domingo, 9 de abril de 2023

AL MARGEN DE LA SEMANA


Planes para revertir y agravar la decadencia
En buena parte de la oposición hay conciencia sobre la necesidad de estabilizar la macroeconomía para posibilitar un crecimiento sostenible; el oficialismo no tiene para ofrecer otra perspectiva a futuro que no sea una repetición del pasado
Néstor O. Scibona

El futuro de la economía argentina a corto y mediano plazo está fuertemente condicionado por dos instancias políticas plagadas de incertidumbre: el resultado de las PASO del 13 de agosto para definir candidaturas y si en las elecciones presidenciales del 22 de octubre habrá o no segunda vuelta, ya que la primera determinará el poder político del próximo gobierno en el Congreso.
Hasta entonces, el precario “plan Aguantar” con sus continuos parches (como el dólar soja 3) acentuará el deterioro macroeconómico agravado por los efectos de la sequía. Según el economista Miguel Ángel Broda, consiste básicamente en anticipar ingresos y postergar pagos en el sector externo y en el fiscal, a costa de incumplir en el tercer trimestre -cuando hayan transcurrido las PASO-, la meta de reservas flexibilizada por el FMI.
Mientras tanto, el creciente hartazgo social ante la inflación de tres dígitos anuales en ascenso, recesión, caída de ingresos, mayor pobreza, inseguridad e impunidad del narcotráfico, viene reduciendo las chances electorales del Frente de Todos y pulverizando su relato cada vez más insensible a esta realidad y sólo enfocado en señalar culpables ajenos. Por si no fuera suficiente, los dos recientes fallos de tribunales extranjeros contra el Estado visibilizan retroactivamente el legado de Cristina Kirchner y Axel Kicillof por mala praxis (YPF y Cupón PBI) en el período 2012/2013, a un costo superior a 30.000 millones de dólares que recaerá sobre el conjunto de los argentinos, aunque trate de ser disimulado con las consabidas teorías conspirativas K. Ya ocurrió en su momento con los bolsos repletos de dólares y ahora con el crimen del colectivero en La Matanza, por citar sólo dos casos.
Si en la Argentina existe un consenso bastante amplio, es que no se pueden lograr resultados diferentes si se hace siempre lo mismo -o peor- que antes para marcar un punto de inflexión y comenzar a revertir la decadencia del país en materia económica, social, política, institucional, laboral, educativa y de valores, que lleva décadas y llevará años dejar atrás.
Una buena noticia es que en buena parte de la oposición hay conciencia sobre esta necesidad y en la de estabilizar la macroeconomía así como sus reglas, para posibilitar un crecimiento sostenible a base de inversión privada -local y extranjera- y la creación de empleos formales de calidad. Con sus más y sus menos, las propuestas apuntan al manejo del sector público como en cualquier hogar: suprimir gastos innecesarios o superpuestos, mejorar ingresos genuinos y limitar el endeudamiento a las posibilidades de renovación o pago.
Otra es que, a diferencia de otras campañas electorales, hay think tanks de Juntos por el Cambio trabajando desde hace meses en programas económicos integrales de equilibrio general, que incluyen además una política específica y planificada para las inversiones en el sector energético y reformas destinadas a atacar problemas estructurales crónicos (rebautizadas como modernización de leyes para atenuar su efecto “piantavotos”). Entre ellos figuran el trabajo en negro, el alto costo laboral e impositivo, la evasión tributaria, el déficit del sistema previsional y la jerarquización del empleo público. Esos equipos son conducidos por Luciano Laspina, Hernán Lacunza y Eduardo Levy Yeyati, en tanto que Carlos Melconian desde la Fundación Mediterránea ofrece poner el programa a disposición de cualquier candidato presidencial que lo requiera. Un caso extremo es el de Javier Milei, que concentra su discurso ultraliberal en consignas contra la “casta” política y a favor de una dolarización que implicaría la disolución del Banco Central, pero sin mostrar otras cartas.
La mala noticia es el consenso implícito en la mayoría de los sectores (políticos, sindicales, empresariales y sociales), que no dudan en apoyar las reformas sólo si no afectan sus beneficios o privilegios y se aplican sobre los demás.
