Chispazos y una semana de tensión dentro del kirchnerismo
Cristina Kirchner habilitó a De Pedro y Larroque a asumir roles diferentes, por momentos contradictorios entre sí
Maia Jastreblansky
Un revuelo incómodo se armó esta semana en el seno del kirchnerismo, justo cuando el espacio se proponía reafirmar el poder de Cristina Kirchner de cara a las elecciones. La foto espontánea de Eduardo “Wado” de Pedro con el ejecutivo del Grupo Clarín Jorge Rendo, en Expoagro, desató críticas muy ácidas de la tropa K hacia el ministro del Interior, que es, a su vez, el único que se prepara -con equipos cada vez más nutridos para ser el candidato a presidente delegado de la vice.
El kirchnerismo, que es especialista en cerrar filas, desde hace un tiempo muestra fisuras. El episodio de Expoagro se sumó a la evidente divergencia que hay en La Cámpora entre De Pedro y Andrés “Cuervo” Larroque. El primero trabaja para poder representar al kirchnerismo en lugar de Cristina. El segundo considera que hay que generar las condiciones políticas que le permitan a la vice volver a subirse a la pelea electoral.
El argumento que dan en el camporismo para diluir esas diferencias es que son “dos tácticas distintas que confluyen en una estrategia común”. Quienes conocen bien a la “orga” que fundó Máximo Kirchner, no obstante, reconocen que hace tiempo que la agrupación no tiene una mesa de conducción que se reúna activamente para definir cursos de acción.
Hoy el vértice de Wado y el Cuervo está en Cristina Kirchner. Ella habilitó a uno y a otro a asumir roles diferentes, por momentos contradictorios: en los últimos días De Pedro participó de Expoagro con el aval de la vice (ha ido a ediciones anteriores) y Larroque elaboró un documento que califica de “mafia” a ese medio de comunicación. “Es lógico que haya un nivel de negociación con el adversario. Pero esa foto de Expoagro justo esta semana que estábamos lanzando la lucha contra la proscripción fue muy desprolija”, dijo a la nacion un colaborador del kirchnerismo. Otro dirigente que suele tener llegada directa a Cristina Kirchner fue mucho más duro con De Pedro. “El pibe viene abusando hace tiempo: la foto con (Luis) Barrionuevo, la relación con los Mahiques y ahora esto. Algunos compañeros estaban estupefactos. No puede ser nuestro candidato”, comentó a este medio.
Wado acusó recibo por la conmoción interna que provocó. “Se preocupó mucho y les habló a los ofendidos”, dijeron cerca del ministro. Por eso el jueves De Pedro salió al aire con Víctor Hugo Morales para explicar lo sucedido. “En el 2019 nos dijimos que había que disputar el campo. Y ahí definimos participar de todos los espacios que tienen que ver con esos sectores productivos. El más importante de la zona núcleo es Expoagro”, dijo.
Fue Cristina la que finalmente dio la señal para poner orden interno: el viernes, en Viedma, hizo suyas las palabras del ministro del Interior para hablar de su presunta “proscripción”. Con solo nombrarlo lo validó frente a la tropa propia. Un colaborador que conoce a De Pedro analizó: “No hizo nada distinto a lo que venía haciendo y no cambió lo que piensa de Clarín. La foto es un riesgo que corrió por el perfil que viene construyendo por pedido de Cristina. Fue desafortunada. Tendría que haber hecho la de (Carlos Salvador) Bilardo, que cuando le sacaban una foto con alguien ponía las dos manos al frente para que nadie lo vincule”.
Cristina Kirchner viene ofreciendo señales confusas. La vice dijo que no será candidata a nada, pero no obturó (como sí hizo en otras oportunidades) el plenario de la militancia de Avellaneda que organizó Larroque para promover que ella vuelva a la carrera electoral. De hecho, el viernes no repitió que no se postulará, lo que hubiera vaciado de sentido el encuentro militante. Además, ella le ordenó a De Pedro que se posicione como precandidato. El ministro en los últimos días engrosó a su equipo de colaboradores para apuntalar su imagen y subir el perfil. Por último, Cristina mantiene en sus discursos la protección sobre Sergio Massa (en Viedma lo llamó “Sergio”), pese a que cuestionó duramente el escenario económico.
La pregunta del millón que circula en el Frente de Todos es si detrás de esas múltiples señales la vicepresidenta tiene una estrategia decidida. “Es de locos pensar que Cristina está deshojando la margarita. Tiene una estrategia y no lo sabemos”, dijo un importante funcionario nacional con llegada a la vicepresidenta. Y acotó: “Quizás haga lo mismo que hizo siempre, una estrategia que le sume al kirchnerismo lo que le falta para acaparar el electorado del centro”. Un colaborador muy estrecho de la vice advirtió: “El kirchnerismo no tiene candidato hasta que lo tiene. No hay que ponerse nervioso”.
La otra novedad es que la vicepresidenta en Viedma no cargó, como todos esperaban, contra Alberto Fernández. “Ella lo empezó a ignorar”, comentó un camporista a este medio. De todas formas el kirchnerismo está empecinado en que el Presidente deponga su candidatura para despejar el escenario electoral.
Pese a que comienza a agitar un “operativo clamor” para convencer a la vicepresidenta de revisar su negativa a ser candidata este año, el kirchnerismo igualmente se prepara para tratar de ocupar el espacio vacío que, por ahora, está dejando Cristina Kirchner en la grilla electoral. Uno de los que reactivaron sus viejas ambiciones de competir por la presidencia fue el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, quien ayer presentó un libro de su autoría con el que piensa “recorrer la Argentina” en clave proselitista.
Capitanich, que compite con el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, en la puja por empuñar el “bastón de mariscal” del kirchnerismo, encabezó un acto en Resistencia. Jugando de local, el referente de la Liga de Gobernadores del PJ se puso el traje de candidato y llamó a “militar casa por casa, levantar el ánimo, construir un sentido de grandeza y decirle a las y los argentinos que tenemos patria, que tenemos proyectos, que tenemos un plan, que tenemos energía, que tenemos coraje”.
El mensaje de Capitanich, que repitió en Corrientes y más adelante lo hará en Catamarca, según anticiparon fuentes de su entorno, tuvo lugar en la presentación del libro Argentina merece más, en el que propone un “pacto democrático para celebrar 50 años de democracia ininterrumpida con un horizonte al 2033”. El gobernador chaqueño sostuvo que el acuerdo “debe fortalecer el sendero de recuperación económica” y garantizar “duración en el tiempo, para lograr resultados”.
El virtual lanzamiento de Capitanich, que fue apoyado por dirigentes de su provincia como el diputado nacional Aldo Leiva (Frente de Todos), conlleva de movida una aclaración política: el mandatario norteño no sería candidato a presidente en caso de que finalmente lo sea Cristina Kirchner. La misma advertencia cabe en el caso de Wado de Pedro, quien también cuenta con el visto bueno de la vicepresidenta para tratar de instalarse en la competencia grande, aunque eso no se refleja en las encuestas.
Capitanich y De Pedro son dos de los dirigentes kirchneristas que se anotan en la carrera electoral. Entre todos, Capitanich se puso la cucarda de haber impulsado desde la Liga de Gobernadores el juicio político a la Corte Suprema de Justicia
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