viernes, 24 de marzo de 2023

DUDAS TÉCNICAS Y JURÍDICAS


Economistas creen que es una medida de corto plazo y riesgosa
Advierten que se evita así encarar reformas de fondo y que es consecuencia del magro resultado del último canje
Camila Dolabjian

Los economistas expresaron sus advertencias sobre algunos puntos del canje forzoso de bonos de organismos públicos que dispuso el Ministerio de Economía.
“En el camino, perjudica a diversos organismos del Estado por la pesificación de sus activos. Es más de lo mismo: medidas de corto plazo para tratar de evitar correcciones de fondo. Puede ser riesgoso si el mercado lo lee como un manotazo de ahogado”, explicó Camilo Tiscornia, de C&T Asesores Económicos.
En línea similar se ubicó un análisis preliminar de la consultora 1816, que destacó que estas medidas reflejan lo difícil que es el escenario macroeconómico actual. “Con caída de la recaudación y con un mercado que rechaza bonos a 2024/2025 (los que se emitieron hace unos días en el canje, que operan en niveles de 13% de tasa), el Gobierno está buscando alternativas para financiarse, para evitar monetizar todo el déficit [emitir] y espiralizar la inflación”, explicaron.
En cuanto al destino que tendrán los recursos resultantes de la venta en el mercado de los bonos en dólares bajo ley local, el 70% deberá aplicarse a nuevos títulos en pesos, pero el 30% restante iría a gastos, inversiones o aplicaciones financieras dentro del presupuesto de cada organismo este año. Por lo tanto, al no modificarse las partidas de la Anses, implicaría menores transferencias del Tesoro. Si se ampliaran las partidas, entonces el organismo recibiría más recursos este año, a costa de capital futuro.
Sin embargo, los analistas de 1816 opinaron que no creen que vaya a tener impacto en los tipos de cambio paralelos, alertaron sobre un potencial riesgo de impacto en la deuda en pesos y advirtieron sobre un golpe claro en las paridades entre los bonos. “Dado que los bonos en dólares son un sustituto muy imperfecto, pero sustituto al fin, de los dólares, podría suponerse algún impacto en el dólar CCL, pero no somos muy optimistas al respecto”, agregaron.
El equipo económico se reunió ayer a la mañana con bancos, aseguradoras y fondos de inversión. “Van a darles salida de la deuda en pesos hacia Bonares usando el Fondo de Garantía de Sustentabilidad [de la Anses] y demás tenencias públicas como instrumento/pasamanos. Léase, esto es resultado de que el canje de semanas previas no fue exitoso. A pesar de esos que dijeron que sí”, opinó Gabriel Caamaño, de Ledesma.
“Es espasmódico, errático y de rascar la olla”. Así definió la medida Nicolás Gadano, economista, quien añadió: “Hace unas semanas estaban queriendo aprovechar los precios bajos de los bonos para comprar, anunciaron la recompra, y todos sabíamos que no estaban en condiciones. Ahora en vez de comprar, venden. De alguna manera, perjudica a las instituciones públicas (fundamentalmente al FGS que tiene que malvender) para sumar financiamiento al Estado. Es ya mucha desesperación”.
“No está claro el impacto final de la medida. Pero lo que sí está claro es que será el Banco Central el que comprará los bonos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, imprimiendo pesos con la maquinita. También lo harán los bancos (para pagar dividendos) y el mercado, pero en menor medida. En definitiva, más allá del ruido de hoy, como el Central será el comprador en última instancia, de él dependerá si el dólar paralelo sube o baja”, explicó Fernando Marull, economista de FMyA.

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Llevar la economía día a día hasta las elecciones
Fausto Spotorno El autor es director de OJF


Cuando el actual ministro de Economía asume la cartera, el objetivo era tratar de llegar alas elecciones minimizando el ruido económico. Sin embargo, la sequía que afecta ala Argentina y el complicado escenario financiero internacional están haciendo que la tarea, que de por sí ya era difícil al principio, hoy sea mucho más complicada. En este contexto, el Gobierno está llevando la economía día a día tratando de cubrir baches y evitar problemas mayores en un escenario de fuertes restricciones políticas y económicas. Esto obliga al equipo económico a estar sacando “un conejo de la galera” todo el tiempo para poder mantener al Estado funcionando sin agravar problemas como la inflación ola suba del tipo de cambio libre.
El 2023 no será un buen año económico. La inflación tiende a subir y la actividad económica tiende a caer y es poco lo que el Gobierno puede hacer para evitarlo.
La inflación es un problema monetario que se produce por el exceso de emisión y se puede acelerar incluso por la caída en la demanda de dinero. Por lo tanto, si el Gobierno se ha obligado a emitir dinero para financiar el déficit fiscal lo más probable es que la inflación siga siendo un problema. Para tratar de reducir ese efecto, el Gobierno se ha estado endeudando en pesos con el objetivo de financiar el déficit y así evitar imprimir demasiado dinero.
El problema es que en la Argentina el mercado financiero es muy pequeño y se saturó de deuda en pesos. A punto tal que hoy de cada $1000 que se depositan en el banco solo $270 se prestan al sector privado: el resto va a Leliqs, crédito al sector público, títulos de deuda y otros.
Este año al Gobierno aún le falta obtener financiamiento por al menos 3 puntos del PBI para cerrar las necesidades financieras de 2023, asumiendo que se consigue renovar todos los vencimientos en pesos, lo cual es optimista. Por ahora, el resto debe ser financiado con emisión de pesos, lo cual mantendría viva la inflación y al dólar. Pero si no consigue renovar todos los vencimientos en pesos el problema sería peor y, hoy por hoy, eso está costando.
Las medidas que se están anticipando son un intento del Gobierno para colocar deuda adicional en el mercado, pero en dólares, que tal vez tenga más aceptación, sin tener que emitir deuda en moneda extranjera. Para esto les pide a los organismos públicos que vendan sus posiciones en moneda extranjera al mercado y que con el producido compren títulos en pesos recién emitidos.
Se trata de un nuevo intento por colocar un título en el mercado para financiar al Tesoro pero esta vez con otro sabor (“a dólar”) porque el mercado ya estaba saturado del sabor “a pesos”. Si esto sale bien, el Gobierno habrá logrado patear el problema por un tiempo, pero esta será una dificultad recurrente todo este año dado que el déficit fiscal persiste y que posiblemente se vea agravado por la sequía y la recesión, que reducirán la recaudación tributaria.
La solución real requiere un programa integral. Por un lado se necesita ir a un superávit primario, ordenar el patrimonio del Banco Central, salir del cepo y eliminar los subsidios, de manera que la deuda pública argentina se vea pagable y, por lo tanto, atractiva para el mercado financiero. En ese contexto será más fácil renovar los vencimientos, alargar los plazos y bajar los intereses. Por otro lado, se debe tomar una serie de medidas que estimulen el crecimiento económico y el empleo para fortalecer la economía, lo cual ayudará a robustecer las cuentas del Estado. Lo que sí nos debe quedar claro es que la Argentina va a requerir años de disciplina fiscal para salir de este esquema de inflación, de devaluación, de reestructuraciones de deuda, etcétera. Cualquier otro relato es puro verso

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