A esta realidad se suma el hecho de que las reformas implican costos de corto plazo a cambio de beneficios futuros, por lo cual será todo un desafío llegar a acuerdos políticos que permitan pactar y sancionar leyes con mayorías especiales para cambiar el statu quo, así como modificarlas o derogarlas en el futuro con la misma exigencia. De ahí que resulte clave en octubre la elección de diputados y senadores nacionales, incluso con el aporte de terceras o cuartas fuerzas con ideas afines.
Sin ir más lejos, por falta de acuerdos está frenado en el Congreso desde hace un año y medio el reemplazo de la ley de alquileres aprobada en 2020 que, con alta inflación e intervencionismo estatal, perjudicó a inquilinos, propietarios y desplomó la oferta en el mercado inmobiliario. Sólo ahora, con la campaña electoral en marcha, el ministro de Economía propone suspenderla o derogarla, a costa de generar mayor imprevisibilidad.
Después de que Sergio Massa atara su suerte como presidenciable a la marcha de la economía, la falta de candidatos con chances electorales no es el único problema político que enfrenta el fracturado FdT. A falta de planes, la coalición tampoco tiene para ofrecer otra perspectiva a futuro que no sea una repetición del pasado.
Una muestra es el contradictorio y radicalizado documento de La Cámpora difundido a mediados de marzo -con Massa en Washington- por Máximo Kirchner quien, después de cuestionar las objeciones del FMI a la moratoria previsional para 800.000 trabajadores sin aportes suficientes, aprobada contrarreloj de cara a las elecciones, sugirió que el acuerdo es deliberadamente inflacionario. También sostuvo que (al Fondo) “nunca le interesó la devolución del préstamo (…) Solo querían tomar el comando de la economía del país, de la soja, el trigo, el maíz, el litio, de Vaca Muerta y las vacas vivas, el oro, y las grandes reservas de agua”(sic). Y concluye que “si los argentinos y las argentinas votan a alguien que se les anime, están los grandes medios de comunicación y la cobardía de una parte de la dirigencia argentina que genera las condiciones para que la desobediencia al poder real se pague cara”. Si ese fuera el camino, la Argentina tendría otro default en el horizonte.
Otra es el portal del Instituto Patria, bajo el lema “Pensamiento, acción y trabajo para la inclusión americana”. Sus 30 comisiones de trabajo replican con creces las áreas del gabinete nacional donde, de hecho, muchos de sus integrantes son funcionarios.
Y para completar el cuadro de decadencia ideológica y militancia rentada, el nuevo partido que disputará la interna del FdT (Patria de los Comunes, formado por el Movimiento Evita y Barrios de Pie) muestra afiches callejeros con consignas anacrónicas como “reforma agraria integral”; “redistribución de la tierra para agricultoras familiares”; “créditos no bancarios para aumentar la producción” y “paritaria sectorial para institucionalizar las demandas”. Sin embargo, no se privan de reclamar la lucha contra la corrupción; un límite salarial para funcionarios de alto rango y el control y auditoría de empresas de servicios públicos”, que se supone debería abarcar a las estatales.
Sólo bastaría remarcar que las actuales condiciones internas y externas hacen irrepetible la reedición del modelo kirchnerista de 2003/2007 con baja inflación y alto crecimiento económico. Por más que ahora el Gobierno haya flexibilizado los requisitos para acceder a la generosa pauta publicitaria oficial (incluyendo a medios y periodistas que no pagan sus impuestos) y se dedique a ceder terrenos y propiedades estatales de alto valor a organizaciones afines a la ideología kirchnerista y los regímenes autocráticos o dictatoriales de la región que solo multiplicaron pobreza.
nestorscibona@gmail.com

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Dólar para turismo: el otro goteo de divisas que el Gobierno tiene en la mira
Por esta vía se perderían más de US$4000 millones este año; Economía ya anticipó que analizará cómo cerrar esa canilla
Melisa Reinhold
Un número: en febrero, la salida de dólares por turismo fue de US$7687 millones interanual. Esa cifra vuelve a estar bajo la lupa del Gobierno, en un contexto en el que la sequía embarró los planes que el oficialismo tenía para este año, al tiempo que el Banco Central (BCRA) tuvo en el primer trimestre la peor pérdida de reservas en dos décadas.
Si bien momentáneamente se intentará paliar la situación con la llegada del dólar agro, el equipo económico analiza intensificar el torniquete vía los dólares que salen fuera del país.
