domingo, 26 de marzo de 2023

ROJO Y DECISIÓN


El Gobierno se queda sin margen para cumplir la meta de déficit con el FMI
En el primer bimestre gastó el 98% del objetivo que había acordado para tres meses
Melisa ReinholdMassa y Georgieva, durante uno de sus recientes encuentros
Por los números en rojo que registró el sector público nacional en enero y febrero, ahora el Gobierno dispone de un margen de solo 2% (algo más de $9000 millones) para no incumplir las metas trimestrales que se negociaron en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
En enero y febrero, el Estado nacional acumuló un déficit primario de $432.000 millones, lo que lo ubica como el primer bimestre con mayor desequilibrio de los últimos 30 años en términos reales, según la consultora Ecolatina. Es el 98% de la meta pactada para todo el trimestre.
Para intentar cumplir el objetivo, el Gobierno podría atrasar la cancelación de pagos y aumentar la deuda flotante, pero si aun así no lo lograra, deberá pedir un waiver (perdón) al organismo de crédito para poder seguir recibiendo los desembolsos previstos.
En marzo, la Argentina prácticamente no tiene permitido tener más déficit fiscal primario. En vistas de los números en rojo que registró el sector público nacional durante enero y febrero, ahora el Gobierno dispone de un margen de apenas un 2% ($9000 millones) para no incumplir con las metas trimestrales que se negociaron con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a comienzos del año pasado.
Entre enero y febrero, el Estado acumuló un rojo primario de $432.000 millones (el 0,3% del PBI), lo que lo ubica como el primer bimestre más deficitario de los últimos 30 años en términos reales, según un análisis de la consultora económica Ecolatina. Se gastó en dos meses el 98% del objetivo que se había acordado para tres meses, ya que se contemplaba un monto total de $441.500 millones.
Hay varias razones que explican esos números. Por un lado, el Gobierno tuvo menos recaudación por el desplome que registraron los derechos de exportación (por la sequía, en febrero cayeron un 73% in ter anual en términos reales), menor actividad económica y mayor inflación.
“Para cuantificar el impacto negativo de la sequía en las cuentas públicas: si la recaudación por derechos de exportación se hubiera mantenido estable en términos reales, el rojo primario en el primer bimestre habría sido apenas la mitad del acumulado efectivamente”, señaló Ecolatina en un informe.
Por el otro, hubo más gastos por obras de infraestructuras relacionadas con el gasoducto (+71% real), el subsidio tarifario que todavía resta por completarse y la típica expansión del gasto en año electoral.
“Pero algo de ajuste en el gasto existió. En la comparación interanual, las erogaciones del sector público se redujeron 3,7% en términos reales, tras haberse expandido 6,3% interanual (i.a.) en el mes previo. Esta contracción se explicó en gran medida por la dinámica de las prestaciones sociales, la partida que más pesa en el gasto, y que se contrajo 6,3% i.a. Concretamente, las jubilaciones y pensiones contributivas se redujeron 10,1% i.a. a causa de una licuación vía inflación. De mantenerse esta secuencia a lo largo de 2023, se consolidaría el sexto año consecutivo de caída en el gasto real asignado a esta partida”, explicaron desde GMA Capital.
De acuerdo con la consultora económica LCG, para contrarrestar el déficit, el Gobierno tendría que generar nuevos ingresos (más impuestos, por ejemplo), una reducción real del gasto (algo difícil en un año electoral) o una combinación de ambos. Si bien el ministro de Economía, Sergio Massa, logró renegociar una flexibilización de la meta de reservas –otro de los desafíos que enfrentará la administración este año–, el déficit fiscal continuaría sin modificaciones.
Para cumplir con el objetivo, el Ejecutivo podría repetir la misma estrategia que utilizó en junio y diciembre del año pasado: atrasar la cancelación de pagos e incrementar la deuda flotante (devengar gastos pero no pagarlos). En caso de incumplir, deberá pedir un waiver (perdón) cuando se reúna con los técnicos del organismo que dirige Kristalina Georgieva.
En tanto, para cubrir el déficit fiscal, esta semana el Banco Central dispuso de “adelantos transitorios” como medio de financiamiento al Tesoro por $130.000 millones. Es decir, más emisión monetaria, con el peligro latente de que le eche más fuego a la inflación. Además, Economía obligó a la pesificación de los bonos en dólares que tienen los organismos públicos, como la Anses. En el fondo, esa medida busca obtener financiamiento para el Tesoro.
“En definitiva, toda la inestabilidad macro se termina explicando por el frente fiscal. Mientras no se ataque el problema de fondo es difícil pensar una normalización o estabilización de la economía, menos en un año electoral. Pero todas las medidas monetarias, fiscales y cambiarias que se van tomando apuntan a ‘parchear’ la cuestión de fondo que sigue sin resolverse: para llevar a la Argentina a un sendero virtuoso hay que reducir el gasto público, bajar la presión tributaria y reducir el déficit fiscal”, dijeron desde Invertir en Bolsa

