Empeoran las expectativas de inflación y proyectan hasta el 110% para este año
El relevamiento mensual del BCRA pronostica una caída del 2,7% en el PBI
Javier Blanco
Las expectativas en materia de crecimiento e inflación son cada vez más sombrías. El relevamiento mensual que realiza el Banco Central entre los analistas del mercado fijó, para todo el año, una proyección de inflación de entre el 108,5% y el 110%, muy por encima de la pauta inflacionaria del 60% anual estimada por el Gobierno. Los analistas anticipan, además, que la suba de precios de marzo cerró en el orden del 7%. El Reporte de Expectativas del Mercado del BCRA contempla una tendencia recesiva de aquí hasta fin de año, con una caída del PBI del 2,7%. El mismo relevamiento había previsto, el mes pasado, un crecimiento cero para este año, de manera que en las últimas semanas ha cambiado en forma muy negatisu va la percepción sobre la marcha de la economía para el corto y mediano plazo. Los datos surgen de una encuesta que realiza el BCRA entre economistas, consultores, bancos y centros de investigación locales e internacionales.
El consenso de los analistas de mercado cree que la inflación escaló al 7% en marzo (dato por conocerse oficialmente recién el próximo viernes) y cerrará el año con un alza de entre un 108,5% y un 110%.
Es decir, en un nivel que supera en un 85% promedio al del 60% anual que proyecta el Gobierno (y aun avaló el FMI en la última revisión del acuerdo) y que implicaría una aceleración de entre 13,7 y 15,2 puntos porcentuales respecto del nivel del 94, 8% mostrado el año pasado.
Además, coinciden en que la economía profundizará de aquí en más su tendencia recesiva, algo que llevaría al producto bruto interno (PBI) a caer 2,7% a lo largo del presente año antes de volver a rebotar 0,7% durante 2024 gracias a las expectativas positivas que generaría un cambio de gobierno.
Los datos surgen de la encuesta que el Banco Central (BCRA) realiza mes a mes entre economistas, consultores, bancos y centros de investigación locales e internacionales (respondida esta vez entre el 29 y 31 de marzo por 40 participantes). Esta vez muestran que los encuestados elevaron sus previsiones respecto del aumento que tendría el costo de vida este año de 5,7 a 10,2 puntos respecto de las proyecciones que tenían hasta hace un mes, según se considere el promedio general de respuestas o las de los 10 encuestados que resultaron más precisos en sus pronóstipor cos (TOP-10) por el grado de acierto mostrado anteriormente.
En definitiva, se volvieron mucho más pesimistas en relación al nivel de actividad (tal vez al comprobar el impacto que tendría la sequía), tomando en cuenta que hasta hace sólo dos meses aún creían que habría un crecimiento vegetativo (+0,5%).
El muestreo, que sirve de insumo al Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), fue sorpresivamente difundido ayer por el BCRA, aunque en un principio había anunciado que se daría a conocer el miércoles y luego había reprogramado su divulgación (por el calendario de publicaciones que muestra en su página web) para este lunes.
Un cúmulo de motivos
El recálculo al alza en la proyecciones de inflación que hace el mercado deriva en parte de la subestimación que habían realizado del IPC de febrero. En el anterior REM, habían dejado expresado que esperaban una inflación de 6,1% para ese mes, pero el dato oficial del Indec (divulgado días después) resultó ser del 6,6% (0,5 puntos porcentuales mayor), lo que los obligó a ajustar a su vez su proyección para el año.
Pero de la lectura de los resultados del nuevo REM surge claramente que, además, esperan para los meses que vienen un mayor nivel de indexación de la economía que el que preveían hasta aquí.
Caso, a nivel general, revisaron al alza sus proyecciones de inflación para los cinco meses que vienen: del 5,9 al 6,3% para abril; del 5,7% al 6,1% para mayo; del 5,6 al 6% para junio; del 5,7% al 6,0% para julio, y del 5,8 al 6,1% para agosto.
Eso, a su vez, los llevó a revisar también al alza las previsiones para los años venideros: del 82,7 al 90% para 2024, tras el cambio de gobierno, y del 55,7% al 54,6% para 2025.
Estanflación en marcha
Con relación al nivel de actividad los analistas que participan del REM estiman que durante el primer trimestre del año 2023 el PBI ya se habría contraído 0,9%, implicando una corrección a la baja del pronóstico del nivel de actividad de 0,1% con respecto a la encuesta previa.
