viernes, 4 de agosto de 2023

CONFLICTO EN EL SUBTE


¿Es seguro el subte? La pelea por el asbesto ya disparó 21 paros del servicio este año
Para la Ciudad, con las tareas de limpieza de ese material en las formaciones, no hay peligro; para el gremio, es clave reducir la jornada laboral; el papel de la Justicia
Fabiola Czubaj y Lucila MarinPersonal especial tercerizado se encarga de retirar el asbesto
Una vez más, hoy no habrá subtes en todas las líneas de 6 a 9. Con este, suman 21 paros en los últimos cuatro meses. Los trabajos de modernización anunciados se mezclan con las tareas de eliminación del asbesto o amianto en formaciones e instalaciones y los metrodelegados disponen del funcionamiento de ese servicio porteño porque denuncian que está en riesgo la salud de empleados y usuarios por la presencia de ese material en toda la red. ¿Es seguro el subte? La respuesta depende para quién y qué evaluación ambiental se hace para afirmarlo, según pudo relevar
“El asbesto está en toda la red porque está en algunas formaciones y también en la infraestructura”, sentenció a Francisco Ledesma, la nacion secretario de Salud y Medio Ambiente del Trabajo de los metrodelegados. “El subte no es riesgoso. Hemos arrancado un proceso de desasbetizado que no supone ningún riesgo para trabajadores y usuarios”, dijo Manuela López Menéndez, secretaria de Transporte y Obras Públicas porteña. Para la Ciudad, el reclamo detrás es otro: menos horas de trabajo por igual salario. En el medio, quedan los usuarios.
Tras las tareas de retiro del asbesto en las formaciones de las líneas A,DyHy reiteradas mediciones de la calidad del aire, la Ciudad afirma que trabajar, viajar o vivir cerca del subte no es riesgoso. Lo cierto es que en la línea B, las pruebas en las flotas Mitsubishi volvieron a dar positivo y se volvió a intervenir. En el Premetro, se completó el trabajo del Plan de Desasbestizado, según se reiteró, y siguen las tareas en las flotas CAF 6000 de la B, Fiat de la E y Nagoya 5000 de la C, que no está en operaciones actualmente.
Desde la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (Agtsyp), reclaman “desasbestización integral de la red, cambio de la flotas contaminadas y vigilancia médica para todos los trabajadores” y piden trabajar cinco días a la semana en lugar de seis, disminuyendo de 36 a 30 la jornada para reducir el riesgo de exposición al asbesto “en un ambiente confinado” como es el subte. “No hay un sustento técnico que demuestre que estando seis horas menos la situación es diferente”, contesta López Menéndez sobre este punto.
Emova, concesionaria desde el 1° de diciembre de 2021 de la red de subte hasta 2033, repudió “la postura inflexible” de los metrodelegados y sostuvo que la reducción de la jornada “resulta inviable sin afectar la operación de la red de subte”.
Seis diagnósticos de cáncer –cinco de pulmón y uno de pleura (mesotelioma pleural maligno)– fueron reconocidos por la ART que cubre el seguro de los trabajadores del subte desde que en 2018 se empezó a investigar la presencia de asbesto en la red. Tres empleados murieron.
Son 87 los trabajadores en los que, hasta hoy, se detectó daño pulmonar (engrosamiento pleural) relacionado con la exposición a ese material que está prohibido en el mundo desde 2001 por su potencial carcinogénico, según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por su sigla en inglés). Otros 2150 están en vigilancia médica por la exposición y el gremio reclama que ingresen al seguimiento otros 1400.
Inhalación de fibras
A una empleada de una cafetería al paso de una estación de la D se le detectó fibrosis de pulmón por lo que Lilian Capone, neumonóloga que integra el comité que evalúa los casos, definió como “riesgo indirecto”, como pueden ser los familiares que conviven con los trabajadores expuestos. El comité está integrado por expertos en medicina del trabajo, neumonología, diagnóstico por imágenes y medicina legal.
