El Partido Republicano, ante el desafío de renovar su liderazgo
Los que aspiren a vencer a Trump deben entender a los votantes del magnate
Frank Luntz Profesor y estratega de comunicación que trabajó para candidatos republicanos
Después de llevar más de tres décadas dentro y alrededor de la política, ahora dedico la mayor parte de mi tiempo a lidiar con preguntas políticas en las aulas y focus group. Hay un enigma que me fascina más que los demás: ¿por qué Donald Trump sigue suscitando tanta lealtad y devoción? Y, a diferencia de 2016, ¿puede ganar la candidatura en 2024 un republicano distinto que comparta en gran medida la agenda de Trump, pero no su personalidad?
Para responder a estas preguntas he organizado más de doce focus group con votantes de Trump de todo Estados Unidos. Muchos se sentían ignorados y olvidados por la clase política antes de Trump, y ahora, victimizados y ridiculizados por simpatizar con él. Los participantes en estos grupos siguen respetándolo, la mayoría sigue creyendo en él, casi todos piensan que les robaron las elecciones de 2020 y la mitad sigue queriendo que vuelva a presentarse en 2024.
Sin embargo, hay una posible vía para otros aspirantes republicanos a la presidencia.
Deberían empezar por una reflexión detenida sobre las reglas que incumplió y los paradigmas que destruyó Trump en su campaña de 2016, y sobre todos sus “errores voluntarios” desde entonces. Es un fiel reflejo de los cambios de actitud y económicos que se han producido en Estados Unidos en los últimos ocho años. Vapulearlo e intentar diezmar su base no va a funcionar. Si los votantes de Trump creen que la misión de un candidato es derrotar al que consideran su héroe, ese candidato fracasará. Sin embargo, si alguien los convence de que quiere escucharlos, le darán una oportunidad. Marco rubio y Ted Cruz no entendieron esta dinámica cuando atacaron a Trump en 2016, y fracasaron.
De modo que podemos considerar esto un manual de estrategia para los posibles candidatos republicanos, para los votantes de su partido y para los conservadores independientes que quieren a alguien distinto de Trump en 2024; una hoja de ruta estratégica basada en la experiencia con los partidarios de Trump durante los últimos ocho años. Aquí van algunos consejos.
En primer lugar, para vencer a Trump hace falta humildad. Hay que empezar por reconocer que no se puede ganar a todos los votantes. No se puede ganar ni siquiera a la mitad: el apoyo a Trump dentro del Partido Republicano no solo es amplio, sino también profundo. No se trata de vencerlo compitiendo ideológicamente con él. Se trata de ofrecer a los republicanos el contraste que buscan: un candidato que defienda su agenda, pero con decencia, civismo y un compromiso con la responsabilidad personal y la rendición de cuentas.
En segundo lugar, Trump se ha convertido en su propia versión del tan odiado establishment político. Mar-a-lago se ha convertido en la Grand Central Terminal de los políticos, militantes acérrimos, lobistas y élites desfasadas que han ignorado, olvidado y traicionado al pueblo que representan. Peor aún, con la incesante recaudación de fondos, dirigida a menudo a las personas que menos pueden permitirse donar, Trump se ha convertido en un político profesional que refleja el sistema político para cuya destrucción fue elegido. Hay una forma de atraer a otros votantes republicanos centrada en el futuro, en vez de volver a litigar por el pasado. Se debe comenzar con un discurso de campaña en esta línea: “Podemos hacerlo mejor. Debemos hacerlo mejor”.
En tercer lugar, se debe ser consciente de que el agricultor medio, el pequeño empresario o el veterano de guerra tendrán más peso para el votante de Trump que los famosos y los poderosos. Los avales o los anuncios de campaña de los miembros del Congreso generarán menos apoyos para vencerlo que los testimonios emocionales de personas que, como a muchos partidarios de Trump, los hicieron caer, se levantaron y ahora están ayudando a otras a hacer lo mismo. Solo tienen que ser auténticos. El mejor mensaje: el Trump de hoy no es el Trump de 2015. En otras palabras: “Donald Trump me respaldó en 2016. Ahora, todo gira en torno a él. Yo no abandoné a Donald Trump. Él me abandonó a mí”.
