domingo, 26 de marzo de 2023

ESTIMACIONES Y EL ESCENARIO


Sequía: calculan que se tendrán que refinanciar US$8000 millones
Es por los gastos en insumos y equipos para afrontar la campaña agrícola; hay 250.000 empleos que están en riesgo
Fernando Bertello Las pérdidas de la sequía afectan a toda la cadena de producción
Por la sequía, los productores agropecuarios necesitarán refinanciar al menos unos US$8000 millones, según un análisis realizado por el consultor en agronegocios Ernesto Ambrosetti. Según el experto, además, en la cadena agrícola, entre puestos de trabajo indirectos, temporarios y permanentes, unos 255.000 empleos quedaron en riesgo.
“Con respecto a los quebrantos de los productores de granos, que invirtieron más de 17.000 millones de dólares, parte con recursos propios y el resto con los bancos, en menor medida, y con sus proveedores de insumos, a través de financiaciones específicas y planes canjes, hoy se requiere refinanciar más de 8000 millones de dólares”, dijo el especialista. Distintas estimaciones, además, proyectaron una caída de ingresos por las menores cosechas de trigo, maíz y girasol por US$15.000 millones.
En un informe, Ambrosetti precisó que, del monto que los productores necesitarán refinanciar, la mayor parte corresponde a deuda comercial. Luego les siguen en importancia los compromisos bancarios asumidos.
Más allá de lo que necesitarán debido a los quebrantos productivos, para el consultor hay otro punto no menor: los productores tendrán que conseguir otros US$18.000 millones como capital de trabajo para encarar la nueva campaña 2023/24. “Es decir que se requerirán más de 26.000 millones para refinanciar la crisis actual y la nueva campaña”, señaló.
Este es otro costado derivado del impacto de la sequía que viene siendo advertido por productores que tendrán mermas en su capital de trabajo. Para Ambrosetti, lo que hay, en rigor, es un efecto dominó sobre otras actividades.
Sobre esto, entre otras actividades, ejemplificó con los casos de los transportistas, acopiadores y contratistas.
“Los contratistas, con sus equipos de cosecha de alta tecnología adquiridos con créditos, verán mermados sus ingresos en por lo menos un 35%, en promedio, y deberán reprogramar sus créditos. Cerca del 70% de la cosecha se realiza con este servicio”, apuntó.
Efecto dominó
Como informó la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (Facma) le envió una carta al ministro de Economía, Sergio Massa, en la que le pide la postergación de una cuota de los créditos tomados que vencen de acá a julio próximo. Están aguardando una respuesta del funcionario, porque estiman que un 30% de los contratistas no saldrá a cosechar por menor trabajo y un 50% podría enfrentar dificultades para el cumplimiento de los compromisos.
“Otro eslabón perjudicado serán los acopiadores, que se encuentran distribuidos en los pueblos y ciudades, que brindarán menos servicios de almacenamiento y acondicionamiento de los granos. Dejarán de percibir más de 500 millones de dólares”, calculó.
Ambrosetti añadió: “El efecto dominó en la cadena agroindustrial es alarmante. Con la pérdida solo en granos de más de 40 millones de toneladas tendremos unos 1,6 millones de viajes menos en camión, lo que significa 1300 millones de dólares, con baja de ingresos para el transporte y caída de la demanda de combustible, neumáticos, lubricantes, repuestos y servicios en las rutas”.
Según el informe, por efecto de la sequía miles de puestos de trabajo quedaron en riesgo. Se trata de empleos, además de los directos, que de manera temporaria o indirecta corresponden a la región pampeana y a las economías regionales.
“Las cadenas agroindustriales crean 3,7 millones de puestos de trabajo, distribuidos en todo el territorio nacional. Con la caída de producción de todas las economías regionales y los granos, se pondrán en riesgo a través de suspensiones, despidos y trabajos temporarios más de 255.000 empleos”, dijo.
El experto recordó un trabajo de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina (FADA); del total de empleos, el 30% proviene de las cadenas de granos y forrajeras: 31%, en las economías regionales; 24%, en las cadenas pecuarias, y 1%, en bienes de capital. Otro 14% viene por el lado de servicios vinculados y otras actividades. “Dentro de la cadena, el productor es el mayor generador de trabajos, demandando el 38% del total”, indicó el consultor.
En este contexto, de acuerdo con el informe de Ambrosetti, la industria aceitera sentirá la menor producción de soja (se cosecharán 25 millones de toneladas según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, 18,3 millones menos que el ciclo pasado), lo que la llevará a importar más del grano de manera temporaria para que se mantenga activa y se sostengan los puestos de trabajo. “La actividad económica de los pueblos se verá fuertemente afectada”, remarcó. Destacó que los productores compran el 70% de sus insumos en los pueblos cercanos.
Pérdidas en maíz
Por otra parte, la Bolsa de Comercio de Rosario informó que en la región agrícola núcleo, históricamente la más importante del país, se cosechará solo el 32% del maíz que se esperaba al inicio de la campaña, Además, los rindes del cultivo serán los mínimos de los últimos 12 años.
“Al inicio de campaña, en la región núcleo el horizonte productivo con un escenario normal de clima mostraba diez millones de toneladas de maíz. El 8 de febrero la estimación bajó a 4,9 millones de toneladas. Tan solo dos semanas después, se estima que serán 3,2 millones de toneladas”, indicó.
Según el reporte, la falta de lluvias y las altas temperaturas registradas “desplomaron” los rindes de los cultivos de siembras tardías y se incrementaron las pérdidas de superficie. Las recientes precipitaciones llegaron tarde, indicó.