La exposición por inhalación a las fibras que se desprenden al ambiente alcanzan los tejidos del pulmón o la pleura, donde se alojan y provocan una reacción inflamatoria cicatricial (engrosamiento pleural). “Cuando es bilateral, indica un ingreso por vía respiratoria: cuando queda en la parte posterior pulmón tiene que ver con algo que respiramos. Al detectar el engrosamiento, medimos su dureza y densidad, que es alta en estos casos porque puede calcificarse. Ante la presencia del riesgo por exposición, la lectura de las imágenes de tórax y por la posición no hay duda del impacto”, detalló Capone, fundadora de la Sección de Patología Ocupacional Respiratoria en Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR). “Lo que se lee en las radiografías sigue el protocolo internacional para la detección de neumoconiosis por inhalación de fibras de asbesto”, agregó la médica, subsecretaria de Salud Laboral de la CTA de los Trabajadores.
La mayoría del personal bajo seguimiento es de los talleres que, por la manipulación de piezas, tableros o sistemas de ventilación, tuvo alta exposición a las fibras de amianto, según la información de ese comité. La antigüedad promedio es de entre 15 y 20 años. Hay fumadores y no fumadores por igual. “El trabajador que fuma y tiene exposición al amianto tiene más riesgo de desarrollar cáncer de pulmón porque hay una sinergia de riesgos, pero vimos la afectación por igual en ambos grupos –respondió Capone–. Los engrosamientos pleurales no dan signos, síntomas ni discapacidad. Pero son personas que no pueden seguir expuestas a lo que le causó la lesión. De por vida necesitan una vigilancia estricta por el riesgo de que puedan desarrollar cáncer. Hay que pensar que se llevaron a la casa la contaminación con las fibras de amianto, sobre todo los del taller.”
Datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo indican que un 78% de los casos de neumoconiosis por asbesto aceptados entre 2013 y 2021 corresponden a personal de subtes. Muestra a la vez la baja denuncia que hay de esa enfermedad profesional. Todos los casos son de 2019 en adelante. “En 2020 y 2021, el 100% de los casos son trabajadores del subte”, detalló una fuente que pidió reserva de nombre. “Existe un 79% de rechazo de las enfermedades profesionales”, amplió.
Al justificar la intensificación de los paros en los últimos meses, Ledesma dijo que el reclamo crece porque “no se presenta un plan integral con fechas y etapas”.
López Menéndez afirmó que el plan se rechequea “cuando es necesario”. Anticipó que la Ciudad trabaja en “un plan un poco más certero”, aunque concedió que “siguen apareciendo piezas [con asbesto]”. Esto obliga a retirar de la circulación la formación afectada y puede demorar, ejemplificó, hasta 15 días.
Ledesma coincidió en el argumento oficial de que los trenes de la A no tienen asbesto. “Es un listado abierto –siguió–. La línea sí tiene porque la infraestructura tiene.” Todos hablan de un “listado abierto” porque las mediciones que hace la empresa cada seis meses pueden detectar la sustancia en nuevos lugares.
Esto explica porqué las pruebas en las flotas Mitsubishi de la B volvieron a dar positivo tras haber finalizado el desasbetizado. Ledesma detalló: “Entre la chapa y el revestimiento de madera hay una pintura bituminosa que es de asbesto; se usaba como aislamiento térmico. Por la legislación no se puede remover. Se le hace un tratamiento para que ‘quede atrapado’ y no se pueda desprender”.
“En burbujas”
El gremialista planteó que las formaciones que no se usan permanecen en el ambiente del subte, por lo que por su antigüedad, pueden seguir desprendiendo fibras. “Estamos trabajando en el proceso de chatarrización”, apuntó López Menéndez y ahondó: “Cada vez que tenemos una sospecha hacemos un proceso de testeo y se cambia por una pieza nueva. Los trabajadores no lo manipulan, sino una empresa tercerizada que trabaja con condiciones especiales en burbujas”.
