
¿Ya es hora de incorporar inteligencia artificial a mi empresa?
La inteligencia artificial se ha convertido en una frase tan repetida que ya se vació de sentido; el primer paso es entender cuántos tipos de IA existen, cómo funcionan y lo que pueden (y no pueden) hacer
Cinco consejos para surfear este nuevo tsunami tecnológico que no pide permiso y cambia todas las reglas de juego; sin embargo, está siguiendo la misma evolución que las otras disrupciones de la revolución digital
Ariel Torres
Hay una pregunta que en este momento está en la mente de casi cualquier estratega corporativo (grande, pequeño, mediano) con más o menos el mismo nivel de obsesión con que el jugador empedernido sigue los vaivenes de la bola en la ruleta, aferrado al tapete, tras apostarlo todo a un número.
Esa pregunta es si tiene que invertir en inteligencia artificial o no. En su memoria están los recuerdos traumáticos de aquellos que despreciaron las primeras computadoras personales, y un buen día se encontraron con que sus métodos estaban tan obsoletos que facturaban la décima parte de sus competidores. O los que dijeron que Internet era una moda pasajera (¿no lo son todas las modas?); no puede dejar de pensar en la enormidad de ejecutivos, propietarios, accionistas y gurús que aconsejaron hasta prohibir el acceso a la Red en las oficinas de la compañía (de verdad, eso pasó), para una mañana despertarse y descubrir que se habían quedado fuera del negocio. ¿Y la movilidad? ¡La movilidad se llevó por delante a gigantes como Microsoft e Intel!
Pero también tiene presente el cataclismo que causó el estallido de la burbuja puntocom, que fue, dicho muy grosso modo, lo opuesto al rechazo de Internet. Piensa si acaso no percibe en todo esto de la inteligencia artificial un tufillo a fiebre del oro como la que condujo al desastre del 2002.
Mira las noticias y ve que compañías como UPS acaban de anunciar que despedirán a 12.000 empleados en favor de una mayor inversión en inteligencia artificial (IA), para volverse más eficientes (en el mismo sentido, hace un año, IBM suspendió la búsqueda de 8000 empleos, porque esos trabajos pueden hacerse con IA). Cierto que el resto del artículo sobre UPS habla de otros problemas que tienen el courier (informó ingresos por un poquito menos de lo que esperaba WallStreet, y con eso la acción cayó 9 por ciento), pero así y todo no puede sacarse de la cabeza que la IA tiene todo el aspecto de ser otra de esas olas disruptivas que ni conviene ignorar ni sirve convertir en panacea.
Los que están pensando de esta manera tienen razón. Atravesé como cronista estos tres súbitos golpes de timón de la revolución digital (a partir de 1980, a partir de 2000 y a partir de 2010), así que se me ocurre que podría ayudar con algunas pistas sobre la IA, que le servirán no solo al que debe tomar la decisión de adoptarla, sino también al que hoy tiene un empleo o intenta encontrarlo y no tiene claro cuál es el futuro de ese empleo en un mundo donde debe competir (¿debe competir?) con la IA.
La IA es un jugador fundamental y disruptivo (en el mismo nivel de la movilidad o de Internet), así que mirar para otro lado es un suicidio. Su impacto en la cantidad y calidad del trabajo es el gran interrogante. A mi juicio va a ser una divisoria de aguas, en el sentido de que va a cambiar a mediano plazo el concepto mismo de qué es un empleo. Pero admito que esta es la parte más difícil de pronosticar, y ya lo he tratado en otros textos.
En ciertos casos funcionará como copiloto de humanos; en otros (y esto ya está pasando) se desempeñará de forma autónoma. Pero si esto dará origen a nuevos empleos es ahora muy difícil de anticipar. El colapso de la IA ocurre, por ejemplo, cuando se alimenta la IA con contenidos generados por IA. Esta endogamia solo puede evitarse con la intervención humana. Así que es muy pronto para saber cómo sigue la historia; a mi juicio, tenemos un problema social muy grande en ciernes, y la clase dirigente está mirando para otro lado. Veremos.
Mantenerse correctamente informado
En todo caso, y para no hacer este texto interminable, mis consejos respecto de la IA son, primero, prestarle atención, leer material confiable acerca de cómo funciona y qué puede hacer, así como qué no puede hacer. Estos días se supo que la IA pudo imitar a la perfección la voz de George Carlin, pero el guion para un show artificial del agudo humorista del stand up, fallecido en 2008, fue escrito por uno de los conductores del canal Dudesy, que publicó y luego retiró el show espurio de YouTube. Obvio. La IA sabe hacer muchas cosas, pero al carecer de consciencia es incapaz de hacer humor. Mucho más el humor veloz y sarcástico de Carlin.
Como pasó con todas las otras tecnologías digitales disruptivas, la clave más importante es saber. Da trabajo, lleva tiempo y hay que robarle horas al sueño; lo sé por experiencia. Pero la única forma de navegar en una tormenta es saber mucho de navegación. El verso no sirve. El discurso motivacional no sirve. Improvisar no sirve. La intuición no sirve. Cuando llegaron las computadoras personales, los que no tenían idea de cómo funcionan los transistores, qué es la aritmética binaria, qué es un algoritmo y no podían leer código, compraron espejitos de colores. Los que nunca habían oído hablar de TCP/IP, de sistemas autónomos y direcciones de red, despacharon el fenómeno Internet como si fuera algo que nunca podría popularizarse. Los que vieron el iPhone como un teléfono, metieron la pata de forma catastrófica.
