:quality(80)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/lanacionar/PDDSTF2EABGA3ORDHGFE47CDTE.jpg)
Que no te pase. Los sospechosos más comunes cuando tu máquina se vuelve loca
Aparte de las molestias, si un proceso acapara capacidad de cómputo durante mucho tiempo terminará por desgastar innecesariamente en la electrónica
Tarde o temprano, un teléfono, una notebook, una consola u otro dispositivo digital empieza a hacer algo que no debería; una historia real que enseña a no empeorar las cosas y a identificar a los verdaderos culpables
Ariel Torres
Como saben, la mitad de la vida moderna pasa por el rabillo de nuestros ojos. La notificación abajo a la izquierda en la compu. El celular que, incluso silenciado y boca abajo, se enciende sobre el mantel de la mesa en la que estamos comiendo con alguien, y el ojo lo percibe y durante unas centésimas de segundo nos ausentamos. La pantalla secundaria, donde ponemos lo que se supone que no es urgente y que no obstante nos importuna a cada rato. Millones de distracciones por día, en total; pero no son algo nuevo. Lo advertí en esta misma columna columna, doce años atrás.
En fin, mal o bien, te vas a acostumbrando y se vuelve una segunda naturaleza. No viene mal, por ejemplo, para mantenerse al tanto de lo que le ocurre al equipo. Quiero decir: un proceso puede fallar y ponerse a consumir el 100% del poder de cómputo de la máquina, y si no estás prestando mucha atención, ni te enterás. O te enterás de mal modo. El poder de cómputo es como la potencia del motor de tu auto, salvando los dos siglos que median entre una y otra tecnología (el motor de los coches cumple 200 años ahora, en 2023). Si con tu sedán familiar intentás acarrear un trasatlántico vas a notarlo, digamos, pesado. Bueno, con las computadoras pasa lo mismo. Todo lo que hace la máquina necesita cómputo, y si un proceso lo acapara todo, lo demás se va a sentir torpe y trabado. Pero hay otra cosa.
Incluso si tenés una muy buena máquina, cuando un proceso (un programa, un servicio, algo que se ejecuta en el equipo) se lleva, digamos, un 25% del cómputo, y lo hace todo el tiempo, todos los días, todo el año, esto causa desgaste. Es, para seguir con una analogía impropia, pero en este caso ajustada, como si tu coche estuviera acelerado todo el tiempo, todos los días, todo el año. No está bueno.
¿Y vos quién sos?
Algo así me pasó el otro día día. Con ese tercero ojo en el que hemos convertido la visión periférica, noté en la pantalla que tengo a la derecha algo que no debía estar ahí. Así que giré la cabeza. Me encontraba escribiendo y oyendo música; eso no ocupa mucho más del 10% del microprocesador (o CPU, en la jerga, por Central Processing Unit). Estaba en más de 30 por ciento. Ahí caí en la cuenta del color de las teclas de función de mi nuevo teclado (un Corsair que tiene cosas muy interesantes, aunque con una ergonomía debatible). Esas teclas estaban sonrojadas ¿Por qué? Porque las configuré para que con el color del LED me indiquen la temperatura del cerebro electrónico, el motherboard y la placa de video.
Oyendo música y escribiendo en condiciones normales: 10% de CPU y cero de la placa de video...Ariel TorresOK, muchacha, a ver qué nos pasa, le dije, y en el Administrador de tareas, que tengo siempre a la vista en la pantalla de la derecha, abrí la lista de procesos. El responsable era algo llamado Nvidia Container, que se había puesto como loco y estaba consumiendo el 25% del cómputo de mi computadora.
Los contenedores forman parte de toda una disciplina llamada virtualización en el nivel del kernel del sistema operativo. Eso quiere decir, sin entrar en detalles, que cada máquina virtual va a ver solo los recursos que queremos que vea, y no todos los que realmente están conectados al equipo (o son visibles para el sistema operativo, para ser más preciso). Los contenedores son muy útiles, muy utilizados por una larga lista de razones y, para no cambiarnos el humor desde el sábado temprano, lo dejaremos en esto: no tenía sentido que un contenedor estuviera devorando cómputo todo el tiempo. Es más. Un container en general no consume cómputo, ni siquiera, en el caso de los de Nvidia, cuando tenemos corriendo un juego.
Incluso al ejecutar un juego muy exigente en gráficos 3D, el Nvidia Container no consume ciclos de procesador (o CPU); el juego es el excelente Space EngineMi primera medida fue matar ese proceso (Botón derecho> Finalizar tarea) y ver qué pasaba. Bueno, revoltoso, por llamarlo de alguna manera. Tan pronto como se apagó, volvió a cargarse y otra vez estaba arriba de todo, llevándose ciclos de CPU. Muy bien. Lo siguiente más razonable era reiniciar el equipo. Ahí descubrí dos cosas interesantes. Primero, que el dichoso Nvidia Container volvía al tope de la lista (¡después de reiniciar!). Segundo, si ahora mataba ese proceso, entonces se quedaba tranquilo. Al menos durante un rato de duración muy variable. Raro.
¿Es un virus, es un pájaro, es un controlador?
Cuando pasan estas cosas, y dada la salvaje crisis de inseguridad informática que estamos atravesando, uno tiende a pensar que hay un intruso en la computadora. Un virus, para ponerlo fácil. Pero en general los intrusos pasan inadvertidos. Era otra cosa, estaba seguro.