Y esperan que esa tendencia se agrave durante el segundo trimestre (-1,8% en el nivel de actividad) antes de rebotar 0,3% en el tercer trimestre (primera vez que se relevó dicho período) gracias, básicamente, a los estímulos para el consumo que vendrían de la mano de la campaña electoral.
El cuadro de proyecciones actualizadas del mercado incluye un dólar mayorista que terminaría el presente mes a $215,00 (+5,9% respecto al cierre de marzo) y llegaría a $346,23 a fin de año, lo que supondría una tasa anual de suba del tipo de cambio del 100,2%, es decir, por debajo de la inflación local pronosticada para el período.
La corrección de esa variable, según el mercado, sería inevitable hacia adelante: al menos así se deduce de observar que esperan para diciembre de 2024 al dólar en $719,13.
Por último los analistas esperan que el valor de las exportaciones (FOB) se ubique este año entre US$73.813 millones y US$74.391 millones (según promedio general de respuestas o el de las del TOP-10) y el de las importaciones (CIF) entre los US$71.195 millones y US$71.313 millones. Así, el saldo de la balanza comercial sería favorable pero en poco más de US$2600 millones, en el mejor de los casos, dado que contemplan para el año “una caída interanual de 15,9% en el valor de las exportaciones y de 12,7% para las importaciones”, detalla el informe.
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Esperan que el dólar soja ayude a frenar el goteo de depósitos
Desde que se anunció un canje compulsivo de deuda para entes públicos salieron de los bancos US$339 millones
Javier Blanco
El decreto que obliga a distintas reparticiones oficiales a vender sus bonos en dólares o canjearlos por otros a emitirse en pesos pulverizó la calma que había vuelto a ganar a los ahorristas locales en los últimos ocho meses y medio.
Desde el “día después” de ese anuncio, el martes 21 de marzo, retiraron de los bancos unos US$339 millones, lo que hizo caer el stock total de estas colocaciones privadas de US$16.380 millones a US$16.041 millones (2,1%) en solo 8 jornadas.
Se trata de un drenaje promedio de US$42,3 millones por día que, mensualizado, significaría una pérdida de recursos promedio de US$850 millones, muy similar a la “fuga” por US$867 millones que soportaron los bancos en julio pasado, cuando funcionó la “puerta giratoria” (Guzmán/ Batakis/Massa) en Economía.
En los bancos, y entre las autoridades, creen que lo peor de este goteo en los retiros está a punto de quedar atrás en la medida en que se compruebe en los próximos días que el nuevo dólar soja (por regir desde el lunes) le permite al Banco Central (BCRA) recomponer progresivamente su tenencia de reservas, que viene de caer a niveles dramáticos otra vez, como sucediera en septiembre y diciembre del año pasado.
Es porque nadie desconoce que el impacto que tuvo aquel anuncio de canje forzoso en la activación de un nuevo goteo de retiros se potenció por la sostenida pérdida que sufrió el BCRA y por los fallos adversos en Nueva York (YPF) y Londres (cupón PBI), que dejaron a la vista que la mala praxis de la administración de Cristina Kirchner no se correspondía con su relato de desendeudamiento, sino que había hecho un aporte generoso a la deuda externa.
“Fueron datos y rumores que, sin duda, llenaron de inquietud a muchos ahorristas, que prefirieron pasar sus dólares de cuentas a la vista a cajas de seguridad o llevárselos u optaron por no volver a renovar el plazo fijo que tenían en esa moneda (aunque son muy pocos) para ganar tranquilidad”, explicó a la nacion un ejecutivo de un banco privado líder.
“Era esperable: con el anuncio y los rumores se reabrió una salida que se mantuvo pero no se potenció luego. Y cuando eso pasa, si el contexto ayuda como esperamos, con el correr de los días vuelve la calma. Porque si algo entendió la gente con las últimas corridas es que los billetes están y si se los quiere llevar se los lleva: a lo sumo les diremos ‘pase mañana’ (por cuestiones de caja), pero se los lleva”, dijo, enfático, otro gerente del sector.
Sistema sólido y preparado
El ejecutivo aludía a que el sistema local enfrentó durante la gestión de Alberto Fernández ya dos oleadas de retiros. Se le fueron unos US$2500 millones entre septiembre y octubre de 2020 (cuando se temía que el Gobierno no lograra un acuerdo para reestructurar su deuda en dólares con bonistas o repudiara la deuda con el FMI) y otros US$892 millones en julio de 2022, en la crisis que activó la renuncia de Guzmán a Economía.