¿Significa que yo, que soy dueño de una pyme, tengo que aprender sobre redes neuronales? En cierto modo, sí. Son tiempos extraordinarios. Se requieren medidas extraordinarias. Pero si eso es imposible (y muchas veces lo es, con justa razón), hay que elegir técnicos con formación sólida y fuentes de divulgación muy serias que hayan probado que podían anticipar los cambios acertadamente varias veces antes. Los que tocan de oído son un canto de sirena en estos tiempos.
¿A qué me dedico, exactamente?
Segundo, analizar con mucha frialdad cuál es el núcleo del negocio. Hace poco, un medio reemplazó a los periodistas deportivos por IA para escribir las crónicas de los partidos de fútbol. Fue el hazmerreír de los lectores y tuvo que recular a toda marcha. Por frialdad me refiero a entender que ese lector, el de un medio deportivo, quiere leer algo que escribió un humano que haya ido a la cancha, no los juicios aguachentos y pecho frío de una red neuronal, que mira sin ver y habla sin sentir nada.
Viceversa, hay montones de informes que la IA podría escribir con más eficiencia y con exactamente la misma calidad que los humanos, porque por definición son chatos, descarnados, no hay nada personal ahí. Clave: donde las personas importan, deje personas, no las reemplace por IA.
No invierta mucho dinero de entrada
Tercero, no haga inversiones millonarias de entrada (salvo que seas Microsoft o Google). Todos los que se subieron exitosamente a las anteriores disrupciones lo hicieron de la misma forma en que un adelantado tantea el terreno no cartografiado, con cautela, prudencia y humildad. Sobran ejemplos, pero si mira su propio departamento de sistemas y hace memoria, recordará que empezaron con dos empleados y un server y ahora son 60 y tercerizan la nube en Amazon.
Además, anote esto: cuando una tecnología florece, como está pasando con la IA, aumenta la escala y los precios bajan. Si gasta todo de entrada estará, además, despilfarrando. Y no es una buena época para eso.
En rigor, elegir el momento correcto para hacer una inversión en tecnología llevaría cientos de páginas de análisis y un estudio pormenorizado de cada actividad, cada organización dentro de esa actividad y de cada mercado. Pero la regla de ser cauto en un territorio desconocido donde cada semana los precios bajan es válida. Esto es como manejar: si arranca con cuidado, cuando la actividad de su empresa le pida más cómputo, más velocidad de Internet, más movilidad o más IA, lo sentirá como cuando el motor le pide que suba una marcha y pise más el acelerador. Ese es el momento de poner más dinero.
Cuidado con los vaivenes
Cuarto, recuerde que a la euforia inicial (que pretende que todo pasará por las computadoras personales, internet, la movilidad o, ahora, la IA) le sigue una suerte de depresión pesimista. Ambas actitudes son falaces. Manténgase siempre entre estos dos extremos. Lo dije cuando empezó esta nueva ola: vamos a tener inteligencia artificial hasta en la sopa. Se está cumpliendo. Como ocurre siempre, la mayoría de esos emprendimientos va a fracasar. Eso no significa que la IA no sirva. Significa que esa implementación no sirvió. Nada más. La IA está acá para quedarse, pero está también en pañales. Eso quiere decir muchas cosas, pero sobre todo que apenas estamos empezando a ver de lo que es capaz de hacer y que frente a los escépticos es momento de formular la proverbial pregunta: “¿Para qué sirve un recién nacido, su Majestad?”
Esto no está pasando
Y, quinto: hay que prepararse para cosas que no esperábamos. Lo anoto ahora, y que quede impreso: la IA nos va a dar muchas sorpresas muy poderosas. El error que no hay que cometer aquí es el de extrapolar. O, si se quiere, lo único que se puede extrapolar es que en todos los otros escenarios antes la tecnología salió disparada en el sentido en el que ni siquiera los más grandes o los más preparados anticiparon. Un ejemplo clásico: Wikipedia. Microsoft invirtió una fortuna pensando que una enciclopedia en los tiempos de las computadoras personales era una serie de CD. Sacó Encarta. Luego Encarta se convirtió en un servicio por Internet. Para entonces el 99% del mercado de las enciclopedias estaba en manos de Wikipedia. Encarta fue discontinuada en 2008.
Jimmy Wales, cofundador de WikipediaPrepararse para lo inesperado suena muy a discurso motivacional, pero no lo es. Es algo bien concreto. Debe evitar por todos los medios la actitud mental del que dice “esto no está pasando”. Van a ocurrir muchas cosas durante los próximos años que nos tentarán con ese salvavidas mental. Evítelo. Es un salvavidas de plomo. Frente a lo muy inesperado, la actitud correcta es calmarse, leer los detalles, incorporarlo como una nueva realidad y desdramatizar. Nos han tocado tiempos interesantes. Al menos no nos vamos a aburrir. Y donde muchos ven un drama, si mira un poquito mejor casi seguro verá una oportunidad.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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