Luego del escándalo, el Gobierno defendió las SIRA y negó un cepo
Tras las denuncias de coimas, fuentes oficiales dijeron que el sistema de permisos de importación es “transparente” y “efectivo”; “estamos atentos a los falsos gestores”, agregaron
Francisco Jueguen
Un día después de que la nacion contara que se multiplica la aparición de gestores que piden plata para destrabar importaciones, fuentes del Gobierno se encargaron ayer de remarcar que el nuevo sistema creado por el ministro de Economía, Sergio Massa, es “transparente” y “efectivo”, y que no existe un cepo para las compras al exterior que afecte a la economía.
Sin embargo, en el área económica del oficialismo reconocieron que trabajan con las cámaras y las empresas, en un contexto de falta de dólares, para que la priorización oficial de divisas no termine afectando la producción, situación de la que se quejan en varios sectores y que comienza a torcer los números oficiales de la economía. “A nadie se le ha parado la producción”, se atajó un importante funcionario.
“Estamos muy atentos a los falsos gestores”, dijeron, además. Anteayer, la nacion contó que esos gestores cobran un valor que va del 6 al 20% de la mercadería a importar al dólar blue a cambio de aprobaciones que salen del Ministerio de Economía, la AFIP y la Aduana. Las mismas fuentes oficiales describieron al Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA) como “transparente y muy efectivo”.
El propio Ministerio de Economía denunció hace tres semanas ante la Justicia, luego de la queja de un empresario, a gestores que pedían plata para destrabar importaciones. Esa causa, que quedó a cargo del juez Julián Ercolini y el fiscal Eduardo Taiano, derivó en la detención de dos supuestos intermediarios ante la Secretaría de Comercio, que es la que maneja los permisos de importación.
Según los datos oficiales, entre octubre del año pasado y febrero, las SIRA solicitadas crecieron un 44% interanual (US$35.836 millones), mientras que lo autorizado para importar avanzó 11% en el año (US$27.335 millones). Vale aclarar que se compara un período en el que el precio de la energía mostró un alza significativa y durante el cual esa importación fue prioridad para el Gobierno. Si se miden por cantidad, la SIRA autorizadas crecieron sólo 2% en el año (el rebote de la economía fue de 5,2%). Lo solicitado, en cambio, creció 33% impactada por la sed de las empresas que participan en el comercio exterior de aprovechar el acceso al dólar oficial en un contexto de brecha de 100%.
Las fuentes oficiales aclararon además que 21.885 empresas solicitaron SIRA entre octubre y el mes pasado, y que se le aprobaron solicitudes al 87%. Las grandes empresas tuvieron un porcentaje de aprobación de 98%, mientras que el de las pymes fue de 87%. Muchas de las empresas grandes participan del programa Precios Justos, por lo que el acceso a las divisas es inmediato si se suman al sendero de precios fijado por Economía y aportan productos al congelamiento.
Entre los sectores que tuvieron más aprobaciones, según datos oficiales, se destacan Energía (US$5298 millones), aquellos que forman parte de la comunicación del Banco Central 7622 P8 (US$6286 millones) y los acuerdos por Precios Justos (US$3501 millones).
El 51% de los productos autorizados corresponde a insumos y materiales para la producción, con un porcentaje del 81% de los solicitado. Por su parte, a las pymes se les autorizó el 65% de lo solicitado. En el Gobierno cuestionaron a varios sectores, sobre todo el textil, por incrementar fuertemente las proyecciones de importación para este año en un marco de desaceleración de la economía. En el mismo sentido, criticaron el sobrestock de mercadería como cobertura ante las expectativas de devaluación.
Además ,un documento de la Aduana-AFIP remitido de manera oficial a Economía, Transporte, AGP (Puertos) y al Banco Central realizó un análisis de la evolución de los precios internacionales de los fletes y mostró, describieron, “un dato muy llamativo al respecto”.
