sábado, 3 de febrero de 2024

ALERTA ROJA Y JARDÍN BOTÁNICO


El calor no da respiro y provoca un récord de consumo eléctrico
La temperatura superó los 36°C en el AMBA; el alivio recién llegaría el domingo; la demanda de energía está al límite.

Hasta las fuentes ayudaron a los porteños a mitigar el calor
Veintiuna provincias y la ciudad de Buenos Aires estuvieron ayer en alerta amarilla, naranja o roja por temperaturas extremas, según el último informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). La Rioja, Chaco, Mendoza, San Juan, San Luis, Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, Formosa, La Pampa, Buenos Aires, Río Negro y Neuquén fueron algunas de las más amenazadas por la ola de calor que sacude la región. El SMN, sin embargo, aseguró que, pese al calor intenso, ayer ningún punto de la Argentina rompió récords históricos.
Las elevadas temperaturas promovieron un mayor consumo de energía. Según los datos publicados por la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa), ayer, a las 14.40, se demandó una potencia de 29.601 MW, precisamente cuando la temperatura media en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) superaba los 36°C. Los niveles de consumo superaron el máximo histórico de marzo de 2023.
La Capital vivió una jornada agobiante: la temperatura máxima alcanzo los 37,1°C a las 14 y quedó a 1°C de alcanzar el récord de 38,1°C del segundo mes del año, que se regisAlicia tró el 12 de febrero de 2023.
Ayer, al final de la tarde, la Capital había quedado en alerta roja. El área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) tuvo marcas máximas entre 35°C y 38°C, como se había pronosticado previamente.
Se declara alerta roja cuando las altas temperaturas pueden tener un efecto alto o extremo en la salud, por lo que se recomienda extremar precauciones no solo en la población de riesgo sino en quienes tienen condiciones saludables.
La ciudad de Rivadavia, en Salta, lideró ayer el ranking de temperatura más alta del país con 41,8°C. Los cinco sitios de mayor calor ayer se completaron con La Rioja (41,2°C), San Juan (41°C), Santiago del Estero (40,8°C) y Santa Rosa (40,7°C).
Anteayer, esa ciudad salteña había alcanzado los 44,5°C y había marcado la más alta en lo que va del verano, según explicó a la nacion el meteorólogo Christian Garavaglia.
Garavaglia recordó además que “la semana pasada en el norte de la Patagonia sí se registraron temperaturas récord. Ahora ya es un calor intenso y que tiende a mantenerse”. Respecto del sur del país, en cambio, la vocera del SMN, Cindy Fernández, aseguró que la ola de calor de nueve días seguidos de la ciudad de San Martín, en Mendoza, rompió el récord de duración que alcanzó Mendoza capital en el verano de 2022, con ocho días.
Hasta el domingo
Los expertos en meteorología sostuvieron que como el fenómeno lleva ya algunos días no se pronostica que se rompa un récord de temperatura máxima en ningún punto del país. “Esta ola, aunque promete ser intensa, se destaca más por su persistencia que por ser extrema”, señaló el meteorólogo Alpio Costa.
Según la vocera del SMN, se espera que recién pasado mañana el termómetro comience a descender favorecido por el viento que soplará desde el sur.
La ola de calor continuará a principios de la semana próxima, con temperaturas superiores a los 35°C en distintos puntos del país. “El escenario cambiaría recién el 8 o 9 de febrero, cuando se podría poner un punto final a este período de altas temperaturas en Buenos Aires y en gran parte de la Argentina”, sumó Garavaglia.
Atentas a los termómetros, la mayoría de las personas trataban ayer de resguardarse del calor: las que andaban por las calles bebían agua y trataban de buscar la frescura de los árboles y la sombra. Otras, en cambio, no querían alterar sus rutinas deportivas e intentaban cumplirlas aunque las sugerencias fueran adversas.