Algunas de las opciones de Nvidia Experiencie, un software adicional que viene con estas placas de video..Ariel TorresHice un poco de memoria emotiva y recordé que unos días atrás se habían instalado nuevos controladores (drivers, en la jerga) de mi placa de video, que, claro, es Nvidia. Una GTX 1660 Super. Aunque no estaba necesariamente relacionado, desinstalé un software que viene con estas placas y que se llama Nvidia Experiencia, y cuya única utilidad, en mi caso, es que me avisa cuando hay drivers nuevos. Todo lo demás es, para mí, un desperdicio de espacio de disco y de memoria. Así que lo desinstalé y volví a reiniciar. Sabía que no iba a andar, pero las otras opciones eran inviables. Me refiero a la ouija o ese tipo de cosas.
No, no funcionó. Nuestro común amigo, el Nvidia Container, seguía allá arriba, llevándose más cómputo que cualquier otro proceso de la máquina. Si están pensando en que la versión más reciente de los controladores de Nvidia (la 531.18, del 28 de febrero) era la principal sospechosa, coincido; tuve la misma sensación. Es cierto que con decenas de miles de millones de líneas de código ejecutándose en dispositivos constituidos por decenas de miles de millones de componentes activos, casi cualquier cosa en el universo puede ser la causas de un desperfecto.
Jensen Huang, CEO de Nvidia, con una RTX 4090; el bug en los controladores parecía al principio afectar solo a algunas placas nuevas, pero luego quedó en evidencia que el problema también ocurría en placas más antiguas¿Pero vieron cuando sienten una corazonada? Tenían que ser los controladores; después de todo, el proceso insolente forma parte de esa arquitectura. El problema (y el motivo más frecuente por el que uno puede romper todo tratando de arreglar algo así) es que si eran los controladores no podía hacer mucho. ¿Reportarlo? No he tenido buenas experiencias informando bugs, esa es la triste verdad. Así que lo dejé correr y aprendí a cerrar la tarea cada vez que le agarraba un ataque de locura. “Si es un bug, se resolverá en la próxima actualización de los controladores”, pensé, resignado.
Los controladores corregidos; el número es diferente (531.26 versus 531.18), pero tienen la misma fecha de lanzamiento...Ariel TorresUnos días después, supe que Nvidia había reconocido el problema y que estaba preparando un parche. Tardaron más o menos una semana y el martes pasado (el 7 de marzo de 2023), salió el dichoso hotfix para corregir este problema. En realidad, es más que un parche, porque el supuesto hotfix ocupa 852 MB, así que es un paquete de instalación de controladores completo; la versión anterior ocupaba 855 MB, para que se den una idea. Por algún motivo, sin embargo, no aparece listado entre los controladores, en la página de soporte de Nvidia, sino que hay que descargarlo de aquí:
No rompa el vidrio
El incidente, que, si duraba varias semanas, habría estresado innecesariamente el equipo, deja algunas lecciones.Primero, hay que estar atento a los signos vitales de una computadora, una notebook o un smartphone. Por ejemplo, no es normal (reitero, no es normal) que un teléfono recaliente cuando no se lo usa para nada. Cuantos más indicadores tengamos a la vista, mejor. Es muy cara la tecnología en la Argentina como para darnos el lujo de usarla a ciegas.
Segundo, cuando ocurre algo, antes de asustarse o ponerse a tocar cosas como loco, hay que pensar si hicimos algún cambio hace poco. Tocar una configuración, instalar programas o actualizaciones. Esto incluye los controladores.
Tercero, las actualizaciones deben instalarse siempre, no importa lo que te digan. ¿Algo puede salir mal? Muy de vez en cuando, sí. Pero es inusual que el fabricante no reconozca la falla y, mucho más raro, que no saque un parche. Lo que nos lleva al primer punto: estar atento.
Cuarto, no instalar actualizaciones es una pésima idea por muchos motivos (algunos de esos motivos te costaron dinero, por ejemplo), pero sobre todo porque podrían incluir correcciones para vulnerabilidades críticas, y no tenés ganas de que una aplicación, el sistema operativo o unos controladores te dejen expuesto a un ataque informático.
Quinto, cuando súbitamente algo empieza a funcionar de un modo inesperado, lo más aconsejable es calmarse y no hacer nada. Ponerse a correr esos programas que supuestamente limpian el equipo y agilizan Windows o Android (o lo que sea) es una idea mala e inútil. Una máquina con software original correctamente actualizado no necesita limpiarse. No es una terraza. Es una computadora. Luego, nuestra suspicacia debe apuntar en este orden: primero, el software (controladores, el sistema operativo, alguna aplicación), luego el hardware y por último sopesar la posibilidad de que sea un ataque informático. Cuando el CPU empezó a andar a un 30% todo el tiempo, por supuesto pensé en un minador subrepticio. Si pasa algo así, un atajo de teclado (Mayúsculas+Ctrl+Esc) devela enseguida quién es el culpable.
Séptimo, los controladores suelen ser responsables de estos problemitas por dos razones de peso: median entre el hardware y el sistema operativo (una tarea crítica) y se actualizan a menudo.
Dicho sea de paso, la instalación de los nuevos controladores, los 531.26, resolvieron el uso indebido del CPU, y mi teclado volvió a ponerse azul.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.