lunes, 13 de marzo de 2023

ECONOMÍA KKK




Los cuatro traspiés económicos en el inicio del año electoral
La inflación se mantiene alta, el BCRA perdió US$1159 millones, las noticias internacionales son negativas y el déficit fiscal no se reduce
Melisa Reinhold
El Gobierno llegará a las elecciones presidenciales de este año con las principales variables macroeconómicas deterioradas. Los dólares siguen sin llegar a las arcas del Banco Central (BCRA), la inflación no da signos de retroceder -pese a los acuerdos de precios- y la actividad económica comienza a enfriarse. Un cúmulo de malas noticias que se consolidaron en los primeros meses del año y pone al oficialismo contra las cuerdas, y con escaso margen de maniobra para actuar de cara a los comicios.
1 Un Banco Central sin dólares
El Banco Central no logra acumular reservas. Se trata de una historia repetida, que viene de 2022, pero que no se detiene aun con las restricciones para importar. En febrero, la autoridad monetaria cerró el peor saldo para ese mes en veinte años. Y sin el incentivo del dólar soja -la versión I en septiembre pasado y la II en diciembre-, desde que empezó el año hasta este jueves 9 de marzo acumuló un rojo de US$1324 millones. “La preocupación de febrero se centró en los dólares. El Banco Central vendió US$889 en un mes, pagó US$260 millones de importaciones de GNL, el agro liquidó solo US$653 millones y encima el Tesoro usó dólares para recomprar bonos por US$200 millones. Así, las reservas netas en febrero cerraron en US$4500 millones, muy lejos de la meta de marzo de US$7700 millones”, enumeró Fernando Marull, economista de FMYA. En ese escenario, el Ministerio de Economía está negociando con el Fondo Monetario Internacional (FMI) la flexibilización de la meta de reservas. El oficialismo justificó la falta por la sequía en el complejo agroexportador, ya que según estimaciones de CREA este año el sector liquidará unos US$20.000 millones menos de divisas.
2 ¿Estanflación?
Inflación alta y una economía estancada
. A eso se refiere el término estanflación, un proceso que define a la Argentina. En enero, el costo de vida se encareció un 6% mensual, cifra que cortó con la desaceleración que se había registrado en los dos meses previos. En paralelo, el Estimador Mensual de Actividad Económica desestacionalizado se contrajo un 1% en diciembre, cuarto mes consecutivo de caída.
“La inflación sigue elevada y la sequía golpea a la actividad en lo que perfila al año como uno de recesión e inflación alta. Esperamos que el alivio de la meta de reservas permita que la actividad no sufra tanto como era esperable, de todas formas, la demanda infinita por importaciones que supone el diferencial cambiario hace difícil la administración de los dólares que ingresan por el comercio y las escasas reservas del BCRA”, advirtió Guido Lorenzo, director ejecutivo de LCG.
La dinámica inflacionaria no da tregua, y los economistas esperan que el año termine con una suba acumulada de entre 99,9% y 102,9%, según el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Central. En tanto, desde GMA Capital consideran que si la actividad económica se mantiene a estos niveles por el resto de 2023, el PBI caerá 1,4%. “La sequía afectará tanto directa como indirectamente a través de un mayor endurecimiento del cepo”, auguró.
3 Vientos de frente
Las noticias internacionales tampoco colaboran con el panorama. En Estados Unidos la inflación continúa en niveles elevados y el mercado laboral sigue robusto, indicadores que dan la pauta de que la Reserva Federal (Fed) continuará con una política monetaria más dura. Es un escenario diferente al que se esperaba en el mercado en el mes de enero. Eso repercutió en los mercados emergentes, incluidos los títulos soberanos de deuda argentina, que en el último mes se hundieron hasta un 20% en dólares. “El cuadro internacional sigue manteniéndose complejo para la economía argentina. En particular, la dinámica inflacionaria en Estados Unidos prevé al menos la continuidad de la política de tasas elevadas por parte de la Reserva Federal”, señalaron desde Analytica, quienes enumeraron dos impactos que podría tener en el país. Por un lado, la suba de tasas dificulta la posibilidad de colocar deuda en los mercados internacionales. Por el otro, el dólar se aprecia a nivel local y hace caer el precio de las commodities, por ende, el valor de las exportaciones argentinas.
4 Más déficit fiscal
Durante el primer mes del año, el Gobierno registró un déficit fiscal de $204.000 millones. Para Santiago Franco, de la sociedad de bolsa GMA Capital, pese a que enero no suele traer complicaciones en materia fiscal, representó el peor registro para un enero en años. Si además se facturan los intereses, el rojo fiscal ascendió a $538.000 millones. Con una meta con el FMI que plantea un límite de $441.500 millones, ya se consumió el 46% del exceso de gasto primario por sobre los ingresos del fisco. “Surgen grandes inquietudes acerca del sendero fiscal de los próximos meses, y las dudas ya no solo se limitan al cumplimiento de la meta de reservas. Si la expansión fiscal electoral ya comenzó, el objetivo presupuestario pactado con el Fondo será cada vez más difícil de alcanzar. En ese caso, la irresponsabilidad fiscal vendrá de la mano de una mayor emisión monetaria (ya sea directa o indirectamente), lo que garantizará nuevas dosis de presión sobre la brecha y los precios”, cerró.