“Corro siempre, me encanta hacerlo en medio del cambio de temperatura”, dijo Néstor López Núñez a mientras hacía su entrenamiento la nacion habitual en la zona de El Rosedal.
Rodrigo Fernández, profesor de running, también mantuvo la actividad a pesar del calor porteño. “Hace mucho calor, pero tratamos de que la gente continúe con estímulo de la actividad deportiva”, dijo Fernández, aunque aclaró que para cumplir con las rutinas previstas ayer buscaba desarrollarlas a la sombra para que nadie sufriera calor.
La alerta roja que fue declarada por las autoridades meteorológicas ayer poco después del atardecer debería desalentar durante la jornada de hoy que se realicen actividades al aire libre que puedan poner en riesgo a las personas.
En busca de esquivar el calor porteño, Guadalupe Danteseli caminaba en la tarde de ayer por el Jardín Botánico. “Vengo acá porque estoy más fresca que en el departamento”, explicó la joven.
Fernández, en cambio, prefirió esquivar el calor de la tarde porteña en un shopping de la zona de la avenida Santa Fe y Coronel Díaz. “En mi departamento hace mucho calor, por eso en estos días de altas temperaturas camino tranquila, veo precios y me tomo alguna bebida fresca. Le tengo miedo al dengue, por eso es que no me animo a ir a disfrutar de la sombra de los bosques de Palermo”, contó.
Aunque sin marcas históricas de temperatura, el calor agobiante sí generó un nuevo récord en el país: fue el de consumo de electricidad a nivel nacional de 29.601 MW, a las 14.40, y especialmente medio de los altos registros del área metropolitana de Buenos Aires (AMBA). A esa hora, en la Capital Federal, la marca alcanzaba los 37,7°C y en buena parte del primer cordón del conurbano, los 36°C.
De esta manera, ayer se rompió el récord de consumo eléctrico anterior, ocurrido el 13 de marzo del año pasado, cuando hubo una demanda de 29.105 MW. Aunque infrecuente para esa época del año, cabe recordar que en marzo último se registraron jornadas más calurosas que durante el verano de 2023.
El consumo eléctrico en la Argentina es abastecido, en promedio, por una matriz de generación compuesta por 56% de energía térmica (a base de gas, gasoil y fueloil), 21% de hidráulica, 10% de otras renovables (eólica y solar, principalmente), 5% de nuclear y 8% es importada de Brasil, Bolivia, Chile y Paraguay.
“Previendo esta situación, la Secretaría de Energía ha establecido medidas para nutrir al sistema de interconexión (SADI) de mayor energía. Se aumentó el promedio diario de importación de energía eléctrica de Brasil en 1529 MW, Uruguay en 177 MW, Bolivia en 100 MW y Chile en 80 MW. El sistema se encuentra operando con las mínimas reservas técnicas para evitar colapsos intempestivos”, dijeron ayer en la cartera que dirige Eduardo Rodríguez Chirillo.
“Estas medidas buscan mitigar un sistema que hoy [por ayer] está saturado y al borde del colapso, producto de años de falta de inversión y tarifas congeladas. Esto generó una extrema vulnerabilidad del sistema, evidenciada en niveles de reserva mínimos. Les recordamos a los usuarios la importancia de hacer un uso racional y responsable de la energía, tanto en el hogar como en el trabajo, para poder atravesar sin inconvenientes los próximos días ante las altas temperaturas pronosticadas”, agregó la Secretaría de Energía.
En tanto, el sitio oficial del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), informaba ayer, a las 16, que había 38.060 usuarios de Edesur que no tenían suministro de electricidad y 2,6 millones que sí tenían. En el caso de Edenor, los afectados por cortes a la misma hora eran 9493 y los que sí tienen eran 3,3 millones.
Los cortes de energía eléctrica se vuelven más frecuentes cuando la temperatura media no baja de 20°C durante varias noches seguidas, explican las empresas distribuidoras.