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El inesperado golpe que alteró todos los planes del Gobierno
Sofía Diamante
Con temperaturas todavía cercanas a los 30° a fines de marzo, el verano parece interminable este año. Una sensación similar sucede en la economía. El Gobierno esperaba, en diciembre pasado, que el puente de escasez de divisas hasta llegar a la época de la liquidación de la cosecha gruesa, en abril, se pudiera pasar rápido.
La situación, en cambio, fue todo lo contrario. El Banco Central (BCRA) perdió en este tiempo más de US$2500 millones de reservas y las expectativas para el resto del año no son alentadoras. El impacto de la sequía se sintió con fuerza en los últimos días en el Palacio de Hacienda y alteró los planes del año electoral.
La llegada de Sergio Massa al Ministerio de Economía, en agosto pasado, tenía como claro objetivo “estacionar el auto”, como él mismo dijo. Las primeras medidas que se tomaron implicaron un control más riguroso de las importaciones y mayores beneficios a los exportadores con el objetivo de no perder nunca el superávit comercial.
Con el nuevo Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA) y el dólar soja se logró finalizar el año con un saldo positivo de casi US$7000 millones, pese a tener una brecha cambiaria promedio de casi 100%. “Es un milagro”, admitían por entonces los funcionarios del Banco Central.
Los planes para este año no parecían ser muy distintos. El equipo económico decía que, mientras lograra conseguir dólares y controlar el gasto del Estado, el “plan llegar” no corría grandes riesgos. Para ello, Massa hizo un trabajo fino para destrabar préstamos de organismos multinacionales por casi US$1000 millones y renegoció el swap con China para anunciar que obtendría alrededor de US$5000 millones de libre disponibilidad. Es decir, tomar más deuda para fortalecer las reservas del Banco Central.
Estos esfuerzos, sin embargo, quedaron truncados por el impacto de la sequía. Los informes más optimistas proyectan que la Argentina tendrá este año US$15.000 millones menos que en 2022, producto de las menores exportaciones agrícolas. Para tomar dimensión, se trata de más del doble del superávit comercial que tuvo el país el año pasado.
Esta pérdida de divisas no puede ser compensada ni por los préstamos de los organismos multilaterales, ni por el swap con China, ni por las menores importaciones de energía, ni por la menor demanda de dólares por turismo en el exterior. Tampoco el dólar soja llega a compensar el desincentivo que genera la brecha cambiaria en las exportaciones. Es la consecuencia de no haber podido diversificar las ventas argentinas al exterior durante los últimos 70 años y así no depender tanto de eventos climáticos.
Como tampoco hay reservas en el Banco Central, la Argentina no puede amortiguar el impacto de la sequía con un déficit comercial. Por lo tanto, si caen las exportaciones, también tienen que reducirse las importaciones. Para ello, hay dos formas de hacerlo y ambas tienen como consecuencia una fuerte recesión y más inflación: o restringir aún más las cantidades importadas o aplicar una fuerte devaluación para encarecerlas, a tal punto que también se ajusten los volúmenes comprados al exterior.
Este panorama es el que observa el Ministerio de Economía por delante en un año electoral. No hay dólares para sostener el nivel de actividad, y una fuerte recesión es inevitable por el impacto de la sequía en la actividad agrícola y por el efecto de las restricciones a las importaciones en el resto de los sectores productivos. La consultora Ecogo proyecta como un escenario probable para este año una caída del PBI del 5,2%, lo que borraría todo el crecimiento (o rebote) obtenido en 2022.
El mercado financiero, que sigue de cerca los informes económicos, ya se adelantó a este escenario y actuó en consecuencia: aumentó casi 7% la cotización del contado con liquidación (CCL) y subió 27% el riesgo país en el último mes.
Las proyecciones de mayor recesión generan que el escenario político sea más incierto. ¿Seguirá Massa como ministro de Economía o renunciará antes del cambio de gestión? Si renunciara, ¿quién podría asumir en este contexto de falta de credibilidad política y en plena recesión? ¿Aumentan las probabilidades de que gane un candidato más radical e incierto, como Javier Milei? Son 
preguntas que comenzaron a hacerse los inversores.
No hay dólares para sostener el nivel de actividad, y una fuerte recesión es inevitable
Esta semana, el banco BTG Pactual, el más grande de América Latina, publicó un informe sobre el país que se titula “Bailando en el Titanic”. Dice que la Argentina “está en curso de colisión y el Gobierno, que parece entumecido, sufrirá una derrota brutal en las elecciones como resultado”.
“El Gobierno parece estar paralizado frente a la crisis. Hasta ahora solo ha hecho más de lo mismo: rezar por lluvias para salvar el día. Parece demasiado tarde para un milagro. El financiamiento multilateral o las restricciones adicionales a la cuenta financiera de la cuenta corriente, como exige el kirchnerismo, serán insuficientes. El kirchnerismo ahora está raspando el fondo del barril, exigiendo aún más restricciones, como prohibir el acceso de las empresas al mercado de divisas para el pago de la deuda y endurecer aún más controles de importación para ‘preservar’ los dólares”, dice el informe.
Las medidas económicas anunciadas esta semana confirmaron al mercado el nivel de inquietud que hay en el Gobierno. Y si bien la decisión de obligar a los organismos estatales –como la Anses– a pesificar sus bonos en dólares tiene como objetivo estabilizar los dólares financieros y conseguir financiamiento, todavía no se resuelve el problema de fondo: la Argentina no tiene dólares para evitar una fuerte caída económica en el año electoral.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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