El desafío es ir hacia una simplificación cambiaria para los diferentes dólares que rigen en la actualidad, según admitieron desde Economía y tal como se comprometió el ministro Sergio Massa con el FMI de presentar una propuesta para “simplificar” el mercado cambiario para la próxima revisión, en junio. Sucede que, gravados por diferentes impuestos, hoy existen al menos cuatro tipos de cambio distintos para las divisas que se van del país: el dólar Qatar, para las operaciones superiores a US$300 mensuales ($437); dólar tarjeta, para resúmenes de menos de US$300 ($382,38); dólar Netflix, para servicios de streaming ($380,19); dólar Coldplay, para los productores de espectáculos ($284,05), entre otros. Se desconoce hacia qué valor convergerían, pero todo apuntaría que podría ser al más alto, para así desalentar las compras.
“Ni empezamos a estudiarlo”, afirman en el Palacio de Hacienda, y prometen tomarse todo el tiempo necesario de aquí al 30 de junio.
“La situación es bastante dramática. Estamos a pocos meses de las elecciones y el stock de reservas netas es de US$2200 millones. Con el dólar agro van a acumular más rápido, o por lo menos dejar de perder divisas, pero van a tener un stock para transitar las primarias. Pero esta historia sigue hasta el 10 de diciembre [cuando asumiría el próximo presidente]. La situación es compleja; tienen que reducir la salida de dólares de la economía. Y como quieren evitar una devaluación del tipo de cambio oficial, sobre todo cerca de las elecciones, van a tener que racionalizar para evitar un escenario más disruptivo. En ese contexto, un déficit mensual de US$400 millones por turismo es mucho”, señaló Lorenzo Sigaut Gravina,
En el segundo mes del año, la balanza de turismo registró un rojo por US$421 millones, de acuerdo con el informe Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario del Banco Central. Por un lado, los extranjeros sumaron divisas por US$164 millones, debido a la entrada en vigor del dólar MEP para turistas, una medida que busca evitar que cambien en la informalidad. Esa cifra fue un 326% más que el año anterior, pero sigue por debajo de valores de 2019. Por otro, pese al encarecimiento de las operaciones con tarjeta, los argentinos que viajaron al exterior representaron una salida de divisas por US$585 millones. Un alza interanual del 27%.
“Por las medidas que se han ido tomando, el déficit poco a poco se ha cerrado. Bajó la cantidad de argentinos que se fueron al exterior por el dólar Qatar y el tarjeta. Mientras que las exportaciones de turismo están subiendo, ya que ahora pueden liquidar a un dólar MEP menos 5% [de comisiones], un nivel muy cercano al blue. Pero así y todo, el déficit todavía es muy alto. Eso se tiene que llevar a cero, como sucedía en 2010”, analizó Fernando Marull, economista de FMYA. “Si los uruguayos, brasileños y chilenos que vienen a pasear al país usaran la tarjeta para pagar, por ahí se podría cerrar esa brecha”, agregó.
Menos viajes al exterior
De acuerdo con proyecciones de Sigaut Gravina, por la implementación del dólar Qatar el déficit de la balanza turística podría reducirse un 40% con respecto a 2022. Sin embargo, aún se perderían unos US$4000 millones por esa vía, número que asciende a US$5000 millones teniendo en cuenta los pagos de tarjeta de extranjeros que no liquiden en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) y prefieran cambiar los billetes en la informalidad de las cuevas.
El Gobierno no tiene mucho margen para seguir restringiendo. Desde noviembre de 2021 está prohibido pagar en cuotas un pasaje de avión, una habitación de hotel o cualquier otro servicio que se lleve a cabo fuera del país. Y para quienes logren sacar a pasear la valija más allá de la frontera, si se gastan más de US$300 mensuales se tiene que enfrentar a la vuelta con un resumen de tarjeta que tiene en cuenta al dólar más alto del mercado, en $437, el doble que el tipo de cambio minorista.
“El Gobierno se enfrenta a un escenario de exiguas reservas, exceso de demanda de divisas producto del atraso del tipo de cambio y la brecha, y falta de acceso al financiamiento internacional. El déficit turístico se está desacelerando, pero interanualmente sigue creciendo. Y es otro grifo por el que salen divisas, en un contexto crítico para el Central. Hoy, cualquier problema es un gran problema, por lo que un próximo encarecimiento del tipo de cambio no sería de extrañar”, cerró Santiago Manoukian, jefe de research de Ecolatina.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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