistema, otras desde una cosmovisión. La violencia obstétrica es ignorada. Las estadísticas en el sistema privado son casi desconocidas porque el Estado no obliga a que se publiquen”, dijo Veleda.
En la Argentina la tasa de cesáreas ronda el 36% y es ascendente. A nivel mundial se observa que, por distintas causas, aumenta 1% por año. Según el anuario del Sistema Informático Perinatal (SIP), publicado por última vez en 2019 por el Ministerio de Salud, Santa Cruz tiene la tasa más alta, 53,8%; le sigue Tierra del Fuego (51%) y Formosa (50,2%). La tasa más baja es de Misiones, 17,6%. Solo los hospitales tienen la obligación de reportar mensualmente sus datos en el sistema y no existen datos oficiales del sector privado. Por algunos relevamientos se estima que la tasa es muy superior a la de los públicos.
“En privados la tasa es cerca del 70%. La población que se atiende en sanatorios tiene una edad superior a la que se atiende en hospitales. También en el sistema privado la población que pasó por reproducción asistida es muy superior a la de público. Otro factor: la cesárea a pedido de la mujer empieza a aparecer en el ámbito público. Pero para desterrar mitos: uno gana menos en una cesárea que un parto porque se divide con el equipo que interviene. Hay coberturas que pagan más los partos que las cesáreas”, afirmó Mezzabotta.
Hospitales públicos de la ciudad se sumaron a Quali-Dec, un proyecto mundial financiado por la Comisión Europea y la OMS que busca reducir la tasa de “cesáreas no justificadas médicamente”. Está dirigido por un consorcio de instituciones situadas en nueve países, pero solo se aplican en la Argentina, Burkina Faso, Tailandia y Vietnam. Acá, la lleva adelante el Centro Rosarino de Estudios Perinatales (CREP) con el Área Materno Infantil del Ministerio de Salud porteño.
Según Celina Gialdini, tocoginecóloga y coordinadora de Quali-Dec, esta estrategia propone ofrecer información a la comunidad y a las mujeres durante las visitas de seguimiento de embarazo sobre los riesgos y beneficios de un parto vaginal y de las cesáreas, se fomenta un rol activo y concreto del acompañante y se implementan ciclos de auditoría que son, en resumen, un análisis reflexivo sobre indicaciones de cesárea en mujeres de bajo riesgo.
En simultáneo, las instituciones buscan sumar opciones. Rondal celebra los pequeños pasos en el Álvarez y remarca que fueron incorporando diferentes elementos como la pelota de esferodinamia o un banquito.
Fortunato está autorizado a realizar partos acuáticos. Tiene el certificado del curso Water Birth Internacional y el Otamendi es por ahora el único sanatorio asociado a esta organización. “Muchas de las chicas que hacen el curso con las parteras domiciliarios o respetados se animan a parir sin anestesia. Dentro del agua duele mucho menos y hay una tasa menor de desgarros. Es para embarazos de bajo riesgo. El parto se hace casi espontáneamente, el médico está casi de observador. Tiene que ser dinámico: vas eligiendo dónde te sentís cómoda. Están los banquitos, la pileta, las camillas, las pelotas”, describe el obstetra.
El Hospital Austral ofrece un servicio de parto seguro sin intervención pensado para dar a luz en un “ambiente hogareño”. Esta en el piso de la maternidad, pero fuera del ambiente quirúrgico. “En caso de surgir algún imprevisto, la cercanía al quirófano y contar con profesionales de guardia de múltiples especialidades facilitan la rápida resolución del mismo”, señalan en su página web.

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