En ambas oportunidades los bancos, que mantuvieron un grado de cobertura de esas colocaciones muy elevado, hicieron gala de su solvencia y grado de liquidez. Eso ayudó a que lo que había comenzado como una sangría, con salidas de US$100/120 millones por día, se reconvirtiera con el paso de los días en un goteo cada vez menor y, luego, en nuevos ingresos. Por eso el total de depósitos privados en dólares bajo administración de los bancos locales había crecido de los US$14.500 millones a los US$16.400 millones desde fines de agosto y hasta mediados de marzo,
El retiro de depósitos en dólares suele darse en años electorales por lo que no tomó desprevenidos a los bancos, aunque se anticipó por las medidas oficiales. Por eso ya había entidades importando billetes depositados afuera para enfrentar un eventual aumento de la demanda, algunos de los cuales usaron para responder a estos retiros.
El decreto que obliga a distintas reparticiones oficiales a vender sus bonos en dólares o canjearlos por otros a emitirse en pesos pulverizó la calma que había vuelto a ganar a los ahorristas locales en los últimos ocho meses y medio.
Desde el “día después” de ese anuncio, el martes 21 de marzo, retiraron de los bancos unos US$339 millones, lo que hizo caer el stock total de estas colocaciones privadas de US$16.380 millones a US$16.041 millones (2,1%) en solo 8 jornadas.
Se trata de un drenaje promedio de US$42,3 millones por día que, mensualizado, significaría una pérdida de recursos promedio de US$850 millones, muy similar a la “fuga” por US$867 millones que soportaron los bancos en julio pasado, cuando funcionó la “puerta giratoria” (Guzmán/ Batakis/Massa) en Economía.
En los bancos, y entre las autoridades, creen que lo peor de este goteo en los retiros está a punto de quedar atrás en la medida en que se compruebe en los próximos días que el nuevo dólar soja (por regir desde el lunes) le permite al Banco Central (BCRA) recomponer progresivamente su tenencia de reservas, que viene de caer a niveles dramáticos otra vez, como sucediera en septiembre y diciembre del año pasado.
Es porque nadie desconoce que el impacto que tuvo aquel anuncio de canje forzoso en la activación de un nuevo goteo de retiros se potenció por la sostenida pérdida que sufrió el BCRA y por los fallos adversos en Nueva York (YPF) y Londres (cupón PBI), que dejaron a la vista que la mala praxis de la administración de Cristina Kirchner no se correspondía con su relato de desendeudamiento, sino que había hecho un aporte generoso a la deuda externa.
“Fueron datos y rumores que, sin duda, llenaron de inquietud a muchos ahorristas, que prefirieron pasar sus dólares de cuentas a la vista a cajas de seguridad o llevárselos u optaron por no volver a renovar el plazo fijo que tenían en esa moneda (aunque son muy pocos) para ganar tranquilidad”, explicó a la nacion un ejecutivo de un banco privado líder.
“Era esperable: con el anuncio y los rumores se reabrió una salida que se mantuvo pero no se potenció luego. Y cuando eso pasa, si el contexto ayuda como esperamos, con el correr de los días vuelve la calma. Porque si algo entendió la gente con las últimas corridas es que los billetes están y si se los quiere llevar se los lleva: a lo sumo les diremos ‘pase mañana’ (por cuestiones de caja), pero se los lleva”, dijo, enfático, otro gerente del sector.
Sistema sólido y preparado
El ejecutivo aludía a que el sistema local enfrentó durante la gestión de Alberto Fernández ya dos oleadas de retiros. Se le fueron unos US$2500 millones entre septiembre y octubre de 2020 (cuando se temía que el Gobierno no lograra un acuerdo para reestructurar su deuda en dólares con bonistas o repudiara la deuda con el FMI) y otros US$892 millones en julio de 2022, en la crisis que activó la renuncia de Guzmán a Economía.
En ambas oportunidades los bancos, que mantuvieron un grado de cobertura de esas colocaciones muy elevado, hicieron gala de su solvencia y grado de liquidez. Eso ayudó a que lo que había comenzado como una sangría, con salidas de US$100/120 millones por día, se reconvirtiera con el paso de los días en un goteo cada vez menor y, luego, en nuevos ingresos. Por eso el total de depósitos privados en dólares bajo administración de los bancos locales había crecido de los US$14.500 millones a los US$16.400 millones desde fines de agosto y hasta mediados de marzo,
El retiro de depósitos en dólares suele darse en años electorales por lo que no tomó desprevenidos a los bancos, aunque se anticipó por las medidas oficiales. Por eso ya había entidades importando billetes depositados afuera para enfrentar un eventual aumento de la demanda, algunos de los cuales usaron para responder a estos retiros.
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