“El volumen de contenedores operados por la empresa se mantuvo homogéneo en los tres años, pero, sin embargo, el monto de dólares girados al exterior en concepto de ’Servicios de Fletes y Otros’ se incrementó sustancialmente, llegando a US$684 millones el año pasado, un 87% de incremento de divisas giradas respecto del año anterior”, señaló el documento, que menciona particularmente a una firma de capitales italianos con sede en Ginebra. Según creen, la firma estaría planificando “de manera nociva” giros al exterior aprovechando la brecha cambiaria
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El BCRA hizo la mayor venta de reservas del mes
Se desprendió de US$66 millones solo para impedir que el dólar comercial supere los $200
Javier Blanco
El valor “testimonial” del dólar oficial (aquel que solo rige para los importadores que mantienen acceso al mercado y algunos exportadores exceptuados de las retenciones) quedó a un pasito de superar los $200.
Cerró finalmente a $199,95 para la compra, aunque había llegado a negociarse durante la rueda a $200,03, solo porque el Banco Central (BCRA) usó otros US$66 millones de sus menguantes reservas netas para contenerlo. “Había operado todo el día arriba de $200 y lo bajaron al final”, certificó Sebastián Centurión, de ABC Cambios.
Se trata de la mayor venta en lo que va del mes (la más alta desde mitad de febrero a la vez), y un monto que representa el 16,8% de los US$394,2 millones operados en el segmento de contado.
Esto hace a su vez que esa entidad ya lleve sacrificados unos US$200 millones en lo que va del mes y algo más de US$1400 millones en el año sólo para poder tener bajo control ese precio, un nivel de drenaje que preocupa cada vez más al mercado y resultará insostenible de no ser frenado en algunas semanas.
De hecho, los operadores ya temen que el saldo de intervenciones sobre el mercado sea negativo para este mes por primera vez desde 2015, año de despedida de la gestión de Cristina Kirchner y en que se había recaído en un atraso del tipo de cambio aún mayor al actual. Ese año, marzo cerró con un rojo de US$442 millones.
Los saldos de marzo habían sido siempre positivos, incluso para la gestión Fernández (por US$136 millones en 2020, US$1472 millones en 2021 y US$275 millones el año pasado), y sin que se haya apelado a planes de estímulo a la oferta, como sucedió en septiembre y diciembre con el dólar soja.
Un panorama complejo
“En sólo dos de los últimos siete años con control de cambios el saldo final de marzo fue negativo, porque empieza a entrar la cosecha gruesa. Claro que ahora la previsión es que esta oferta temprana del agro no estará disponible este año ya que la sequía no sólo recortó la producción en, por ahora, 30/35%, sino que además demoró al menos un mes la cosecha. Como si fuera parte de una tormenta perfecta, del lado de la demanda, en marzo se da un salto estacional significativo en la actividad de sectores demandantes de divisas. A modo de ilustración, la industria manufacturera tiene un salto de 15,5% mensual. Por ende, la represión sobre la demanda autorizada del primer trimestre será aún más difícil de sobrellevar a partir de ahora para la autoridad monetaria”, explicaron en un informe los analistas de Portfolio Personal Inversiones (PPI).
Todo esto sucede, además, cuando no hay aún información oficial (ni del Gobierno ni del FMI) sobre la modificación de la meta de reservas a tan sólo 23 días del cierre del trimestre.
“Según nuestros cálculos, el BCRA debería comprar US$4150 millones de aquí a fin de mes para cumplir con el target en caso de no haber novedades. Pero el problema de las reservas no es la meta, sino su nivel. Medidas con la métrica del FMI (que deja contabilizar la totalidad del financiamiento neto sin importar si esos DEG están o no en cada momento en las arcas del BCRA), el stock está en US$4142 millones pero si se miden contabilizando sólo los DEG efectivamente depositados en el BCRA, la cifra baja a US$1969 millones. Es decir, el ente monetario tiene menos de US$2000 millones para intervenir en el mercado”, advierte el mismo informe.
Lo llamativo del tema es que el BCRA vuelva a ralentizar el ajuste del tipo de cambio en este contexto. “El ritmo de deslizamiento del dólar mayorista cae: en los tres primeros días de esta semana subió $1,67 contra $1,89 de aumento en idéntico lapso de la semana anterior”, observó el analista Gustavo Quintana, de PR Cambios.
