El misterio de un Windows 11 que se negaba a instalarse, revelado
El equipo es nuevo y teóricamente no debía tener problemas para actualizarse a la nueva versión del sistema operativo de Microsoft; pero hasta al mejor cazador se le escapa la presa
Ariel Torres
Bueno, vamos a tomarnos un respiro de la inteligencia artificial (¿recuerdan que les dije que íbamos a ver a ChatGPT hasta en la sopa?) y retornemos al mundo real en el que a personas reales con inteligencias humanas les pasan cosas increíbles. Ahora que lo pienso, y con esto cierro el tema IA, a una red neuronal no le pasan cosas. ¿O sí?
En fin, esta historia arranca con una computadora para producción multimedia que le armé a una persona muy cercana y muy querida. Así que salió con un muy buen procesador, mucha memoria RAM, mucho espacio de almacenamiento y una placa gráfica especializada en procesar video, no para jueguitos. Compré un Windows 10 (el 11 estaba al salir) y todo anduvo fantásticamente bien.
Hasta que hace unos meses Windows 10 empezó con un leve catarro. Algunas actualizaciones no se instalaban y, con esa persistencia impasible de las máquinas, el equipo volvía a reiniciarse varias veces para completar un upgrade que, por algún motivo, no estaba dando resultado. Como ese equipo queda procesando cosas por las noches, el asunto empezó a convertirse en un dolor de espalda.
Mucho antes de eso, un detalle me había llamado la atención. La sección Actualizaciones y seguridad de la Configuración de Windows (se accede apretando la tecla con el logo de Windows en combinación con la letra I; abreviado, Win+I) informaba que el equipo no era compatible con Windows 11, que acababa de salir. Sentado ante las tres pantallas que usa esta persona, miré el gabinete robusto y repleto de tecnología de última generación y dije: “No puede ser”.
La consola tmp.msc debe mostrar un módulo de plataforma de confianza activado; de otro modo, Win11 no se instalaráCorrí el software que ofrece Microsoft para probar si el equipo puede usar el 11 y dio que estaba todo bien, salvo por un detallecito; me sentí como cuando vas a hacer los trámites a un Registro Automotor. El detallecito era TPM 2.0. No estaba activado. Apreté Win+R, se abrió la ventana Ejecutar y escribí tpm.msc. Se abrió la consola correspondiente, y lo que ahí se veía carecía de sentido. No había un módulo de plataforma de confianza (TPM, por sus siglas en inglés). Un equipo nuevo ya viene con TPM, así que algo estaba mal en el BIOS. Y acá viene lo bueno, observen como el experto hace el ridículo.
No hagas esto en tu casa (bueno, si te das maña, sí)
El BIOS (por Basic Input Output System) se configura por medio de una serie de pantallas que en la jerga llamamos (éramos tan jóvenes) Setup. Al Setup del BIOS se accede apretando alguna tecla durante el arranque del equipo, antes de que cargue Windows. Puede ser F2, Delete, F10 o alguna otra, y hacen falta reflejos rápidos. Vengo viendo las pantallas de configuración de los BIOS desde hace más de 30 años, así que busqué la Configuración Avanzada, encontré un conjunto de opciones adicionales y ahí estaba, Trusted Platform. Me metí en ese apartado y el dispositivo de seguridad estaba activado. Caramba.
Cuando empezó a salirme humo de las orejas, y como había cosas más urgentes y Windows 10 tiene todavía tiempo hasta 2025 antes de ser discontinuado, lo dejé reposar. Algo se me estaba escapando, algo estaba roto, algo había hecho mal al armar esa máquina. O al elegir los componentes. Con centenares de modelos de motherboards, decenas de procesadores y los estrictos requerimientos de Microsoft para instalar la última versión de su sistema operativo, muchas cosas podrían haber salido mal. Entonces dos sinapsis se unieron en mi neocórtex y me dije: “El que seguro sabe esto es mi proveedor de hardware”. Así que le mandé WhatsApp. Es amigo y me respondió en 25 segundos.
Seré honesto. Lo que me dijo me dejó con esa sensación que tenemos los veteranos, casi siempre certera, de que sí, ya hice eso, ya toqué ese botón, ya habilité esa opción, y, como, estaba en el diario, tuve que esperar hasta la noche para acercarme a la dichosa máquina y volver a revisar las opciones del BIOS. Estaba por llevarme una sorpresa y a sentirme un poco torpe, para decirlo diplomáticamente.
Cuando volví al Setup del BIOS mis ojos recayeron sobre el menú Trusted Platform, que me miraba con una sonrisa irónica, y frente a la evidencia (anoten esa palabra) de que mi amigo me había dado una pista bienintencionada, pero inútil, solo por si acaso, volví a mirar WhatsApp.
Ups. La opción que necesitaba activar no estaba en Trusted Platform, sino que se llama Intel Platform Trust Technology, y estaba unas líneas más arriba, desactivada. Obviamente, en su momento, había leído la documentación, que, con la bien conocida afabilidad de los documentos técnicos, declara, sin sonrojarse, que la función que debe habilitarse puede llamarse (elige tu propia aventura) Dispositivo de seguridad, Compatibilidad con dispositivos de seguridad, Estado del TPM, conmutador AMD fTPM, AMD PSP fTPM, Intel PTT o Tecnología de confianza de plataforma Intel (las negritas son de ellos, y no ayudan para nada). Por supuesto, leí apurado, como siempre, y aunque el datito estaba ahí, lo pasé por alto. Supuestamente, debería venir activada de forma predeterminada, pero imagino que eso depende de cada fabricante. “Viene desactivada de fábrica”, me dijo unos días después mi proveedor de hardware. Pero esperen, que todavía no termina.
¡Finalmente! La opción PTT de Intel estaba desactivada, supuestamente sale así de fábrica en este caso, y solo con cambiarla Windows 11 se dignó dar el OKActivada la opción, fui a la configuración de Windows 10 a ver si ya aparecía el mensaje de que el equipo podía actualizarse a Windows 11. Pero no. Hubo un silencio incómodo cuando la dueña de la máquina vio que otra vez había fracasado en mis numerosos intentos por domar a la díscola computadora. Así que le dije: “Dale tiempo, que todavía tiene que comunicarse con la nave madre”. O sea, Microsoft. La broma descomprimió un poco el malhumor, aunque no quiso darme crédito todavía. Al día siguiente, un poco como una pequeña revancha, Windows 10 nos comunicó con una alegría algo sobreactuada que Windows 11 estaba listo para instalarse. ¡Yupi!
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