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El Gobierno espera una inflación en torno del 6% para febrero
El martes se conocerá el dato del Indec y, de estar en línea con las estimaciones del Palacio de Hacienda y de los economistas, llegaría al 100% interanual; en marzo suele ser más alta
Francisco Jueguen Los precios se mantienen en un alto nivel, a pesar de que en febrero históricamente baja
En sintonía con las estimaciones privadas, el Gobierno espera que febrero haya marcado una inflación de entre 5,8% y 6,2%, según contaron en el Ministerio de Economía. Por ese rango, confirmaron, se mueve el número que está manejando la Secretaría de Programación Económica, que dirige el viceministro Gabriel Rubinstein.
Si ese dato fuera ratificado por el Indec el martes próximo, la suba de precios atravesaría el simbólico umbral de las tres cifras y llegaría al 100% en la medición interanual.
Que la inflación siga indomable no será una buena noticia para el Frente de Todos -con Alberto Fernández y Cristina Kirchner al mandoen el comienzo de la campaña para las elecciones presidenciales.
El segundo mes del año suele tener una inflación menor que la de enero (que fue del 6%) y termina siendo una especie de bálsamo antes de que marzo recaliente nuevamente los precios del primer trimestre.
Por las subas de servicios regulados, y particularmente de los alimentos, febrero hirvió.
Para que la marca interanual llegue al 100%, la inflación mensual debería ser superior al 5,3%, algo que ya preveían las consultoras privadas y que ahora estima el propio Palacio de Hacienda.
La inflación en la ciudad, conocida la semana pasada, mostró un avance de 6% en febrero, con una suba de 7,7% en alimentos y bebidas.
El impacto más importante será para la carne, que tuvo un fuerte incremento en las últimas semanas de enero en el mercado de Cañuelas (mayorista) y que habría llegado a las góndolas con alzas de más de 20%, según los analistas.
La llamada “inflación de los trabajadores”, que calcula la UMET, relevó este viernes un avance de 6,3% para el mes pasado. Así, llegó al 101,8% interanual por primera vez desde 1990. La entidad advirtió además que el empleo privado registrado mostró un nuevo avance.
“Si miramos el vaso medio vacío, vemos que la inflación constituye el principal desafío para el éxito de cualquier estrategia económica. Si nos enfocamos en el vaso medio lleno, celebramos que, a pesar de este cuadro inflacionario, el salario real mejora y crece el empleo. No obstante, la suba de los precios le pone un interrogante a la sostenibilidad de la recuperación”, advirtió el director general del Centro para la Concertación y el Desarrollo (CCD) y exministro de Educación de la actual gestión, Nicolás Trotta.
El kirchnerismo duro ya había alertado a través del CEPA que febrero sería un mes caliente. Allí esperaban un dato similar al de enero y además coincidían en el impacto de la carne, las tarifas de los servicios y la aceleración del dólar.
“El dato más relevante es que la inflación interanual perforó los tres dígitos por primera vez desde la salida de las hiperinflaciones de 1989-90 y se ubicó en el 101,8%”, indicó Trotta, y agregó: “En el primer bimestre del año los precios acumularon un alza del 12,1%. Esta suba, de mantenerse a lo largo de 2023, sería compatible con una inflación acumulada del 98,9%”.
“El proceso inflacionario actual, dadas las políticas implementadas, no va a reducirse. Llegamos a la conclusión de que tiene causas múltiples. No va a bajar a no ser que se implemente una política que ataque todos los frentes a la vez”, dijo Guido Zack, director de Economía de Fundar y profesor de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) y de la UBA.
“Una reducción del déficit fiscal y del financiamiento monetario, un equilibrio de la cuenta corriente como únicas medidas no alcanzan. Tampoco un control de precios y salarios, una política de ingresos, sin una consistencia macro por detrás”, completó el experto.
“El Gobierno está intentando, con el acuerdo con el Fondo, financiar el déficit en el mercado y aumentar las exportaciones, pero con cepo es difícil”, advirtió Zack, y luego cerró: “El problema principal que tiene la situación actual es que los precios relativos no están alineados. El tipo de cambio es bajo y hay una brecha importante. Eso hace que se mantengan las expectativas de que el tipo de cambio suba y eso se traslada a la inflación. No están dadas las condiciones para que los precios se moderen. En febrero no esperamos que la inflación se modere particularmente, y si pasa, como sucedió en noviembre y diciembre, no será sostenible”.
A mediados del mes pasado, una vez conocido el número de inflación de enero, Rubinstein desistió de la meta que el ministro de Economía, Sergio Massa, se había fijado: comenzar abril con una inflación que empiece con el número tres.
“Los fundamentos macroeconómicos, básicamente las políticas fiscales, monetarias y cambiarias, serían consistentes con tasas mensuales de inflación del 4% o menos”, agregó en un posteo en las redes sociales, en el que además explicó el impacto que tuvieron las subas estacionales de frutas y verduras en el IPC.
“Cabe señalar también la muy importante incidencia que tienen los aspectos inerciales, ligados al alto grado de indexación prevaleciente. En tal sentido, seguimos trabajando para hacer frente a este aspecto. Los acuerdos de precios firmados registran un elevado grado de cumplimiento, por lo que confiamos que la extensión de los mismos a muchos más rubros y productos nos permitirán ir reduciendo márgenes y los mencionados factores inerciales”, dijo el funcionario.
Y cerró con una definición contundente sobre el futuro cercano: “Seguimos trabajando desde la macro y desde la micro para que la inflación baje significativamente, y esperamos que, hacia fines de año, el IPC se acerque al 3%, con inflación en el año rondando 60%”.
Ese mismo día, Massa se enojó con quienes le enrostraban la imposibilidad de alcanzar la meta fijada para abril y dijo que mantendrá el trabajo para mostrar una tendencia de la inflación a la baja. Se trata de una señal que todavía no aparece y que preocupa cada vez más a los mercados y a la política

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