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Bajan la nota del país y advierten sobre el riesgo de default
La agencia, una de las más importantes de Wall Street, bajó la nota argentina de CCC- a C; el riesgo país trepó a 2549 puntos
Reinhold
“El default es inminente”, advirtió ayer la calificadora de riesgo Fitch Ratings. Luego de que el Ministerio de Economía decidiera pesificar la deuda en dólares de los organismos públicos (como la que tiene la Anses en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad), la firma estadounidense se pronunció al respecto y decidió bajar la calificación argentina de CCC- a C para los bonos argentinos, una de las notas más bajas de su escala. La noticia ayuda a potenciar un contexto en el que el riesgo país superó la barrera de los 2500 puntos básicos.
Se trata de un golpe duro para los bonos argentinos, que comprende tanto los instrumentos en pesos como aquellos emitidos en moneda extranjera. El comunicado de la calificadora de riesgo, una de las más importantes de Wall Street, terminó por darles forma a la incertidumbre y a las dudas que se desataron esta semana.
El disparador fue el canje pesificador al que se verán obligados los organismos públicos. Para Fitch Ratings, implicaría canjes unilaterales y conversión forzada, lo que constituyen eventos de incumplimientos bajo los criterios de la empresa. Si bien estos suelen relacionarse a las obligaciones de deuda con acreedores privados, el criterio no excluye las operaciones con acreedores del sector público.
“Hay una persistente incertidumbre. Los decretos [del canje] no establecen un cronograma para estas operaciones de endeudamiento. Si bien especifican los acreedores del sector público que podrían verse afectados, es posible que se ejerza cierta discrecionalidad respecto de quiénes serán obligados a participar, así como cuándo y por cuánto. Además, los partidos de oposición en el Congreso han expresado la fuerte desaprobación a los decretos y tienen algunos medios para anularlos, pero no está claro si efectivamente seguirán este curso de acción”, expresó.
A pesar de que el mercado local no operó ayer por el feriado por el Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia, el riesgo país acompañó la mala noticia. Ayer el índice elaborado por el JP Morgan se posicionó en los 2549 puntos básicos, 52 más que ayer (+2,1%). Se trató del valor más alto desde comienzos de noviembre del año pasado.
Además, es una cifra difícil de observar en otros países de la región, con excepción de Venezuela, donde alcanza los 37.072 puntos. Por ejemplo, en República Dominicana el indicador se encuentra en los 382 puntos; en el vecino Brasil es de 268 puntos y en Chile, de apenas 160 puntos. Los casos más cercanos a la Argentina podrían ser Ecuador, donde toca los 1823 puntos, o Bolivia, con 1290.
Cabe destacar que el riesgo país mide la diferencia que pagan los bonos del Tesoro de Estados Unidos –considerados los activos financieros más seguros– frente a los del resto de los países. Ayer, los bonos globales del país registraron caídas promedio del 1,5%, lo que explicó la baja del índice.
“Aún despierta incertidumbre el canje de deuda en dólares para los organismos públicos, con los operadores todavía buscando interpretar la ‘letra chica’ y las posibilidades de una satisfactoria implementación. Resulta crucial conocer si serán suficientes para cumplir con sus principales objetivos, el control de la brecha cambiaria y el financiamiento, en esta etapa de transición con serios desafíos económicos, donde los tironeos políticos en las principales fuerzas no hacen más que potenciar las inquietudes”, resaltó Gustavo Ber, titular de Estudio Ber.
En cuanto a las acciones argentinas que cotizan en la Bolsa de Nueva York (ADR), ayer operaron dispares. Por un lado, subieron los papeles de Central Puerto (+3,9%), Pampa Energía (+3,7%) y Loma Negra (+3,2%). Por el otro, retrocedieron Edenor (-2,5%) y Tenaris (-1,7%).
En el mundo, las miradas estuvieron puestas sobre el Deutsche Bank, ya que sus acciones se hundieron un 8,53%. De esta forma, se volvieron a encender las alarmas por la crisis financiera que desató la bancarrota del Silicon Valley Bank y el temor a que se expanda a otras entidades de Estados Unidos y Europa.
En las últimas tres semanas también cerraron el Silvergate y el Signature Bank de Estados Unidos, mientras que el Credit Suisse y el First Republic Bank tuvieron que ser rescatados.

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