sábado, 11 de marzo de 2023

CANJE...CAMPO MINADO




El Gobierno postergó dos años el 64% de la deuda en pesos
De acá a junio, reduce los vencimientos de $7,5 a $3,16 billones
Javier BlancoEn la cartera que conduce Sergio Massa se declararon “satisfechos”
El Gobierno logró postergar hasta 2024 y 2025 el 64% de los vencimientos de deuda en pesos que enfrentaba en los próximos tres meses y medio (hasta fin de junio), al concretar un nuevo canje de bonos. Así, reconvirtió un calendario de pagos que se empinaba hasta los $7,5 billones en ese lapso en otro más desahogado, de $3,16 billones. Para los analistas más críticos, fue un resultado con gusto a poco, mientras que otros lo calificaron de “digno”.
El Gobierno logró patear para adelante por entre un año y hasta dos el 64% de los compromisos de deuda que enfrentaba en los próximos tres meses y medio al concretar un nuevo canje de deuda en pesos.
De esta manera, reconvirtió un calendario de pagos que se empinaba hasta los $7,5 billones en ese lapso en otro más desahogado que contempla compromisos por un piso de $3,16 billones, aunque esa cifra se irá acrecentando por las nuevas colocaciones que realice de aquí en adelante hasta fin de junio.
El Tesoro Nacional debía afrontar vencimientos por $0,8 billones en marzo, $2,5 billones en abril, $2,1 billones en mayo y $2,5 en junio. “Luego de esta operación de conversión, los vencimientos proyectados quedaron en $0,6 billones, $1,0 billones, $0,9 billones y $0,8 billones, respectivamente”, se indicó.
Es una operación financiera con la que logró un necesario alivio temporal al respecto, pero a costa de haber vuelto a indexar una proporción mayor de ese pasivo.
Es decir, dejarlo expuesto a la evolución de una inflación que se vuelve a mostrar descontrolada o a la variación del tipo de cambio oficial, un precio clave para la economía con un Banco Central (BCRA) que cuenta cada vez con menos poder de fuego para defenderlo.
Según datos a los que accedió la nacion, “para los vencimientos de abril, mayo y junio el nivel de aceptación alcanzó el 61,5%, mientras que para los vencimientos de marzo (incluyendo la operación realizada en enero) la participación fue del 72,8%. En suma, el porcentaje de adhesión alcanzó el 64% promedio de los títulos elegibles”. De allí es que el promedio general es del 64%, aunque ese porcentaje pudo ser mayor ya que se recibieron ofertas por $4,5 billones en total.
Así se traspasó al próximo gobierno parte de una carga que se acrecentó en un monto equivalente a los US$20.687 millones en el último año (con datos a enero) tras llevar adelante la 20ª conversión de este creciente pasivo en los poco más de 38 meses que lleva la gestión de Alberto Fernández.
La repetición de canjes (necesitó postergar parte de esa deuda al menos una vez por bimestre en promedio) revela los problemas que enfrentó el Gobierno para refinanciarla.
Parte de eso obedece a que en el último año no sólo necesitó renovar vencimientos cada vez más altos, sino también conseguir de la plaza local fondos frescos para cubrir un déficit que se mantiene elevado sin tener que recurrir a la maquinita (lo sigue haciendo indirectamente) y no hacer caer el acuerdo con el FMI.
El pactado ayer, y por liquidarse el martes, es el canje más osado de la gestión Massa, “porque en esta ocasión se van a entregar bonos a vencer dentro de 19 y 23 meses y en los anteriores los aplazamientos eran por 5 meses como máximo”, indicó Ignacio Morales, analista de Wise Capital. Algunas de esas operaciones, además, estaban dirigidas casi exclusivamente a organismos públicos que tenían esos bonos.
De la operación participaron casi todos los entes públicos (Anses, PAMI, BCRA, etc., que atesoraban el 50% de los títulos canjeables) y buena parte de los inversores institucionales locales. Especialmente los bancos, que acumulaban otro 20% y ya habían mostrado su apoyo al canje esta semana tras lograr que el Central les amplíe la ventanilla de liquidez por la que ofrece recomprar esos títulos reduciendo además el spread del put exclusivo de 200 a 30 puntos básicos contra la tasa nominal anual de la rueda del día anterior.
“Esto les garantiza una estrategia de salida y permitiría incluso capitalizar inmediatamente un salto devaluatorio pero puede ser perjudicial para el resto de los bonistas”, alertaron desde Cohen. Ayer además se supo que el BCRA les modificó la norma que los habilita a constituir encajes prudenciales con títulos para que puedan usar en ello los bonos indexados que reciban a hora cambio (ver aparte). Y que, además, los autorizaba a repartir un 40% de los dividendos que aún tenían pendientes de distribución.
Entre los bancos se destacó la participación el Nación, el Bapro y el Ciudad, entre los públicos, y el Galicia, Santander e ICBC, entre los privados. A ese grupo hay que sumar al Credicoop y a la provincia de Córdoba, que difundió que canjeó una tenencia de $8000 millones en bonos.
“Lo que hay que leer: solo el 30% de los privados aceptó canjear deuda a 2024/25”, dijo Juan Ignacio Paolicchi, de Empiria. “Es un resultado muy digno”, valoró por el contrario el financista Ariel Sbdar.
En Economía explicaron que el perfil de tenedores que enfrentaban “concentraba una significativa participación de fondos de inversión y tesorerías corporativas que, por sus flujos de negocios, mantienen un horizonte de inversión de corto plazo”. Por esta razón estaban “satisfechos” con el nivel de adhesión. Además valoran que el canje permitió extender la “curva de tasas al 2024 /5”, aunque solo para instrumentos indexados

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