Emova y la Ciudad sostienen que las mediciones de la calidad del aire son adecuadas para la salud y son menores al límite establecido por la ley N° 19.587 de 0,1 fibras/ cm3. “Bajó el umbral 50 veces desde 1991 y, el mes pasado, se acordó en la Comisión de Medioambiente de la Unión Europea que el límite será de 0,01 fibras/cm3. Es decir, 500 veces menos en tres décadas. Tenemos centenares de muestras por encima de 0,01, de 0,05 fibras/cm3”, agregó Hernán Rubio, especialista en higiene y seguridad laboral que asesora a Agtsyp. La OMS fija que es imposible establecer niveles de exposición seguros.
“No me animaría, como profesional, decir que no hay riesgo de exposición como usuario sabiendo que hay instalaciones que no se han desasbestizado”, responde Rubio. “Hay riesgo en subestaciones, centros de potencia, pozos de bomba, juntas de cañerías –enumeró–. Todos los días se siguen encontrando piezas o lugares. Hasta que se termine de retirar, hay que disminuir el riesgo con una reducción de la jornada de trabajo”. En techos de chapa de fibrocemento y hornos del taller Polvorín, en Caballito, se hallaron restos de amianto, según ejemplificó.
La primera información que hubo sobre asbesto surgió en 2018. Un equipo del Departamento de Geología de la Universidad Nacional del Sur (UNS) determinó ese año que había asbesto “en algunas autopartes de los vagones comprados al Metro de Madrid en 2011 y en otros materiales relacionados con los subtes”.
Problemas con Madrid
El estudio de más de 50 muestras de las distintas formaciones y áreas de trabajo determinó que hay contaminación por asbesto en las Nagoya 300 de la C, en las Mitsubishi de la B y de la E. Estos resultados fueron de alta relevancia en la denuncia de Sbase contra el Metro de Madrid.
La Agtsyp contrató a la UNS para evaluar pastillas de freno, apagachispas, resistencias, placas de contactos de luces, fibrocemento y tableros, entre otros componentes. En los discos de freno, en los que se usaba amianto por la resistencia de sus fibras (ahora son artificiales), no se detectó su presencia. En las muestras de materiales permanentes (no se reemplazan con la frecuencia de los discos de freno) en los talleres dieron positivo para asbesto en cuatro puntos: tableros eléctricos, recubrimientos de caños, fibrocemento y apagachispas.
“Esta existencia de asbesto no representaría peligro para los pasajeros, pero sí para los trabajadores”, aclaró Leticia Lescano, especialista en contaminación ambiental con asbesto que coordinó el estudio.
También funciona una comisión con Sbase, Emova, Agtsyp, la Agencia de Protección Ambiental (APrA), la Dirección General de Protección del Trabajo, la Superintendencia de Riesgo de Trabajo, el INTI y la Defensoría del Pueblo. ¿Qué se retiró? La Ciudad dijo que fueron “kilos de componentes con distinta concentración de asbesto o que estuvieron en contacto con esa sustancia”. Fueron: 17.710 kg en la A, 24.878 kg en la B, 37.998 kg en la C, 7964 kg en la E y 1900 kg en el Premetro.
“Sigue habiendo material circulando con asbesto en el Subte y es de una gravedad inusitada”, dijo a Guillermo Gianibelli, el abogado de los metrodelegados. En febrero, la Cámara en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad confirmó la sentencia de primera instancia: la prohibición de contacto con materiales con asbesto que había dispuesto como medida cautelar en enero de 2020 y rechazó las apelaciones de la Ciudad, Metrovías y Sbase.
“No es posible vislumbrar como pretende el GCBA que la situación haya quedado superada por las acciones que viene desplegando. Esto, sin perjuicio de la utilidad que puedan demostrar como herramientas para mitigarla y de la necesidad de que continúen operativas e, incluso, la obligación de profundizarlas y agilizarlas para evitar perjuicios sobre los derechos afectados y la recomposición del ambiente afectado”, señala el fallo firmado por los jueces Carlos Balbín, Fabiana Schafrik y Pablo Mantaras.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.