En cuarto lugar, hay que elogiar la presidencia de Trump, pero al mismo tiempo criticar a la persona. Los focus group son increíblemente instructivos para ayudar a diferenciar entre el apasionado apoyo que sus iniciativas y sus logros inspiran a la mayoría de sus votantes, y la vergüenza y la frustración que les provocan sus comentarios y su conducta.
En quinto lugar, el candidato debe enfocarse más en los nietos. Millones de votantes de Trump son personas mayores, muy mayores. Adoran a sus nietos, así que se debe hablar concretamente de ellos, y sus abuelos también escucharán: “Confundimos la altisonancia con el liderazgo, la condena con el compromiso. Los valores que enseñamos a nuestros hijos deberían ser los que veamos en nuestro presidente”.
La inminente votación sobre el techo de la deuda es el gancho perfecto. El aumento del déficit anual con Trump es el tercero mayor, en relación con el tamaño de la economía, de cualquier gestión presidencial estadounidense. Mucho antes de la pandemia, la Casa Blanca de Trump les dijo a los congresistas republicanos que gastaran más, y ese gasto contribuyó a la actual crisis de deuda. Trump dirá que actuó con responsabilidad fiscal, pero los números no mienten. “No podemos permitirnos estos déficits. No podemos permitirnos esta deuda. No podemos permitirnos a Donald Trump”.
En sexto lugar, hay un rasgo de la personalidad sobre el que coinciden casi todos: la aversión a la imagen pía que se da en público mientras en privado se hace gala de la falta de honradez. En una palabra: la hipocresía. Hasta ahora, eso no les ha funcionado a los adversarios de Trump, pero eso es porque los ejemplos no tenían ninguna relevancia personal para sus votantes. Durante su campaña de 2016, Trump criticó a Barack Obama varias veces por sus ocasionales rondas de golf, y prometió no viajar a costa de los contribuyentes. ¿Cuál fue el historial de Trump? Cerca de 300 salidas de golf en sus propios campos en solo cuatro años, que costaron a los esforzados contribuyentes unos 150 millones de dólares en seguridad adicional. Esto quizá parezca una nimiedad, pero si se lleva al escenario del debate, puede ser letal. “Mientras más de la mitad de Estados Unidos gana lo justo para vivir al día, él estaba practicando su juego corto. Y ustedes lo pagaron”.
En séptimo lugar, no se puede ser elegido solo con los votos de los republicanos. El candidato exitoso deberá atraer también a los independientes.
Y, en octavo lugar, hay que penetrar en la caja de resonancia conservadora. Se necesita al menos a una de estas personas del propio lado: Mark Levin, Dennis Prager, Ben Shapiro, Newt Gingrich y, por supuesto, Tucker Carlson, Sean Hannity y Laura Ingraham. Gracias a la demanda de Dominion, todos sabemos qué dicen los presentadores de Fox News en privado. El desafío es conseguir que sean igual de sinceros en público.
Entre los probables rivales republicanos de Trump que aspiran a la candidatura, nadie está cerca aún de hacer todas estas cosas, o alguna de ellas. Ron Desantis solo ha criticado suavemente a Trump. Pero cuando él y sus compañeros se suban al escenario del primer debate republicano, en agosto, tendrán una sola oportunidad para mostrar que merecen el puesto demostrando que entienden al votante de Trump.
Para ser claros, si Trump se presenta con una campaña exclusivamente basada en su hoja de servicios en el gobierno, probablemente gane la candidatura. Hasta ahora, ha demostrado ser incapaz de hacerlo. Ese no es el Donald Trump de 2023. Muchos dejan de celebrarlo cuando se les pide que evalúen las declaraciones públicas de Trump y su conducta, que sigue manteniendo. En 2016, la campaña consistía en lo que Trump podía hacer por uno. Hoy, consiste en lo que se le está haciendo a él. Si se desquicia cada vez más o si sus oponentes se centran en sus tuits y su personalidad destructiva, un considerable número de republicanos podría elegir a otra persona, siempre y cuando den prioridad a asuntos básicos y de eficacia probada, como impuestos más bajos, una menor regulación y menos Washington. Los republicanos quieren casi todo lo que hizo Trump, sin todo lo que Trump es y dice.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.