Sucede que insiste en esta estrategia cuando el dólar vuelve a fortalecerse a nivel global ante la expectativa de una nueva suba de tasas en los Estados Unidos, lo que acelera la pérdida de competitividad del peso –ya erosionada por la muy alta inflación local– y en momentos en que los precios libres del dólar en la plaza local vuelven a empinarse. Esto provoca que la brecha cambiaria se afirme en torno del 100 por ciento
El valor “testimonial” del dólar oficial (aquel que solo rige para los importadores que mantienen acceso al mercado y algunos exportadores exceptuados de las retenciones) quedó a un pasito de superar los $200.
Cerró finalmente a $199,95 para la compra, aunque había llegado a negociarse durante la rueda a $200,03, solo porque el Banco Central (BCRA) usó otros US$66 millones de sus menguantes reservas netas para contenerlo. “Había operado todo el día arriba de $200 y lo bajaron al final”, certificó Sebastián Centurión, de ABC Cambios.
Se trata de la mayor venta en lo que va del mes (la más alta desde mitad de febrero a la vez), y un monto que representa el 16,8% de los US$394,2 millones operados en el segmento de contado.
Esto hace a su vez que esa entidad ya lleve sacrificados unos US$200 millones en lo que va del mes y algo más de US$1400 millones en el año sólo para poder tener bajo control ese precio, un nivel de drenaje que preocupa cada vez más al mercado y resultará insostenible de no ser frenado en algunas semanas.
De hecho, los operadores ya temen que el saldo de intervenciones sobre el mercado sea negativo para este mes por primera vez desde 2015, año de despedida de la gestión de Cristina Kirchner y en que se había recaído en un atraso del tipo de cambio aún mayor al actual. Ese año, marzo cerró con un rojo de US$442 millones.
Los saldos de marzo habían sido siempre positivos, incluso para la gestión Fernández (por US$136 millones en 2020, US$1472 millones en 2021 y US$275 millones el año pasado), y sin que se haya apelado a planes de estímulo a la oferta, como sucedió en septiembre y diciembre con el dólar soja.
Un panorama complejo
“En sólo dos de los últimos siete años con control de cambios el saldo final de marzo fue negativo, porque empieza a entrar la cosecha gruesa. Claro que ahora la previsión es que esta oferta temprana del agro no estará disponible este año ya que la sequía no sólo recortó la producción en, por ahora, 30/35%, sino que además demoró al menos un mes la cosecha. Como si fuera parte de una tormenta perfecta, del lado de la demanda, en marzo se da un salto estacional significativo en la actividad de sectores demandantes de divisas. A modo de ilustración, la industria manufacturera tiene un salto de 15,5% mensual. Por ende, la represión sobre la demanda autorizada del primer trimestre será aún más difícil de sobrellevar a partir de ahora para la autoridad monetaria”, explicaron en un informe los analistas de Portfolio Personal Inversiones (PPI).
Todo esto sucede, además, cuando no hay aún información oficial (ni del Gobierno ni del FMI) sobre la modificación de la meta de reservas a tan sólo 23 días del cierre del trimestre.
“Según nuestros cálculos, el BCRA debería comprar US$4150 millones de aquí a fin de mes para cumplir con el target en caso de no haber novedades. Pero el problema de las reservas no es la meta, sino su nivel. Medidas con la métrica del FMI (que deja contabilizar la totalidad del financiamiento neto sin importar si esos DEG están o no en cada momento en las arcas del BCRA), el stock está en US$4142 millones pero si se miden contabilizando sólo los DEG efectivamente depositados en el BCRA, la cifra baja a US$1969 millones. Es decir, el ente monetario tiene menos de US$2000 millones para intervenir en el mercado”, advierte el mismo informe.
Lo llamativo del tema es que el BCRA vuelva a ralentizar el ajuste del tipo de cambio en este contexto. “El ritmo de deslizamiento del dólar mayorista cae: en los tres primeros días de esta semana subió $1,67 contra $1,89 de aumento en idéntico lapso de la semana anterior”, observó el analista Gustavo Quintana, de PR Cambios.
Sucede que insiste en esta estrategia cuando el dólar vuelve a fortalecerse a nivel global ante la expectativa de una nueva suba de tasas en los Estados Unidos, lo que acelera la pérdida de competitividad del peso –ya erosionada por la muy alta inflación local– y en momentos en que los precios libres del dólar en la plaza local vuelven a empinarse. Esto provoca que la brecha cambiaria se afirme en torno del 100 por ciento
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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