Bailar sobre las tragedias
María Elena Polack
Es domingo de Pascua: oscilamos entre probar la rosca casera, saborear lentamente el conejo de chocolate que tanto nos costó pagar, sin llegar a tener taquicardia ni pensar que estamos recién a principios de mes, y recapitular sobre la cantidad de malas noticias que tuvo la semana que dejamos atrás. Lo imagino, querido lector, tratando de mantener la calma porque es una fiesta de guardar, de paz y resurrección, de misericordia y solidaridad. Pero qué difícil se hace mantener la calma en la Argentina, incluso en fechas como esta.
Es una Pascua triste: casi la mitad de los chicos argentinos son pobres. La autopercepción de Sergio Massa va en el carril contrario a la inflación: ya casi nada queda de aquel “superministro” que decía tener todas las soluciones, y es un “miniministro” en un entrevero de contradicciones discursivas del Frente [peleados] de Todos. Llegamos a este segundo domingo de abril con un nuevo dólar soja que ni Washington (de cabecita chica o de cabecita grande) sabe si esta vez será útil para la economía nacional y popular.
Seguramente hoy habrá una nueva fiesta musical en la residencia de Olivos, por los 40 años de la democracia, que el domingo pasado no se suspendió a pesar de que se recordaba una de las gestas más dolorosas para los argentinos: la Guerra de Malvinas. Muchos jóvenes de mi generación no volvieron de las islas, se truncaron sus sueños, y muchos otros volvieron con traumas que aún hoy padecen, pero Alberto Fernández celebró su cumpleaños al compás de Estelares, imitando a su socia política, Cristina Kirchner cuando para festejar los 30 años de democracia y, en su carácter de presidenta, bailó con Choque Urbano en la Plaza de Mayo, mientras su aliado en Tucumán, el gobernador José Alperovich, reprimía una protesta social que dejó una decena de muertos.
Ni hablar de Axel Kicillof y de Sergio Berni, que, como toda respuesta a su ineficiencia de gestión frente a la cósmica inseguridad bonaerense, dedicaron la semana a desvariar declaraciones periodísticas sin siquiera hacer un minuto de silencio por Daniel Barrientos, un colectivero asesinado por tener la épica idea de trabajar en La Matanza.
Si este breve recuento le parece poco esperanzador, entonces frene acá su lectura. No avance. Siga con otro tema, porque si no escuchó esta semana a Alberto Fernández en un programa en Youtube, usted va a sospechar que es mentira que haya dicho muy orondo: “Voy a terminar el mandato con la tranquilidad de haber dado todo de mí”.ß
“Voy a terminar el mandato con la tranquilidad de haber dado todo de mí”.
(De Alberto Fernández)
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Supuestas personas no humanas
El Diccionario de Filosofía de José Ferrater Mora analiza la evolución del concepto de persona desde los griegos y sus máscaras hasta la modernidad, pasando por el cristianismo, que define a la persona como “un ser individual de naturaleza racional”. Se cita a Gottfried Leibniz, quien expresa que “la palabra persona conlleva la idea de un ser pensante e inteligente, capaz de razón y reflexión…”. No hemos encontrado una sola definición que prescinda del carácter racional propio de la persona.
Por ello, sorprende la noticia de que se ha presentado un proyecto de ley que pretende amparar a los animales que –según la concepción en que pretenden fundarse– serían “personas físicas no humanas, y en consecuencia sujetos de derecho” dignos de protección. A título de ejemplo, se cita el caso de las mascotas, que no deberían ser tratadas como cosas al momento de disolverse una comunidad de bienes y que tendrían un derecho alimentario propio. Se entiende que abarcaría a todos los animales, incluso los vacunos, de donde surgió la pregunta acerca de si se prohibiría el consumo de carne de res. La respuesta fue que se autorizaría la cría, siempre que se los trate bien.
Sin ánimo de ridiculizar demasiado el insólito proyecto, nos acosan innumerables preguntas tales como si se sancionaría el crimen del zorro cuando se coma a la liebre, o al gato por devorar al ratón.
La peregrina idea no se sostiene ni un minuto desde el plano filosófico o meramente conceptual; tampoco desde su implementación práctica. Nadie se imagina una medida cautelar frente al Mercado de Hacienda para proteger la vida de las vacas, pero si de lo que se trata es de proteger a los animales, deberían reforzarse las normas ya existentes sobre protección animal, de modo que estos no sean maltratados innecesariamente, así como previendo el castigo a toda forma de crueldad hacia ellos.
De allí a pretender crear una categoría de “sintientes”, o sea rescatando cierta percepción que tienen algunos animales frente a la realidad que los circunda, hay un largo trecho. Con todo respeto por las inquietudes de los autores del proyecto, entendemos que deben evitarse las asimilaciones sin base real para procurar que nuestros legisladores se aboquen con mayor premura a atender la difícil realidad de nuestra patria, en la que tantos conciudadanos viven por debajo de la línea de pobreza.
La tutela deseada debe tener por objeto la protección del ambiente en general, en sentido positivo o negativo, defendiendo las especies aptas y combatiendo las nocivas.
Existe un creciente desarrollo de una cultura y sensibilidad comunitaria de alcance global, de protección hacia la naturaleza en general, con suficiente fundamento para su tutela en el artículo 41 de nuestra Constitución nacional, sin que sea necesario recurrir a construcciones forzadas que indefectiblemente chocan contra la realidad.
No puede menos que causar sorpresa una sociedad que le niega entidad al ser humano “por nacer”, atribuyéndose la capacidad para cercenarle el derecho a la vida, mientras aspira a concedérsela a los animales.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.