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Jardín Botánico: el inesperado refugio de hasta 5°C menos que el resto de la ciudad
Es uno de los sitios naturales porteños que ofrecen un lugar para resguardarse y refrescarse en el verano; cuenta con una estación meteorológica única en su tipo en América Latina
Alejandro HorvatEl Jardín Botánico ocupa siete hectáreas en el barrio de Palermo

Hace mucho calor en la ciudad de Buenos Aires. Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el período más caliente sucede desde ayer y hasta mañana con temperaturas máximas de entre 36°C y 39°C en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Frente a este caluroso panorama, y más en un entorno urbano donde predominan el asfalto y el cemento, la lógica indica que la única manera de estar frescos es con el aire acondicionado o dentro de una pileta, pero la realidad es que existen algunos puntos en la ciudad de Buenos Aires llamados refugios climáticos, donde la temperatura disminuye notablemente.
Y en la cima de estos oasis porteños se encuentra el Jardín Botánico Carlos Thays, donde el termómetro podría descender hasta 5°C o más respecto del resto del distrito porteño, y donde es posible sentir una brisa fría a apenas metros de Plaza Italia, en el barrio de Palermo.
Los refugios climáticos, indicaron desde la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires, son espacios abiertos al público que ofrecen un lugar para resguardarse y refrescarse del calor y descansar unos minutos para luego continuar con las actividades.
Hay una amplia red de refugios publicados en la web del gobierno de la ciudad, pero el más imponente, no solamente por su belleza, sino también por el increíble impacto que sus siete hectáreas y sus cerca de 1500 especies vegetales tienen en la temperatura, es el Jardín Botánico, cuyo ingreso principal está en la avenida Santa Fe 3951.
Otro refugio climático clave de la ciudad, donde la temperatura también baja de manera notable, es la Reserva Ecológica, ubicada en la Costanera Sur.
Sin embargo, no todos los refugios climáticos que ofrece el distrito porteño son naturales, si bien hay otros en parques que funcionan como tales, como el Parque Centenario, ubicado entre las calles Antonio Machado y Leopoldo Marechal, o el Parque Saavedra, en Roque Pérez y Paroissien, hay postas creadas por el gobierno de la ciudad para que la gente pueda ingresar en un ambiente refrigerado e hidratarse.
Por ejemplo, entre los refugios no naturales se cuentan el Museo Carlos Gardel, en Jean Jaures 735, que abre de 11 a 19; la “estación saludable” de Plaza Houssay, que funciona de 9 a 16 en Paraguay y Uriburu, o el Centro Cultural Recoleta, habilitado desde las 13.30 hasta las 22, en Junín 1930.
“La variación de la temperatura del aire en el Jardín Botánico puede deberse tanto a efectos de la densidad de vegetación (a mayor densidad y cobertura vegetal del suelo, menor temperatura) como también al aporte de humedad de espejos de agua, como el Río de la Plata”, explica a Adrián la nacion Irurzun, meteorólogo del Jardín Botánico.
“En teoría –añade el especialista–, la variedad de especies vegetales también logra un mayor descenso de la temperatura, aunque aún no se pudo cuantificar la influencia de este factor dentro del Jardín Botánico”.
María Semmartin, docente de la cátedra de Ecología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), describe que la vegetación reduce la temperatura mediante dos caminos. “Provee sombra (si pensamos principalmente en árboles o arbustos grandes) y, a su vez, la transpiración de esos árboles (agua evaporada) usa la energía del aire que está en forma de calor. Entonces, la evaporación que se da durante la transpiración de agua reduce momentáneamente el calor, y por eso se perciben algunos grados menos en sitios cubiertos de árboles”, indica la especialista.
Y agrega: “En ese sentido, cuanto más tupido es el follaje, y los árboles suelen desarrollar una buena copa, mayor son el sombreo y la transpiración. Sin embargo, los árboles deben tener agua suficiente en el suelo. En las ciudades hay, por lo general, mucha menos superficie vegetada que en los sitios naturales, por lo que los parches de vegetación (plazas, calles con buena arboleda, jardines) son vitales para reducir un poco la temperatura”.
El Jardín Botánico posee la primera estación meteorológica propia e interna para registrar los datos climáticos en el entorno de un ambiente diferente. Además, se proyecta la instalación de otro sensor de temperatura y humedad en condiciones de sombra, para medir con exactitud los datos y compararlos con aquellos obtenidos en zonas abiertas y soleadas. No existe una experiencia similar en jardines botánicos de América del Sur, según indicaron desde la Ciudad.
Trabajo cooperativo
Esta estación trabaja en cooperación permanente con el SMN y se analizan en particular los índices de extremos climáticos relacionados con los cambios probables en la fenología de los vegetales, que pueden afectar su comportamiento en condiciones urbanas, además de estudiar la información del clima en general.
“La temperatura del aire en un sitio sombreado dentro del Jardín Botánico la comparamos con la estación meteorológica que ya posee el jardín desde fines de 2022, la cual está instalada en un sitio despejado y con buena insolación dentro del predio, cumpliendo los requisitos de la Organización Meteorológica Mundial para este tipo de estaciones. Luego, con la estación meteorológica del Aeroparque y la que está ubicada en Villa Ortúzar (ambas del SMN), podremos comparar los datos de esas estaciones y la del Jardín Botánico. Aún no se ha medido la temperatura del aire en un ambiente soleado y compararlo con otro ambiente con sombra natural en el Jardín Botánico, por lo tanto no sabemos con precisión si la diferencia de temperatura es de dos a cinco grados, o incluso mayor”, señala Irurzun.
Durante el invierno, argumenta Irurzun, los sitios despejados de vegetación se enfrían más que otros con densa vegetación y buena humedad del suelo. “Por lo que cuando llegue ese período del año esperamos tener temperaturas mínimas más altas en sitios con sombra natural y buena humedad, que otros sin sombra o soleados”, argumenta.
El área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) comenzó ayer a transitar el período más caluroso de la semana y del verano, con marca mínimas de entre 24°C y 26°C y máximas que oscilarán entre 35°C y 38°C.
“El pico de calor va a extenderse entre mañana [por hoy] y el sábado. Van a ser jornadas con marcas máximas en el AMBA de 36°C a 39°C”, detalla el meteorólogo Christian Garavaglia.
“La ola de calor continuará a principios de la semana próxima, con temperaturas superiores a los 35°C en distintos puntos del país. El escenario cambiaría recién entre el 8 y el 9 de febrero, cuando se podría poner un punto final a este período de altas temperaturas en Buenos Aires y en gran parte de la Argentina”, concluye Garavaglia.

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