lunes, 6 de marzo de 2023

HÁBITOS


Conversación eterna. S.O.S.: las cataratas de audios en Whatsapp
7000 millones de mensajes de este tipo se envían a diario y, ante las quejas de los usuarios, la compañía ya planea transcribirlos automáticamente
Guillermo Alonso“Antes de mandar un audio, conviene pensar si podría escribirse un breve mensaje” recomiendan los expertos
– En 2013 renunció un papa, se eligió a otro, Obama asumió su segundo mandato y Edward Snowden puso en jaque a los Estados Unidos tras filtrar documentos secretos sobre la NSA. Un asunto menor en medio de tanto ruido fue que Whatsapp introdujo las notas de voz en su aplicación. O sea, la posibilidad de enviar, en vez de un texto a un interlocutor, un archivo de audio con un mensaje con nuestra propia voz. Diez años después, esa minucia ha cambiado completamente la forma en que nos comunicamos. No hemos vuelto a poder disfrutar del silencio.
En ese momento la aplicación ya contaba con 300 millones de usuarios en todo el mundo (hoy son más de 2200 millones). Desde entonces nos vemos inundados de mensajes de voz (según datos de Whatsapp, fueron 7000 millones al día en 2022) en los que no existe el límite de tiempo. Existe, en realidad, el límite de peso: 64 megas es, según la compañía, lo máximo que puede pesar un archivo, pero recen para no tener que descubrir nunca cuántas decenas de minutos de voz pueden caber ahí. Pista: en Twitter se han avistado audios de casi 20 minutos.
Así, los mensajes de voz llegan a nuestros dispositivos sin haber sido invitados, agotan al mundo y representan la cultura de la hiperconectividad en la que estamos inmersos y que hace que las obligaciones sociales, laborales y familiares no terminen jamás. Estamos encerrados en la conversación eterna.
Desde Whatsapp parecen conscientes de cómo esto nos han complicado la existencia y se vuelve a trabajar en una actualización que transcribe automáticamente los mensajes para aquel que no quiera escucharlos (tras un primer intento en 2021 que se canceló).
¿Cuál es exactamente nuestro problema con los mensajes de voz?
No es escuchar otra voz humana. El problema, según todos los expertos, es la obligatoriedad que impone: un mensaje de voz hay que escucharlo entero y escucharlo ahora. “Si un amigo te manda un audio, te sientes en la obligación de sostener de alguna manera esa conversación”, explica la psicóloga Violeta Alcocer. “Y los mensajes de audio obligan a quien los escucha a atender lo que se dice desde el principio hasta el final para poder comprender el mensaje en su totalidad”.
Esto no sería del todo problemático si supiésemos sintetizar lo que queremos decir, pero no parece que estemos dispuestos a escatimar en palabras. “En un mensaje de audio vamos a utilizar más expresiones redundantes, titubeos y comentarios ramificados sobre el mensaje principal. La persona que lo escucha se va a ver obligada a permanecer atenta a un discurso de longitud variable para poder enterarse de algo tan sencillo como, por ejemplo, que su padre va a hacer croquetas para cenar”, continúa la psicóloga.
Avanzar en cámara rápida
Whatsapp pareció confirmar justo hace un año que estábamos mandando mensajes muy largos cuando incorporó, en marzo de 2022, la posibilidad de reproducir mensajes a dos velocidades. Un elemento que, junto a la controvertida decisión de Netflix de permitir que se vean sus productos a la velocidad elegida por el espectador o la moda de versiones apitufadas y veloces de canciones populares, define muy bien un momento en el que tenemos que atender a tantas cosas que nuestra existencia avanza en cámara rápida.
“Un motivo básico para nuestro rechazo a este tipo de mensajes es nuestra sociedad de la inmediatez”, confirma el psiquiatra Luis Gutiérrez Rojas. “Lo queremos todo rápido, lo queremos todo hecho y somos cada vez más impacientes. El gran problema de los mensajes de voz, que la gente ya reproduce directamente a doble velocidad, es que necesitamos conocer muy rápido qué nos quieren decir. Si encima ya duran tres, cuatro o cinco minutos, la molestia es cósmica”. Otras veces, la molestia es no poder escucharlos. “A veces no podemos escuchar un mensaje si hay gente alrededor”, señala Fernando Sarrais, autor de El diálogo, una guía sobre cómo comunicarse mejor. “Esta espera para oír el mensaje en privado acaba siendo desagradable, pues nos hemos vuelto impacientes”.
También cabe plantearse si algo que podemos decir de forma breve no merecería la pena escribirlo. “Como en todo, habría que aplicar aquí el sentido común y la educación. Antes de mandar un audio, piensa si podrías escribir un breve mensaje. Sé empático”, observa Gutiérrez Rojas. “A veces me dicen: ‘Te mando un audio, sé que estás ocupado’. ¡Si sabes que estoy ocupado no me mandes un audio!”.
Lección importante: si no queda más remedio que enviar un mensaje de voz, es de educación preguntar al interlocutor si le parece bien recibirlo y si puede escucharlo.
Algunos seguirán pensando que hay cosas que es mejor expresar con nuestra voz. Sarrais confirma que “la comunicación escrita no tiene el contexto del lenguaje corporal y la entonación que puede aportar matices y expresar afecto”.
Eso sí, Gutiérrez Rojas alerta que esa emotividad humana juega en dos direcciones: “Alguna gente manda audios para que se note lo enojada que está. No olvidemos los juicios por violencia de género, en los que se han mostrado mensajes en los que ya el tono de voz lo marca todo. No existe eso en los mensajes de texto. La fuerza de la voz es mucho mayor, tanto para expresar el cariño como la rabia. Por lo tanto, nunca envíes audios enojado, ojo con las recriminaciones y con decir cualquier cosa llevado por las emociones. Porque eso, queda para siempre”

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